Rodrigo Lares Bassa: Semillas de Primavera

 

SEMILLAS DE PRIMAVERA

Por Rodrigo Lares Bassa

Y las guacamayas

a sus anchas

batieron sus colores

en el paisaje vacío

Todo muy extraño:

parques sin niños

bancos sin ancianos

calles desiertas

sin almas

Aliento exangüe

como una naranja exprimida

Ciudad en ascuas

 

 

Y la tierra

vida y biología

de instinto y prodigio:

la fauna y la flora

en su hábitat danzan;

el ser humano

ya escampa, y llovían guijarros

La primavera

para unos, lo usual

para otros

se impuso

Luz

agua

y azul de seda

siembra y cosecha

 

Las manijas del tiempo

trajinan

en su eterna estrofa de oleaje

Vuelan

mudan sus nidos

de palmeras

a balcones vacíos

las guacamayas

A sus anchas

sobre el lienzo

semillas

espolvorean

Pues al fin tenemos buen tiempo

campo fresco

agua clara

un sol vivo

Todo es propicio:

la humildad brota

mientras ella, florece,

y en las palmeras

anida.

*Rodrigo Lares Bassa, novelista, cuentista y poeta venezolano. Sus últimos libros publicados: La urdimbre y el araguaney, novela; A fuego de jazz, poemario. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela.

 

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LO QUE TOQUE, CUANDO TOQUE, SI ES QUE TOCA

…»Muchos de nosotros entre ellos me cuento, estamos convencidos que después de esta grave contingencia con la pandemia que ha aterrorizado, paralizado, inutilizado y/o aniquilado a un importante número de habitantes en todo el mundo, cualquier cosa a futuro debería se observada y apreciada a través del crisol de sus sobrevivientes.  Se me ocurre pensar que los que podamos contarnos tendremos que desaprender para aprender.  Una especie de despertar para apreciar con ojos nuevos desde la compasión amorosa, un sentido de la vida honrosamente más agradecido.»…

Por Farah Cisneros

Si hay algo que las circunstancias de la vida en tiempos actuales se han  encargado de hacerme notar, son las altas competencias que puede desarrollar el ser humano para salir adelante.

Crecerse ante las dificultades convalida a quien decide vivir al punto del sacrificio mismo por lograrlo, incluso llegar al hecho en sí mismo de sobrevivir.  Posee su lado oscuro como más adelante pasaré a explicar, cosa que espero no sea mal interpretada en las consideraciones que creo me asisten.  No obstante,como todo lo que hacemos público, queda susceptible a la comprensión e interpretación final de cada quien.  Correré el riesgo de caer en la voluntad real, que es lo que tengo en mente o “mala mía” como dicen los muchachos, caer en la voluntad declarada, que no es otra cosa sino lo que se interprete de lo expresado por mí.  En todo caso y a los fines consiguientes correré el riesgo.

¿De qué estoy hablando?

Ya para finales del año 2.019 nos encontrábamos en presencia de un mundo con unos niveles de celeridad y competitividad extremos,  índices desbordados en todo, la vehemencia por satisfacer los cánones económicos y sociales ocupaban tan altos perfiles de interés y entrega por parte de la gente, que la sindéresis  común y la atención a lo natural e indispensable como el respeto por la vida, la salud, la retroalimentación en relaciones afectivas de familia, amigos y entorno; el ecosistema mismo en su uso y disfrute y las maneras simples y llanas para recibirnos estaban en total decadencia,por consiguiente en declive total.  Se infiltraban por así decirlo en nuestra sociedad creencias nuevas, aparentemente provechosas, efectivas y acomodaticias en la comprensión de nuevos caminos de crecimiento, expansión, emprendimientos y superación personal mayormente con un punto de encuentro en común sugestivo y apetecible como “lo rápido en lograr para pasar a lo fácil en el disfrute”. Con este nuevo enfoque ser brillante, exitoso y próspero económicamentese convertía en una fuente de alcance inmediato sin los quehaceres propios de invertir mayor tiempo en la obtención sistemática en la preparación y experiencia necesaria para incorporarse a las exigencias de un mercado laboral que reclamaexcelencia y una ya extinta meritocracia.

Las nuevas maneras de entender y recibir la vida en la actualidad están plenas de distracciones y superficialidad y es tal cual, que quienes marcan las novedosas tendencias, con un alto poder de impacto para influir en las masas sociales son los famosos “Influencer” entre muchos otros.  De ellos depende que una actividad comercial pueda crecer o derrumbarse y que personas que requieren obtener una mejor formación académica no la alcancen por la manipulación en una preparación inconsistente.Son líderes mediáticos y gurús de cuanta cosa se les ocurre para suplir y ocupar plazas disponibles.

El tiempo que estos seudo maestros se toman para improvisar se encuentra en una psicología de atracción que genera contenidos cautivadores en un mercado humano ávido de convertirse en triunfadores de la noche a la mañana sin mayor contrapartida de tiempo y  esfuerzo.

La capacidad de asombro no se extingue ante la crueldad, avaricia y enfermedad de poder que resultan de las manipulaciones y conveniencias que se han estado librando en las dos o tres últimas décadas, marcadas por el cinismo, la confabulación y la carencia absoluta de principios y valores. Representan la demostración en una tormenta perfecta de que  el hombre en su codicia y extrema locura por la posesión y colonización de lo que cree puede ser suyo, ha expuesto a la extinción a la clase humana de la faz de la tierra por la violación sacrílega inclusive de lo divino.

En esto y con la fuerza de mi sentir creo en la existencia de responsabilidades en todo el deterioro de nuestra condición como raza humana, por la desigualdad social, económica y moral la cual se dramatiza a niveles aún mayores por una especie de mezcla entre angustia y vergüenza, resultado de la gran IGNORANCIA Y FALSA COMODIDAD.

Muchos de nosotros entre ellos me cuento, estamos convencidos que después de esta grave contingencia con la pandemia que ha aterrorizado, paralizado, inutilizado y/o aniquilado a un importante número de habitantes en todo el mundo, cualquier cosa a futuro debería se observada y apreciada a través del crisol de sus sobrevivientes.  Se me ocurre pensar que los que podamos contarnos tendremos que desaprender para aprender.  Una especie de despertar para apreciar con ojos nuevos desde la compasión amorosa, un sentido de la vida honrosamente más agradecido.

En los actuales momentos e independiente a las creencias predominantes de cada uno, se nos ha movido el piso y nos han sacado a “patadas limpias” de nuestras zonas de confort o de comodidad, para confrontarnos en un momento real de nuestra historia contemporánea donde los protagonistas de la película somos nosotros.  Cada uno de los movimientos y actuaciones no estará nominado al premio de la Academia de Hollywood, ni al Nobel de la paz.  Nuestra manera de accionar futura en primer lugarmostrará el invalorable costo de las vidas perdidas, de una economía en el suelo, las conmociones y estragos de lo acontecido.  El aprendizaje extraído delecciones tan dolorosas, es una contundente orden para tomar este tiempo de cuarentena como una forma de recreo o apaciguamiento emocional involuntario para ocuparnos activamente de reflexionar con una mente despierta en como que promover nuestro equilibrio entre lo espiritual y lo tangible.

Los cambios que particularmente yo espero sean logrados, están en la capacidad efectiva para soltar tanto“desperdicio o basura emocional” acumulada por diferentes procesos de  domesticación y falsa educación, para entendernos, recibirnos y mostrarnos ante el propósito de vida individual descubriendo en nosotros una acertada alineación coherente con un tiempo de vida perfecto para el crecimiento en unidad como civilización organizada que procure y sincere una identidad al verdadero sentido de mundo globalizado.

Comenzar a fluir en la liviandad de establecernos un propósito de vida con bases sanamente confiables en nuestras reales capacidades y competencias que nos preparen para vivir desde el respeto estará en la autoevaluación y disposición personal.  Solemos referirnos a los demás  como responsables de lo que nos pasa, es momento de salvar la responsabilidad y acción individual, desde la mirada de que lo que YO HAGO influye en el entorno inmediato y se proyecta en ondas expansivas.

Resetearnos como si fuésemos un equipo tecnológico podrá iniciar un interesante ciclo de respuestas a preguntas nuevas para mantenernos en la ocupación de darles respuestas. Esperemos que cualquier avance oportuno podamos crearlo encooperación y trabajo en equipo.

Como una maravillosa enseñanza inspiradora para la solidaridad comparto a continuación para concluir “La fábula de la trampa y el ratón”.

Érase una vez en una granja un ratón escondido en un agujero en la pared. Un día, mientras se asomaba hacia la cocina, vio como el granjero y su esposa organizaban los artículos que acababan de comprar. El ratón enseguida se dio cuenta de que algo iba mal. Habían comprado una trampa para ratones.

Asustado, se volvió a meter en su escondite y de allí corrió a toda velocidad a avisar a los animales de la granja. Estos le recibieron con cierta indiferencia.  – “Han comprado una trampa para ratones”, le contó a la gallina. El ave se rió.   – “Lo siento por ti, amigo ratón, pero a mí eso no me preocupa”. Entonces el roedor acudió al cerdo.  – “tienen una trampa para ratones”. Y el cerdo le dijo:   – “tienes mala suerte, rezaré para que no te pase nada”,  y tampoco le hizo más caso. El ratón fue entonces a ver a la vaca, y ella tampoco se inmutó por la noticia:   – “pequeño ratón, soy una vaca, no tengo nada que temer de una trampa para ratones”.

El diminuto roedor se fue triste de vuelta hacia su escondrijo, determinado a enfrentarse solo a los peligros de la máquina infernal. Durante la noche,  el ruido característico del resorte de una trampa rompió el silencio. La mujer del granjero se levantó inmediatamente para comprobar cuál había sido la presa.  Pero con la prisa, no tuvo cuidado y no se dio cuenta que lo que la trampa había atrapado era la cola de una serpiente venenosa. El animal furioso mordió a la granjera.

El granjero llevó a su mujer rápidamente al hospital, del cual volvió con una pequeña fiebre. El hombre pensaba que el mejor remedio contra la fiebre era un buen caldo de gallina, así que cogió su hacha y fue a matar a la gallina. Pero la mujer no mejoraba. A medida que su salud iba empeorando, los amigos de la pareja se acercaron a visitarla, y para darles de comer el granjero tuvo que matar al cerdo. Finalmente la mujer murió, y tantas personas vinieron al funeral que al hombre no le quedó más remedio que sacrificar a la vaca y así para poder tener carne suficiente para todas.

El ratón presenció todos los acontecimientos con gran tristeza. Sus amigos no se dieron cuenta de que cuando un peligro acecha a un solo miembro del grupo, todos están en peligro.

Lo que podría ser la moraleja de ésta fábula es que:

No creas que un evento no teafecta porque no se relacione directamente contigo.  El mundo es lo suficientemente complejo, y por alguna razón todos estamos relacionados por vínculos sensibles y sutilmente invisibles.

“La vida es bella y el amor de Dios es perfecto”.

 

@FARAH CISNEROS.

Escritora – Pinealista y Mentora

Facilitadora en Procesos de Cambio y Transformación Personal

Master Coach Neuro-Linguistic Programming PNL

Certified Heal Your Life Teacher Philosophy Louise Hay

Abogado con estudios de Postgrado en Derechos Humanos – Empresaria

Fundadora y Directora de EGP. Escuela de Gerencia y Pensadores

Autora del libro ¡Haz lo que te dé la gana!

Produce, coordina y desarrolla el Programa de Entrenamiento y Desarrollo Integral Personal-PEDIP de EGP. Escuela de Gerencia y Pensadores

Directora de Relaciones Institucionales del Círculo de Escritores de Venezuela.

