Abismo, poema. A los 33 Mineros de San José

Por Carmen Cristina Wolf

Tarde tapiada con sello de tarde final

Enriqueta Arvelo Larriva

Un silencio de muerte después del hundimiento.

Muñecos rotos

desvanecidos en cenizas

Atraviesa el sepulcro un olor de metal

¿Son nuestras estas lágrimas de espanto

O son más bien claveles moribundos

ciegos, vacíos, y nos cansamos de contarnos

y volver a contarnos, ¿falta alguien?

Pasemos lista, digan algo, ¡presente! Como en la escuela…

Uno, dos, tres… treinta y dos… treinta y tres

latidos al unísono quiebran el duermevela

somos nosotros, compañeros abatidos

casi cadáveres en sepultura trágica

¿Quién sabrá?  Alguien se empine

una voz  grite y presienta las almas, que se escuchen plegarias

los pasos de los vivos y sus palas cavando

hacia nosotros,  en este horror sin fondo

Enterrados en vida, compañeros

Buscar, otear, tocar las nervaduras de la roca.

Recordar la aridez de las colinas, al aliento de sal

la limpidez del agua.

Pura noche y más noche y noche interminable

Con hambre y frío hasta los huesos

muy cerca del infierno desolado y confuso

hablamos para espantar fantasmas

cantamos para no enloquecer

Si vuelvo, amada, te compraré un anillo

si retorno, levantaré mi casa derruida

plantaré un árbol y tendré más perros

le diré a madre que la quiero

haré mis oraciones cada noche

Un solo pensamiento, retornar de las sombras

al punto donde comienza el alba

Regresar, no volver a extraviar el camino…

13 de octubre de 2010

(Fragmento)

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Una lectura de la Antología “El ojo errante”, por Lidia Salas

 En uno de mis últimos poemas  hay un verso que dice: “Ahora atisbo las señales propicias / en los versos de los poetas errantes”. Ante lo precario he decidido por la ráfaga que constituye las  palabras de otros.  La antología, “El ojo errante” (Ediciones del Taller Editorial El pez soluble. Caracas. 2009) llegó a mis manos en forma inesperada, y con el paso de los días se convirtió en mi libro de compañía, en el lienzo de la Verónica para enjugar lágrimas, en silencio replicante.

En sus páginas la escritura poética de Rubén Ackerman, Hildegart Acosta, DMargot Baptista, Tere Casas, Ligia Colmenares, Leonardo González Alcalá, Ruth Hernández, Aymara Lorenzo, Georgina Ramírez, Marcia Reverón, Anabela San Vicente y Héctor Vera.

Edda Armas, en hermoso prólogo, da testimonio de la intención, el quehacer y la travesía por el escampado de la creación de este colectivo.

He apreciado  las tonalidades diferentes en la tesitura de las voces. Una consistencia en ese “podar” en la “partitura” individual, para lograr la sinfonía, la música de palabras que podrá degustar quienes decidan abrevar su otra sed en este pozo exquisito.   Como se lee en el prefacio, existe una “pluralidad de pasos y de caminos andados”  en el grupo itinerante que se ha reunido cada semana, durante meses y  años con la poeta Armas y con  algunos otros escritores, antes de decidirse a entregar sus textos a los lectores.

Cinco páginas es la ración de blanco asignado a cada poeta. Se inicia con la fotografía de cada uno de ellos. Imagen captada por la sensibilidad y la técnica de Guillermo Suárez. En el respaldo el testimonio de sus dudas y sus certezas, de sus sueños y de su fe en la poesía. En toda la obra  encontré versos que me conmovieron. Palabras que me acercaron a otras vidas, a otras experiencias. Al fondo la inextinguible luz del mensaje poético. En la noche oscura de este momento existencial, perseguí en estas páginas,  luciérnagas, estrellas fugaces, resplandores de alba y también soledad, hondo dolor y pesadumbre.  La reiterada lectura de los versos fue siempre abrazo humano, consuelo y gozo estético.

Un privilegio sería tener el tiempo y el espacio para analizar cada individualidad. Al carecer de ambos factores opto por el acercamiento a tres de ellos. Por estar de primero Rubén Ackerman, vino a mi encuentro con un tema al cual soy especialmente sensible. El dolor, la enfermedad. la muerte  en la causa de los judíos. Su Ars poética tiene la contundencia resumida en la última estrofa: “Lo mejor es quedar suspendido en una metáfora / abrazarla / sin regresar jamás  / al polvo y a la tierra.” ( pag.14)

La Carlota, 1953. Caracas

Los ausentes es el título bajo el cual el poeta hace su reflexión sobre quienes se marchan primero, dejándonos una heredad de recuerdos y de lágrimas. Nos invita a “alucinar en pleno día /” a “restituir el antiguo pacto entre los vivos y los muertos” (pag.13) El poema, Una pequeña oración colgada en el pared es un credo en la palabra, en su poder supremo para rescatarnos de las caídas y de la desesperanza.  Leía sus versos a manera de letanías por aquello de la catarsis. Estos poemas no pueden ubicarse entre quienes tejen su discurso con la filigrana de las imágenes y la musicalidad de los adjetivos. Es un discurso pleno de significado. La semántica de cada término construye un mensaje concreto, arraigado en la condición humana y en su relación con Dios, con el crepitar del alma cuando se queda sin certezas. Tiene un algo que me hizo recordar a César Vallejo, uno de mis poetas predilectos.

Me sorprendieron los versos de Ligia Colmenares.  La modestia con la cual ha asumido su encuentro tardío con la poesía está sobrepasada por  su poética con la cual comulgo.  Cuando dice “Me bautizo con el agua de la poesía” nos ofrece en la sencillez de la frase toda una teoría de gran profundidad. Las sinestesias presentes en Boceto a Stravinski y Ala en el vino comunican a las formas de estos poemas breves, la intensidad del movimiento, de la gracia y la originalidad al expresar en esta forma combinada las diferentes imágenes. Discurso sugerente que atrapa por el ritmo y la evocación totalmente lograda.

En Hildegart Acosta encuentro una voz de mujer que elabora, una escritura amanera de tapiz. Las madejas están conformadas por hilazas cotidianas, con emociones de cada hora.  Es el uso de ese material en la tensión de la palabra lo que seduce al lector. Cuando dice, “He andado errante entre realidad y anhelo buscándome” nos encara a la verdad existencial transitada por quienes  tratamos de ejercer el oficio de vivir mediante la escritura poética.

Mi gratitud y mi aliento a todos y cada uno de los integrantes de este grupo, por su persistencia en el encuentro, por la disciplinada paciencia en escalar el oficio, por estar reunidos en un libro que como objeto, ha sido reconocido por la originalidad y sentido estético de su presentación. He disfrutado, he dialogado, me he emocionado con la lectura de esta antología. La comento para recomendar sus textos ampliamente. El ojo ha dejado en el discurso, lo inasible de la ráfaga, pero lo permanente de la presencia de la poesía, que queda en el recuerdo y en el corazón agradecido.

Octubre de 2010

Lidia Salas  es Magister en Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Autora de los poemarios:  Arañando el silencio, Mención de Honor del Primer Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba, Colombia (1984),Coautora con Elena Vera de la Antología Quaterni Deni.  (1992).  Mambo Café, 1º Mención de Concurso de la I Bienal del Ateneo Casa de Aguas (1994). Venturosa Premio Unico Mención Poesía del VII Concurso Nacional del IPASME (1995) .Luna de Tarot  (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. 2000). Y de las Plaquettes Sedas de Otoño (Taller Editorial El pez Soluble, 2006). Itinerario Fugaz editado por la Universidad Nacional Abierta en 2008.

Es Directora del Círculo de Escritores de Venezuela.

Ha sido invitada a la Celebración de la  Semana Hispánica por la Universidad de Clemson (Carolina del Sur, USA) en 1989 donde leyó su ensayo “Voces de mujeres en la poesía Venezolana” y a la II Bienal de Poesía Hispanoamericana en la Universidad de George town, Washington. Usa.1997 en donde disertó sobre la vida y obra del poeta chicano Tino Villanueva. Presentó una ponencia sobre la novelística de Marisol Marrero en el Octavo Encuentro Internacional de Escritoras 2008, que se realizó en Caracas.

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La primera novelista venezolana

Por Eduardo Casanova En el siglo XIX venezolano, en una sociedad que la mujer ocupaba un lugar subalterno y secundario, es extraordinario que apareciera de repente una escritora, como fue el caso de Lina López de Aramburu, que usó el seudónimo “Zulima”, posiblemente para protegerse de las críticas ácidas que despertaría su audacia. “Zulima” es un nombre de origen semita que significa “mujer pacífica”, lo que podría implicar mucho en su caso. Y no publicó una sola novela, sino tres: “El Medallón” (1885), “Un crimen misterioso” (1889) y “Blanca; o consecuencias de la vanidad” (1896). Es, pues, la primera novelista venezolana, la primera en abrir un camino que después recorrerían Teresa de la Parra, Trina Larralde, Antonia Palacios, Lucila Palacios, Antonieta Madrid, Laura Antillano, Ana Teresa Torres, Margarita Belandria y muchas otras escritoras exitosas y de gran valía. Pero hay que subrayar que Lina López de Aramburu, la primera mujer novelista del país, no fue, ni mucho menos, defensora de la mujer y sus derechos. De ella se sabe muy poco, o nada. Tuvo por lo menos un hijo, por la dedicatoria contenida en el prefacio escrito de su novela “Blanca; o consecuencias de la vanidad”, que dice así: “A mi hijo Eduardo (…) A quién sino a tí puedo dedicar esta última producción de mi intelecto;… Acéptala, pues, para que más tarde se la hagas leer a tus hijos, para que recojan en parte, la simiente que he procurado cultivar en el corazón de los míos…” En el “Primer Libro Venezolano de Literatura, Ciencias y Bellas Artes” (Caracas, 1895), Manuel Landaeta Rosales la menciona como poeta y novelista caraqueña. De resto, no hay información sobre su vida. Sí se encuentra información, en cambio, sobre sus novelas, las primeras escritas por una mujer en Venezuela. O, si se quiere, las primeras publicadas por una mujer en Venezuela.

