VISIBILIDAD DE LA MUJER EN LA GUERRA DE INDEPENDENCIA EN VENEZUELA

 

Por Laura Margarita FebresSombrerosMujer2

Resumen:

El historiador Manuel Landaeta Rosales hace una relación con los nombres de las mujeres que han superado parcialmente la invisibilidad a que ha sido condenada la mujer dentro de la historia, lo cual les permite aparecer mencionadas junto con los militares, marinos, ciudadanos notables y el glorioso Martirologio de una numerosa familia patriota barcelonesa. Los dos hechos históricos concretos en los que Landaeta Rosales deja recogida la participación femenina son: Las mujeres notables que se recuerde se hallaron en los asesinatos de Santa Ana en 1814, ejecutados por los realistas y la enumeración de las mujeres que participaron el 7 de abril de 1817, cuando los mismos atacaron la Casa Fuerte de Barcelona. Con este trabajo, pretendemos ir más allá de la simple mención de los nombres de las mujeres que realiza el historiador, para discutir con la mirada de otros historiadores e intelectuales el grado de visibilidad de las mujeres en Barcelona y en Venezuela en general, durante la Guerra de Independencia y los criterios y circunstancias que permiten que algunas de ellas sean más visibles en el imaginario histórico. Para ello hicimos un breve recuento de la mentalidad que se tenía en Europa acerca de la condición femenina en general en el siglo XVIII y principios del XIX. Además mencionamos algunas de las distintas denominaciones que han sido aplicadas a la mujer por la historiografía cuando se aventura a participar en la guerra como amotinada, tropera o revolucionaria. Concluimos este trabajo con algunos rasgos importantes de la biografía de Eulalia Ramos Sánchez, que le han permitido pasar a ser la heroína más visible dentro de todas las mencionadas.

Es bella la figura de la mujer heroica

Cuidando el fuego sacro con su mano de estoica.

Y yo sonrío y digo: la vida es una rueda.

Todo está bien. Lo malo con lo bueno se enreda.

Si unas no parecieran desertoras vestales,

En fuga hacia las dulces, paganas bacanales.

Las otras no tendrían valor de mujer fuerte:

La vida, al fin de cuentas, se mide por la muerte.

Poema: Charla de Alfonsina Storni.

Introducción:

Al plantearnos el tema de la visibilidad o invisibilidad de la mujeres en la Guerra de Independencia, no podemos dejar de restarle importancia al pequeño folleto de Manuel Landaeta Rosales1 HOMBRES y Mujeres Notables en la Guerra de la Independencia de Venezuela, que nacieron en la Antigua Provincia de Barcelona2, porque después de haber leído buena parte de la producción de nuestros historiadores venezolanos que escribieron antes de 1960, constatamos la constante ausencia del género femenino, como sujeto constructor del corpus histórico.

En este folleto que analizaremos desde su título en el cual los hombres aparecen en mayúscula y las mujeres en minúscula, se observa una mirada diferente al incluir a las mujeres expresamente dentro de él. Por lo menos estamos incluidas en letra minúscula. Por supuesto las mujeres son separadas de los militares, marinos y hasta de los ciudadanos notables. Por esto, lejos estaba de la intención de su autor, considerar que su obra podría tener alguna importancia en los estudios de género, que empezarían con fuerza a desarrollarse medio siglo después de que fuera publicado por primera vez. Además, reiteraremos lo dicho anteriormente en el último lugar que nos concede el historiador dentro del texto y en la frase “hasta las mujeres” en la que la palabra “hasta”, nos revela la imposibilidad absoluta de nuestro ocultamiento.

Sin embargo, cabe destacar dos esfuerzos importantes para historiar la importancia de la mujer en la Guerra de Independencia venezolana, realizados por mujeres. Uno de ellos, escrito cronológicamente antes del folleto de Landaeta Rosales, es las Conferencias tituladas Influencia de las mujeres en el alma hispanoamericana de Teresa de la Parra y el otro, escrito después del folleto que analizamos, el de Lucila Luciani de Pérez Díaz , quien en su libro Historia mínima hace un recuento de la heroína venezolana Luisa Cáceres de Arismendi quien visitaría a Cádiz, en uno de los episodios menos recordado de su biografía, cuando la llevan prisionera a España y recibiría, contrariamente a lo que pudiéramos esperar, un trato cordial de las autoridades españolas.3 Cabe destacar que en listado “de textos relacionados con los Próceres Nacionales, los Héroes y las Heroínas … objeto de homenaje o reivindicación” en el siglo XIX venezolano, citado por Napoleón Franceschi en su libro El culto a los héroes y la formación de la nación venezolana sólo aparecen dos mujeres: -Caceres de Arismendi, Luisa (1885*), Ramos Sánchez de Ch., Eulalia –llamada Eulalia Buroz-(1885*). (Franceschi,1999, p.196)4

Manuel Landaeta Rosales, como la mayoría de los historiadores anteriores a la segunda mitad del siglo XX, no cita las fuentes en las que recogió la información, pero pensamos que parte de ella provino de las memorias recogidas por el historiador de los sobrevivientes de la Guerra de Independencia misma, presentes todavía en la Venezuela de la última década del siglo XIX.