Promueve proyectos de emprendimiento, y participa como Asesor y Consultor en Sistemas y metodologías organizacionales en las áreas de planificación, sistemas y procedimientos administrativos.  Dedicada con pasión a la investigación,  formación y capacitación académica en el desarrollo del comportamiento y potencial humano en psicología humanista e inteligencia emocional.

Coach & Mentoring  en ejercicio activo.

 

farahcisneros@hotmail.comescueladegerenciaypensadores@gmail.com

http://egpvenezuela.wix.com//farahcisneros

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Día del idioma y del libro

Por Magaly Salazar Sanabria

«Creo que los escritores deberíamos salir de la torre de cristal y asumir nuestro papel ante la sociedad  y el mundo. Una cruzada internacional contra el hambre y la guerra podría ser impulsada por las  escuelas, universidades, organizaciones internacionales, no como dádiva o paliativo sino como un esfuerzo mundial de los capitales,  profesionales y técnicos del universo para hacer productivas las tierras  y enseñar a los que no lo saben que la tierra nos ama y nos dice: “Ven, trae tus semillas y adóbame para que el pan nuestro jamás tenga asueto»

Ayer se celebró el Día de la Tierra y me detuve en las vendas, parches, muletas, que son los aditamentos utilizados por los  geniales artistas caricaturistas, para representar, desgraciadamente, a nuestro malquerido planeta. Me detengo en la cita del hidrogeólogo, Jean Margat, Vicepresidente del Plan Azul y Consejero  del Bureau RecherchesGéologiques et Minieres, quien, ante la gravedad del problema, dice: “El desarrollo de una nueva conciencia cívica con relación al agua será, en última instancia, un indicador de nuestro compromiso con el desarrollo sostenible”La cita es del libro Claves para el siglo XXI de la Unesco (p.129). Y digo: “Siempre bondadosa, / el agua se expande por la vida, apadrinándola, / sin embargo, no busca el favor de sus ahijados”.  Pero me pregunto¿ Será que los parientes del agua la vamos a dejar morir’? ¿Y si la tierra se seca la van a humedecer nuestras lágrimas? Para escribir a la Tierra, recordemos el “Cántico de las criaturas” de San Francisco de Asis, el primer ecologista escritor que se conoce: “Alabado seas mi Señor, por la hermana, nuestra Madre Tierra/ La cual nos sustenta y gobierna/ y produce diversos frutos con coloridas flores e hierbas”

Creo que los escritores deberíamos salir de la torre de cristal y asumir nuestro papel ante la sociedad  y el mundo. Una cruzada internacional contra el hambre y la guerra podría ser impulsada por las  escuelas, universidades, organizaciones internacionales, no como dádiva o paliativo sino como un esfuerzo mundial de los capitales,  profesionales y técnicos del universo para hacer productivas las tierras  y enseñar a los que no lo saben que la tierra nos ama y nos dice: “Ven, trae tus semillas y adóbame para que el pan nuestro jamás tenga asueto”

Pero dejemos a la Tierra con sus bellezas, bondades, sus cuitas y sus depredadores por un momento. Es producto de la causalidad que el Día de la Tierra y el del Libro y el Idioma se celebren  22 y 23 de Abril, respectivamente. Y digo causalidad  porque la Tierra está buscando quien le escriba, quien la lea y sobre todo, quien la cuide y la quiera.

Definitivamente,  la paz y la armonía de la naturaleza constituyen  una inversión rentable  para siempre. No habrá desarrollo de ningún tipo si acabamos con el planeta. La palabra de los escritores, llámense poetas, ensayistas, narradores, dramaturgos,  es fundamental para respaldar todo acto noble porque ella debe ser  un instrumento para la paz. La paz bien merece la celebración del Idioma que la predica. También es cierto, que necesitamos gobiernos responsables, capaces, sensibles, que tracen programas y los lleven a la práctica para salvar al planeta del calentamiento global y otros desastres. El silencio, en  el caso de la indiferencia, es  depredador y cómplice, la palabra es, contrariamente, flor y redención.

Y sólo hay una manera de conocer el mundo y sus pensamientos, el ambiente y su suerte y es a través del IDIOMA. La lengua contribuye a crear la representación del universo. ¿Cómo entendemos los pensamientos, la existencia de los otros sino a través del idioma? Los pueblos piensan y comunican sus ideas a partir de la lengua. Entonces, el mundo objetivo se transforma en un mundo  que trasciende por el espíritu. El idioma tiene un carácter social inserto en la historia de una manera dinámica, por eso se convierte en memoria colectiva del pueblo que habla y que de alguna manera refleja su pasado y presente.

Mientras Dios mira, damos un salto a otro lugar del universo y después de beber el agua de Canaletas, por aquello del regreso, (el que bebe esas aguas por primera vez, vuelve) Nos confundimos con el gentío en la Rambla Cataluña de Barcelona, que se llena de rosas rojas  para  acompañar   cada libro que  festeja la dia de de San Jordi. Y es que la jornada  jubilosa  de San Jorge fue la fecha elegida por la UNESCO para celebrar el Día del Idioma, el Libro y los Derechos de Autor. La declaración se realizó el 15 de noviembre de  1995 y se escogió la fecha del 23 de abril para ese efecto.  Se conmemora la muerte de tres grandes escritores: Miguel de Cervantes Saavedra, el gran escritor de las letras españolas, autor de Don Quijote de la Mancha. William Shakespeare, el famoso del teatro británico por su Rey Lear y Romeo y Julieta y el Inca

Garcilaso de la Vega, el ilustre peruano cuyos  Comentarios reales de los incas constituyen un aporte valioso a la literatura del español de América. Ese mismo día  fallece en Venezuela, el 23 de abril de 1936, la excelente escritora Teresa de la Parra, quien escribió la novela Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca.

En cuanto a Cervantes, recordamos que nació en Alcalá de Henares en 1547 y murió a la edad de 69 años. Vivió con mucha intensidad, entre la literatura, la guerra, las aventuras y el cautiverio. Sus primeras obras fueron: Los tratos de Argel y La gran turquesa, Novelas ejemplares, Comedias: Los baños de Argel, El gallardo español, El rufián dichoso y los entremeses: El retablo de maravillas, El viejo celoso y Los trabajos de Persiles y Segismunda  y otros libros importantes.

Referente al Quijote, Cervantes logra el milagro de dos personajes que atraviesan solos, sin que nadie los lleve de la mano, a través  de los siglos, sin más apoyo que el de las palabras. El escudero aprenderá que la vida es más que una InsulaBarataria y Don Quijote se dará cuenta, dolorosamente, que Dulcinea no es suficiente para sostener su espada. Quizás ningún signo exprese mejor la forma dialéctica del contenido del Quijote como  ese etéreo símbolo de Dulcinea que se construye en el afinamiento mayor de la parodia. Pero hablar de Cervantes y del Quijote significa llenar muchas páginas de estudio. Lo que he señalado es una gota en ese mar de sustancias trascendentales de esta obra.

También es importante señalar que hace más de 300 años, un 17 de abril , fallece Sor Juana Inés de la Cruz,autora, entre otras obras, de Primero sueño, la figura más importante  de la literatura colonial latinoamericana, y es necesario no sólo recordarla sino estudiarla como lo ha hecho Octavio Paz y Alberto G. Salceda. En la carta de respuesta al Obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, quien oculta su identidad bajo el seudónimo de Sor Filotea, ella se manifiesta así:“volví (mal dije, pues nunca cesé); proseguí, digo, a la estudiosa tarea (que para mí era descanso en todos los ratos que sobraban a mi obligación) de leer y más leer, de estudiar y más estudiar, sin más maestro que los mismos libros”. Esta cita es tan importante y la traigo a colación ante Udes., para reafirmar la importancia de los libros y sus valores nutricios. A Sor Juana se le envidió, se le calumnió, muchos no la reconocieron en su tiempo por ser defensora de los indios, los mestizos, de los derechos de la mujer y por su talento y su sed de conocimientos, problemática quesubsiste en la actualidad y que obvia, censura, menosprecia todo lo relacionado con lo femenino. Pero en la historia, el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz, lo mantendrá el idioma y los libros.

Prosigamos: Y como todo Idioma se respalda en la escritura, con relación al LIBRO y su importancia diremos que los libros señalan horizontes, caminos que se abren a diferentes áreas del pensamiento: científicas, lingüísticas, artísticas, investigativas. Los libros se convierten en nuestros mejores amigos

Intercalo idioma y libro expresamente porque conforman un binomio inseparable.En cuanto al español en  Venezuela, el Maestro Angel Rosenblat apuntaba lo siguiente en el libro Lenguaje coloquial venezolano de la profesora Aura Gómez de Ivasshevsky:

“Nuestro sistema es común, pero dentro de él cada comunidad (y aun cada hablante) organiza los elementos de acuerdo con su propio espíritu. O dicho con términos de Guillermo de Humboldt, “de acuerdo con su forma interior de lenguaje, que es creación de su espíritu. De esa organización surge la originalidad del habla coloquial venezolana. La manera de hablar es un comportamiento o un modo de ser” (p.27)

Asimismo, las expresiones generales del español venido de la Península Ibérica, co-existen con la influencia indígena, la proveniente de los  africanoamericanos y la de otras lenguas como el inglés, portugués e italiano, también las típicamente venezolanas que dan a nuestro idioma su propia personalidad.

Ahora bien, con el paso del tiempo, las nuevas tecnologías, el lenguaje coloquial de los jóvenes, el deplorable lenguaje en algunos medios radiales y televisivos, aunado al lenguaje agresivo, escatológico e irrespetuoso del Presidente de la República- lo que ha llamado el Maestro Efraín Subero, “basura léxica”- ponen en peligro el equilibrio y belleza del Idioma que hablamos. Sin embargo, a pesar de ser muy atacados, lo menos dañino son  las innovaciones populares o  terminologías extranjeras, que en todo caso, deben someterse a las leyes del uso. El escritor señala que la situación del español, por lo menos en Venezuela, está para conmemoraciones y no para celebraciones.

Al referirnos a la “basura léxica” empleada por la dictadura en sus discursos violentos promotores de odio, debemos recordar que la ética, es sin duda, uno de los campos de reflexión más evidentes en la actualidad. Ante la brutal represión, el irrespeto verbal, el insulto constante, la crisis económica, moral, sanitaria, de libertad y de derechos humanos en general, la ética de la palabra y de la acción humana se presenta como una necesidad de reflexión y responsabilidad, debido a que el sujeto debe ser competente para dialogar con el otro en condiciones de igualdad y respeto para construir una sociedad más justa y debemos hacerlo a partir del lenguaje que es un lugar de lucidez. Lo que llamaría Paul Ricoeur, “los discursos compartidos”

También, Rafael Cadenas (1979) y Ana Teresa Torres (2006) abogan por la ética de la palabra, porque la palabra es liberadora, por lo tanto, hace de cada hombre un sujeto pleno de posibilidades.

¿Cómo entendemos los pensamientos, la existencia de los otros sino a través del idioma? Los pueblos piensan y comunican sus ideas a partir de la lengua. Entonces, el mundo debe encargarse de preservar ese legado.

Para muchos, como Ernesto Sábato en su libro Hombres y Engranajes, le preocupa la injerencia de la  civilización tecnológica mal utilizada y a otros el deplorable lenguaje de algunos medios de comunicación como la televisión.

