Diario de un piano abierto
He salido y he podido entonces florecer y presentir nuevamente esos umbrales que me muestran (aunque todavía inalcanzable) la certeza en la dulzura de los frutos. Entiendo entonces que he salido, solo para regresar a Panayía, a mi propio atardecer donde al fin puedo tener esos encuentros con la luz y con los amados gorriones que traducen esa hora crepuscular en un soplo de aire inefable.
Así entonces, a solas con las estrellas y el silencio que se esparce sobre las montañas del sueño, siento el susurro de su cantinela sosegada, la presencia viva de su huella, de su imagen, que no solo me aleja de la vivencia de soñarla, sino de mí mismo. Y entonces vuelvo a ser joven y despierto a la belleza, como un niño asombrado con un cuento nocturno y lleno de magia que le susurra al oído un hada.
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Edgar Vidaurre – Diario de un piano abierto – Fragmento

Edgar Vidaurre Miranda
Edgar Vidaurre. Poeta, ensayista, editor y profesor universitario.
Director de la Editorial Diosa Blanca
https://diosablanca.org/

Comité Editorial: Carmen Cristina Wolf, Farah Cisneros

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