Esto podemos inferirlo de los siguientes párrafos que aparecen en el trabajo que estudiamos:

Doña Josefa María Sifontes.

Doña Dolores Rodríguez, hija de la anterior, la cual de cuatro meses de edad perdió una mano en la Casa Fuerte.

Vive aún en Caracas” (Landaeta Rosales, 1944, p. 28.)

Además la pequeña obra confirma su importancia en que fue publicada dos veces para la conmemoración de nuestra Independencia. Llegó a la imprenta por primera vez en 1894 auspiciada por el General Nicolás Rolando5, Presidente Constitucional del Estado Bermúdez6, con motivo de la celebración del centenario del nacimiento de Antonio José de Sucre. Rolando considera que la obra “es digna de figurar como elemento de la Ofrenda del Estado Bermúdez en el Centenario del Gran Mariscal Antonio José de Sucre, porque ella está consagrada a perpetuar la memoria de coetáneos célebres de aquel Varón Ilustre.” (Landaeta Rosales, 1944, p. 7.)

Aparece publicado nuevamente cincuenta años más tarde en el año de 1944, cuando era Presidente de la República Isaías Medina Angarita en la tipografía Garrido7, porque se cumplían en aquella ocasión 150 años del nacimiento del héroe mencionado.

La última edición de la obra (2003) que pudimos constatar, aparece en el libro Testimonios barceloneses de Carlos César Rodríguez citada en la bibliografía de este trabajo.

Esta pequeña obra tiene el propósito de destacar la participación de la Provincia de Barcelona en la Guerra de Independencia, en la cual por supuesto participaron muchas mujeres que por su importancia heroica y numérica no podían ser silenciadas. “Aquella provincia afrontó para la lucha todos sus caudales: sus hombres de letras, el clero, los comerciantes, agricultores y criadores y hasta las mujeres.” (Landaeta Rosales, 1944, p.8)

  1. La mentalidad sobre la mujer en el siglo XVIII y XIX y su relación con la Guerra de Independencia.

La Revolución Francesa y la Revolución norteamericana violentaron en cierta medida lo que la sociedad occidental había tradicionalmente pensado y ejecutado sobre la condición femenina. Algo parecido sucedería temporalmente con las mujeres en nuestra Guerra de Independencia que tuvieron que tomar las armas.

Como dicen George Duby y Michelle Perrot en su Historia de las mujeres en Occidente “Cada revolución moderna dejará que las mujeres bajen a la calle y abran clubes, pero también sabrá cerrar esos clubes y devolver la mujer al hogar doméstico.” (Duby George, 1992, p. 20.) Además:

La intranquilidad política no afecta los valores esenciales de la sociedad, mas bien la incertidumbre, la pobreza, las carencias de todo tipo, los fortalecen y encarecen las bondades de la vida conyugal, aun en medio de los avatares de la guerra. (…)

La inminencia de ser llamado al frente de batalla, los eventos naturales, la pobreza, la falta de hombres, la enfermedad, el miedo a la muerte, el embarazo, la angustia personal, las fugas amorosas, la falsificación de documentos y también el amor son parte de los alegatos expuestos por todos aquellos que, en medio de los avatares de la guerra, desean consagrar su unión y establecer una familia.” (Quintero Inés, 2008, p. 79 y 90.)

Así que luego de terminar la Guerra, nuestras mujeres pasaron a desempeñar los oficios que les fueron propios en la colonia, durante todo el siglo XIX y buena parte de la primera mitad del siglo XX.

En la Provincia de Barcelona muchas mujeres participaron en la Guerra, oficio que no era propio de su sexo, según la tradición occidental.

Por el siglo XVIII, la idea de que lo que en un sexo era virtud, en el otro era defecto se había convertido en un cliché. Un comportamiento afeminado en un hombre y los modales bruscos en una mujer son ambos desagradables, porque no se adecuan a cada uno de los caracteres (…) Además, se estimaba necesario que cada sexo permaneciese en el lugar que le correspondía.” (Anderson Bonnie S., ZINSSER Judith, 1991, p. 587.)

En España el Ministro Ilustrado Jovellanos escribe en 1784 un dictamen para renovar la prohibición de la introducción y uso de las muselinas: “En este artículo es menester haberme a las manos con las mujeres, esto es, con la clase más apegada a sus usos, más caprichosa, más mal avenida, más difícil de ser gobernada y corregida de cuantas hay en el Estado.” (Anderson Bonnie S., ZINSSER Judith, 1991, p. 1156.)