Para concluir, cito a Don Miguel de Unamuno, quien expresó: “ La lengua es la sangre del espíritu social, y así como la sangre es como el ambiente interior del cuerpo, así la lengua es el ambiente interior del espíritu colectivo, el vehículo de su nutrición ideal (Algunas consideraciones sobre LiteraturaHispanoamericana.Ensayos 1. p.75)

Bibliografía consultada:

Cervantes, Miguel de

Gómez de I, Aura (1969) Lenguaje coloquial venezolano. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

Margat, Jean (2000) Hacia una nueva cultura del agua. Claves para el siglo XXI.      Barcelona: Ediciones Unesco

Rivera V, Osvaldo. (2008) Don Quijote, perdón…Día del Idioma[Artículo en línea] Disponible: http//www.lahora.comec[consulta:2010,abril]

Subero, Efraín. Discurso ante la Academia Venezolana de la Lengua

@florasuntina en Instagram

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La deshumanización en primera línea

La otra cara

La deshumanización en primera línea

Por: Inés Muñoz Aguirre

Siempre escribo sobre revisarnos como sociedad, porque más allá de lo que vivimos a diario a través de la fractura de los servicios públicos, o la decisión de algunos de colocarse en una acera, que los ubica en oposición a los de la acera del frente, hay características propias de una gravedad extrema que tiene que ver con la salud espiritual, por identificar de alguna manera aquellas reacciones, emociones y comportamientos que tienen que ver con nuestra forma de actuar.

He visto con horror desde el primer caso que se notificó como víctima del Covid-19 en nuestro país, como se propagaron descalificativos. Hay burlas, señalamientos, reclamos que asocian a personas que han viajado con la culpabilidad de haber traído el virus.  He visto a una hija tratar de defender la memoria de su padre a través del twitter, como respuesta a los insultos, desprecios y señalamientos de gente que no los conoce, pero también de los vecinos que los atacan. Todo nos hace construir en nuestra mente una escena medieval en la que se elevaban las antorchas para dejar en evidencia a los que víctimas de la peste se ocultaban,  ahora se enarbolan las palabras a través de las redes sociales.

¿Cómo es que llegamos a este punto, en el que viajar es una carta que guarda mucha gente bajo la manga, para colocarla sobre la mesa con el fin de darte una estocada final? ¿Cómo es que no se entiende que ya no es un virus importado, y que la importancia de la cuarentena tiene que ver con que a estas alturas de la propagación por el mundo el contagio ya es local?

Preocupa todo lo que estamos viviendo, pero cuando comparas que en Madrid una de las ciudades más afectadas, los vecinos reciben con aplausos al que regresa a su casa como sobreviviente y que nosotros, al parecer lo que hacemos es señalar y exponer física y emocionalmente a las víctimas, descubres la otra cara de una enfermedad que puede dar a cualquiera que se salte el confinamiento, que no guarde las debidas normas de aseo y el distanciamiento social tan necesario.

Pensar en la posibilidad de perseguidos y perseguidores es una realidad que nos asoma al terror de una sociedad descompuesta que ha ido dejando a un lado su humanidad. Mientras esto sucede hay quienes piensan que estamos viviendo una etapa de nuestras vidas que nos llevará a un cambio profundo desde lo individual y que nunca más volveremos a ser los mismos.  ¿será eso verdad?

— Inés Muñoz Aguirre

https://inesmunozaguirre.wixsite.com/inesmunozaguirre

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Templanza y honestidad en el lenguaje

Rafael Cadenas, en sus 90 años

Apuntes de Lectura

 

Rafael Cadenas: Templanza y Honestidad en el Lenguaje

Por Carmen Cristina Wolf

“La poesía pertenece a lo más íntimo, lo más sagrado, lo más tembloroso del hombre; no es asunto de frases bonitas (algunas veces es todo lo contrario)”.

                                    Rafael Cadenas, entrevista publicada en El Nacional en 1966   

 

Hace algún tiempo tuve la fortuna de asistir a un recital de los poetas Rafael Cadenas y Eugenio Montejo. Fueron momentos inolvidables cobijados por la hondura de los versos de estos dos escritores venezolanos. Cadenas es poeta, ensayista, traductor y profesor de literatura. Es una voz poética lúcida, penetrante, que obedece a una visión del mundo fruto de un pensamiento profundo y de alcance universal.

Entre sus obras se encuentran: Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los Cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1966), Anotaciones (1973), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Dichos (1992), Gestiones (1992). Se han publicado varias Antologías de su obra y el Fondo de Cultura Económica publicó su Obra entera. Sus ensayos son referencia indispensable del pensamiento contemporáneo. Sus libros En torno al lenguaje y los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística son objeto de estudios e investigaciones. Recibió el Premio Nacional de Literatura, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, la Beca Guggenheim y Doctorado Honoris Causa de las Universidades Central de Venezuela y Los Andes. Recientemente ha recibido el Premio de la Feria Internacional del Libro otorgado en Guadalajara. Recibió también el Premio de Poesía Reina Sofía y recientemente se le otorgó el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Simón Bolívar.

 

Estas líneas que ofrezco a continuación son apenas unas notas, una reflexión muy personal en torno a la visión poética que se revela en la obra del venezolano Rafael Cadenas. Acercarme a desentrañar algunos rasgos en su poesía es un ejercicio que emprendo con timidez, porque es asomarse a su alma. La lectura de sus poemas, escritos y entrevistas es un solaz para el espíritu. Comienzo haciendo mías estas palabras escritas a Rilke por Lou Andreas-Salomé en 1914: “(…) empecé a vivir con el poema mismo, pues en los primeros momentos su sentido objetivo me subyugó demasiado como para poder hacerlo. Y ahora lo leo, o mejor, no paro de recitármelo a mí misma. Hay en él como un reino recientemente conquistado, todavía no se distinguen bien sus fronteras, se extiende más allá del espacio que se puede recorrer en él; se lo adivina más amplio (…)”. (Correspondencia, Hesperus 1989).

 

Así suele suceder con los poemas de Cadenas: pueden algunos de ellos ser como una pluma de ave que penetra  sin ruido en mi ventana, otros rasgan silencios a tambor batiente, mas cada uno conduce a un reino de significaciones y cuando creo haber agotado su sentido surge otro y otro; es una poesía que mueve los cimientos de lo habitual y nos lanza hacia las profundidades del misterio que somos.

 

El Personaje

 

A pie descalzo y con un candil en la noche suelo leer a los poetas cuyos versos  dejaron de pertenecerles para volverse míos. Cadenas, a quien no parece gustarle mucho que le llamen poeta, estará acostumbrado a ser “elucidado, disecado, menguado, enriquecido, exaltado y maltratado”, haciendo valer las palabras que escribe Paul Valéry sobre sí mismo en el Prólogo al Cementerio Marino. Por esta razón no quiero hablar de ese hombre pausado, de caminar distraído, a quien podemos encontrar en las Librerías El Buscón, Kalathos, Alejandría o Lugar Común. No me atrevería siquiera a asomar algún sesgo de su forma de ser, él que se confiesa aprendiz, siempre joven ante el hallazgo que es la misma vida. Dejo constancia de que a veces saluda con una secreta alegría y en ocasiones parece que mira pero no nos está viendo y hace un esfuerzo para saludar, como si no estuviera allí. Otro día vuelvo a encontrarle sentado en un quicio a la espera de que abran las puertas de algún teatro y nuevamente sonríe enigmático, juvenil, y sus ojos café se vuelven claros como el color de su portafolio de cuero. Me recuerda unas líneas que leí siendo muy joven:

 

“(…) él había pensado más que otros hombres, poseía en asuntos del espíritu aquella serena objetividad (…) y sabiduría que solo tienen las personas verdaderamente espirituales a las que falta toda ambición y nunca desean brillar, ni convencer a los demás, ni siquiera tener razón (…)”. (El Lobo Estepario, Hermann Hesse). Me atrevo a agregar que Rafael Cadenas es un personaje distinto para cada uno de los seres humanos que le conoce y permanece siempre a contraluz, en los linderos del misterio, transformado día a día en la medida en que crece su obra. Su lenguaje se enriquece y se amplía la comprensión amorosa hacia el ser humano. Es lo que percibo en su poesía y siento que ninguno de sus poemas es prescindible, cosa poco frecuente en la obra de la mayoría de los escritores.

 

Su estar en el mundo inspira una gran paz, aunque a veces hay que sobreponerse a esos silencios suyos tan férreos y armarse de valor para osar romperlos. Él es apenas un postigo entreabierto, nada más un vértigo hondo de presencia, tan dado a marcharse y regresar intacto más cercano cuanto más distante. Atravieso las páginas de sus libros y me dejo caer al vacío, al fin y al cabo “florecemos / en un abismo”.

 

Y en lugar de elucubrar o suponer, prefiero atenerme a sus propias palabras, tomadas del libro Entrevistas (Ediciones La Oruga Luminosa, 2000) y de recortes de prensa. En Últimas Noticias el 26/06/02, a la pregunta ¿Cuál es su forma expresiva?, él responde: “Escribo poemas en prosa”. Acerca de sus influencias, dice: “Durante un largo período la influencia principal fue de poetas franceses como Michaux, Rimbaud, Char. Después volví a la forma del verso libre”. (…) “De la India más que su literatura me ha interesado su filosofía clásica, el pensamiento que parte de los Upanishads”. También me atrevo a adivinar en su obra la lectura atenta de Lao Tsé, Chuang Tzu, Li Po, Rilke, Whitman, Lawrence…

 

Ante la interrogante sobre si la poesía debe tener un mensaje ideológico o religioso, Cadenas responde: “No. Lo que pasa es que lo que el poeta piensa se trasluce en lo que escribe. Si uno piensa en grande. Figuras como Dante, uno sabe que detrás de su poesía había un pensamiento filosófico, el de Tomás de Aquino. En el caso de Shakespeare se ha señalado sobre todo la influencia de los estoicos, especialmente de Séneca (…) Hay un vínculo entre filosofía y poesía aunque no se deben confundir (…)”.

 

En el libro Conversaciones, traducción realizada por Cadenas a una selección de  notas  de Walt Whitman (Ediciones Monte Ávila Editores Latinoamericana 1994), se lee este fragmento de Whitman: “Bueno, está muy bien la cadencia, sí bastante bien; pero hay algo anterior, más imperativo. Lo primero que se necesita es el pensamiento (…) Soy muy reflexivo, me tomo mucho trabajo con las palabras (…) lo que persigo es el contenido, no la música de las palabras”. Encuentro en la poesía de Rafael Cadenas una tendencia carcana. No se pueden leer sus versos de una sola vez, cada cuatro o cinco palabras conviene detenerse y buscar su resonancia dentro de nosotros.

 

Desde una Isla a un Destinatario Desconocido

En el poemario Una isla, el joven Cadenas escribe en 1960:

 

“Si el poema no nace, pero es real en tu vida,

eres su encarnación.

Habitas en su sombra inconquistable.

Te acompaña

diamante incumplido”.

Una existencia vivida con autenticidad puede ser tan o más poética que el poema mismo. Una isla se forja desde esta reflexión sin ser una escritura de tinte filosófico, porque emerge en la matriz luminosa del mar y ese esplendor acompaña casi todos sus poemas. Plantea la paradoja de la realidad y el lenguaje que la nombra, hasta el punto de considerar la existencia del hombre como una “sombra inconquistable” de lo real, que es el poema. Lo cual nos pone ante los ojos el antiguo interrogante de si la palabra crea las cosas o estas surgen antes que el lenguaje. ¿O son inseparables la realidad y la palabra? A veces me atrevo a pensar que la esencia es la palabra y el origen de todo es el lenguaje. Me reconozco cautiva de los primeros versículos de Juan evangelista: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio en Dios”. (Juan, 1,1-2). Lo visible no es sino una sombra de aquello que ES, el poema supremo de Sí mismo.

