Gracias al doctor Eduardo Catalán Morales por ennviarnos este valioso fragmento de El poder y sus sombras. Política en tiempos de crisis, de José Rodríguez Iturbe.

José Rodríguez Iturbe es un filósofo que se ha dedicado, principalmente al estudio de la Filosofía del Derecho y la Teoría de las ideas. Es abogado, egresado de la Universidad Central de Venezuela. Doctor en Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, Pamplona, ??España. Doctor en  Derecho (especialidad en Filosofía del Derecho) de la Universidad de Navarra. Ha sido profesor en varias Universidades en diversos países. Es profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, Chía, Colombia. Tiene una obra extensa y densa. Aquí transcribo un fragmento de una de sus últimas obras, de una lucidez y coherencia impecables.

Eduardo Catalán Morales.

 El PODER Y SUS SOMBRAS

Filosofía Política en Tiempos de Crisis.

José Rodríguez Iturbe.

 

Orden social y armonía política.

Provocada la desarmonía social se abren las puertas al desorden. La mediocridad que accede a posiciones de poder resiente como ofensa la presencia, como actores en los espacios públicos, de ciudadanos de superior talento moral o intelectual. Es la hora de los segundos, Las  sargentadas  se nutren de cálculos mezquinos, de la semilla de beneficios sin preguntar por su honesto origen o su razón legal. En la desarmonía, el concepto mismo de ciudadano (como rango no solo formal jurídico, sino de índole moral y político) resulta hecho trizas.

Porque el mediocre resulta miope respecto al bien común. Es alérgico a la excelencia. No capta otra cosa que su propia jactancia o su burdo interés. Carece de ojos para ver la grandeza. Lo grave de la mediocridad es que eleva su criterio rástrero a máxima universal, provocando así la degradación de la existencia personal y social, sofocando el más leve intento de superación ética y política. El mediocre no llama a resistir frente a la adversidad, sino a la simple búsqueda de una imposible ataraxia en sus espacios personales. Su ambición es clara, pero no grande. Tiene la dimensión del egoísmo utilitario. Este ignora siempre el auténtico bien del pueblo, los deberes del patriotismo y las exigencias concretas del fin social.

Cuando una comunidad (un cuerpo social en su conjunto, o las sociedades intermedias como los partidos) cae en manos de un liderazgo afectado por el vacío moral de la mediocridad, ello no ocurre sin alguna cuota de culpa -mayor o menor- de quienes forman parte de ella. No siempre hay tormentos inmerecidos. Muchas veces cada uno recibe lo que merece, por acción u omisión. El reconocimiento de las fallas que pueden agruparse en el elenco causal de cuentos ascensos patológicos, resulta el primer paso para superarlos.

 

Editores: Carmen Cristina Wolf y Edgar Vidaurre

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