La Guerra es un momento de excepción que permite en muchas ocasiones, como en el caso de las troperas, que la mujer dejé a un lado los papeles sociales a los que había sido confinada e irrumpa en el campo de la lucha armada. Por eso el Diccionario de estudios de género y feminismo dirigido por autoras latinoamericanas nos dice:

En América Latina, la influencia de la Revolución hizo que muchas tomaran parte de las Independencias nacionales, acompañando a sus maridos, compañeros o hijos a las guerras contra los colonialistas. Esas mujeres fueron generalas, guerreras, cargadoras de fusiles, enfermeras improvisadas, etc.” (Gamba Susana Beatriz, 2007, p. 172.)

Las amotinadas que habían sido conocidas en la historia de occidente en revueltas previas a la estructura de las revoluciones, son definidas por Arlette Fargue de la siguiente forma:

Excluidas de las decisiones judiciales, civiles y políticas, las mujeres mantienen un vínculo momentáneo con el motín y la sangre derramada en el cual el poder de decidir les pertenece. (…) Derramada por su mano, la sangre adquiere una legitimidad que su propia sangre (de la menstruación) no tiene. La sangre del enemigo al derramarse, engendra una pureza de que la suya carece. De esta manera se llena la falta, de la cual la ausencia política es tan solo un aspecto. (…)

Ajena al lenguaje político, la amotinada extrae sus gestos y sus actos de su interior femenino. Excesiva, cogida entre el asombro y el desdén, aparecerá en el centro de las contiendas. (DUBY. Perrot , 1992, Tomo IV, p. 515 a 518. Paréntesis nuestro.)

Estas palabras pueden ayudarnos a entender el papel que la mujer tuvo en los sucesos que describiremos más adelante.

  1. Antecedentes históricos del valor de la mujer en la Provincia de Barcelona.

La provincia de Barcelona se destaca en los anales provinciales venezolanos por la importancia que tuvieron las distintas personalidades de sus mujeres indígenas en el proceso de la conquista y la colonización, rasgos de protagonismo, arrojo y valentía que continuarían en la Guerra de Independencia como lo registrará después Landaeta Rosales.

Citaremos los episodios de importancia de las Cacicas aborígenes venezolanas que destaca Jerónimo Martínez Mendoza en su trabajo Nueva Barcelona: la odisea de una ciudad.

Leamos lo que dice Oviedo y Valdés en su Historia General y Natural de las Indias, Libro XXIV, capítulo X: en aquellas provincias hallaron los cristianos, en muchas partes, pueblos donde las mujeres eran reinas o cacicas e señoras absolutas, e mandan e gobiernan, e no sus maridos, aunque los tengan; y en especial una llamada Orocomay, que la obedecían más de treinta leguas en torno a su pueblo, la cual fue muy amiga de cristianos. E no se servía sino de mujeres, y en su pueblo e conversación no había hombres, salvo los que ella enviaba a llamar para les mandar alguna cosa, o los enviar a la guerra.” (RODRIGUEZ, Carlos César. Testimonios barceloneses. 2003, p.42)

Ahora leamos los testimonios documentales, que confirman plenamente a los cronistas. El más antiguo que conocemos consta en una relación descriptiva de la Provincia de Nueva Andalucía escrita hacia 1580 por autor anónimo, conservada en la Academia de la Historia de Madrid. El pasaje es breve pero concluyente: La provincia de Arara la manda una india llamada Arara…” En documentos posteriores aparece como Avriara o Auriara. La región estaba en el margen izquierdo del Neverí, tierra adentro. Esos indios eran, por consiguiente, cumanagotos.” (RODRIGUEZ, Carlos César. Testimonios barceloneses. 2003, p.43 y 44.)

Pedro Arduin Rengel, natural y vecino de Cumaná, después de servir como soldado por muchos años, se ordenó sacerdote. En una probanza de sus méritos y servicios hecha en cuando se rebeló una india que llaman Reina del Guácharo, que habiendo convocado a toda la tierra y naturales della, quiso matar a todos los españoles que la habitaban; y saliendo al encuentro de dichos indios rebelados, pelearon tan valerosamente, y el suplicante entre ellos, que hicieron retirar a los dichos indios y prendieron a la dicha reina y la trajeron a la ciudad, donde públicamente la ahorcaron.” (RODRIGUEZ, Carlos César. Testimonios barceloneses. 2003,.p.44.)