Cuando se vive en una isla arrojado al desarraigo se está uno sometido a la caricia o a la garra  de luces y sombras, doble visión que viene de lo alto y se refleja en las aguas. Por eso la luz entra a raudales en este poemario:

“Muelle de enormes llamas  / Navíos que viajan al sol / (…) Ciudad de corazón de árbol / (…) La luz golpea mendigos (…)”.

Y la significación polifónica de los versos abarca el lugar donde se refugia un  personaje femenino:

 

“tú entras en la luz (…)

tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor (…)

tu cuerpo es un arrogante / palacio / donde vive / el / temblor”.

 

          El amor transforma el exilio en libertad, porque cuando somos libres y estamos bien, poco nos damos cuenta de ello y se nos pasa la vida sin pena ni gloria, aferrados a la rueca de los hábitos que nos convierten en máscaras de mueca inmóvil:

“El amor nos transforma… el pobre carcelero se creía libre porque cerraba la reja, pero a través de ti yo era innumerable.

(…)  El amado pronuncia el encantamiento que cubre una zozobra”.

 

          Mas el poeta advierte que nada ni nadie en este mundo es para siempre y hay que partir de todo en cada instante:

 

“No hay luz que nos enlace

(…) nuestras fiestas convertidas en fogatas / que avientan su ilusorio mediodía”.

 

          En el exilio del alma los pequeños detalles salvan de la desolación, aun en la más triste de las separaciones: “El exiliado deplora las patrias / Rehuye escisiones. Se encamina hacia el instante”. Siempre lo acompaña un diamante incumplido: la libertad de poetizar.

En su obra se aprecia una observación rigurosa de su propio espíritu, así como de los pequeños sucesos cotidianos, como por ejemplo, escuchar las voces infantiles de los niños de la casa pidiendo un helado o salir a comprar el periódico. Encuentro una síntesis de la existencia y su valoración, una visión del hombre acerca de sí mismo, de sus vivencias, una  conmovedora comprensión de sus propias marchas y contramarchas y una prontitud esencial en el uso del lenguaje. Visión que siempre será fragmentaria, pues ningún ser humano puede aquilatar la verdadera dimensión de otro ser, que es infinita.

Cuadernos del Destierro

“Busca tu alma, ámala, tócala, cultívala”, escribe Rimbaud en su Carta del Vidente. Se percibe  en la poesía de Cadenas a un ser que se adentra en profundidad en su condición más íntima y la desviste de eufemismos. En su poemario Cuadernos del destierro escribe:

“Yo, envés del dado, relataré no sin fabulaciones mi transcurso por tierra de ignominias y dulzuras, rupturas y uniones, esplendores y derrumbes”. (Del libro Los Cuadernos del destierro 1960).

El que observa sin velos la caída de sus propias máscaras anhela imperiosamente “ver” su verdadero rostro. ¿Quién soy, cuál de mis yoes, quien es el que Es?:

“(…) Un día comenzó la mudanza de los rostros (…) todos escenificaban una danza de posesos sobre mis hombros (…). Mi rostro ¿dónde estaba? Debí admitir, tras dolorosa evidencia, que lo había perdido”.

Este poema revela el  desconcierto de quien despierta en una irrealidad habitada por cientos de espejos deformantes y no sabe cuál de todas esas imágenes es la verdadera. Estos versos desgarradores de Cadenas me hacen pensar en las palabras de Rimbaud en su Carta del Vidente:

“El primer estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, entero; busca su alma, la inspecciona, la tantea, la aprende. En cuanto la conozca, ¡debe cultivarla! (…) El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desajuste de todos los sentidos. (…)”.

          Falsas Maniobras

Cuando se vive la experiencia de un fracaso es frecuenta que la persona se sienta más cerca que nunca del propio ser. De los triunfos poco aprendí, ellos me alejaron del encuentro con lo insondable que se esconde más allá de la apariencia. Por eso me conmueve el poema “Fracaso” del libro Falsas Maniobras. Es la extraña y honda hermosura que siento en unos versos traspasados de lucidez:

“Cuando ponías tu marca sobre mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías, más precioso que todos los tiempos.

Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para salvarme (…) Gracias por apartarme”.

Cuando el hombre se sumerge en su propia soledad surge el poema, bien sea hecho de palabras o de sangre. “¿Quién sabe de la Noche?”, escribe Juan Liscano en el primer poema de “Nuevo Mundo Orinoco”. “¿Quién sabe de la desolación y del abatimiento a muerte, del fracaso absoluto sino aquel que lo padece?”.

En el vórtice del torbellino más negro puede asomar un celaje de esperanza. Por eso me gusta el poema “Beloved Country”, con su arcoiris de sentidos, porque según sea el estado del ánimo de quien lo lee, significa el canto nupcial con el “sí mismo”, o la llama del encuentro con el amado(a), tal vez el regreso al núcleo de la tierra, o también el reencuentro con la palabra que se había negado a volver al poeta en su abandono:

“Cuánto tuyo no se desenvuelve como música perdida en mí.

País al que regreso cada vez que me he empobrecido.

(…)

Nunca €me has negado tu leche de virgen.

Mi reflujo, mi fuente secreta, mi anverso real.

Ignoro el alcance de tu olor de especia, pero sé que has estado en todos mis puntos de partida, envolviéndome. Oriente solícito, como una ceremonia.

País donde van las líneas de mi mano, lugar donde soy otro, mi anillo de bodas. Seguramente estás cerca del centro”.

Este poema trae el lejano aroma de la raíz que tiene sed de beber en la fuente de la vida y se hunde al fondo de la tierra en búsqueda de la madre, amante, esposa y alma en exilio. Que no otra cosa es estar en este mundo más que un exilio del alma que ha sido apartada temporalmente de la palabra que la creó.

Intemperie

Del poemario Intemperie me cautivan estos versos:

“Hazte a tu nada

plena.

Déjala florecer.

Acostúmbrate al ayuno que eres.

Que tu cuerpo se la aprenda”.

                                                 (Poemas selectos)

Esta referencia trae a mi mente los versos sobre la “Nada” leídos en el libro “La Nueva Tierra” escrito por Josefina Chacín Ducharne, quien se firma «La esclava del Señor».(Ediciones Custodia de Tierra Santa, 1977):

“La ‘Nada’ es lo más cercano al Ser

y es lo que somos:

somos ‘Nada’.

La ‘Nada’ está más allá del pensamiento,

ella está por encima del entendimiento.

Por tanto, no se llega a ella por el conocimiento,

sino por la ‘renunciación’.

Para llegar al Ser hay que dar un salto

en el vacío,

          ese ‘vacío’ es la ‘Nada’ ”.  

En casi toda la poesía de Cadenas y sus escritos en prosa, como los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística se percibe un desprendimiento de las cosas materiales y de los halagos,  para alcanzar la sabiduría en la más absoluta sencillez, sin pretender ser moralizante, lejos del culto a la personalidad. En la flaqueza y sobre todo a través de ella se roza el borde del amor, en la mayor indigencia se siente la intensidad de lo hermoso, ese “diamante incumplido” que se haya detrás del espejismo de la nada.

Amante

Como si no se pudiera respirar, en un ahogo, en asfixia casi mortal se vive cuando se está lejos del amado. Nada interesa al cuerpo, todo es  baratija, remedo de vida cuando él o ella no ama o no sabe que ama. El libro Amante es, si se quiere, uno de los poemarios más hermosos y originales de la poesía contemporánea y ha sido traducido en varios idiomas. He aquí uno de sus poemas más delicados y maravillosos:

“¿Cómo pudiste vivir

de la idea

que la ocultaba,

con un sabor

que no era el de ella,

huyendo

de su aparecer

que era también el tuyo?”          

(Amante)

Cuando se está lejos de la presencia amada el mundo se desdibuja, pierde peso, se regresa al bosquejo, a aquello en el anhelo bosquejado. Únicamente importa él o ella, su latido, su respiración. Quien se enamora está dispuesto a traer, como escribe Emily Dickinson “rosas de Zanzíbar / abejas por millas, / desfiladeros azules / ejércitos de mariposas”.  Ningún elixir calma la sed ni cura el mal; apenas se respira y el pulso se suelta a latir sin concierto porque uno se quiebra y es capaz de lo imposible. Es el enamoramiento sin correspondencia una semilla de la más loca imaginación, lo imaginado sobrepasa casi siempre a la realidad, es más atrayente porque no se transforma en concreciones que suelen no cumplir el ensueño. Muestra de ello la pasión del Quijote por su adorada Dulcinea del Toboso, ejemplo de la hermosura y el encanto que el propio Quijote inventó en su pensamiento y en su corazón.  El dolor del amor ausente no desaparece sino con presencia tangible:

          “Llegas

          no a modo de visitación

          ni a modo de promesa

          ni a modo de fábula

          sino

          como firme corporeidad, como ardimiento,

          como inmediatez”.           

                                                 (Amante)

La realidad refleja casi siempre un solo lado de las cosas y si nos damos vuelta, el espejo, con esa terquedad tan lógica de su sino, continuará  revelando tan solo el otro lado del ser. Así también, los otros reflejan nuestro rostro empañado por sus ideas predeterminadas sobre cómo se imaginan que somos, o como quisieran que fuéramos.

Nadie logra conocernos absolutamente. Solo existe un ser que en un instante es capaz de ver, sentir, saborear y saber cómo somos. Debiera decir, más bien, qué somos, quiénes somos:

“Eludías

el encuentro

con el tú

magnífico,

el que te toma

y te anula como tempestad

y de ti arranca al que busca”.

                                                 (Amante)

El amante posee por entero nuestra imagen y nos la devuelve intacta, íntegra, plena de toda plenitud. Nos entrega también algo más que antes no éramos, porque habíamos sido fragmentados, porque cuando llegábamos a ser, no había espejo que nos contemplara, ni había cáliz que contuviera nuestra sangre toda.

Después de haber vivido la experiencia de la otredad salvada y vencida por lo inexorable, el amor, que se revela por encima de cualquier pensamiento, de cualquier medida, el hombre se encuentra íntegro ante sí  y adquiere la “conciencia cósmica que nace de una compenetración del fondo más profundo del individuo con la vida de todos los seres y con el universo”, esa conciencia a la cual se refiere Rafael Cadenas en el prefacio a su traducción de algunos fragmentos de Walt Whitman (Conversaciones). Me gusta pensar que cuando Cadenas se refiere a esa “conciencia cósmica”, se describe también a sí mismo.

 

Y el poeta deja de verse separado, fragmentado, solo de toda soledad, porque posa el pie en la experiencia única, irrepetible, imborrable de ser uno con la vida, de ser vida en la Vida.

No es el éxtasis de los amantes la única vía del encuentro con la totalidad. Recordemos a San Juan de la Cruz: “Sin arrimo y con arrimo / sin luz y a oscuras viviendo / todo me voy consumiendo. / Mi alma está desasida / de toda cosa criada / y sobre sí, levantada / y en una sabrosa vida / sólo a su Dios arrimada”. La agonía y el éxtasis del fraile Juan florece en la unión con el Amado.

Voluptuosa experiencia irreversible, “restaurada inocencia”, florecimiento “en un abismo”, el abismo del ser. Cadenas invita a “Vivir / en el sabor de ser”.