En sus tres novelas, publicadas en un plazo de once años, “Zulima” se centra en lo moralizador y, sobre todo, en el papel de la mujer en la sociedad, pero, repito, no se trata en absoluto de una defensa de los derechos femeninos, sino casi todo lo contrario. La mujer debe ser sumisa, obediente, dedicada la maternidad, fiel hasta la muerte, y esas condiciones deben llegarle a través de la educación, en la que no debe haber demasiada cultura (Berta en “Un crimen misterioso”). En las tres hay una clara diferenciación entre los “buenos” y los “malos”, pero también aparece como elemento central la redención de los “malos” por el arrepentimiento, y, sobre todo, la defensa del derecho a arrepentirse que asiste a los “malos”. En “El medallón”, Agricio Coenta, (¿“Agricio” por agrio?) del bando de los “malos”, es elogiado por estar “arrepentido y lleno de arrepentimiento y de dolor”. En “Un crimen misterioso” tanto Berta como su marido, Santelmo, que han actuado mal, terminan plenamente redimidos por la contrición. Y lo mismo ocurre con Blanca, la protagonista de “Blanca; o consecuencias de la vanidad”, la mimada que llega a la degradación de la locura y es finalmente perdonada y redimida. Para “Zulima” el papel de la mujer en la sociedad está definido por Berta en el capítulo I (“Berta de Santelmo”), cuando en un parlamento la protagonista dice “Querido Esteban –le decía Berta–, la verdadera felicidad se encuentra en el hogar doméstico, las alegrías fuera de él, siempre ofrecen al fin penas y desagrados porque el verdadero afecto lo dan la esposa, la madre y los hijos”. En general se acepta que “Un crimen misterioso” es la mejor de las tres obras de López de Aramburu. Se inicia con un “Prólogo” que está absolutamente de más, pues no aporta nada a la narración, ni siquiera suspenso. Sus primeros párrafos son los siguientes: “Una mañana del mes de enero del año 1861, los vecinos de los alrededores de la Matanza Real, fueron sorprendidos por un acontecimiento bastante raro en la ciudad de Caracas. (…) La Matanza Real como se llamaba entonces, era un edificio derruido donde no se beneficiaba y sólo servía de refugio a familias paupérrimas. (…) Este antiguo edificio, convertido hoy por nuestro Regenerador en elegante matadero, estaba circuido por incultas vegas que servían de camino a aquellos pobres vecinos para ir a surtirse de agua en el río Guaire. (…) En esa mañana que era fría y neblinosa y en la vega limítrofe a dicho río, se veían agrupados los vecinos, llenos de sorpresa. (…) Era la causa, que había amanecido en dicho lugar la ropa blanca y algo del mobiliario de la casa que revelaba ser de una familia acomodada; allí había trajes de señora, de ricas telas, desde la pieza interior hasta las joyas de oro. (…) La sorpresa era general, pero tras el asombro se alzó la codicia y aquellas gentes empezaron a cargar con todo para sus hogares y en poco tiempo todo fue llevado de allí; pero cuando ya iban a terminar, una anciana se inclinó para tomar un colchón que estaba arrollado, pero al cogerlo, éste se desenvolvió, y un grito unánime se escapó de todos los presentes. (…) Al abrirse el colchón, salió de él y cayó al suelo una cortina de damasco desgarrada y toda ensangrentada. (…) En el colchón había una charca de sangre congelada y en dos partes estaba atravesado por dos puñaladas.” Lo curioso es que ese hallazgo no desata investigación alguna, y la el contenido del “Prólogo” no genera en realidad curiosidad, ni siquiera cuando la novelista aplica un recurso que será absolutamente común en las novelas del siglo siguiente: el flash back, y pasa a contar en forma lineal la historia que la motiva, que no es otra que la del asesinato de una joven esposa por su marido, el oficial centralista Pablo Querales, que quiere casarse con Alicia Santelmo, hija de Berta Osorio de Santelmo y su marido, Esteban de Santelmo (que al principio de la obra parecen ser los protagonistas únicos, pero esa función luego se disuelve entre varios personajes). A mi juicio tampoco se justifica la narración de la vida de Berta, que recibe una educación nada común, y al casarse con Santelmo la deja de lado para convertirse en la perfecta casada, ni la historia secundaria en la que cuenta que Santelmo la desprecia con el hecho de tener queridas y aventuras por doquier. La verdadera historia central de la novela es otra. A lo largo del texto el lector descubrirá que Querales, varios años antes, asesinó a su esposa y a su cuñado, oficial federalista, por un equívoco terrible, y creyó matar también al único testigo del crimen, su ordenanza, que se salvó por casualidad y será el instrumento para que, cuando Querales trate de casarse con Alicia Santelmo, sea descubierto y se sepa hasta que se cambió de bando, de paecista a federalista, para encubrir su crimen. La novela se resuelve con el suicidio del perverso Querales y, tres años después, el feliz matrimonio de Alicia con otro pretendiente (Arturo Montiel) que no tiene esa espantosa carga criminal en su pasado. Y todo termina con un edulcorado “Epílogo”, un happy end de película no muy intelectual.

No deja de ser una novela interesante, a pesar de sus muchos defectos, entre los que destaca, además de los ya señalados, el excesivo uso de diálogos con guiones (muy de esa época y de la técnica folletinesca) y el uso de expresiones forzadas, que ya no se utilizaban en el tiempo de la acción.

De “Blanca; o consecuencias de la vanidad” (1896) puede decirse más o menos lo mismo que de “Un crimen…”. Su argumento es algo más simple: gira sobre Blanca Villamizar, niña muy linda y manipuladora que fue malcriada por su padre y creció sin verdaderos valores, y que tiene como contraparte a Julia Urquiza. Blanca, para demostrar que es mejor que Julia (que se va a casar con Roberto Montijo), se casa con el ricachón y poco agraciado Jacinto Salinas. Tiempo después, Blanca, ya señora de Salinas, tiene un flirt con Julián Rovira, empleado de Salinas, el marido cree que ella le ha sido infiel y la arroja de su casa para irse con sus hijos a Europa. Blanca se niega a apelar a su familia y se vuelve loca. Tiempo después hay una acción secundaria protagonizada por Oliver, el hermano de Blanca, que pretende a una joven que lo rechaza a causa de un secreto. Por casualidad y para hacer el cuento corto, Julia encuentra un día a Blanca, convertida en “la loca de Tacagua”, y la rescata para que un médico la trate y la cure, y le haga creer que lo que sufrió fue un sueño. Casualmente el marido de Blanca descubre que no le fue infiel. Blanca recupera la cordura y hasta tiene otros dos hijos. Todos terminan “radiantes de felicidad” por haber redimido a Blanca. Colorín colorado… Hay varias maneras de interpretar esa trama, una se desprende de algo que cita la autora, atribuyéndoselo a un escritor que no quiere nombrar: “si hacemos mujeres sabias, se acabarán las madres de familia”, pero que en su disquisición ella misma casi anula al decir: “La mujer verdaderamente instruida, debe por razón natural formar con más facilidad una familia, sin que su vasta ilustración coarte en nada los santos y sublimes deberes de la maternidad; por el contrario, eso sería luchar con la ley divina, sería menoscabar ella misma su gran misión en la tierra”. Y la otra parte de la misma disquisición, pero un poco más arriba, que dice: “¡Pobres hombres! –¿Qué sería de vosotros sin la mujer? Os creéis omnipotentes y nada sois sin ellas; os creéis poderosos y nada podéis si ella no os ayuda en vuestro poderío. ¿Por qué, pues, le negáis una educación igual a la vuestra? ¿Por qué las condenáis a esa mediocridad que las ata cortándoles el vuelo a su intelecto a su espíritu? ¿Por qué? decid ¿por qué?”, en lo que, sin duda, hay una cierta resonancia de las famosas “Redondillas” de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, o sea, Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), que dicen: “Hombres necios que acusáis / a la mujer, sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis”, con la clara diferencia de que las palabras de la mexicana son de altiva protesta y las de la venezolana implican una cierta sumisión, a pesar del reclamo relacionado con la educación, puesto que supone que la educación de la mujer depende del capricho del varón. ¿O no?

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CAUDALÍA, nuevo libro de poemas de Magaly Salazar Sanabria

CAUDALÍA, hermosa plaquette, creación editorial de PUBLICARTE, con excelente diseño de portada, fue presentada en La Asunción, Isla de Margarita, en el Centro de Arte “Omar Carreño” como actividad central del acto “Cante y Poesía al Sereno”, conjuntamente con el libro CUERPOS DE RESISTENCIA. La programación consistió en un recital de la poeta Magaly Salazar Sanabria y la actuación especial de la cantante Carmina y los músicos: el pianista Gilberto González, el percusionista Nelson Correa, en el bajo Patricio Maureira, José González Vicent, guitarra y Jhonny Escobar, mandolina. Los padrinos de las publicaciones fueron el escritor y productor musical Federico Pacannins y Angel Marino Ramírez, Galeronista y Director del Festival Internacional de Coros D´Canto.

Desde una metáfora del aire aparece esta CAUDALÍA, palabras que suenan como una plática entre el silencio y el eco aleteante de algún pájaro o el tiempo del sorbo  de un vino entre olfato y gusto, algo que va de lo volandero a lo eterno. Según la prologuista, la artista Inés Muñoz Aguirre: “En CAUDALÍA, Magaly Salazar transita de la nostalgia al desamor, del sentimiento a la fuerza de la naturaleza y todos sus elementos, y finalmente nos deja allí, plantados ante la emoción real de que todo pasa por nosotros tan rápidamente, que la vida misma se sostiene sólo el tiempo necesario como para permitirnos oler, oir, ver, saborear y sentir aquello que nos llega buscando algo, sin que nada se albergue mucho más de lo que habremos esperado o decidido.”

Entretanto, el tiempo de la palabra pasa por “la fascinación de una corola en fulgente huída”, “un fuego que se aprieta donde lo anuncia la divinidad”, cuando se refiere a los colores de los árboles y las voces del amor como “medianía entre el cielo y la tierra”. Y refiriéndose a un bello poema dedicado al Mar, la poeta se declara “polizón junto a los alcatraces en vigilia/ relámpago y grito en la ardentía de sardinas/ y mientras el movimiento resplandece, / la Osa Mayor entusiasma los sueños”. Así, la mirada abarca “aquello” más allá del silencio, la demasía de un sorbo noctámbulo.

Magaly Salazar Sanabria es venezolana, Magister en Literatura, poeta y ensayista. Actualmente se desempeña como Directora de Relaciones Instiucionales del Círculo de Escritores de Venezuela.

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Carmen Mannarino: Era un mundo de rieles

         El tiempo de la infancia se presenta asistido en mi memoria por una insinuación de rieles. Por razón de ellos vino mi abuelo desde el puerto francés de Marsella. En los trajines de puntualidad por causa de llegadas y salidas de trenes invirtió muchos años mi padre. En la vida de mi madre fueron  obligado sitio recreacional y hasta de destino. Los rieles presidieron mis horas de expansión cuando niña. Mis pasos sobre ellos u orilleándolos siempre tuvieron sabor de aventura, de gozo o de necesidad. Después fueron nostalgia.

            Lustrosos al sol, ocultos en la niebla, sumergidos en los pozos dejados por las lluvias, perlados de garúas o aéreos en el viaducto, vivían esa alternancia de apariencias como variación del estatismo. Luego del ajetreo de las locomotoras parecían la estela dejada por la vida en deslizamiento, rozadura apenas con aquella otra estática y silente, soledosa, propicia para la rememoración o la melancolía más que para el estremecimiento.