Como conclusión a toda la documentación presentada nos dice Jerónimo Martínez:

Aparte de cualquier caso en que la madre viuda actuaba posiblemente durante la minoría de un hijo, tal vez la mejor exégesis es que en nuestras comarcas orientales, las mujeres igualaban a los hombres en belicosidad y actitudes guerreras. Fray José de Carabantes en su Relación presentada a la Congregación de Propaganda FIDE, en el Vaticano, año de 1666, declara: En lugar de armas usan de arcos y flechas con gran destreza, hombres y mujeres…”Hecho confirmado por el etnólogo moderno Paul Kirchhoff: las mujeres iban a la guerra con sus maridos, manejando arcos y flechas tan hábilmente como ellos. (RODRIGUEZ, Carlos César. Testimonios barceloneses. 2003, p.45.)

  1. La Provincia del Barcelona en la historia regional de la Guerra de la Independencia

Entonces el folleto que estudiamos reviste una doble importancia. En primer lugar puede ser incluido dentro de los estudios regionales, por la gran personalidad que la provincia de Barcelona expresa en la lucha independentista, demostrada en la forma decidida en que tomó decisiones que la independizan de las asumidas por Caracas. En segundo lugar se demuestra por la visibilidad conseguida por las mujeres dentro de ella, que será estudiada con más detalle en los siguientes puntos de nuestro trabajo.

Según Landaeta Rosales: “La Provincia de Barcelona fue la primera que secundara el movimiento revolucionario de Caracas del 19 de abril de 1810, precursor del definitivo del 5 de Julio de 1811, que había de dar libertad é independencia á medio Continente.” (Landaeta, 1944, p.9)

Sin embargo, la historia no es tan clara como Landaeta Rosales la cuenta. Esto nos lleva a remontarnos a la historia singular que tuvo esta Provincia que pasó a formar parte de la Capitanía General de Venezuela sólo en 1777, hasta ese momento había formado parte de la Gobernación de Nueva Andalucía con su capital Cumaná, la cual dependió en lo jurídico de la Real Audiencia de Santo Domingo y en lo eclesiástico la mayor parte del tiempo al obispado de Puerto Rico. La Gobernación de Nueva Andalucía era muy grande y de la cual la Provincia de Barcelona va a ser sólo una parte. La personalidad de esta última se demuestra en sus rivalidades con la capital del Estado, Cumaná, considerada con frecuencia aliada de Caracas. El 11 de julio de 1810, la Junta Suprema de Caracas incluye a Barcelona dentro de las Provincias que estaban en contra del Gobernador español, tal como lo da a entender el historiador estudiado.

En 1811 Barcelona decide declararse por corto tiempo estado independiente para obedecer a la Regencia de España: “Durante la primera República, la Junta de Barcelona Colombiana, procuró mantener el status particular al crear la República de Barcelona de corta duración, cuya Constitución fue elaborada por Francisco Espejo y aprobada el 12 de enero de 1812”; (Diccionario de la Fundación Polar, 1992, Tomo I, p. 305)

La primera república patriota duró hasta el 30 de Julio de 1812 por lo cual Barcelona pasó a manos de los realistas. El período que trata la obra aquí analizada, corresponde al llamado “Guerra a Muerte” que terminó sólo 1818 cuando cesó la ejecución de prisioneros y concluye formalmente en 1820 mediante el Tratado de Regularización de la Guerra. La Provincia de Barcelona se distingue también por su comercio con el Caribe inglés que le da cierta Independencia frente a la influencia de Caracas.

El folleto que tratamos es testimonio de lo cruenta que fue la Guerra para este grupo de patriotas que luchaban por la autonomía e independencia de su provincia. Autonomía que los incitó a desempeñar un papel protagónico que era asumido con cierta temeridad, a veces, sin tener en cuenta las estrategias que en toda Guerra tienen un papel fundamental, para conseguir el objetivo final. Tal fue el caso de los episodios ocurridos en Barcelona y en las aldeas cercanas en el año de 1814 debido al asedio del ejército de José Tomás Boves y la matanza ocurrida en la Casa Fuerte de Barcelona el 7 de abril de 1817, en la cual no fueron escuchadas las advertencias de Simón Bolívar, ni las peticiones de rendición del ejército realista, como veremos más adelante.

4. ¿Quiénes son estas mujeres notables citadas por Landaeta Rosales?

Aunque en otros documentos Landaeta Rosales hace alusión a algunas mujeres realistas que participaron en la Guerra de Independencia, en el folleto que analizamos aquí, sólo menciona a las mujeres patriotas que formaron parte de la contienda.

Ellas tienen algunas características comunes. La mayoría de ellas son esposas o madres de soldados patriotas. Muy pocas de ellas figuran solas en el documento como:

Carmen Mercie sacrificada inhumanamente por el oficial criollo al servicio de Boves, Pedro Rondón (a) Maruto. El asesinato fué perpetrado sobre la tarima del altar del Carmen de la iglesia parroquial de Barcelona en 1814” “María Hurtado, se batió en Maturín al pie de un cañón”, “Doña María Ledezma, ahogada en la embocadura del río Neverí, en la fuga de las familias patriotas al aproximarse Boves a Barcelona en 1814”. “Hermenegilda Navas, que puso sus caudales a disposición de la causa patriota”. (Landaeta, 1944, p.25)

Las restantes mujeres son citadas como mujeres notables pero no se tiene en cuenta su acción: “Doña Juana de Jesús Carvajal. Doña Soledad Romero Lobatón. María del Rosario Sabino. Doña María Graciosa del Rosal Carrasquel. Doña Lucía Barrios.