Y Cadenas nos  confiesa:

“Solo he conocido la libertad por instantes, cuando me volvía de repente cuerpo”. Manera de decir, con prontitud de lenguaje, haber encontrado un rostro ajeno que lo refleja íntegro y le permite ser con absoluta libertad, porque decir cuerpo es decir un todo, es no estar escindido en esas incómodas, a veces penosas categorías del cuerpo y el alma. Versos que ya son míos y de todo aquel que sea tocado por ellos. Palabras que conducen al resplandor, magnífico y terrible, de entregarnos al abrazo del origen:

“Y ella lo obligó a la más honda encuesta,

A preguntarse qué era en realidad suyo.

Después lo tomó en sus manos

Y fue formando su rostro

(…)

y lo devolvió a los brazos del origen”.     

                                                 (Amante)

Importancia del Lenguaje

En 1984 Cadenas escribe: “(…) La situación de deterioro que he descrito de manera muy sucinta tiene graves consecuencias para el venezolano. El desconocimiento de su lengua lo limita como ser humano en todo sentido. Lo traba; le impide pensar, dado que sin lenguaje esta función se torna imposible; lo priva de la herencia cultural de la humanidad (…) lo convierte en presa de embaucadores, pues la ignorancia lo torna inerme ante ellos y no lo deja detectar la mentira en el lenguaje (…)”. Nunca como hoy tiene validez esta aseveración, cuando la falsedad  se extiende cada vez más en casi todos los ámbitos.

Estamos ante una de las reflexiones esenciales contenidas en este libro. Un lenguaje deficiente y empobrecido hace a un pueblo esclavo de la ignorancia. Con frecuencia recuerdo las palabras del profesor de Fonética Higgins, personaje de la obra Pigmalión de Bernard Shaw, que se conduele amargamente de la joven vendedora de flores por su “espantosa” manera de hablar, con graves errores en la pronunciación del idioma inglés. Él asegura que si tuviera ocasión de enseñarle a expresarse correctamente, la joven se convertiría en una dama capaz de ser la dueña de una floristería. No es asunto de afincarse en el sentido utilitario de dominar una lengua, más bien se trata del dolor que causa el incomprensible desprecio por aquello que nos es más ínsito. No amar el lenguaje es dejar de amarnos a nosotros mismos.

Este ensayo está publicado en el libro Vida y escritura de Carmen Cristina Wolf, publicado en Amazon.

@carmencristinawolf en Instagram. @literaturayvida en Twitter

https://carmencristinawolf.wordpress.com

 

 

 

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Poema de Magaly Salazar Sanabria

A LA MUJER

Soy la que existe con sentido y destino,
construyo mi esencia
y la imagen de la vida me asiste,
inalienable.
Y tú oloroso a nosotros,
nómbrame la intemperie,
haré una habitación
en la mitad del cuerpo,
pues soy casa anterior.
A menudo, la certidumbre me visita
y comparto la unidad;
me refiero a ti, isla recóndita
que dices yo dentro de mi.
Tú, toma mis plasmas vinculantes,
tú aprieta mis abrazos
y mira con cuidado la feminidad
antes que la realidad
abalance sus fantasmas contra esta mujer
También soy silencio
y un “no sé qué” vuelto en resplandor,
bautizado en palabras
y también refugio

en la desnudez
y en medio de la casa múltiple.
Y desde aquello entrañado
entre sabiduría y ventana, pregunto:
¿Cuánto le falta al otro corazón para alcanzar
los símbolos de esta arquitectura?
Antes que el vértigo te asaltara,
te escribí un poema de amor
para que tuviese un ajuste en lo más íntimo
del discernimiento.
¿Sabes?, por aquello de la ternura.

  *   *   *  *  *

Poema VIII de Cuerpos de resistencia

Si al hacer click se activa el Conocimiento,

en tus pestañas habrá un claro

que hará click en Percepción

y doble click en Una Vida Plena.

 

Magaly Salazar Sanabria nació en La Asunción, isla de Margarita, es licenciada en Letras en la UCV, Magister en Literatura Hispanoamericana en la UPEL, con estudios de doctorado en la Universidad de Barcelona, España. Con una extensa obra publicada, destacan los libros Levar fuegos y sietes, No apto para los ritos de la sacralización, Ardentía, La Casa del Vigía, Bajío de sal, Cuerpos de resistencia, Andar con la sed.

Ha merecido numerosos premios y reconocimientos y ha sido jurado en importantes concursos de poesía. Representó a Venezuela como Directora del Capítulo de Caracas 1989-1992 en el Tercer Encuentro de las Academias Iberoamericanas de Poesía. Actualmente es Vicepresidenta del Círculo de Escritores de Venezuela

 

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Poemas de Anabelle Aguilar Brealey

 

PRINCIPIO DEL FIN

Ofensiva

esta mano tan suave

que sin serlo

es pluma

y es ala

 

demasiado quebradiza

exquisita

melíflua

 

herida y sangrante

al menor corte

 

inútil

para ser obrera

del nido

en que sus habitantes

son únicos y brillantes

 

y las cortinas

son de lluvia

extrema

 De Profanación del huerto (2016)

SIGNOS

Es la locura el centro de la cuerda

la clarividencia de lo agudo

es la lógica perdida en el instante

del parto

es refinado el envoltorio de tanta confusión

en el retorno al crepúsculo

es el ala un pequeño codo

descarnado y triste

con un ojo azul y ciego

 

Por qué unir ojo y lágrima

si el cuerpo es agua pura

y sagrada

 

Cómo es que viene el dolor

en una manzana

agujereada y dulce

 

¿Es así como lo dice

como lo dijo

como lo digo?

 

todo empezó

antes de que lo

reseñara

en las marcas

de mi cuerpo

un rencor

casi

cárdeno

 

se planifica en tiempo

de manera inocente

enmudece Babel

De Profanación del huerto (2016)

SAUDADE

 Dejé creciendo las hierbas

floreciendo las enredaderas

el perro ladrando

 

el descuido

del vecino

que no es cronopio

 

la paquistaní arrancando

en cuclillas

el cardosanto amarillo

y llorando su viudez

cada mañana

los techos de dos aguas

esperando la lluvia

las hojas

de la última estación

con su crujido leve

mi abrigo de invierno

con la vejez en su lana y

un botón de menos

los niños

de ojos brillantes

y sonrisa violeta

el olor

a jengibre fresco

y a vainilla

de Madagascar

 

solo me llevo el colibrí

va en mi cartera

de tela de algodón

para darle un minimalista

jardín de residencia

De Profanación del huerto (2016)

ANABELLE AGUILAR BREALEY. Nació en San José de Costa Rica. Es Bióloga. Residió en Venezuela, actualmente vive en Canadá. Se desempeñó como docente, fue Consejera de la Embajada de Costa Rica en Venezuela y  miembro de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela. Ha publicado los siguientes libros en narrativa, Los conservacionistas traviesos (1989), Los cuentos del Mago Michú ( 1993), Poeta menor con petirrojo (2001), Laberintitis (2009)  Errática (2011)  Los codos del diablo (2014) y El caballo Grillo (2014) . En poesía , Orugario (1998), Todopoderosa (2000), Hornacina ( 2001) Sangre (2002), Climaterio (2003), Herbario, junto a Márgara Russotto (2005), Desmesura (2008) Consumidas por fuego ( 2011), Canis lupus ( 2012), Profanación del Huerto (2016) y Niño empolvado por explosión de guerra (2019). En ensayo, La cebolla del Arcángel, Eunice Odio (2002)

Una selección de sus poemas parece en Poesía Erótica costarricense. Antología (2003) y en Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela (2005)  Se le incluye en Muestrario de amores y desamores, de poetas costarricenses (2006), composición musical de Luis Diego Solórzano, Dirección de María Bonilla. Participó con un cuento en Otros cielos, Cuentos de emigrantes ( 2007), Editorial Lumbre. Organización Internacional de las Migraciones. Poemas suyos están incluidos en José Sancho.la forma y la esencia, editado por Triana María Alejandra, Guardia María Enriqueta, Hernández Efraín, también en El arco de Eros, editado por María Enriqueta Guardia. Fundación Museos Banco Central de Costa Rica (2011).

Ha participado en lecturas de su poesía en Venezuela, Costa Rica, México y Smith College, Massachussets.Asimismo, ha sido ponente y ha leído sus poemas en los festivales internacionales de escritores y artistas en la Residencia Internacional de Escritores en Val-David, Quebec, Canadá.

 

 

 

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La casa que me habita

Crónicas del olvido

La casa que nos habita

Por Alberto Hernández

1.-

Una casa es también un ser que respira.

Se respira la casa y con ella los objetos que la hacen. Quien la construye a diario con palabras es la misma casa en la textura de su lenguaje, y es habitable por sus distintos silencios o desgarraduras.

Carmen Cristina Wolf en su libro La casa que me habita, habla de la casa como si esta viviera dentro de ella. Y así es: la casa es memoria y paredes, risas y techo, tristeza y árbol en un patio, pero más allá de esos habitantes, la casa es un rito, una esencia que cambia con quienes la convierten en símbolo, en una metáfora del tiempo.

Es decir, la casa es la memoria.

Hay casas que permanecen. Casas que no mueren. Casas siempre plenas, abundantes en su habitación: se vive una casa y se revela como milagro.

Una casa, por muy perdurable que sea, muda de piel. La poesía hace posible que esa piel tenga la misma lozanía en la memoria. Capas de tiempos, el poema avizora la posibilidad de hacerla eterna en la genealogía, en la heredad.

Una casa es la gente que la habita. Pero también la casa se hace gente.

2.-

La mirada de una niña ve crecer la casa. Entonces el poema aparece, se despliega con sus diversos tonos. Una calle hace de testigo y se abren otras calles que no son nombradas, que se silencian detrás de las palabras.

“La ciudad era un lugar inmenso (…) mejor estar en casa bajo el árbol del patio// el vaivén del columpio y los juegos del perro/ la pelota de hule las muñecas”.

Esa mirada también crece, escribe la casa, el poema, se permutan. Son en tiempo.

Desde el afuera, desde el acento que se impone, cada lugar es un espacio donde habita el susurro, lo que habrá de ser el poema de la casa, la casa misma como ser vivo:

“las habitaciones lucen su juego de sombras”.

 

Los personajes que mueven cada objeto, que son los cimientos de la casa, trazan la memoria perdida, aunque la voz, también parte de ese juego de sombras, anuncia la distancia:

 

“A lo lejos la montaña/ lo imagina en aquella ciudad/ donde los días se vuelven interminables”.

Tutear la casa, hablarle: el poema dilata su eco, habla con su doble significado sensorial:

“habito tu silencio/ atravesable como el ojo del espejo”

3.-

¿Cuántas casas son posibles en una vida? ¿Cuántas vidas para habitar una casa?

Queda la memoria como ensueño, como figura de alguien que pasa, un duende, una voz de otro mundo, la abuela que farfulló una oración. Un pequeño altar, una silla, una repisa, el calor o el frío. La casa se deja habitar. O se hace abismo, equilibrio.

Quien ha crecido ve la casa más pequeña. Ya el hogar ha dejado de ser para ser memoria, compañía. Olores, colores, caricias o dicterios. La memoria incansable:

“En la habitación frente a la mesa/ una vieja silla de madera cruje”.

La que escribe se mira y dice: “El poema encontró su camino”.

Y así como las casas hacen la ciudad, la ciudad hace el país. Y lo verbaliza desde el dolor, desde la agonía de sus habitantes: la misma casa como desgarramiento, como soledad, como acoso:

“en mi país/ la libertad está asediada”.