            Los rieles eran el aguardo paciente de la agilización y el silencio en acecho de nueva algarabía. El paso de vagones con pitos estridentes, sonido de metales y penacho de humo negro evidenciaba la existencia de otros mundos, nos aguijoneaba el interés por lo desconocido. En la contemplación del paralelismo adelgazando en la distancia saboreé lo inapresable, la sensación de poseer lo  huidizo. Los rieles son mi inevitable recurrencia. Como si mi vida siempre partiera y siempre regresara a través de esas líneas adheridas a un microcosmos oculto, resguardado en el tiempo. Permanente imagen que de modo irremediable me posee y revive ataduras telúricas.

            Rieles. Siempre rieles.

[…]

                              PUEBLO DE RIELES Y NEBLINAS

            Un pueblo es apenas una casa, un solar, una cuadra, un río, una plaza o una totalidad. El ámbito raigal de cada vida. Para mí es una estación  en medio de verdores expandidos, con llegadas y partidas de trenes que a través de

unos rieles, perforando neblinas, insertaban en el letargo la evidencia de un mundo desconocido, incitante.

           Bajo las frondas y por las veredas de eucaliptos, pinos y datileras de penachos nos acostumbramos a convivir con personas de muy variados tipos, edades y lenguas. En aquel recinto natural, creado por un fundador de profundos amores vegetales, en total ignorancia de contenidos, percibíamos como familiar la sonoridad de lenguas nórdicas, germanas y eslavas. Nos parecía natural ese medio de comunicación entre ellos, como entre nosotros,   a ratos y por conveniencia, el lenguaje del cuti o el del re: cuti me – cuti bus – cuti cas – cuti ma – cuti ña – cuti na – cuti más – cuti tem – cuti tem – cuti para – cuti no. Hasta la lluvia se nos hizo hermana de tanta garúa  descendida a diario, empañando la visibilidad de los cerros contorneados de espigas luminosas y encendidos capinmelaos. Para qué paraguas, si ella siempre era inesperada y nos había habituado al humedecimiento de la ropa que luego el sol se encargaba de secar. ¡Cuántos aguaceros bajo limoneros franceses, nísperos del Japón, pomarrosos o granadillos!, hasta -a falta de mar- en el pretendido fondo del mar: honda y olorosa alfombra de residuos de pinos, nos guarecimos de los palos de agua, niños temerosos en la oscuridad provocada por el impedimento del follaje de conáceas a la entrada de los rayos de sol. Otros niños macilentos y descalzos que miraban nuestros juegos desde sus viviendas al otro lado del lindero, eran nuestros posibles salvadores. Al cese de la lluvia, de regreso a las casas, nada había sucedido; en cambio, ellos permanecían con el alambre de púas ante sus mradas.

            Muchas correrías por el descampado de la estación en busca de viejitas. De pronto, la alegría y el miedo confundidos en gritos anunciaban hallazgo.

Habría entonces trofeo para exhibir ante los desconocidos del andén y los curiosos de las cuadras vecinas. En deseos de más riesgos, la audacia conducía al viaducto, imaginando y hasta oyendo voces  que anunciaban la súbita cercanía de una locomotora. Los burlados guardias, ocultos en neblinas,

estimulaban el aprendizaje de una serenidad  aparencial, luego del terror perseguido.

La agudeza del pito anunciador del tren que raudo deslizaba a nuestro lado, interrumpía el encantamiento de juegos a príncipes y reinas en aéreas raíces de árboles centenarios. Cuando la humareda nos envolvía ya no veíamos más brujas encima de las copas, ni sentíamos los pliegues de tules y terciopelos sobre armadores, ni los polisones, los cuellos erectos, las coronas, los encajes ni los rizos. Los remolinos de humo germinaban en otra ensoñación más etérea y difusa: ansias de vuelo, ímpetu de ascenso.   

Al bajar la mirada, lánguidos rostros de tuberculosos, con fe en el milagro del carbón, aspiraban el pretendido humo sanador. Eran los mismos que en romería se iban también al matadero a ingerir sangre de res recién ultimada, y los que en cuartos con ventanas hacia la calle, cubiertas por blancas cortinas de visillos, permanecían en sus camas, meditabundos, aguardando la curación o la muerte, imprecisos como el tiempo de espera, y mientras languideces y ensimismamientos iban colmando sus paciencias.          Cada enfermo era personaje de una historia de vida trunca, de posibilidades cercenadas. Parece que historias semejantes a la de la dama de las camelias, con variantes sociales, se sucedieron en el pueblo; y otros muchos amores inconclusos, por causa de la tuberculosis, derivaron en resignados celibatos y viudeces sin consuelo.

            Muchas familias llegadas de todas partes a ese Leyzing venezolano continuaban en el pueblo después de muerto el familiar enfermo, ya habituadas a aquel entorno de vegetación, de rieles y de brumas. Gentes con destinos semejantes advertían la posibilidad de una digna existencia con escasos recursos. Desde entonces y para siempre, montañas y neblinas se anteponían a lejanas transparencias.

            […]

                                                   TREN DEL ENCANTO

            Los domingos estiraban el tiempo del fastidio. El día, liviano de atareos, extendía el silencio por el  pueblo. La inercia colectiva pesaba, porque las distracciones eran reserva familiar.  Las voces masculinas aglomeraban sus murmullos en sitios distanciados y fijos, donde grupos afines compartían alguna diversión de tiempo libre en galleras, bares y clubes. Un objeto rodante alteraba el silencio con su ruido metálico y de viento. El silbato anunciaba la cercanía de un cargamento de alegría bulliciosa. Verlo siquiera, aunque no se abordara, era como el desquite de la pautada inercia, de ese descanso semanal ayuno de emociones. El chirrido de raíles se hacía imperceptible  bajo la algarabía de gente ilusionada con un día vegetal decorado por cascadas. Las manos aleteantes eran aves ocultas en círculos de humo. La bandada se nos iba acercando y descendía completando figuras dispuestas al saludo, al baile, a consumir bebidas contra el frío, previos a la esperada estancia con más densas neblinas. Las novias, habitantes del pueblo o llegadas días antes para un temperamento, acudían a esperar a  sus enamorados que viajaban a verlas los domingos. Años atrás, iban ataviados con pajilla o camarita, distintivos de sociedad que adornaban el sencillo ambiente pueblerino.

            En el andén se producía una fiesta improvisada antes que los viajeros se internaran en espesos verdores, túneles y viaductos. En el trayecto se encendía la mirada con la múltiple llama de bucares en flor. Eucaliptus y pinos  prodigaban los aires de pureza que sólo aquel Halcón contaminaba. Árboles centenar0ios expandían sus ramajes hasta hacerlos techumbres, reunidos en parajes para el feliz descubrimiento estaban los helechos, musgosos escalones conducían hacia un encantamiento de pozos y cascadas o a quioscos donde se compartía el bastimento.

De tanto encuentro y atrevimiento a cortar con audacia el susurro de las hojas y la canción de pájaros del frío, ya la locomotora era una hermana. Ir y venir era la obligación de la esperanza, porque después de un día en El

Encanto el deseo de volver surgía renovado.  Gratuita recreación en permanente oferta cuando viajar era privilegio de ricos. Nuestro campo de cerros, garúas y neblinas, tan cercano a Caracas, con un tren incansable,  convocaba  por medio de los rieles para sentir a Dos en sus creaciones y era marco de paz a los afectos.

            Por la tarde, cuando el último tren cumplía su regreso, se reanudaba en el andén la fiesta. Todo eso se acabó. Quienes un día asaltaron el tren como tributo a una violencia estéril hizo inolvidable la masacre y el poder miró corto: hizo tapiar los rieles. El viaducto quedó como mudo testigo de la vía clausurada. Feneció la estación y sus verdores y el andén sólo existe en el recuerdo. El tren, después de reconstruido, tuvo que recortar su itinerario, aunque mantiene, en su humilde presencia, el eco de infinidad de voces de existencias concluidas, de imposibles regresos.        

[…]

.                                    Y SIEMPRE LA ESTACIÓN

            Los rieles se quedaron en el pueblo. Yo partí. Igual mis compañeros. Por años escapé a su enmarcamiento. Variados incentivos me atraían como delta en oferta de rutas tentadoras, por igual absorbentes.

            Con los rieles nació en mí un ansia de viajar, de desplazarme, una sed de horizontes, aquel deseo de transponer la niebla y abordar los vagones hacia las lejanías donde iban los rieles trazados por mi abuelo.

            Mi regreso a la estación de ferrocarril, inexistente ahora, persiste sólo en vaguedad de nieblas. La evolución de una vida transformada por el aventamiento y la estancia en otros mundos, asomados antes a través de los trenes, y en otros paraderos sin rieles y sin brumas, impelida por recuerdos vuelve insistentemente a su lugar de origen. Reiteración de andén, de paralelas líneas aceradas, de aleros y locomotoras que inevitablemente nos hablaron con pitos, penachos de humo negro, chirriar acompasado de metales, de la certeza y de la tentación por lo desconocido.

 (De: Era un mundo de rieles. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1984)  

Carmen Mandarino, venezolana, nació en Los Teques, estado Miranda. Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Literatura Latinoamericana de la Universidad “Simón Bolívar”. Ha ejercido la docencia durante más de tres décadas en Educación Secundaria y Superior (tercero y cuarto nivel). Hasta hace poco fue Catedrática Titular en el Instituto Universitario de Teatro (I.U.D.E.T.).  Como Investigadora de Literatura Venezolana  ha trabajado en el Centro de Investigaciones Literarias “Rómulo Gallegos”, actual Fundación C.E.L.A.R.G., en el Instituto Universitario de Teatro (I.U.D.E.T., actualmente adscrito a la Universidad de las Artes), por contrato con otras instituciones y regularmente a título personal. Tiene obra publicada de investigación, ensayo, crónica y ficción. Entre otros títulos:  Era un mundo de rieles (Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1981);  Obra. Tomo I: Poesía y Tomo II: Prosa de Enriqueta Arvelo Larriva (Barinas: Fundación Cultural Barinas, 1985);  De propios y de extraños (Academia Nacional de la Historia,1986);  Orlando Araujo: violencia, nostalgia y bohemia (Universidad de los Andes, 1995) Mención de Honor en Investigación Literaria del Premio Municipal del Distrito Federal 1996;  Dramaturgia de búsquedas, experimentación y crecimiento: 1950-1969 (C.O.N.A.C./ I.T.I. UNESCO);  Lucila Palacios (Caracas, Colección Biográfica del diario El Nacional, Nº 61, 1996). También es autora de una serie de biografías de venezolanos del siglo XX, destinadas a jóvenes lectores, que publica Ediciones Niebla, una editorial alternativa que creó y dirige en aprovechamiento de su experiencia en el campo de la literatura infantil y juvenil y la promoción de la lectura. Es colaboradora de prensa y de revistas especializadas y suele dictar conferencias,  participar en foros y coordinar talleres de literatura. Actualmente es integrante del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela.