Las esposas cuyas acciones no se mencionan en el cuadro ascienden a un número de veinte y seis. De ellas sólo cuatro vienen acompañadas por el nombre de sus maridos militares:

Doña María Ignacia Salaverría, esposa del heroico General Pedro María Freites, defensor de la Casa Fuerte de Barcelona en 1817. Doña María Bernarda Salaverría, esposa del Comandante Juan José Arguíndegui, Doña Ana Francisca Barrios, esposa del Coronel José María Arguíndegui. Doña Teresa Arguíndegui, esposa del General J. A. Anzoátegui. (Landaeta, 1944, p.25 y 26)

Así también se mencionan dos madres de familia que destacan por las hazañas de sus hijos: “Doña Perfecta Burgos, madre de los ínclitos Monagas, estuvo presa y errante por los montes mucho tiempo huyendo de los realistas. Doña Juana Petronila Hernández, madre de los Anzoátegui.” (Landaeta, 1944, p.26).

Todas ellas tienen el título de Doñas que señala lo alto de su condición social y también el parentesco que las unía por su propia línea o por las de sus maridos, como en el caso de los Salavarría, Arguíndegui y Anzoátegui citados.

En la Historia Gráfica de la Guerra de Independencia de Venezuela de Gustavo Machado Guzmán (1998) aparece otra mujer que no encontramos en el folleto de Landaeta Rosales:

Catalina Monjes -1817- Nacida en Barcelona, es una tenaz luchadora y defensora de la causa independentista. Perseguida tesoneramente por las autoridades, se esconde en los montes, continuando su trabajo a favor de los patriotas. En 1817 se guarece en la Casa Fuerte, bajo la defensa del General Pedro Maria Freites, y ante el avance realista en la toma del sitio, recibe dos machetazos en un brazo y un bayonetazo en el otro que la dejan inútil para siempre.” (MACHADO, 1998, p. 303)

5. La Mujer en la Provincia de Barcelona: amotinada o revolucionaria.

En este punto de la investigación partimos del concepto de Georges Duby y de Michelle Perrot en su Historia de las Mujeres en Occidente donde nos expresan: “una revolución no es una simple revuelta. Supone una estructura organizativa.” (DUBY, Perrot, 1992, p. 26). En este sentido nos preguntamos si nuestra Guerra de Independencia contó con una estructura organizativa.

Sobre la organización de la Guerra de Independencia han discutido mucho nuestros historiadores, entre ellos una las opiniones que más se cita con frecuencia es la de Laureano Vallenilla Lanz quien afirma que la Independencia venezolana fue una guerra civil.

Esta estructura organizativa de la guerra no está definida con claridad generalmente ni en las revoluciones ni en la Guerra de Independencia venezolana, en la cual el liderazgo de Simón Bolívar y sus seguidores es cuestionado a veces. En nuestro trabajo consideramos, entonces, que la presencia de un liderazgo debería ser una de las características de una estructura organizativa.

En ninguno de los dos episodios que mencionaremos, Simón Bolívar el futuro libertador se encontraba presente, precisamente porque en ambos su liderazgo no era tan claro para otros patriotas que peleaban por la causa independentista. En el Oriente venezolano, región de la cual trata el folleto de Landaeta Rosales, tiene Simón Bolívar mucha oposición sobre todo de parte de Santiago Mariño, su líder independentista natural.

Las diferencias entre el motín y la revolución pueden ser expresadas en la magnitud de la contienda, la existencia de un corpus ideológico y un liderazgo y el resultado final de ella, lo que puede delimitar los límites entre ambos.

El primer episodio histórico, en el cual mueren cinco mujeres Doña Bárbara Sotillo, Úrsula Ledezma, Úrsula Barrios, Luisa Perdomo y Ciriaca Carvajal, que se cita en el folleto tratado, ocurre en septiembre 1814 cuando:

En el campo patriota, la desunión, había llevado a Bolívar a abandonar la Tierra Firme, amenazado por Ribas y Piar …Este decidió quedarse en Cumaná, mientras Ribas, buscó llegar a Maturín, y reforzó a Bermúdez con cuatrocientos hombres …