¿Cuántas quedarán sin la voz de sus hábitos, sin el roce de los vestidos, sin las manos que la limpien? Las casas hablan solas. Dialogan entre ellas, las más de las veces. Cuando dejan de hacerlo caen. Se derrumban.

¿De qué se alimentan, qué las mantiene en pie?

Las palabras, un poema, una canción.

Por eso:

“El poema habita tu secreto”.

En este libro de Carmen Cristina Wolf están todos estos momentos. Una lectura que nos conduce a ser la casa que seguirá habitándonos.

Dos poemas de La casa que me habita:

Pensar de nuevo al mundo

tomarlo por alguno de sus hilos

escribir en constancia

del asalto  de dudas y afanes

Algunos días acostumbro

acariciar los prados y dejarme

cortejar por la brisa

de interminables filas de palmeras

mientras miles de pies dejan su huella

en las caminerías de la playa

   ******

En la habitación frente a la mesa

una vieja silla de madera cruje

Soporta mi peso y las ausencias

la hoja en blanco y el silencio

 

Las horas se deslizan sin ruido

                              el poema halló su lugar en la página

 

 

Alberto Hernández€. Síntesis biográfica

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952.

Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.

Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria. Ha representado a su país en diferentes eventos literarios: Universidad de San Diego, California, Estados Unidos, y Universidad de Pamplona, Colombia. Encuentro para la presentación de una antología de su poesía, publicada en México, Cancún, por la Editorial Presagios.

Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Se desempeñó como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua.

Ha publicado ensayos y textos poéticos en las revistas Turia de España (Aragón), números 81-82; en Il foglio volante de Italia, Nº 4, abril 2007; Piedra de molino, Arcos de la Frontera, España, primavera de 2007, entre otras.

Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano y al árabe.

Alberto Hernández. Obra publicada

La mofa del musgo. Umbra Editores, Maracay, 1980. pp. 60. Amazonía. Talleres Gráficos del Centro de Capacitación Docente “El Mácaro”, Turmero, 1981. pp. 30. Última instancia. Editorial Sobrevivientes asociados. Maracay, 1985. pp. 75. (Esta obra obtuvo mención honorífica en el Concurso Literario de la Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1985. Jurado: José Barroeta, Jorge Núnes e Igor Barreto). Párpado de insolación. Ediciones del Ateneo de Calabozo, colección “Escampos”. Editorial Miranda, Villa de Cura, estado Aragua, 1989. p. 100. Ilustrado por Antonio Cabesas. (Obtuvo mención honorífica en la II Bienal Literaria del Ateneo de Calabozo (1985-1987). Ojos de afuera. Fondo editorial IPASME, 1989. p. 112. (Ganador del 1er. Premio del II Concurso Literario IPASME). Caracas, 1989. Nortes. Editorial Sobrevivientes asociados. Maracay, 1991. pp. 103. (Mención de honor Primer Concurso Literario “Madre Perla”, 1992, Porlamar, estado Nueva Esparta. Jurado: José Lira Sosa, Elí Galindo y Luis Camilo Guevara). Intentos y el exilio. Ediciones de la Casa de Asterión, Ediciones Mucuglifo. Dirección Sectorial de Literatura CONAC. Mérida, 1996. p. 70. (Libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta Teatro Simón Bolívar de Juangriego. Jurado: Luis Alberto Crespo, Magaly Salazar y Earle Herrera). Bestias de superficie. La liebre libre editores, Maracay 1998. pp. 40. (Premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y Diario “Antorcha” de la misma ciudad, 1992). Jurado: Elizabeth Schon, Santos López y Francisco Pérez Perdomo). (Este libro fue traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour, Siria, Damasco, Editorial Daralmarsat, 2005). Poética del desatino. Ediciones Estival. Colección El divino Narciso, Maracay 2001. (Libro de aforismos). P. 45. En boca ajena. Antología poética 1980-2001. Ediciones Presagios-Serie Faisán, México, 2001. pp. 117. Tierra de la que soyLatin American Writers Institute Eugenio María de Hostos Community College of CUNY (Universidad de Nueva York, 2002). Pp. 121. Prólogo: Manuel Cabesa. Nortes/ Norths. Latin American Writers Institute Eugenio María Hostos Community College of CUNY (Universidad de Nueva York, 2002). Pp. 87. Traducción al inglés: Alexis Trujillo. El poema de la ciudad. Editorial Blacamán (Villa de Cura), Estival (Maracay), La liebre libre (Maracay), Presagios (México) y Umbra (Maracay), 2003. pp. 181. Prólogo: Harry Almela. El cielo cotidianoPoesía en tránsito. Editorial Mucuglifo, Mérida, Estado Mérida, 2008. Puertas de Galina. Editorial Memorias de Altagracia. Caracas, 2010.

CUENTOS. Fragmentos de la misma memoria. Editorial Actum, Caracas, 1994. pp. 93. Cortoletraje. Blacamán editores, Villa de Cura, Venezuela, 1999. pp. 54. Virginidades y otros desafíosLatin American Writers Institute Eugenio María de Hostos Community College of CUNY (Universidad de Nueva York, 2000). Pp. 60.

ENSAYOS: Notas a la liebre. La liebre libre editores, Maracay, 1999. pp. 140.

 

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Meditación en voz alta, por Armando Rojas Guardia

En estos días de obligatoria cuarentena algunos de nosotros le abrimos, con renovado entusiasmo, espacio mental a la oración. Dejo aquí está meditación en voz alta sobre la naturaleza de la plegaria en la tradición bíblica. Quizá ayude y reconforte a alguien.

En la Biblia no hay desarrollados, ni siquiera embrionariamente, como en el hinduismo y el budismo, un sistema ni un método para acceder, a través de ellos, al contacto con lo divino. No existe, perfilada, una metodología meditativa. En la Biblia sólo existe, explayada hasta la exhaustividad, esta convicción: el hombre puede y debe dialogar con Dios. «Dios habla y el hombre habla: he aquí el hecho sobresaliente de Israel» (Maurice Blanchot). Cuando se encuentran y entrecruzan el hablar de Dios y el hablar humano, estamos en presencia de la oración. Santa Teresa de Ávila, fiel a esta tradición, definió la plegaria de este modo: «conversación de amor con quien sabemos nos ama». En tal conversación el hombre puede, y debe, decirle a Dios absolutamente todo lo que experimenta: su bienestar existencial, pero también su desgracia; su alegría desbordante por el hecho de vivir, pero también su desesperanza e incluso su desesperación; su gratitud, pero también su rabia, aunque esa rabia esté dirigida a Dios mismo. PUEDE, y debe, expresarle a Dios lo que cree, pero también lo que no cree: sus convicciones íntimas, la osatura axiológica que sostiene la vida de su conciencia, pero también sus insondables preguntas, aquellas por las que no ha encontrado respuestas; sus afirmaciones radicales, pero también sus dudas, hasta las más devoradoras y atroces. En Gen 32, 25-33, Jacob lucha durante toda la madrugada, cuerpo a cuerpo, con un personaje desconocido que la tradición judeo-cristiana se ha atrevido a señalar que es nada menos que el propio Dios o, al menos, un avatar de su energía.

En Jer 7-10, el dulce y atribulado Jeremías le dice a Dios: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir, me forzaste, me violaste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí (…) La palabra del Señor se me volvió escarnio y burla constantes, y me dije: No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre. Pero la sentía como fuego ardiente encerrado en los huesos y hacía esfuerzos por contenerla y no podía”. Job es el ejemplo paradigmático de esa sinceridad medular y visceral en el diálogo con Dios. A lo largo de todos los versículos del libro se percibe a un hombre que en todo momento busca y pocura sostener una interlocución tan honesta que a veces es desesperación el Absoluto, (hasta llegar a decirle a Dios; “Apártate de mí para que pueda descansar un poco». Job 10,2).

Los Salmos recogen en múltiples registros, la misma conversación desenfadada y honestísima entre el creyente y su Creador:

Desde el horror indignado que provoca la constatación de una injusticia hasta el hambre de plenitud que, a pesar de la presencia casi constante del mal en todas sus variantes, osa esperar la salvación redentora. En el texto de Marcos, el evangelista pone en boca del padre de un niño epiléptico esta frase asombrosa que muchos cristianos, en especial Miguel de Unamuno, repetimos como propia desde hace siglos: ella sintetiza toda la existencial e interna tensión de nuestra opción por la fe: “Creo, Señor, ayuda a mi incredulidad”. (Repetir estas palabras como un mantra ritual: en eso consiste con frecuencia mi oración. Y todo el caudal desemboca, para incontables creyentes, de cara al sufrimiento desparramado a lo largo y ancho del mundo, en la álgida pregunta de Jesús, a través de la cual él se solidariza con los crucificados de la historia, y que, siguiéndolo de cerca, nos atrevemos a pronunciar abismalmente ante Dios: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15,34). En estas consideraciones no puede faltar una mención a la plegaria cristiana prototípica, modélica: el Padrenuestro. La mejor traducción del texto griego de Mateo que yo conozco es la del teólogo catalán José Ignacio González Faus:

“Padre Nuestro, que estás por encima de todo / Que resplandezca tu nombre paterno / que llegue a nosotros tu soberanía / para que se haga tu voluntad en esta tierra como se cumple en el más allá. / Danos hoy el sustento cotidiano. / Perdona nuestras ofensas, puesto que nosotros también queremos perdonar a los que nos deben algo. / No permitas que caigamos en la tentación que nos envuelve. / Y líbranos de la maldad.»

Aquel «conversar de amor con quien sabemos nos ama» se despliega, pues, en todos los registros posibles: contiene todas las modalidades y modulaciones del diálogo amoroso. A veces constituye una íntima pelea con Dios, como la de Jacob en aquella modélica madrugada. Otras, la eclosión de una ola amarga de tristeza que nos empapa el paladar a la hora del encuentro con El. Pero el solo hecho del diálogo, la misma conversación que decidimos mantener con su envolvente presencia, es la prueba fehaciente de su acción salvadora en nuestra vida. Porque nunca regresamos del diálogo siendo los mismos que acudimos a él la «conversación de amor» siempre altera la percepción que tenemos de las cosas. Nos transforma.

Armando Rojas Guardia nació en Caracas el 8 de septiembre de 1949. Reconocido poeta, ensayista y facilitador de talleres literarios. Es Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y del Círculo de Escritores de Venezuela. Algunos de sus libros publicados: Del mismo amor ardiendo, Yo que supe de la vieja herida, Poemas de quebrada de la Virgen, Hacia la noche viva, Antología poética 1989, La nada vigilante, El esplendor y la espera, Patria y otros poemas, Mapa del desalojo, Obra completa publicada en Cuenca, Ecuador.

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Nuevo Miembro Honorario: Julio César Pavanetti

Damos la bienvenida como Miembro Correspondiente y Honorario, al escritor uruguayo Julio César Pavanetti. En 1977 se residencia en Benidorn, España. Es cofundador y presidente del Liceo Poético de Benidorn, creado en 2003, que el 21 de marzo celebra su 17 aniversario, con lecturas y recitales en varios países hispanoamericanos. Autor de una extensa obra poética y su obra se encuentra recogida en antologías como: «Letras el Mundo 2005», Editorial Nuevo Ser de Buenos Aires; «Abriendo puertas… por amor al Arte», antología del Liceo Poético de Benidorn, Editorial Celya de Salamanca. Sus poemas se encuentran publicados en diversas revistas literarias impresas y digitales. Se le puede ver en lecturas poéticas a través de you tube. Sus poemas «Para ti, mujer trabajadora», «El gran despertar» y «El hambre» se encuentran en revistas de prensa de diferentes países.

