ATAVÍOS.

Carmen Cristina Wolf

Segunda edición revisada

ATAVÍO DEL AMANTE

No dejes caer la noche sin decírselo

La rosa se no avergüenza

de opacar la lucidez del alba

 

Mejor un instante de atrevido sonrojo

a mil versos de sensata palidez

 

LA CASA

¿Es ciego el giro de la Tierra

tan solitaria y huérfana?

Será que se detiene algunos días

sin darnos cuenta

se acicala con campos de espigas

y trae consuelo a dolores antiguos

 

La mecedora de la abuela levita suavemente

la persiana se mueve

.-.-.-.-   en clave morse

se balancea el móvil de corales

Millones de mensajes digitales cruzan el corredor

sin golpear los retratos

provenientes de  los siete confines

los metaversos andan por su cuenta

 

El aire se recrea con murmullos

salidos de laptops relucientes

y móviles veloces

 

El caserón de todos, no sabemos por qué

piensa desde su pétrea hondura

mientras da vueltas a un magnético sol

le gusta cambiarse los vestidos

y lavarse la cara de pisadas maléficas

o besarse ella misma las memorias

Algunos días acostumbro

acariciar los prados y dejarme

cobijar por la sombra

de las interminables filas de palmeras

mientras cientos de pies dejan huella impaciente

en los portales, apenas entran y ya van saliendo

para dejarse caer un día u otro

en su regazo interminable

 

Me acostumbré a vivir

un poco  en su morada

y por instantes en el infinito

 

ORIGEN

1         

Soy el sueño de aquel

en quien florecen siempre las palabras

Entre piedras que exudaban templanza,

caí millares de  veces en las playas de todos los océanos

 

Cuando aún no existía el cántaro ni el día,

se cumplió el ritual de la gota de luz en la penumbra

 

Sudé al calor de ríos de lava y al frío de las cavernas

confundida entre hipocampos y corales

enredada en  aletas de peces sin mirada

 

Las tortugas gigantes llevaban en sus casas

grabadas las señales del que sería mi cuerpo y el de todos

 

Había  un itinerario

en el centro del alma, era fácil sentirlo

casi imposible hallarlo persiguiendo las sombras

 

2

 

En el tiempo de los minerales

su esencia buscaba las formas

aún no había tonalidades de selva

la semilla se dejaba ceñir por el océano

De allí vengo

      3 

Sentí su cercanía

Había fulgor de aurora en su mirada

mis manos fueron refugio exacto de sus cabellos

Nombraba las cosas con sonidos graves

y conocí la risa

Su porte recordaba el vuelo del albatros

y el tornasol del tigre

Fuimos los dos unidos

 

Desde entonces asistí  muchas veces a mi nacimiento

Algo en mí ser recuerda el esplendor

Hoy espero sus ojos de mineral profundo

&  &   &

 

 

AUSENCIA

Los minerales permanecían mudos

sus contornos buscaban las formas

 

? aún  no había tonos verdes

 

El germen  de conciencia

se dejaba ceñir por los océanos

 

Él se acercó,  tenía  atisbos de aurora en su mirada

un temblor de sangre abrasó mis entrañas

Desde entonces –cuando regreso a este mundo-

suelo sentir los pasos de su ausencia

 

&  &  &

INFANCIA

Me encuentro entre los niños que abandonaron pronto los juguetes

y  le fueron infieles a los cuentos por viajar en un tren de compromisos

 

Osar volver a ser

un corazón de pequeño latido

pasear de nuevo en el camión de los bomberos

Eso haré, si es posible

dibujaré un caballo estremecido de praderas

pintaré líneas de tiza en el garaje

para advertir al auto que detenga sus ruedas

 

Es el espacio de los pies desnudos

con cientos de caminos y tréboles insensatos

 

&   &   &

 

ATAVÍO DE LA ESCRITURA

Pensar de nuevo el mundo

tomarlo por alguno de sus hilos

escribir en constancia del asalto  de dudas

a manera de legado.