Mientras se combatía en Oriente y salía Bolívar, Boves, partía desde Calabozo en busca de Morales, para acabar la pacificación de la Provincia.. El once de septiembre llegaba a la Villa de Aragua de Barcelona, y procedió a devastar y asesinar, en los poblados cercanos de Santa Ana y San Joaquín. No se salvaron ni niños ni mujeres …

Boves conoce las operaciones de Morales y sigue sobre Barcelona, donde repite, con mayor refinamiento las masacres. Sigue sobre Cumaná y va a dar con Piar en el sitio del Salado (16 de octubre 1814). Y lo derrota. La conducta de Boves en Cumaná, no tiene parangón en ningún momento de nuestra historia. Es inútil referir sus atrocidades.” (Pérez, 1994, p.32)

También en el siguiente episodio ocurrido el 7 de abril de 1817 en la Casa Fuerte de Barcelona, la organización del liderazgo de la Guerra de Independencia no estaba aún totalmente definida. Los patriotas de la ciudad de Barcelona propician esta batalla sin oír los consejos de Simón Bolívar y tampoco aceptan la rendición que les propone el jefe realista Aldama, esperando los refuerzos de otros jefes patriotas que nunca llegaron:

Bolívar pasa todo el mes de febrero y parte de marzo esperando el ataque del enemigo, por no estimar conveniente pasar a la ofensiva, ya que no cuenta con recursos suficientes para esta acción y cada día se hacen más escasos los medios de subsistencia para las tropas situadas en Barcelona. En consenso con todos los oficiales que se encuentran en el sitio, decide evacuar la ciudad, trasladar a Margarita todos los pertrechos de Guerra y conducir las tropas hacia los llanos, a fin de coordinar las acciones sobre Guayana, sin trazar ningún plan hasta que se le unan las fuerzas y recursos de Piar, quien se encuentra sitiando las dos plazas fuertes de esta provincia. La decisión de los jefes republicanos no agrada a las autoridades municipales de Barcelona, las cuales con el apoyo del general Pedro María Freites y del gobernador político Francisco Esteban Rivas, pretenden defender la ciudad, solicitando un batallón con armas y municiones. Bolívar trata de convencerles de lo arriesgado de esta acción, pero ante la solicitud del Ayuntamiento, del Gobernador y del Comandante de armas, accede a esa demanda. Deja una guarnición al mando de Freites para defender la <<Casa Fuerte>> y las personas que quedaban en la Plaza, y a finales de marzo se marcha hacia Guayana. (Historia Global de Venezuela, 2007, p. 103)

Mientras tanto:

Aldama logra obtener la jefatura de las tropas reemplaza a Morales. Freites, en Barcelona, se prepara para enfrentar al enemigo y, el 5 de abril, Aldama invade la ciudad y se pone en comunicación con la escuadra española, que le suministra artillería. El 7 comienza un violento ataque contra la <<Casa Fuerte>>, antiguo Convento de los Franciscanos convertido en ciudadela, donde meses antes, Bolívar había resistido los ataques del realista Real, mientras llegaban los refuerzos de Mariño. Gran parte de la población se encontraba en el sitio: allí se habían refugiado numerosas familias, ancianos, mujeres, niños en el Ayuntamiento de la ciudad y todas las autoridades, presididas por el gobernador político, y allí se custodiaba el parque de Bolívar. Aldama propone a Freites la rendición, pero este se niega rotundamente, por lo que dos días más tarde se produce el asalto. El Ejército rodea el edificio, los patriotas se defienden rechazan el ataque desde el interior y prolongando el combate con la esperanza de recibir refuerzos.

Aldama logra romper el muro exterior y las tropas realistas penetran atropelladamente en el interior, a pesar de los esfuerzos patriotas por contenerlas. La edificación es destrozada y la lucha dentro de ella se torna desesperada para los defensores de la plaza. Vencida la resistencia, Aldama pasa por las armas a todos los que allí se encuentran, pocos patriotas consiguen escapar, y hasta los soldados realistas, en su mayoría venezolanos de nacimiento, que se hallaban prisioneros, son asesinados. Después del desastre, la ciudad queda desolada.” ( Historia Global de Venezuela. 2007, P. 103)

Sobre este desastre nos dice el historiador Tomás Perez Tenreiro en su libro Para acercarnos a Don Francisco Tomás Morales, Mariscal de Campo Último Capitán General en Tierra Firme y José Tomás Boves, Coronel Primera Lanza del Rey: ”Real fue relevado por Aldama, quien tendría la sangrienta gloria de tomar la Casa Fuerte. Su carnicería iba a dar pie a la tremenda represalia ordenada por Piar luego de su triunfo en San Félix, cuando hizo alancear a todos los prisioneros…”(Perez, 1994, p.67)

La única organización que parece hasta ahora imperar en la Revolución de Independencia, es la de la venganza a través del cobro de los asesinatos entre sus distintos actores. Las mujeres que luchan en Barcelona no tenían clara la existencia de una organización y luchaban por su identificación con la causa patriota, sin necesidad de obedecer a un líder concreto. Habría que esperar a Carabobo y Ayacucho para encontrar una organización definitiva, por eso las mujeres tratadas oscilan entre la definición de amotinadas y revolucionarias.