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SIN PASAJE

La escritora y traductora argentina Andrea Zurlo, conmueve con este relato que nos acerca a la triste condición del emigrante, alejado de su patria y de los suyos.

A mis genes

Sentado en el banco habitual, con la maleta ajada de inútil espera a sus pies, Luigi sacó el reloj de bolsillo con un gesto ampuloso. Eran las once y media: la hora de la nueva vida. Su amigo Nicola decía que siempre hay que recordar los momentos importantes, y él llevaría escrita esa hora por siempre, con tinta indeleble, porque allí, en ese momento, comenzaba una nueva existencia.

Su amigo también le comentó que, por aquellos pagos, bastaba poco para que a uno lo bautizaran de nuevo. Era cierto. Apenas desembarcó en el puerto de Buenos Aires, un señor de bigotes oscuros y pelo de escoba asomándole por debajo del gorro del uniforme le escribió en el documento «Luis Chelini», sin querer oír explicaciones, y así quedó anulado «Luigi Celini», para sí mismo y para la posteridad.

La ciudad enorme se extendía ante él llena de ruidos ficticios y extraños a su quieta llanura de niebla. Sabía que le esperaba un largo viaje, y que no iba a ser tarea sencilla encontrar a los parientes y amigos desperdigados y de paradero incierto que partieron sin destino antes que él.

Comenzó su peregrinar en un tren que se alejaba de la ciudad entre chirridos metálicos y devoraba tapiales bajos y descoloridos, marchando entre las casuchas pobres que surgían a los costados de la vía, rodeadas de gallinas que picoteaban tranquilas antes de la cacerola. A medida que avanzaban, las construcciones se desvanecieron en el paisaje ahogadas en un verde sin límites, cada tanto quebrado por un manojo de árboles urgentes, mientras que una pequeña humanidad dejaba sembradas miradas expectantes desde las ventanillas del tren.

La locomotora amainó su marcha al llegar a Rosario y, desde allí, Luigi prosiguió su viaje en un barco perezoso, oxidado y doliente, que se arrastraba por el Paraná, un río de aguas marrones saturado de verdor y de mosquitos voraces. En ese barco conoció a unos fulanos de mala fama: uno que llamaban “Chango”, y que tendría unos diecinueve años, pero al que ya le despuntaba en la cara la vida acuchillada dos puertos más adelante; el “Gordo”, que yacía desparramado sobre dos sillas, sin poder mover su mole inmensa y grasienta; y otro, sin palabra ni apodo, que llevaba un cigarrillo apagado pegado al labio y que estafaba a los pasajeros con los naipes. Luigi se les adosó esperando compañía y ellos lo aceptaron para usarlo en sus trabajos criminales.

 

2

Un día de lluvia intensa, después de haber echado anclas en Asunción, el Chango y el mudo insistieron para llevarlo con ellos y enseñarle el arte de la sobrevivencia: robar y escaparse a toda prisa hacia el barco sin que nadie los advirtiera. Claro que Luigi ignoraba lo que querían hacer y apenas les entendía cuando le hablaban. Viéndolo tan joven e inocente, el Capitán le evitó una muerte prematura. Lo hizo detener por uno de los mozos y dejó que los otros dos se fueran. El Chango quedó tirado en el barro, acuchillado por los hampones de la zona.

Entonces, el Capitán lo mandó donde el inglés que talaba árboles y daba un pedazo de tierra para sembrar algodón y labrarse un futuro. Ganaría para enviarle dinero a su familia y también para volver a su tierra y casarse. Con los años el Chango, el Gordo y el mudo sin apodo se convertirían solo en otro recuerdo, otra anécdota, como todas las que contaba Nicola en las noches de invierno, con su voz quebrada de vejez y nostalgia juvenil.

Había pasado el medio día cuando Luigi sacó de nuevo el reloj de bolsillo. El sol confuso y otoñal rompía las nubes golpeando sobre sus ojos ancianos, que ya no distinguían la figura del barco alejándose. Levantó con esfuerzo ese cuerpo cada día más ajeno y pesado, y alzó la maleta que no conocía otro destino más que un muelle del que nunca partió. Las miradas de los trabajadores del puerto oscilaban entre la compasión de los más ancianos y la sonrisa irónica de los más jóvenes.

Mientras emprendía lentamente el camino hacia casa, Luigi se volvió para despedirse hasta el día siguiente de ese mar que arrastró lejos sus sueños y jamás se los devolvió, y oyó la voz del guardián que lo perseguía flotando en el aire con la pregunta diaria:

—¿Dónde fuimos hoy, Luigi?

—A ningún lado… sin pasaje.

 

                                                           *   *   *

*Andrea Zurlo nació en Rosario, Argentina, donde cursó sus estudios de traducción literaria en los idiomas inglés, italiano y español. Vive en Italia desde 1990, donde ejerce su profesión. Es Miembro de la Asociación Nacional Italiana de Traductores e intérpretes, Miembro Correspondiente del Círculo de Escritores de Venezuela circulodescritoresvenezuela.com y de la Asociación de Escritores de Mérida (Venezuela). Es Miembro de European Writing Women Association y de ISA, Internatonal Screenwriters Association.

Es narradora, escribe novelas, relatos, artículos y guiones cinematográficos. Su primera novela «El Sendero del Dante», fue editada por la Editorial Jirones de Azul, Sevilla, España, en Mayo 2007. Dicha novela fue incluida en el programa de la Maestría en Literatura Iberoamericana, seminario «Narradoras iberoamericanas, de la sensibilidad creadora a la técnica». Su novela «El reposo de la tierra durante el invierno» fue de las 10 obras finalistas del Premio Planeta 2016.

Participó en el VIII Encuentro Internacional de Escritoras «Elizabeth Schön», celebrada en Caracas en 2008, con su ponencia «La independencia del Yo a través de la palabra», que fue incluida en la Antología del Encuentro Internacional de Escritoras. También participó en los coloquios «Escritoras ante la Crítica», organizados por la Universidad de Los Andes, Mérida 2008, así como en numerosos congresos de literatura.  Ha obtenido varios premios y menciones de honor por sus novelas y relatos.

Ha participado en algunas publicaciones colectivas: Antología Internacional Sensibilidades Oro (Alternativa Editorial, España 2005); II Antología de la Asociación de Escritores de Mérida; «Relatos de humor sin extrema-unción 2005 y 2006»; III Antología de la Asociación de Escritores de Mérida; Entre Eros y Tanatos (AEM/CONAC, CENAL 2006 y 2007); Progetto Poesia (Florencia, Italia 2016); Antología Storie, sostantivo femminile plurale (Nardini Editore, Florencia, Italia 2017). Sus relatos y artículos son publicados en revistas literarias impresas y digitales, como Letralia (Venezuela), Delirium Tremens (Perú), noticias cadadia.com (España) y otras.

@circuloescritoresvenezuela en Instagram

Editores: Carmen Cristina Wolf @literaturayvida en Twitter; @carmencristinawolf en Instagram

Asesor editorial: Jorge Gómez Jiménez @letralia @jorgeletralia

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Nos habita la rabia

La otra cara

Nos habita la rabia

Por: Inés Muñoz Aguirre.

En estos días caminando en el Parque del este donde no se respeta el horario de sus usuarios para que obreros y maquinarias se te atraviesen a cada momento, al pasar frente a un grupo de más de veinte hombres equipados con cajas plásticas y  quienes en un mismo lugar que no superaba el metro cuadrado, trabajaban recogiendo hojas secas comentamos: “¿qué hacen con ponerlos a todos juntos? Deberían distribuirlos por el parque”. De inmediato tuve respuesta de una mujer que quizá era la supervisora porque contestó ofendida y con tono de rin tin tin:

“Y pondremos cien si nos da la gana en el mismo lugar”. El resto de mi caminata la realicé concentrada en una nueva reflexión sobre lo que nos pasa como sociedad. Vivimos a la expectativa. Nos armamos rápidamente con la palabra porque el único sentimiento que manejamos es que no podemos perder la batalla. Cada quien trata de imponer su razón, en el trabajo, en el condominio, en la diversión. Somos dos mundos que caminamos en paralelo y lo cierto es que ninguna sociedad puede evolucionar si sus integrantes no comparten objetivos comunes.

Nos bastarían pocos ejemplos para darnos cuenta que hay dos aceras claramente definidas y que nos paramos sobre ellas, convencidos que en la del otro lado está el enemigo: los que creemos en el estudio y la formación, los que creen que solo basta que te guste algo para que puedas trabajar en ello. Los que creemos en la norma como la base para una sociedad organizada, los que se saltan la norma, se burlan de ella y trabajan para que desaparezca. Los que creemos que somos únicos y que en ello reside el éxito, en poder potenciar los recursos individuales para alcanzar el bien colectivo, los que creen que somos todos iguales y que debemos actuar de la misma manera. Los que creemos que con el trabajo honesto tienes derecho a elegir lo que quieres, mejorar tu calidad de vida, pensar en el futuro, los que creen que se lo merecen todo, que no hay que trabajar y que los demás están obligados a darles. Los que se delatan en los actos más sencillos como por ejemplo respetar la luz del semáforo o saltársela a la torera con la excusa de la inseguridad o de que no sirven. En la política, en el condominio, en nuestras calles, en el parque, en cualquier lugar puedes entender que hemos sido dominados por una división que nos quiebra como sociedad.

El problema más grande de esta separación es que nos hemos vuelto incapaces de escuchar al otro, de atender a recomendaciones, de reconocernos, así que cualquier tarea que emprendamos se nos presenta llena de dificultades.  El sentimiento de confrontación se impone por encima de los actos más sencillos. En mi entender esa ruptura de la que formamos parte es mucho más fuerte que cualquier otro obstáculo de los tantos que vivimos a diario, nos habita la rabia. ¿Qué estamos haciendo desde el espacio que nos corresponde por tratar de cambiar las emociones? ¿Qué estamos haciendo para escuchar al otro y para que se nos escuche? ¿Somos capaces de entender que somos una sociedad fracturada, que desconfiamos del otro? Urge sanar. Urge el reencuentro.

 

Inés Muñoz Aguirre

https://inesmunozaguirre.wixsite.com/inesmunozaguirre

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Yoyiana Ahumada: La doncella de la rúa

En Homenaje a la Semana de la Mujer

La doncella de la rua me mira

 

Sus ojos de abismo paralizan

su cuerpo de muchacha habitada

las carnes bamboleantes

-en el hilo marchito del hambre –

Ríos arrastrando la osamenta

ofrece

Su vientre indaga la piedad

olvida la  redondez

constreñida membrana de ángel

soslaya los días

la moza olvidó la plegaria

Allá en su sombra

es una niña muerta

*Yoyiana Ahumada es una destacada periodista venezolana, poeta, dramaturga, docente, Directora de promoción y Publicaciones del Círculo de Escritores de Venezuela. Comunicadora en el programa radial Librería Sónica.

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Heberto Gamero: Intentos virtuales

INTENTOS VIRTUALES

Heberto Gamero Contín

(Del libro Cuentos de pareja y otros relatos)

—Déjame verte.

Ella hizo gala de una paciencia casi agotada.

—No es mucho lo que puedas ver –dijo, simulando estar de acuerdo.

—Algo es algo– insistió el hombre con expresión risueña, sarcástica. Ella se levantó con cierto desgano como si una nueva decepción estuviese a punto de sumarse a las que ya había vivido. Se puso frente al ordenador e hizo una reverencia rápida, luego se sentó con el apremio de quien quiere pasar a otro tema.