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Mario Vargas Llosa, por Carlos Pacheco

Discurso de Orden en el acto de conferimiento del

Doctorado Honoris Causa de la Universidad Simón Bolívar a

Don Mario Vargas Llosa

Por Carlos Pacheco

Manizales 1971: Éramos unos quince. Estudiantes todos de Filosofía y Letras de la Universidad Javeriana. Veníamos al Festival Internacional de Teatro Universitario con nuestros morrales llenos de expectativas y fuimos acogidos en un albergue improvisado por la Universidad de Caldas. La primera noche quedamos impactados por la potencia dramática y el desparpajo de Tu país está feliz, un montaje tan idealista como contestatario del grupo venezolano Rajatabla. Pero nuestra razón mayor para venir al festival era su invitado de honor: el aún joven pero ya reconocido autor de La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral, ante cuyas páginas nos habíamos desvelado tantas noches. Al día siguiente daba una conferencia en la universidad y podríamos conocerlo.

Sartenejas 2008: Treinta y siete años más tarde tengo el privilegio y la exigente responsabilidad de presentarlo en este acto donde la muy querida universidad donde he desarrollado casi toda mi vida académica le rinde homenaje. No sólo es un acto de justicia sino también un gesto de pedagogía social: en uso de su legítima autonomía, esta corporación universitaria elige destacar en él un conjunto de virtudes y valores que estima oportuno –para este momento venezolano y global– resaltar como necesarios y deseables.

Un aporte llamativamente vasto, multigenérico y sostenido a la escritura literaria es naturalmente la razón más obvia. Y la precocidad de sus varias vocaciones es digna de mención: entre los 15 y 17 años, aún en bachillerato, publica su primer cuento, milita en una célula de extrema izquierda, comienza a trabajar como reportero en el diario La Crónica y escribe La huida del inca, su primera obra de teatro. Allí estaban en germen el narrador y el político, el periodista y el dramaturgo. El muy ulterior desarrollo de esta inclinación por el teatro nos ha regalado ya media docena de piezas, desde La señorita de Tacna hasta Al pié del Támesis, cuyo estreno presenció en Caracas hace pocos meses.

Manizales ´71: Llegamos temprano, pero ya el modesto auditorio estaba casi repleto. Como disciplinados pichones de investigadores de la literatura, habíamos devorado toda su obra. Pero estábamos inquietos y confundidos porque él, por su crítica a la dirigencia revolucionaria cubana en el famoso caso Padilla, ocupaba entonces el ojo de una polémica que nuestras discusiones replicaban en miniatura. “Ese engominado peruanito es un traidor”, nos gritaba el mono Múnera, mientras Luz Mary ponderaba su valentía para rectificar y enfrentarse a la censuradora ortodoxia revolucionaria. Poder escucharlo directamente nos mantenía en vilo, pues la conferencia no acababa de comenzar. De repente empezamos a oír un escándalo en la entrada principal.

Sartenejas 2008: Todos sabemos que su renombre universal se funda ante todo en su trayectoria novelística, pero sería insensato pretender siquiera una panorámica sucinta de la diversidad temática y procedimental y de la relevancia estética de las catorce novelas que se han sucedido desde La ciudad y los perros y La casa verde; ésas que lo catapultaron, aún bastante joven, como uno de los más influyentes y admirados autores del famoso boom, cuando por ellas recibió tan resonantes premios como el español Biblioteca Breve y el venezolano Rómulo Gallegos, respectivamente. Insensato y tal vez innecesario, pues este auditorio está repleto de lectores que han venido a conocerlo y a escucharlo –estoy seguro– porque han sido atrapados una y otra vez por esas novelas; con Zavalita, Pantaleón y doña Lucrecia han pasado ratos inolvidables y al cerrar la última página se han sentido huérfanos y exiliados de aquel mundo ficcional al con tanto gusto se habían mudado.

Por su reconocida capacidad de observación y su balzaciana retentiva, la experiencia vital del escritor ha sido fuente valiosísima para algunas de estas novelas, como La tía Julia y el escribidor o Travesuras de la niña mala. Los más diversos escenarios y conflictos de la sociedad peruana lo han sido también, por ser el novelista un muy informado estudioso y activo participante (no importa donde resida o a qué latitudes lo lleven sus viajes) de la realidad de su país, como puede apreciarse en Conversación en La Catedral o en Lituma en los Andes. Otras, como Elogio de la madrastra o Los cuadernos de don Rigoberto, observan –como por el agujero de una cerradura–, los goces y conflictos del amor y la pasión. Otras, finalmente, se atreven a abandonar los espacios y tiempos de la experiencia directa y levantan sus tramas ficcionales sobre realidades históricas a veces muy distantes, como La guerra del fin del mundo o La fiesta del chivo.

La impresionante cantidad de información histórica factual que sostiene estos relatos evidencia el trabajo de investigación que los precede. Los bibliotecarios del Instituto Iberoamericano de Berlín aún recordaban en 2000 las miles de páginas que unos años antes debían suministrar cada semana al investigador Vargas Llosa sobre todo lo relacionado con Rafael Leonidas Trujillo y su dictadura. El rigor y exhaustividad de esas indagaciones evidencia el talante apolíneo del escritor tanto como la planificación, consistencia de los personajes y nitidez estructural de sus novelas.

Manizales ´71: El alboroto iba creciendo. Una fuerte discusión y un forcejeo parecía enfrentar a los vigilantes con un grupo decido a entrar a la fuerza. En ese momento vimos a Marta Canfield ubicarse unas filas más atrás. Tan joven y diminuta como inteligente, uruguaya exiliada entonces por la dictadura y hoy prestigiosa catedrática en Florencia, Martha era nuestra profesora favorita. Su conocimiento de la literatura y de los debates literarios en la politizada Latinoamérica de entonces, hacían que no le perdiéramos palabra. Tocada con una gorrita escocesa, creímos ver en ella una versión femenina de Sherlock Holmes que nos saludaba. Justo entonces entró Vargas Llosa con sus acompañantes. A pesar del escándalo, la charla parecía a punto de comenzar.

Sartenejas 2008: Menos conocida es su obra como investigador literario, crítico, ensayista, profesor y conferencista, pero nuestro Vargas Llosa es también un académico de plena ley: Licenciado en Literatura por la Universidad de San Marcos y Doctor en Filosofía y Letras de la Complutense de Madrid, además de profesor invitado de las más distinguidas universidades del mundo y miembro de las Academias Peruana y Española de la Lengua. Por eso, no ha dejado de alternar su obra creativa con la de investigación y ha producido sustantivos estudios sobre Flaubert, Arguedas, Víctor Hugo, Rubén Darío y pronto Onetti, entre muchos otros. Estos estudios me han hecho descubrir en Vargas Llosa a un colega, pero uno dotado del formidable poder de comunicar sus hallazgos a un público amplio, con la claridad y amenidad proverbial de sus novelas. Entre las dos docenas de sus libros que se han ido apilando en mi mesa en estas semanas recientes, me ha conmovido en particular reencontrar el manoseado volumen de Historia de un deicidio, su tesis doctoral, profusamente subrayado y anotado por aquel estudiante javeriano que aspiraba a culminar algún día su propio doctorado y veía un modelo en aquel prodigio de francesa nitidez conceptual, donde además se expresaba por vez primera su poética narrativa del novelista creador de elocuentes mundos autónomos y de la resultante verdad de las mentiras.

Manizales ´71: Apenas iniciada la conferencia, una treintena de estudiantes trotskistas irrumpieron al salón para boicotearla. Gritaban, agitaban pancartas y vociferaban originalísimos improperios del tipo “lacayo del imperialismo yanqui”. El poeta y crítico Juan Gustavo Cobo Borda trataba inútilmente de imponer silencio, mientras el novelista, ya acostumbrado a estos rituales de la intolerancia, esperaba sereno el desarrollo de los acontecimientos. Martha Canfield nos miraba fijamente, ponderando nuestra frustración. Nos unimos a los que se atrevían a reclamar su derecho a escuchar al conferencista, pero sin resultados. De pronto, ella se movió y nos quedamos estupefactos.

Sartenejas, 2008: Esta memoria ficcional de la conferencia de Manizales me da pie para ir concluyendo. La variedad, consistencia y sostenida calidad de su obra literaria son sin duda en sí mismas razón poderosísima para este homenaje, especialmente en una universidad que se ha caracterizado desde su fundación por sostener el mérito y la excelencia profesional y académica como criterios superiores. Pero junto a la razón estética, está la razón ética: la responsabilidad y constancia encomiables con las que a lo largo de toda su trayectoria ha asumido Vargas Llosa su papel como influyente intelectual y encabezado una cruzada en pro de la pluralidad y el respeto a los derechos humanos, la tolerancia, y la libertad como valores superiores de la vida humana.

Una manifestación suprema de este compromiso fue naturalmente el sacrificar los apremios de su vocación literaria (como lo hiciera por cierto nuestro Rómulo Gallegos 40 años antes), para participar como candidato en la contienda presidencial peruana de 1990. Sin embargo, mayor alcance ha logrado sobre un público más amplio como multifacético periodista, a través de sus artículos y crónicas, publicados en los mejores diarios del mundo y luego recogidos en libros, verdadera piedra de toque de la opinión pública internacional, estratégicamente reforzada por frecuentes conferencias. Fundado en una rigurosa información documental y a menudo experiencial de primera mano, ha podido iluminar así con su aguzado análisis y certero criterio las más diversas polémicas y acontecimientos de la cultura, la política y la vida social contemporánea.

Manizales ´71: Ante nuestros ojos incrédulos, Martha avanzó hasta el estrado, tomó con toda calma el micrófono del podio y se subió a una silla para hacerse notar. Con una entereza, una serenidad y un vigor que parecían incompatibles con su diminuta humanidad, nuestra profesora les cantó a los vociferantes la cartilla del respeto a la libertad de pensamiento y de expresión. Les pidió que si no estaban de acuerdo con el conferencista, lo rebatieran luego con argumentos, si es que podían; y que mientras tanto, hicieran silencio y respetaran nuestro derecho de escucharlo. Un unánime, prolongado y sonoro aplauso del público refrendó sin apelaciones sus palabras y los gritones tuvieron que retirarse.

Sartenejas 2008: Una misma concepción filosófica y ética reúne la diversidad inmensa de este abanico de asuntos y formas discursivas en su obra periodística, ensayística, crítica, narrativa y dramática: el principio de la libertad; el respeto a la diferencia; la promoción de sociedades abiertas, democráticas y socialmente responsables; sin fundamentalismos ni autoritarismos de ningún signo que pretendan forzar un pensamiento único o censurar la creatividad. Ese mismo principio hace coincidir también la lección aprendida en Manizales hace 36 años, cuando finalmente logramos oír a Vargas Llosa, con la que se deriva de este doctorado honoris causa. Así lo comentamos años después con Martha Canfield, quien además de respetada profesora se volvió nuestra amiga para siempre: agredir a quien piensa diferente sólo descalifica al agresor; no es necesario coincidir en todo con el otro para respetarlo; sólo en el diálogo el abierto y en la aceptación gozosa de la diferencia es posible profundizar en las propias convicciones y construir así una sociedad donde valga la pena vivir.