 

ATAVÍO DE LA PALABRA

A veces llevo el golpe de la calle

ya no escribo como antes

los verbos peso, los mido y aquilato

en la Tierra la libertad está asediada.

Bajo mis pies la espuma dibuja frías panteras

se enrosca en mis tobillos como una serpiente de plata

 Cuánto duele la piel de la palabra

                  desnuda ante la piedra    

                  antiguos cantos  surgen en el fondo de mis sienes.

           

ATAVÏO DE LOS CUENTOS

Es tarde y en el fondo de la noche

las manos no abandonan la costumbre de amar

reclinan la fatiga en el silencio, despliegan cobertores

sirven vasos de leche y acompañan las últimas historias.

El Ángel las conduce al libro de los cuentos

así cumplen su ciclo eterno de palabras.

 

 

 

Síntesis biográfica de Carmen Cristina Wolf

Poeta, ensayista y editora nacida en Caracas, Venezuela. Abogado con  Estudios en Literatura Hispanoamericana. Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua.

Obra publicada:   En poesía: Fragmentos de isla,1993. Canto al Hombre, Cármina editores 1997. Canto al Amor Divino, Cármina Editores 1998; Escribe un poema para mí, Círculo de Escritores de Venezuela 2001; Prisión Abierta, Al Tanto 2002, Colección Las iniciales del tiempo; Atavíos, Editorial El Pez Soluble 2007; Huésped del Amanecer, poemas, Ediciones Universidad Nacional Abierta 2008.

La llama incesante, 3ª edición de Editorial Diosa Blanca y del Instituto de Estudios Iberoamericanos de Salamanca 2010; Donde no cuenta el tiempo, Editorial Bernavil 2023

Retorno a la Vida, Ensayo, Cármina Editores; (tres ediciones).

Donde no cuenta el tiempo, Editorial J. Bernavil 2023

Vida y Escritura 2014,  Ensayos.  Publicado en Amazon.

Sus poemas han sido traducidos al francés y al catalán, publicados en La casa que soy.

 

Monografías: Poesía Femenina y violencia, publicada en Antología 8º Encuentro Internacional de Escritoras 2008; Acontecer fecundo: Estudio sobre la obra de Luz Machado, publicado por la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Aproximación a la obra de Rafael Cadenas, publicado por ConcienciActiva 21.

 

En dos oportunidades ha presidido el Círculo de Escritores de Venezuela. Obtuvo la Medalla Internacional de Poesía Vicente Gerbasi en el 2013. y el Premio al Concurso de Cuentos 2005 de la Librería Mediática. Finalista en el Concurso de la Sociedad de Arte y Literatura con el libro El huésped insomne.

Su obra aparece en Antología de Poetas Venezolanos de José Antonio Escalona, Universidad de Los Andes 2002.. Quiénes escriben en Venezuela (Conac 2004); El Hilo de la Voz  2004; Antología del Círculo de Escritores de Venezuela 2005; Biblioteca de Venezuela Analítica; Mujeres Venezolanas ante la Crítica de la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Antología Octavo Encuentro Internacional de Escritoras, de la Asociación de Escritores de Mérida, 2008; Antología de Versos de Poetisas Venezolanas Editorial Diosa Blanca 2006; Travesías del alma, 12 mujeres con Teresa de Ávila, publicado por Verónica Amat en España 2014.:Pasajeras, Editorial Lector Cómplice.

 

Ha escrito numerosos ensayos, publicados en  diarios y revistas nacionales e internacionales. Sobre su obra han escrito: Helena Sassone, Alfredo Pérez Alencart, Alejandro Lasser, María Isabel Novillo, Miguel García Mackle, Edgar Vidaurre, Lidia Salas, Alejo Urdaneta, Eduardo Casanova, Enrique Viloria, Pedro Pablo Paredes, Milagro Haack  y Lubio Cardozo. Fundadora de Cármina Editores y actualmente es Directora  del Círculo de Escritores de Venezuela

https://carmencristinawolf.wordpress.com

 

 

 

 

 

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