—Eso no fue suficiente –dijo el hombre–. Quiero verte toda. Qué tal si te levantas de nuevo y das una vuelta. Virginia lo miró con cierta tristeza y lo despidió para siempre.

Se quedó algunos segundos con la mirada fija en la pantalla cuya claridad rebotaba en su cara como la luz de un flash interminable. Respiró profundo. Luego, con ambas manos y los codos apoyados en el escritorio, frotó varias veces su cuero cabelludo. Le dio un repaso a las cosas que la rodeaban: su diploma de la universidad, la foto de su hijo, la marca de su ordenador, el polvo sobre la mesa, en la lámpara, el cuadro abstracto, los libros que no se llevó el exmarido, sus manos huesudas, las pequeñas manchas que comenzaban a aparecer en ellas. Luego revisó sus correos. Detalló las mejores fotos del año anterior, el tamaño de los planetas, el chiste de la mujer perfecta, la mejor forma de evitar la diabetes, el de eternamente jóvenes y algunos otros con música suave y pensamientos altruistas. Apagó la máquina. Fue a la cocina y bebió un poco de agua. Miró dentro de la nevera durante largo rato. Sacó un yogurt. Luego le sirvió un poco de comida a Coco, su fiel e incondicional perro de mirada dulce y siempre obediente. Una sirena en medio de la noche se perdió a lo lejos. Mientras comía el yogurt pensó en llamar a su hijo que estudiaba en Francia, pero al ver la hora desistió de la idea. Encendió el televisor y comenzó a ver una película que sin razón alguna la hizo llorar. Lo apagó. Luego se fue a la cama, tomó el libro que reposaba sobre la mesa e intentó leerlo.

Siempre disfruté el estar sola. No sé qué me pasa ahora. Quizás ya he estado mucho tiempo sola y ahora tengo dudas de si estoy sola porque quiero o porque ya nadie se fija en mí. Siempre pensé en lo primero, en que estaba sola porque así lo quería, nunca porque ya no despertara las sensaciones de las cuales antes me ufanaba. Bueno, nunca fui lo que se llama una vampiresa o el prototipo de un símbolo sexual, nada de eso, ni quise serlo tampoco, pero confiaba en mí, confiaba en encontrar al hombre que me propusiera cuando así lo decidiera. Pero ya ves, cuando después de todo sientes la necesidad de alguna compañía y de alimentar un poco tu espíritu con el combustible del ego, nada pasa: los hombres solo se fijan en las jovencitas y los más serios están casados o comprometidos. Ya no creo que estar sola sea la mejor forma de pasar el resto de mi vida. Es cierto que hago lo que quiero: voy al cine en cualquier horario, cocino solo para mí, leo o veo televisión hasta la hora que apetezco; todo eso es verdad, pero… no sé, quizá me cansé de toda esa independencia, o quizá ya me curé de aquel recuerdo y ahora quiero volver a las andadas… Fue muy cruel. Yo confié en él desde que nos casamos. Al principio siempre regresaba temprano a casa, le preparaba la cena y comíamos viendo la televisión. Era tan atento. A veces se presentaba con un ramo de rosas en medio de unas ramas de eucaliptos. Durante varios días la casa olía a eucaliptos. Todavía hoy en día, cuando huelo el eucalipto en algún lugar, recuerdo aquellos años. Un buen día comenzó a llegar tarde. Yo nunca desconfié de él hasta que escuché aquel mensaje en la grabadora. Todo se derrumbó. Mi vida cambió. Me dije que nunca más confiaría en un hombre. Pero, no tienes remedio, aquí estás, todos los días aferrada a Internet con la esperanza de encontrar a alguien que valga la pena. Fue muy emocionante. Las primeras veces lo fueron. Llegaba temprano del trabajo y me sentaba frente al ordenador como si se tratara de un juego. Conocí a Raúl. Leí su ficha y me pareció interesante: profesional, divorciado como yo, también con hijos grandes, de buen nivel cultural y de muy buen humor. Nos escribíamos muchísimo; hablábamos durante horas por teléfono hasta que un día me invitó a salir. Qué sorpresa. A veces me pregunto si estas cosas me pasan solo a mí: el hombre había publicado una foto vieja y había puesto una edad mucho menor de la que tiene. No me decepcionó tanto porque fuera viejo sino por la mentira. Si hubiese sido honesto desde el principio, como yo lo fui, quizá… Unos días después conocí a Alfredo. El mismo perfil del anterior, pero desde un principio le advertí que nada de engaños, que no quería juegos ni cosas por el estilo. Como con el anterior, chateamos hasta más no poder. Quería estar segura de que esta vez sería diferente. Así parecía serlo. Era un hombre culto. Yo, que me jacto de haber leído mucho, me sentía abrumada ante tanto conocimiento. A veces lucía un poco pedante con su palabrerío, a veces rebuscado, pero imagino que él pensaba que era una de las maneras de cautivarme y yo estaba dispuesta a tolerar ese tipo de defectos, si es que se puede calificar como tal. Me invitó a cenar. Al principio lo encontré un poco serio, distante, tímido, pero después de beberse el primer whisky se sintió más en confianza. Me reconoció, creo, como la persona a quien con tanta soltura y simpatía había contado sus cosas por chat y por teléfono. Yo pedí un vino y enseguida ordenó una botella. Le dije que con una copa estaba bien, pero él dijo que no pensara que me la iba a beber sola, que él también bebería durante la comida. Me pareció razonable. Tomé un trago de la copa de vino que sirvió el mesonero y también me sentí más relajada y a gusto con la conversación.

Alfredo pidió otro whisky, luego otro y otro. A medida que iba tomando se iba convirtiendo en aquel hombre simpático y conversador lleno de anécdotas históricas y palabras extravagantes que había conocido por Internet. Con horror me di cuenta de que el hombre que me gustaba, el que había conocido en el chat, no era este que ahora estaba sentado frente a mí, aquel se había quedado dentro del ordenador, lleno de tragos. Un fuerte dolor de cabeza cerró aquel encuentro. Luego conocí a un jovencito que parecía que en vez de buscar una novia buscara a una madre, después a otro que lloraba mientras me contaba sus problemas, luego a un escritor frustrado que no encontraba quien le publicara sus libros, a un mecánico que confesaba que le era imposible sacar el mugre de sus uñas, a un ingeniero civil a quien lo demandaron por haberse equivocado en los cálculos de una construcción, a un divorciado con nueve hijos, a uno que necesitaba apoyo económico y lo reconocía sin vergüenza alguna (ja, por lo menos este fue sincero), a otro que con cincuenta años todavía vivía con la madre. También conocí a uno que le había pegado a su mujer “pero no tan fuerte”, a otro a punto de suicidarse, al que estuvo preso y lo cuenta como una gran hazaña, al que dijo que yo era una vieja retardataria, en fin…

Los párpados se le fueron cerrando al mismo tiempo que el libro caía sobre su pecho. Fue una noche intranquila. Abría los ojos y los cerraba con suavidad al notar que estaba fuera de peligro. De vez en cuando dejaba deslizar su pierna solo para sentir el calor de su querido Coco. Le producía cierta satisfacción el confirmar, una y otra vez, que en definitiva era su perro quien la acompañaba en la cama.

*Heberto Gamero Contín, venezolano, egresado de la Universidad Central de Venezuela, destacado cuentista, novelista, biógrafo y cronista. Imparte con mucho éxito talleres destinados a enseñar a escribir relatos. Ha obtenido premios y menciones honoríficas por sus cuentos y libros. Fue publicado por la Editorial Equinoccio y por el Círculo de Escritores de Venezuela. Diez de sus libros han sido reeditados en España y se encuentran en las librerías de Caracas y en Amazon. Uno de sus libros más vendidos es TALLER aprende a escribir un cuento. 

Redes: @hebertogamero en  Twitter y en Instagram

 

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A la Mujer, por Magaly Salazar

A la Mujer
Soy la que existe con sentido y destino,
construyo mi esencia
y la imagen de la vida me asiste,
inalienable.
Y tú oloroso a nosotros,
nómbrame la intemperie,
haré una habitación
en la mitad del cuerpo,
pues soy casa anterior.
A menudo, la certidumbre me visita
y comparto la unidad;
me refiero a ti, isla recóndita
que dices yo dentro de mi.
Tú, toma mis plasmas vinculantes,
tú aprieta mis abrazos
y mira con cuidado la feminidad
antes que la realidad
abalance sus fantasmas contra esta mujer
También soy silencio
y un “no sé qué” vuelto en resplandor,
bautizado en palabras
y también refugio

en la desnudez
y en medio de la casa múltiple.
Y desde aquello entrañado
entre sabiduría y ventana, pregunto:
¿Cuánto le falta al otro corazón para alcanzar
los símbolos de esta arquitectura?
Antes que el vértigo te asaltara,
te escribí un poema de amor
para que tuviese un ajuste en lo más íntimo
del discernimiento.
¿Sabes?, por aquello de la ternura.

Magaly Salazar Sanabria, La destacada autora nos envía este poema por el Día Internacional de la Mujer.

Nació en La Asunción, Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta, Venezuela. Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela. Magíster en Literatura Hispanoamericana, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas. Estudios de Doctorado en la Universidad de Barcelona, España en Filosofía y Ciencias de la Educación. Doctora en Cultura y Arte para América Latina y El Caribe, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas. Nombre de la Tesis Doctoral: El mar y la religiosidad en la canción popular y tradicional margariteña desde una visión poética”.

PREMIOS: Premio Regional “Casto Vargas León”, Mención Poesía. 2001, Nueva Esparta. Diploma de Honor, Concurso Lincoln-Martí, Miami, 2006. Segundo Lugar en Poesía del V Encuentro Nacional de la Asociación de Profesores Universitarios Jubilados y Pensionados de Venezuela. Maracaibo (2013). Premio “Simón Bolívar”, a la Trayectoria Literaria, otorgado por el Teatro Internacional “Simón Bolívar de  Juangriego (2016).

OBRA PUBLICADA: No apto para los ritos de la sacralización, (1978) Ardentía, (1992) La Casa del Vigía, (Mención de Honor Fondene) (1993) Bajío de sal, (1996) Levar fuegos y sietes, (1998) Cuerpos de resistencia (2006), Caudalía,(2010) Primera edición. Publicarte, Caudalía (2013) Segunda edición- El Pez Soluble. Andar con la sed (2016)En Co-autoría: Lo visible, lo decible, QuaterniDeni, El verbo iluminado. Tópicos de Literatura EspañolaForo del futuro. Por publicar: Arboladura.

Sus artículos y poemas han aparecido en periódicos como El Nacional, El Universal; Ultimas Noticias, El Impulso, Diario de Caracas, El Semanario de Chacao, El Carabobeño, Antorcha, Panorama, El Norte, El Diario del Caribe, El Sol de Margarita, La Hora, Caribazo, ABC y  Gaceta Asuntina. Ha publicado en importantes revistas literarias como: Actualidades, Poesía, Insula, Tiempo Real, En Negro, Actual, Caronicuar, Aremi, Caracola, Opinión Pedagógica, Topoi, Revista Nacional de Cultura, Poda, Tropel de luces, Margariteñerías, Investigación y Posgrado IPC, Letras. Su obra ha sido reseñada en varias Antologías de Poesía, entre ellas: Antología de la Poesía amorosa venezolana, Editorial Espada Rota (1995), Quiénes escriben en Venezuela. (Diccionario Abreviado) del Profesor Rafael Rivas Dugarte, 2004, Antología de Poetas Venezolanas de José Antonio Escalona (ULA, 2002), Antología poética, del Círculo de Escritores de Venezuela (2005)

 

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