Sartenejas, 8 de diciembre de 2008.

El escritor venezolano Carlos Pacheco es Miembro Activo del Círculo de escritores de Venezuela. Director de la Editorial Equinoccio, estudioso de la literatura, profesor universitario.

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Entrevista a Carmen Cristina Wolf en la Feria del Libro de Baruta Sábado 5pm

¨El poder le teme al amor, porque el amor no teme a nada¨. Es uno de los aforismos de La llama incesante, el último libro de Carmen Cristina Wolf.

A partir de las 5 de la tarde del sábado 23 de octubre, Jon Aizpúrua entrevistará en vivo a la escritora venezolana Carmen Cristina Wolf, para el programa radial Valores del espíritu. Se escuchará a través de Unión Radio en todo el país. La programación se desarrolla en el marco de la Feria del Arte y del Libro de Baruta, en la Plaza Alfredo Sadel.

La autora ha escrito que la lectura crea espacios de libertad y desarrolla el sentido crítico. Para ella leer ha sido siempre uno de los mayores tesoros y el gozo existencial que produce a nada puede comparársele. Ha dedicado numerosos escritos a la importancia del lenguaje, el verdadero hogar del ser humano. Wolf  ha dicho que las palabras que emplea una persona, la van modelando y transformando en lo que ella es y será, por eso hay que cuidar tanto lo que se dice.

El Centro de estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (CEIAS) ha publicado su libro La llama incesante, Aforismos, en una segunda edición. Escribe:

¨Quiero escribir cantos para ti, que echen a andar por el mundo, con palabras de cristal, de madera, de fuego transitivo¨

Algunos de sus poemarios son: Huésped del amanecer, Escribe nn poema para mí, Atavíos, Canto al Amor Divino, Canto al Hombre, Prisión abierta. Y un libro de ensayos que lleva por título Retorno a la Vida.

Los ensayos y monografías de Carmen Cristina Wolf, sobre la obra de autores venezolanos e hispanoamericanos, han sido publicados en diarios y revistas nacionales e internacionales. Los más conocidos tratan de la obra poética de Rafael Cadenas, Luz Machado. Juan Liscano y Eugenio Montejo. La recopilación de sus ensayos forma parte de un libro inédito.

Fernando Bosch Cárdenas

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Sobre la novela El desván de lo oculto, de Álvaro Pérez Capiello

El desván de lo oculto

Ayer terminé de leer la novela El desván de lo oculto, del venezolano Álvaro Pérez Capiello. Una extraña sensación quedó entre mis dedos que no conformes con haber estado durante varios días frotando sus páginas volvieron al inicio para repasar brevemente algunos párrafos subrayados. Un joven contador, víctima de unos extraños sueños, descubre con cierta emoción que tal vez la solución a sus graves conflictos existenciales puede surgir de la interpretación de esos sueños, de los mensajes que, vislumbra, tratan de comunicarle. Nos encontramos con un personaje reflexivo, analítico, algo le inquieta, no está contento, ansía respuestas; su sólida educación lo lleva a no conformarse, a buscar, a cuestionarse a sí mismo a través de profundos monólogos, cantos de buena literatura, que develan su sensibilidad, el vacío que le llena, la manera profunda y analítica de ver todo lo que le rodea y, lo más significativo, el agudo poeta que subyace detrás de toda esa personalidad confusa y melancólica.

Cuando su abuela, ya fallecida, se le aparece una noche en medio de un sueño profundo, él se resiste: “Al principio traté de aferrarme a la almohada de plumas, era un intento frustrado de contener la realidad, luego comprendí que debía marcharme, fundirme con la brisa y contemplar mi rostro desde lo Alto como lo hacen los ángeles”. Del cuello de Mamá Luisa pende un medallón que marca el inicio del misterio, el inicio también de las respuestas que persigue el atribulado personaje: “Era una figura compuesta por dos troncos cruzados en ángulos agudos y obtusos formando un aspa… un objeto antiguo y sumamente preciado. Ella tomó el medallón y lo colgó de mi cuello sin decir nada”. Aquella aparición y el hechizo que le inspiraba aquel objeto ya inexistente en la realidad pero grabado en su cabeza con maravillosa exactitud, enfrenta al contador consigo mismo un cotidiano día de trabajo: “Diez años pueden transcurrir sin escándalos en una oficina ajena a los ruidos de la ciudad, a las voces que se recuestan de los bancos de piedra en las esquinas, diez años con el mismo traje y los mismos zapatos, con el llavero de cuero y la corbata a rayas, diez años que buscan asombrarse con los remiendos del pantalón y las mangas arrugadas de las camisas, diez años y ninguna historia digna de ser recordada”. Los cambios no se harían esperar: “Hoy, sin embargo, la oficina luce diferente, hoy otro hombre se sienta a mirar las decoloradas matas de plástico y el viejo gabinete de madera que atesora con celo una cafetera eléctrica y dos paquetes de vasos desechables… Hasta la triste labor de rellenar planillas puede manifestarse como la más excitante de las actividades humanas si tras de ella gravita una idea”.

Su querida Mamá Luisa, la que “sostiene mi brazo por las noches cuando el silencio se levanta”, esta vez le traía un regalo, un medallón con la cruz de San Andrés, un enigma que le llevará meses de largas y agotadoras jornadas de investigación histórica en las que se las verá con temas tan diversos como las Cruzadas, los Templarios, el misterio de la reencarnación… La narrativa de Pérez Capiello nos hala de la mano con firme suavidad hacía Borgoña y nos pasea por “la historia de Francia hasta el advenimiento al trono de la casa de Valois” con la maestría de un historiador experimentado. Finalmente, un viaje que nos transporta al París de hace siglos, única ciudad y tiempo donde encontrará respuestas a las inquietudes que lo atormentan, develará con sorpresiva originalidad un desenlace por demás inesperado.

Heberto Gamero Contín

17-10-2010

Alvaro Pérez Capiello, novelista venezolano. Ha escrito Guardatinajas, Laberinto de ilusiones, El bar de Luso, Entre la verdad y el engaño (Cuentos). Es biógrafo y ensayista

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LIBROS Y EVENTOS OCTUBRE 2010

CÍRCULO DE ESCRITORES DE VENEZUELA RECOMIENDA

EVENTOS

LECTURA PARA CREAR ESPACIOS DE LIBERTAD

El martes 26 de octubre a las 6 de la tarde, con motivo de los 50 Años del Banco del Libro, habrá una Conversación en torno a la importancia de la lectura para crear espacios de libertad, tolerancia, solución de conflictos, desarrollo de la inteligencia,  formación de criterios  y valores ciudadanos

Participan: Rosario Anzola, Carmen Diana Dearden, Francisco Javier Pérez, Álvaro Pérez Capiello, Carmen Mannarino y Rafael Osío Cabrices

Moderadora: Carmen Cristina Wolf. En la Sala Cabrujas, Centro Cultural Chacao, Torre El Parque nivel C-1, Los Palos Grandes (al lado de Parque Cristal). Organiza el Círculo de Escritores de Venezuela

“Creo en el poder del libro y en la trascendencia de la lectura. Creo en el poder de las palabras «luminosas y resplandecientes» y en el de los libros, sanadores y subversivos.” Carmen Diana Dearden, Presidente del Banco del Libro.

MARGARITA INFANTA, DE FRANCISCO SUNIAGA

Francisco Suniaga, el autor de El pasajero de Truman  vuelve a publicar, con el sello de la Editorial Random House Mondadori. Se trata de “Margarita Infanta”, un libro que revela una infancia anterior a la urbanidad y a la agitación turística. Cargados de un humor que precede a los tiempos conflictivos de la actualidad, la  infancia de los protagonistas da cuenta del día a día de una isla donde conviven bodegueros, sastres, equilibristas, cuenta cuentos,  jóvenes que buscan, entre andanzas y correrías, distraerse sin el celular, la televisión ni los videojuegos. Empleando distintos registros, la crónica, el dato periodístico, el dato histórico, la narrativa, la oralidad, Suniaga conjuga en estos relatos un mundo que pertenece a otro tiempo. Al leer los relatos de Suniaga se hace presente la nostalgia, por un tiempo magistralmente evocado en su narración.

FERIA DEL LIBRO EN BARUTA

A partir del 20 de octubre, la Plaza Alfredo Sadel en Las Mercedes será la sede de la Feria del Libro. Se presentarán novedades literarias de más de cuarenta editoriales y libreros nacionales e internacionales. Entrevistas, charlas y programas de radio en vivo. Estarán presentes la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de Baruta, Dimensión Latina, Los Hermanos Naturales, Mano e Tambor y otros grupos. De 10am a 9pm, hasta el 24 de octubre inclusive.

EN UN BOLERO… LA VIDA

Continúa la obra teatral En un bolero… la vida, en el CELARG, durante toda esta semana. De la dramaturga Inés Muñoz Aguirre, con Yesmin Rogé, Mary Carmen Sobrino y Elsy Manzanares. Viernes y sábado a las 8 pm. Domingo a las 6 pm.

SIETE CHARLAS Y UN RECITAL SOBRE LA BELLEZA

El jueves 4 de noviembre en el Centro de Estudios Junguianos, el poeta, filósofo y músico Edgar Vidaurre iniciará la primera de las Charlas sobre la Belleza, cada una de ellas con el siguiente temario: La Belleza en sí misma. La Belleza Abstracta… Platón y la   belleza ideal. 2.- Lo Bello. La Belleza de la forma, la divina proporción. Pitágoras: La Armonía y El número de oro. Arte y Belleza. Lo visible y lo invisible. El Ojo y la Mente – Merleao Ponty . La Belleza espiritual. La belleza que salva – San Agustín y   Karol Wojtyla. La Belleza como fenómeno psicológico. Rudolf Arnhem y la psicología del arte. La imagen y los arquetipos de la Belleza. La Belleza y el Ánima (Algunas consideraciones sobre la Belleza y el Libro Rojo de C.G. Jung). Recital poético-musical del renacimiento con amigos músicos y poetas (música renacentista, sonetos de Miguel Ángel y las mujeres florentinas). Interesados comunicarse por los teléfonos 991 97 73 y 368 46 54

Carmen Cristina Wolf

Teléfono 0416 629 70 62

Caracas, Valle Arriba

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Ferreira Gullar: ¨Una parte de mí es todo el mundo¨

Por Carmen Cristina Wolf

¨Una parte de mí es todo el mundo¨

Ferreira Gullar es el nombre artístico de José Ribamar Ferreira. Mientras vivía en Chile, en 1975, escribió Poema Sujo, su poema más conocido.A los 80 años ha recibido el Premio Camõesy ha publicado Em alguma parte alguma, inédito durante once años.  Gullar permaneció en el exilio durante la dictadura que vivió en Brasil entre 1964 y 1985.