6. La conquista de la visibilidad: Eulalia Ramos Sánchez de Chamberlain o Eulalia Buroz.8

Hasta ahora las mujeres en el trabajo estudiado encuentran la visibilidad de manera grupal en la historia regional y el último lugar en esta producción de Landaeta Rosales de finales del siglo XIX. Pero existe una heroína que la encuentra de manera diferente. Se haya citada también en el folleto aquí trabajado. Ella es: “Doña Eulalia Ramos ó Buroz, la célebre esposa del heroico Coronel Carlos Chamberlain, la cual murió por defender su honor que se trató de mancillar por las hordas de Aldama” (Landaeta, 1944, p. 27)

Esta mujer al igual que Luisa Cáceres de Arismendi la otra heroína venezolana consigue una representación autónoma tanto dentro de la historiografía como dentro de la representación teatral, escultórica y pictórica la cual frecuentemente las representa. Es decir ambas tienen un puesto dentro del imaginario histórico venezolano, no exclusivamente dentro del ámbito provincial.

Ambas son consideradas heroínas en el siglo XIX venezolano, como ya dijimos al principio del trabajo y sus representaciones concuerdan en la historiografía con lo que dice el historiador Napoleón Franceschi:

La citada biografía, la obra dramática, así como una Oda incluida (sobre Eulalia Ramos), son un modelo que reproduce muy bien las preocupaciones o valores del siglo XIX venezolano. Se le canta a esas delicadas y abnegadas damas, modelos de virtudes del hogar y de la patria. A ellas se les pinta siempre como matronas que no escurrieron el bulto por su condición de tales, más bien, se les vio siempre en la primera línea del deber afrontando las batallas, emigraciones, privaciones, las persecuciones y el exilio. Esas modélicas damas, émulas de aquellas que adornaban las páginas de la historiografía clásica grecorromana, una vez más, servían de elemento comparativo moral, de referencia ética y estética en aquellas narraciones históricas que mayormente retrataban un mundo de barbarie y salvajismo.

Aunque no negamos que en medio de tales circunstancias de inhumana guerra las mujeres al igual que sus esposos, hijos, hermanos fuesen capaces de los más nobles y altos sacrificios; es lógico también suponer, que así como ocurrió con sus contrapartes masculinas, los escritores se deslizaron por el camino de la idealización de tales hazañas, llegando incluso en algunos casos a la fabricación de verdaderas leyendas patrióticas, muy buenas por lo demás, para levantar la autoestima nacional, regional o local.” (Franceschi ,1999, p. 202.)

Tanto Luisa Cáceres de Arismendi como Eulalia Ramos son representadas como esposas fieles de altos oficiales del ejército patriota, cada una tiene una niña que muere a causa de los maltratos infligidos a sus madres y a las bebes por los realistas.

Sin embargo, la primera sobrevive la contienda independentista y la segunda muere por su causa. Hechos que no diferencian mucho el papel alcanzado por ellas dentro del imaginario nacional.

Eulalia, como otros héroes del Guerra de Independencia, confunde a la historiografía popular con su verdadera identidad que le atribuye el apellido Buroz. Como Francisco Miranda y Simón Rodríguez quienes también la escamotean, tomando distintos nombres adrede, para confundir a las autoridades españolas.

Como Luisa Cáceres de Arismendi en Andalucía, vive con otra familia que la acoge en Cartagena de Indias (1814) y en este caso toma de ella, su apellido imaginario. Como vemos, tanto una como la otra son arrojadas fuera de su terruño local y tal vez deben a eso la fama que consiguieron dentro de la historia. Hecho que las hace más visibles dentro de ella.

Eulalia no nace en Barcelona como las heroínas anteriormente tratadas, sino en Tacarigua de Mamporal. Se encuentra en la Casa Fuerte de Barcelona en abril de 1817 cuando muere, lejos de su lugar de origen, después de innumerables vicisitudes sufridas por las persecuciones de los realistas. Sorprenden en el relato de Carmen Clemente Travieso (1900-1983)9, escogido para ser comentado aquí, por ser el que detalla las peripecias del personaje con una narración atractiva y vivaz. Sin embargo, tendríamos que hacer una investigación histórica más profunda para comprobar la pasividad, atribuida a Eulalia dentro de este relato quien pareciera obedecer las órdenes de su padre, de sus esposos y de un destino inescapable por lo que recibe, en el subtítulo II de este relato, la calificación de La predestinada.

