VIVIENDO EN TÍ

 

Tu pelo suave

cayendo   al infinito

desconoce el negro abismo

de mis secretos sagrados.

Entretanto

mis besos de yesca te circundan

prendidos

sobre tu piel de paja

entre mis labios.

Soledad,

quiero no ser para que me quieras,

para morder

tus pechos fértiles de amor y llanto,

sorberte

desde los placeres de la tierra

y diluirte

en mi cósmico vigor intergaláctico.

Quiero hacer cubismo

con mi corazón desfigurándome,

soledad,

desbocarme por ti

en cuerpo y alma

y morir en tu espejismo sin  palabras,

construirte y reconstruirte

en el olvido,

golpe a golpe,

piedra sobre piedra,

llorar,

gritar,

patalear

y desparramarme

descifrando el mundo

con las claves del  silencio.

Reencontrarme quiero

con mi destino, soledad,

principio y fin

de todos los destinos,

y disfrutar  de la paz suprema

en Aquel que todo lo colma.

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BOHEMIOS DISFRAZADOS

En las noches de utilería

los bohemios sueñan lirios  de alba,

crepúsculos donde  anclar sus días,

risas donde escanciar sus lágrimas,

cielos fértiles de melodías

de luz y sombra  entreveradas

con ardientes cuerpos que palpitan

en llamas de amor escarlata.

Con ebriedad de ilusionistas

los bohemios ríen, los bohemios bailan

haciendo cascabelear de inventivas

las carretas de sus caravanas.

Cupidos disfrazados de vida,

de angustias, pasiones y añoranzas,

heraldos de hechizo y  poesía,

de vino, belleza y esperanza

escondiendo su candidez de artistas

tras la rigidez de sus máscaras.

Los bohemios lloran y a la vez cantan,

meditan incursiones furtivas,

exploran soledades del alma,

fuentes grávidas de sinfonías,

guirnaldas de exóticas fragancias,

multicolores fantasías

de urbe y orbe acrisoladas

en la intrincada acería

de sus trashumantes miradas.

En la luna de las letanías

los bohemios rezan y aguardan

fusiones de mística armonía

o simple delectación mundana

entre burbujeantes correrías

bañadas en lodo o en champaña.

Inmersos en su estrellería

de ensueños y visiones vagas

los bohemios gritan y a la vez callan

resucitando musas cautivas

y ángeles de fuego y agua.

—————

RECUBANS

Tras el estruendo la calma,

hondo respiro,

plenitud serena,

dulce distensión,

ebria indolencia,

sorda quietud

de silencio extremo,

verdioscuro,

musgoso,

aletargado,

yerto,

envolviendo en su densidad de helechos

su vacío umbrío de ultratumba.

 

Editores: Carmen Cristina Wolf, Farah Cisneros

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