Su frase ¨No quiero tener la razón, lo que quiero es ser feliz¨ ha recorrido el mundo y nunca se ha olvidado.

Ferreira Gullar se ha desempeñado como crítico de arte, biógrafo, periodista, guionista de televisión y traductor, ganó este año el Premio Camões, el más prestigioso galardón de la literatura portuguesa.

Acerca de su oficio ha expresado: ¨El poeta es un ser incómodo que suele ser perseguido porque piensa de un modo distinto, pero nunca fue mi intención ser un poeta maldito. La poesía existe porque la vida no basta¨… En Buenos Aires, publicó en 1976 su obra capital, el texto «Poema Sucio». Hoy es considerado por muchos «el último gran poeta brasileño»

Diajanida Hernández publica una reseña muy completa sobre el pensamiento de Ferreira Gullar, en el Papel Literario de El Nacional del 16 de octubre de 2010, bajo el título Un poeta mayor.

Miembro del Partido Comunista Brasileño desde 1964, sufrió torturas de parte de los militares y buscó refugio en el exilio a partir de 1971. Vivió unos años en la entonces Unión Soviética, y luego en Chile y en Argentina. Su pensamiento se ha transformado, hasta el punto de expresar lo siguiente: ¨Abandoné todos los mitos de aquella época. O creo más en la lucha de clases . Ya aprendí que el capitalismo es coo la naturaleza: invencible. Stoy convencido de que el capitalismo resistirá. E trata apenas de una crisis de un sistema que vive de las crisis. Repito: el capitalismo va a imperar porque sigue la lógica de la naturaleza … Podemos luchar para que las desigualdades generadas por el capitalismo disminuyan (…) No debemos abdicar de un mundo más justo. ¨

A sus 80 años, el que fuera admirado por el legendario Vinicius de Moraes, continúa desatando polémicas. Y critica sin piedad al Presidente Lula y al gobernante del Partido de los Trabajadores.

Su obra poética: Muitas vozes (1999), O formigueiro, (1991), Barulhos (1987), Crime na flora ou Ordem e progresso (1986), Na vertigem do dia (1980), Poema sujo (1976), Dentro da noite veloz (1975), Por você por mim (1968), História de um valente (1966), A luta corporal e novos poemas (1966), Quem matou Aparecida? (1962), João Boa-Morte, cabra marcado para morrer (1962), Poemas (1958), A luta corporal (1954), Um pouco acima do chão (1949) Cuentos y crónicas Resmungos (2007), O menino e o arco-íris (2001), Cidades inventadas (1997), Gamação (1996), A estranha vida banal (1989). Teatro Um rubi no umbigo (1979). Ensayos Relâmpagos (2003), Rembrandt (2002), Cultura posta em questão/Vanguarda e subdesenvolvimento (2002), O Grupo Frente e a reação neoconcreta (1998), Argumentação contra a morte da arte (1993), Indagações de hoje (1989), Etapas da arte contemporânea: do cubismo à arte neoconcreta (1985), Sobre arte (1983), Uma luz no chão (1978), Tentativa de compreensão: arte concreta, arte neoconcreta – Uma contribuição brasileira (1977), Augusto do Anjos ou Vida e morte nordestina (1977), Vanguarda e subdesenvolvimento (1969), Cultura posta em questão (1965), Teoria do não-objeto (1959)

De Poema Sujo, transcribimos unos versos del poema Traducir:

Una parte de mí / es todo el mundo / otra parte es nadie / fondo sin fondo. // Una parte de mí / es ultitud / otra parte extrañeza y soledad. // Una parte de mí/  pesa, pondera: / otra parte / delira. // Una parte de mí / almuerza y cena / otra parte se espanta. // Una parte de mí / es permanente: / otra parte / se sabe de repente. // Una parte de mí / es sólo vértigo / otra parte / lenguaje. // Traducir una parte / en la otra parte / _ que es una cuestión / de vida o muerte _ / será arte?

El diario El Universal del 1 de octubre, señala que a juicio del escritor Ferreira Gullar, el PT y Lula sacan provecho de un «pueblo ignorante». «La mayoría de las personas en Brasil no tiene conciencia social y sí una visión estrictamente personal» Criticó duramente al presidente de su país, Lula da Silva, y también a la candidata presidencial oficialista Dilma Rousseff.  «Dilma es un bluff, una mentira, un insulto al país», opinó Ferreira Gullar en una entrevista exclusiva que publicó la agencia portuguesa de noticias Lusa, a dos días de las elecciones presidenciales en Brasil. En opinión de Ferreira Gullar (seudónimo de José Ribamar Ferreira), Rousseff es «una persona que nunca hizo nada, no mostró nada de nada, va a ser elegida presidente de la República porque Lula ordenó que así sea. Puede ser un nuevo desastre. Ella fue inventada hace dos años y la gente la va a votar sin saber quién es».
«Lula es una figura realmente increible. No entiende de nada, es inteligente y astuto. Sólo piensa en votos y en popularidad. No se adentra profundamente en las cuestiones del país», afirmó. Sostiene que «Lula es el resultado lamentable de una serie de equivocaciones creadas en función de la lucha contra la dictadura (1964-85), una izquierda derrotada en la guerrilla que se juntó con la Iglesia Católica de izquierda revolucionaria y con un líder sindical que no tenía nada en la cabeza». Sobre el Partido de los Trabajadores, el hombre que ya fue candidato al Premio Nobel de Literatura y que fue elegido por el semanario «Epoca» como uno de los 100 brasileños mas influyentes opina que «es un partido que hoy no tiene nada de lo que prometía en sus comienzos».

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La poeta Rosa Melo se ha ido definitivamente

Hoy, 15 de octubre de 2010, falleció la  poeta venezolana Rosa Melo, una voz poética esencial. Integrante del Círculo de Escritores de Venezuela, mujer sensible, de vasta cultura y escritura privilegiada. Nació en Porlamar, Estado Nueva Esparta. Calígrafa de profesión. Estudió artes escénicas en las Escuelas Juana Sujo, Horacio Peterson y Alberto de Paz y Mateo. Poemarios publicados:

Tiempo de Horizontes” con prólogo de Luisana Itriago, 2004. La Casa Adormecida, 2002.
Hábito de Ser”, con prólogo de Elizabeth Schön, 1995.
Acírate, con prólogo de Ída Gramcko, 1982. Signos del Coloquio, 2009
Inéditos: Desandando Insomnios” prólogo de Beatriz Pastori, Restos de Polen, La Flor de los Ferezos, prólogo de Efraín Subero.
Recitales destacados: Semana Internacional de la Poesía de Caracas, Décima Segunda Edición, en Corp. Banca del 3 al 7 de octubre 2005. Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello, 1 de diciembre del 2005. Colegio Emil Friedman, 15 de junio del 2005. Galería de Arte Nacional, Recital en homenaje a Elizabeth Schön, 13 de mayo de 2004.

Su obra aparece reseñada en varias Antologías, entre ellas “Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela 2005”; “Quienes escriben en Venezuela: Diccionario abreviado de escritores venezolanos 1900 – 2003”, publicación del CONAC, 2004
A continuación, publicamos palabras de Edda Armas, pronunciadas en la Sala Cabrujas, con motivo del bautizo del libro Signos del coloquio,

Palabras para Rosa Melo. Presentación de Signos del coloquio. 5 de junio de 2010. Caracas.

Por Edda Armas.

Blanca la página: trae tu visión abierta. Este verso de Rosa Melo es una especie de plegaria o “frase sagrada” con la que, al repetirla en voz interior, se invoca a la divinidad en apoyo a la meditación. Es un mantra de invocación. Y, comienzo con esta idea mis palabras para Rosa, convencida como estoy, de que Rosa escribe rodeada de tres Musas, con las que ella definitivamente coquetea en su hacer poético. Y es que hay poetas, Rosa una de ellas, que hallan en las divinidades femeninas [esas que presiden las artes y las ciencias e inspiran a los filósofos y a los poetas] la explicación de su arder poético. Me refiero a tres de las nueve musas canónicas, nacidas de nueve noches seguidas de amor entre Zeus y Mnemósine, nietas de Urano (el cielo) y Gea (la tierra). Hablo de Érato, la amable, con su lira en la mano simbolizando los coros de la Lírica; de Polimnia, la que preside los himnos sagrados, quien apoya sus codos en la roca y coloca un dedo sobre la boca para simbolizar el silencio; y de Clío, la que ofrece gloria, se ocupa de la historia, y se representa de pie, sobria, con un rollo de escritura en las manos.

Y así es Rosa Melo, la poeta. Cuando uno la piensa, aparece serena, amable, posada con el codo apoyado sobre la mesa (la roca) en actitud meditativa, invocando. Ella, quien se paseó por los estudios de comercio, las artes del color en la pintura, el arte del drama interpretativo en las tablas del teatro, el arte de dominar el modelaje en la escultura, quien asumió el antiguo arte de la Caligrafía como oficio, quien casó muy joven y construyó una familia de siete hijos y diecisiete nietos, nunca pensó sin embargo, que llegaría a ser poeta. Y acá la tenemos, hoy, bautizando su octavo libro, bajo el enigmático título de Signos del coloquio, en el que reúne 60 poemas, con epígrafes de tres de sus poetas tutelares: el alemán Nietzsche, el Belga Verhesen, y el venezolano Silva Estrada.

Rosa admite ser “captora de poemas”. Lo dice así: “atrapo el poema y el poema surge”. Porque Rosa, tras concentrada invocación, se reencuentra con las palabras en el lugar de la revelación. Ese lugar es la semi-sombra, lecho de hojas caídas de muchos árboles, cuna de estrellas fugaces miradas por ella, fuente bullente de sales minerales, es la casa del desvelo. Pero no cualquier desvelo. Casa de su propio desvelo. De su propia palabra. Por tanto: su casa-alma. Ella ha dicho que “su poesía es casi toda de desvelo” y yo quiero colocar en colores de Neón esa confesión suya, por ser tan reveladora de la esencia de su accionar poético.

El desvelo para Rosa es el momento “de la atención suprema”. Ese estar alerta de los seis sentidos, para olfatear el movimiento de lo que nos angustia, o digamos se desvela, y hacer de su captura el acto del goce supremo. Me plena, dice ella, ese momento, que no es desvelo, sino puro destello de la poesía. En su caso, lo asocia con la noche, porque así le ocurre. Pero advirtiéndonos que “el desvelo es más grande que la noche, pues recibe al día”. Y ese andar desobediente y libertario entre los límites de la luz y la oscuridad, entre el asir algo y soltarlo, es el arte que ella practica como una sacerdotisa que alimentó su alma desde niña, creciendo en la palabra, develando sus misterios y máscaras, andando los silencios que ante muchas preguntas surgían como única respuesta (siendo círculos de fuego) hasta que éstas encontraran su cuerpo de palabra poética. Ella, Rosa, suelta esta exclamación: “El poema surge de noche, creo que por el silencio”. Pero ese silencio, aclara es el silencio de la palabra. Y es que sólo aquel que atento redescubre los silencios es quien halla las palabras que nombre sus pasajes, nombrando así todo hallazgo, toda revelación. Todos sus versos son hijos del desvelo.

Creo que en Rosa el ´pensamiento´ es clave. Esa clave recorre casi toda su obra, inclusive y de manera significativa en los poemas que conforman el poemario Los signos del coloquio, que hoy nos convoca. Y recordemos que literalmente pensamiento es lo que en sánscrito es ´mantra´. Ella lo escribe así:

La soledad / crea con fuerza el pensamiento / lo envuelve en savia /de brotes interiores.

Y de otro poema:

El pensamiento / se abre/ se entrega / ¿y cómo no sonreir / y apresar lo que conmueve?

Rosa Melo, nunca pensó que llegaría a ser poeta. Pero lo es. Lo es desde niña, ella lo llama ser “poeta de origen”. Y ese origen, a mi modo de ver, ancla en el rumor marino de su Porlamar natal, en esa luz particular que tamiza el oleaje en todo paisaje de isla, pero también, y a manera de marca de origen (sello de agua, digamos) en el aprendizaje y cultivo interior de su ´Hálito de Ser´ en sus años de interna en el colegio Madre Rafols donde permaneció hasta los quince años. Ella lo expresó así: “creo que el mismo internado abrió mi sensibilidad y surgió la poesía…allí, escribía mucho, y ya mis compañeras me llamaban poeta”, comenta Rosa en una entrevista a Desirré Depablos. Ella lo esencializa así:

Miro más el azul / porque trae visiones / senderos más antiguos / Imagino / seguras existencias.

O así:

Media madrugada / ojos abiertos / rumor de mar / El oído salta / al Primer Náufrago / a la espuma formada / por el primer grito / ¿Quién y qué nombre / bebió su agua / hasta perderse?

Y en el caso de Rosa Melo, ser poeta de origen, repito, la hacía vivir la poesía, gozarla en cada captura, como ´canto celeste´ para ella misma, para el levantar alas espirituales del alma, pues ya sabemos que su poesía guardó silencio para los otros -por largos años (al parecer 35)- en el interior de una gaveta en su escritorio de madera. Sabemos que fueron sus hijas (hadas traviesas) quienes entregaron los manuscritos de su madre a la poeta Ida Gramcko, mientras Rosa estaba de viaje, y que a su regreso se encontró la revelación de la palabra de Gramcko sobre ella y su poesía, en un artículo que tituló “Una nueva individualidad” en su columna en el diario El Nacional, comprometiéndola con el lector, y aún más con ella misma y la poesía. Así nació “Acírate”, su primer poemario publicado en 1982.

Entonces, hablamos de una Poeta sincera, quien es libre escribiendo su poesía, que vive una exaltación al auscultar el pensamiento, con tres décadas de andares poéticos, recogidos en sus respectivas casas de papel, como lo son sus otros poemarios: Hábito de Ser, La casa adormecida, Tiempo de Horizontes, Donde la ausencia, Desandando insomnios, La Flor de los cerezos, y el que hoy bautizamos: Signos de coloquio; y los aún inéditos: Restos de Polen, Caligrafía de sueños y El Grito que se ignora. Y concordamos con su amiga Blanca González (compañera de vida desde la época del internado) que los títulos que Rosa ha dado a sus poemarios son todos versos significativos en sí mismos.

Hablamos de la Poeta, que también cultiva un Jardín de Orquídeas, en diálogo permanente e ininterrumpido con poetas con quienes alimentó amistad profunda: Alfredo Silva Estrada, Elizabeth Schön, Ida Gramcko, Sonia Sanoja y Fernand Verhesen, y con sus maestros: Juana Sujo, Horacio Peterson, Carlos Prada, y con aquellos que han sido, entre muchas, lecturas predilectas: Rainer Maria Rilke, César Vallejo; por nombrar al menos dos.

Cierro mis palabras con una pregunta balance que intuyo que muchas veces Rosa Melo se formuló: ¿Quién dialoga con el silencio?

El poeta y el místico dialogan con el silencio en busca de la revelación. Ya que el silencio –esa diana invisible– es la trascendencia, Dios. Y Rosa Melo, “con su quietud en las afueras y su hambre interior” al dialogar con el silencio, admite en algunos de sus versos que: Si Dios entrega el sueño oscurece más la noche / El sueño pierde su dominio / El cuerpo cansado duerme / La mente activa sueña / ¿Deja de ser pensamiento? / El sueño es la conciencia ya vivida/ Telón del pensamiento/ Y ¿quién mueve los hilos de la mente que abarca que no encuentra la búsqueda del Ser?

Y le responde Rilke:

-Cada poeta lleva su lenguaje respondiendo a lo infinito de su ser en transparencia.

Y en Rosa, ocurre su ser en transparencia, agrego yo. Por ser Calígrafa de sueños, Noctámbula como Ida Gramcko, de un modo amable como Érato. Por pesar las palabras en el tamiz de organza que anuda el cielo con la tierra. Por su mantenerse atenta al chispazo del pensamiento. Por su agilidad para atrapar lo que éste le dicta en forma de versos –ya cuajados en su interior– y transcribirlos a la blanca página en noches de largo insomnio.

Gracias.


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Feria del Libro en la Plaza Alfredo Sadel, del 20 al 24 de octubre

Prensa, Feria del Libro.- Con ánimos de promover el teatro, la danza, la música y la lectura entre los baruteños y visitantes del Municipio, se realizará la primera Feria del Libro, como parte del Festival de las Artes y Lectura Baruta 2010. Del 20 al 24 de octubre la plaza Alfredo Sadel, de 10:00 am. Y 9:00 pm., será el escenario en el cual se presentarán las novedades literarias de 40 casas editoriales nacionales e internacionales y libreros, como anticipo a la temporada navideña.

Se trata de un salón al aire libre, urbano y público para la literatura, promovido por la Alcaldía de Baruta, en alianza con El Nacional, con el apoyo editorial de los miembros de la Cámara Venezolana del Libro –Cavelibro- y la experiencia en producción de montaje del Grupo SOB. El complejo ferial estará conformado por más de cuarenta stands dispuestos para los visitantes, incluyendo una tarima central para la programación artística del Festival de las Artes y presentaciones literarias estelares. El evento incluirá un salón de conversatorios, un pabellón infantil, un café al aire libre y un centro de transmisión radial del Circuito Éxitos.

Se trata de un salón al aire libre, urbano y público para la literatura, promovido por la Alcaldía de Baruta, en alianza con El Nacional, con el apoyo editorial de los miembros de la Cámara Venezolana del Libro –Cavelibro- y la experiencia en producción de montaje del Grupo SOB. El complejo ferial estará conformado por más de cuarenta stands dispuestos para los visitantes, incluyendo una tarima central para la programación artística del Festival de las Artes y presentaciones literarias estelares. El evento incluirá un salón de conversatorios, un pabellón infantil, un café al aire libre y un centro de transmisión radial del Circuito Éxitos.

El Alcalde de Baruta, Gerardo Blyde, destacó que actividades como esta siempre son fundamentales para la ciudadanía, “eventos que nos llenen con música, arte, cultura y que nos traigan la lectura”, mencionó el alcalde durante la Rueda de Prensa. Por esta razón se buscó que la sexta edición del Festival de las Artes incluyera también el universo de los libros. “El arte es libertad, para hacer arte hay que ser libres”, citó Blyde las palabras de Unamuno e hizo extensiva la invitación a todos los baruteños, caraqueños y en general a los venezolanos para que “vengan a pasar una semana y un fin de semana diferente, lleno de recreación, cultura y muchos libros, en un ambiente seguro para toda la familia”.

Carola Saravia, miembro de la directiva de la Cámara Venezolana del Libro –Cavelibro-, destacó el importante papel que tienen los organismos públicos en la promoción de la lectura, “en la media en que se repliquen actividades como ésta en otros municipios, y se multipliquen a lo largo de toda Venezuela, cada día nos acercaremos más a alcanzar el sueño de construir un país de lectores”. Así pues, felicitó la labor de la dirección de Cultura de la Alcaldía de Baruta, por trabajar arduamente y sumar el Festival de las Artes, a los grandes eventos que apuntan por el rescate de los espacios públicos para promover el placer por la lectura. También, resaltó el hecho de que Baruta, a través de esta I Feria del Libro, se incorpora a un circuito de eventos literarios en la ciudad de Caracas, que junto al Festival de la Lectura de Chacao (Alcaldía de Chacao / Cavelibro / Embajada de España), La Feria del Libro de Caracas (Fundarte), y la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Cenal) han marcado una tendencia en el presente año 2010.

Entre las opciones de la programación artística del Festival de las Artes y la Lectura Baruta 2010, organizadas para la plaza Sadel por la dirección de Cultura de la Alcaldía de Baruta, figuran las presentaciones de las siguientes agrupaciones y artistas: Los Hermanos Naturales, los Dj’s HEKTIK y TUSE (Polonia) y Dj Mad Pro (Venezuela), la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Baruta, la agrupación Venezuela, juguetes y tambores y el grupo baruteño Mano e Tambor.

También se presentarán el grupo Rajatabla con Los Enredos Amorosos de William Shakespeare; el Teatro Ucab, con Las Hilanderas del Tiempo, y el Grupo teatral Emergente, con Humor y Amor de Aquiles Nazoa. Otra de las atracciones del Festival de las Artes en la Sadel, será la danza, con un performance interactivo que comienza en el Tolón y termina con el espectáculo Ingrávidos, en el centro de la plaza.

Miércoles 20

Si bien los stands de libros del complejo ferial estarán abiertos al público a partir de la mañana del miércoles 20 de octubre, su acto inaugural del Festival será a las 6:30 pm, con palabras del Alcalde de Baruta, Gerardo Blyde, el Presidente Editor de El Nacional Miguel Henrique Otero y directivos de Cavelibro, quienes visitarán el Pabellón Infantil. Seguidamente, Los Hermanos Naturales tomarán la tarima para, con su acostumbrado humor y ritmo, prender la fiesta de las artes y lectura, dando paso al sonido electroacústico, a cargo de los Dj´s Heikt y Duse, invitados especiales de la Embajada de Polonia, quienes alternarán con su colega venezolano Mad Pro.

Jueves 21

En la jornada del jueves 21, los visitantes de la Sadel podrán, además de visitar anaqueles y adquirir títulos con descuento, disfrutar de la cartelera de charlas del Salón de Conversatorios: a las 4:00 pm, sobre la novela icono de los ochenta Pim, Pam, Pum (Ediciones Puntocero), a cargo del periodista Boris Felipe y su autor Alejandro Rebolledo. Le seguirá, a las 5:00 pm, una tertulia sobre La obra de Salvador Garmendia, por Luis Barrera Linares, José Pulido y Elisa Maggi, y a las 8:00 pm. Victoria De Stefano disertará, junto al periodista Luis Yslas, sobre su última novela Paleografías (Santillana).

Como parte de oferta musical del Festival de las Artes y la Lectura Baruta 2010, se presentarán Venezuela, juguetes y tambores, a las 11:00 am y el grupo Mano e Tambor, a las 7:00 de la noche.

Viernes 22

A las 6:00 pm., se grabará Ellos que se conocen tanto, conducido por el periodista César Miguel Rondón (Circuito Éxitos). Seguidamente entrarán en escena Los enredos amorosos de William Shakespeare, a cargo del Grupo Rajatabla.

La programación del Salón será variada, inicia a las 3:00 pm., con la charla Ideas para los libros (Biosfera), dictada por Enosc Sánchez; seguida a las 4:00 pm, por la presentación Responsabilidad social (Grupo Planeta), moderada por Víctor Guédez. A las 5:00 pm., una tertulia a cargo de Rubén Monasterios e Ildemaro Torres evocará el espíritu y la prosa de Miguel Otero Silva, para culminar a las 7:00 pm. un panel estelar conformado por Eduardo Liendo, Carlos Sandoval y Antonio Ecarri, profundizarán sobre la escritura de Arturo Uslar Pietri, a partir de su novela La Isla de Robinson, (ambas de El Nacional).

Sábado 23

Para el inicio del fin de semana, el Festival de las Artes de Baruta mima a los chiquitos de la casa con el taller musical ¡20 puntos!, recital de Los Hermanos Naturales, a las 11:00 am. En la tarde, la danza al aire libre será parte de esta fiesta, cuando a partir de la 5:30 pm. un colectivo de bailarines se trasladará desde del Tolón al corazón de la Plaza Sadel, sin duda otro de los platos fuertes del festival de las Artes y la Lectura Baruta 2010.

A las 4:00 pm., se hará una sesión de narración oral Colibrí de la caja de los sueños, en la que cuentacuentos de La Rana Encantada, Cuentos de la Vaca Azul y Narrativa UCAB rinden tributo al maestro colombiano Jairo Aníbal Niño, recientemente fallecido (El Nacional).

Los eventos sabatinos del Salón inician a las 11:00 am con una tertulia sobre la Antología narrativa, la vasta brevedad, a cargo de sus autores Antonio López Ortega y Carlos Pacheco, contando en la moderación con Willy Mckei (Santillana). Le sigue, a las 2:00 pm., el diálogo entre la escritora Victoria de Stefano y Rodrigo Blanco sobre El lugar del escritor (El Nacional), en la que la autora también firmará libros. A las 3:00 pm., tendrá lugar la charla introductoria sobre el Diplomado de Edición Cavelibro – UCV, dictada por Blanca Strepponi para quienes están interesados en incorporarse profesionalmente al mundo editorial (Cavelibro). A las 4:00 pm., la presentación de la investigación periodística sobre el auge y caída de Carlos Andrés Pérez, La rebelión de los náufragos (Editorial Alfa), a cargo de la periodista venezolana Mirtha Rivero, con presentación de Argelia Ríos.

A las 5 pm Jon Aizpúrua estará en vivo con su Programa Valores del espíritu para Exitos Unión Radio, entrevistando a Alexis Márquez Rodríguez y a Carmen Cristina Wolf

A las 6:30 pm. se llevará a cabo una interesante charla titulada La importancia de los libros a cargo de la escritora Itala Isea de Perli (Biósfera). Finalmente, como cierre de esta jornada en el Salón de Conversatorios, tendrán a lugar dos eventos denominados Diálogos con Prodavinci: a las 7:30 pm. se reunirán Lucas García, Willy Mckey, Héctor Torres y Rodrigo Blanco Calderón para conversar acerca de “Cómo motivar la lectura entre los jóvenes”; seguidamente, a las 8:15 pm. Ibsen Martínez, Oscar Marcano y Franciso Suniaga conversarán sobre “Literatura y béisbol” con la moderación de Ángel Alayón, fundador de esta popular revista digital de ideas.

Domingo 24

El domingo 24 de octubre, se presentará la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Baruta, a las 11:00 am. A las 5:00 pm., el Teatro Ucab, con la adaptación de un cuento de María del Pilar Quintero, Las Hilanderas del Tiempo, y dos horas más tarde, con el montaje Humor y Amor, del Grupo Emergente, inspirado en la obra del mismo nombre de Aquiles Nazoa.

La jornada de conversatorios inicia a las 11:00 am. con La Experiencia de la Biblioteca Biográfica Venezolana, a cargo de Diego Arroyo, Edgardo Mondolfi, Elsa Cardoso, Carlos Hernández Delfino y Manuel Felipe Sierra (El Nacional). Le sigue, a las 2:00 pm., el lanzamiento de la Colección 2010 – 2011 de Autores Venezolanos de Alfaguara Infantil y Juvenil, presentado por Adriana Rodríguez R. y, una hora más tarde, el periodista Sebastián de la Nuez conversará, junto a Rodrigo Blanco, sobre su primera novela Rosalía: el amor que se pospone, (ambos de Santillana). A las 5:00 pm Oscar Yánes hará gala de la locuacidad que lo caracteriza para hablar de Cosas de Caracas y a las 6:00 pm Juan Carlos Sosa Azpúrua disertará Sobre Venezuela: sexo y poder – obra cicatriz (ambas de Grupo Planeta).

Durante los cinco días de feria, el Pabellón Infantil, dispuesto por El Nacional, ofrecerá actividades lúdico recreativas y formativas para los niños, como ¿Quieres que te lo cuente al revés?, Tierra a la vista, Soy un ciudadano, Había una vez…, La palabra encantada, así como su acostumbrada sala de lecturas, en un horario de 10 am. a 7:00 pm.

La Feria del Libro en la Sadel será el corazón literario del Festival de las Artes y Lectura Baruta 2010, que cuenta con una nutrida cartelera de espectáculos y eventos a lo largo de su circuito festivalero, que incluye el Teatro Escena 8, el Teatro Luisela Díaz y el Tolón Fashion Mall. La cita es del 20 al 24 de octubre de 2010. La Feria está abierta al público de 10 am a 9 pm, y todos los espectáculos del Festival, incluida la Feria del Libro, son de entrada libre.

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Edgar Vidaurre dicta 7 Charlas y un recital sobre La Belleza

El jueves 4 de noviembre en el Centro de Estudios Junguianos, el poeta, filósofo y músico Edgar Vidaurre iniciará la primera de las Charlas sobre la Belleza, cada una de ellas con el siguiente temario:

1.- La Belleza en sí misma. La Belleza Abstracta… Platón y la   belleza ideal.

2.- Lo Bello. La Belleza de la forma, la divina proporción.

Pitágoras: La Armonía y El número de oro

3.- Arte y Belleza. Lo visible y lo invisible.

4.- El Ojo y la Mente – Merleao Ponty

5.- La Belleza espiritual. La belleza que salva – San Agustín y   Karol Wojtyla

6.- La Belleza como fenómeno psicológico. Rudolf Arnhem y la psicología del arte.

7.- La imagen y los arquetipos de la Belleza. La Belleza y el Ánima (Algunas consideraciones sobre la Belleza y el Libro Rojo de C.G. Jung).

8.-Recital poético-musical del renacimiento con amigos músicos y poetas (música renacentista, sonetos de Miguel Ángel y las mujeres florentinas).

Interesados comunicarse por los teléfonos 991 97 73 y 368 46 54

/www.centroestudiosjunguianosenvenezuela.com/


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Éxito en rescate de Mineros de Chile

Un ejemplo de país gobernado por un Presidente que se reúne de los mejores hombres y mujeres, y pide ayuda a otros países para emprender un rescate sin precedentes. Es la inteligencia y la sensatez unidas a la humildad. Todo un país unido, todos los partidos políticos, los gremios, las asociaciones, las empresas públicas y privadas em un solo esfuerzo, sin egoísmos ni divisiones.

Venezuela se une al jubilo de los chilemos. ¡Bienvenidos a la vida, Amigos Mineros!

Casa de Neruda en Isla Negra

Junta Directiva y Consejo Consultivo

Caracas, 12 de octubre de 2010

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La Fundación Aprende a Escribir un Cuento (FAEC) celebró su primer aniversario

 Escritores y amigos se reunieron para festejar los logros de la institución literaria

 Caracas. La Sala Cabrujas de la Fundación Chacao fue el lugar de encuentro para la celebración del primer año de la Fundación Aprende a Escribir un Cuento (FAEC). En la reunión efectuada ayer se dieron cita miembros de FAEC y del Círculo de Escritores de Venezuela, amigos y participantes de los talleres que dicta la fundación.

 Heberto Gamero Contín, escritor y presidente fundador de FAEC, inició la actividad agradeciendo a Cultura Chacao, el Círculo de Escritores de Venezuela, la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Sucre y Pantalones Marshal, patrocinadores de la fundación, y principalmente a las personas que han realizado los cursos. Compartió con los presentes los logros que ha obtenido FAEC en 365 días de fundada y recalcó la misión de ésta.

 “Para nosotros es un compromiso apoyar y colaborar con el desarrollo educativo y cultural de los venezolanos a través de la literatura, específicamente en su género cuento, ayudando a la formación de un mejor ciudadano”, afirmó Gamero Contín.

Carmen Cristina Wolf, quien preside el Círculo de Escritores d eVenezuela, agradeción el apoyo recibido por parte de FAEC, se refirió a la obra literaria de Heberto Gamero y leyó uno de sus relatos, del libro Cuentos de Pareja.

 Álvaro Pérez Capiello, presidente del Consejo Consultivo del  Círculo de Escritores de Venezuela y profesor de FAEC, destacó en un breve discurso las bondades del cuento y su experiencia como facilitador de los talleres a alumnos de escuelas municipales de Petare en el municipio Sucre, “recordando las campanadas de la iglesia de Petare y los trazos de Bárbaro Rivas”.

 María Adela Alvarado, directora de Cultura Sucre, demostró su agradecimiento a FAEC por esta iniciativa. Señaló que esta alianza se enmarca en la visión de la Alcaldía de Sucre, que es “elevar la calidad de vida de los habitantes del municipio Sucre, en este caso a través de la literatura”.

 La velada culminó con la lectura de los cuentos elegidos para la publicación de un libro por FAEC en agosto de 2011, por parte de los participantes de los distintos talleres dictados en el año, entre los cuales destacaron las piezas literarias de Geraldine González y Gabriel Terán, alumnos de escuelas del municipio Sucre.

 Para mayor información sobre los talleres y actividades de la Fundación Aprende a Escribir un Cuento, pueden escribir a los siguientes correos electrónicos: hgtallerdecuento@gmail.com, fundacionfaec@gmail.com

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