Describe Carmen Clemente Travieso una golpiza propiciada a Eulalia por Lorenza, la querida del oficial de la localidad, mujer trigueña, fornida, de aspecto amenazante y torva mirada (Clemente, 1964, p.175) que pertenecía al bando realista. Esta golpiza no deja de expresar el carácter de guerra civil que tuvo la lucha independentista. Al principio de la Guerra de Independencia en Venezuela los pardos se encontraban apoyando el bando del Rey:

Lorenza con la fuerza poderosa de su odio concentrado y desatado, la agarra por los cabellos y la arrastra por las calles insultándola, increpándola, maltratándola … Socorro –grita Eulalia-. Maténla –gritan los soldados capitaneados por Lorenza, quien loca de furia arrastra a su víctima hasta los pies del capitán de la guerrilla. (…)

Y en cuestión de segundos se deja oír el toque de una corneta. Y fue como si hubieran dado una orden de desbandada, todos corren tratando de salvar el pellejo, menos Lorenza, quien permanece impávida en medio de la calle sosteniendo a Eulalia por la masa de sus cabellos …La vengativa mujer no se había dado cabal cuenta de que los que llegaban eran patriotas, y se había quedado esperando que los soldados vinieran a ultimar a la víctima . Y no fue sino cuando el jefe patriota dio la orden de arrestarla cuando pudo comprender lo que había pasado.

-Pasen a esta mujer por las armas- ordenó a los soldados-. La tranquilidad del poblado así lo exige .” (Clemente, 1964, p.175)

La pintura de esta mujer nos remite hacia otro personaje masculino también pardo como Lorenza, Presentación Campos, en la novela Las Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri quien albergaba al igual que ella un profundo resentimiento racial hacia el bando independentista, al cual pertenecía Eulalia, en estos mismos años. Sin embargo, no tenemos ninguna otra noticia histórica de Lorenza quien pudiera convertirse en una heroína del bando realista.

Este resentimiento se convierte en venganza cuando el amante realista de Lorenza consigue a Juan José Velázquez, el primer marido patriota de Eulalia. “El oficial, para vengar la muerte de su amante a manos patriotas, lleva a Velázquez al suplicio, sin juicio y sin causa.” (Clemente, 1964, p.178)

Al saber la noticia de la muerte de su hermano, fallece de la impresión también el cuñado de Eulalia, el cura párroco de Mamporal.

Eulalia huye a Cartagena de Indias, ciudad que es sometida a uno de los bloqueos y asedios más terribles por los realistas. En este momento Eulalia no tenía conocimiento de la muerte de su esposo:

El año de 1814 –que se inicia trágico para la República- la ciudad de Cartagena era una las plazas más fuertes de la causa republicana; era poseedora de vastos recursos, hasta que llega a sus costas la escuadra española con la expedición al mando del general Morillo y se estrecha el sitio de la plaza. …

Nadie pensaba en rendirse, a pesar de las proclamas que enviaba Morillo ofreciendo todo género de garantías a los que se sometieran y juraran obediencia al Rey. Nadie creía en tales patrañas. Los situados resistían. Los sitiadores estrechaban cada vez más. …

Hasta que llegó la hecatombe: el hambre. Los niños, las mujeres y los ancianos inspiraban compasión. …

La ciudad había sido rendida por el hambre y sus defensores habían ofrendado sus vidas para defenderla.

Eulalia había salido antes de la catástrofe.” (Clemente, 1964, p.181)

Cuando llega a Venezuela se entera de la muerte de su primer esposo y:

Eulalia vive en una humilde casita situada en las afueras de Cumaná con su padre quien sigue paso a paso y con marcada angustia, los reveses de las tropas patriotas. (…) Pasaron los meses de 1815 y comienzos de 1816, cuando Eulalia por complacer a su padre10 hace un viaje a Cumaná y luego a Cariaco, donde va con objeto de tomar noticias de las tropas libertadoras… Allí ha llegado, con el cargo de edecán del Libertador Simón Bolívar, el coronel Chamberlain11, el cual es presentado a la joven viuda.”. (Clemente, 1964, p.183)

No le bastan a Carmen Clemente Travieso toda las tribulaciones narradas hasta este momento sobre todo la muerte de su hija, acerca de la figura de Eulalia, para considerarla totalmente inmersa dentro de la Guerra de Independencia.

Sino que tenemos que esperar a su matrimonio con el coronel Chamberlain para que entre definitivamente en la contienda: “La ceremonia se celebró en la intimidad del hogar, con la sola presencia de su padre y sus hermanas quienes sirvieron de testigos en aquel apresurado acto por el cual Eulalia Ramos Sánchez entraba de lleno en la lucha por la Independencia al lado de su esposo.” (Clemente, 1964, p.184)

Luego de su boda Eulalia se enfrenta nuevamente a otro sitio, como el que vivió en Cartagena de Indias, en la Casa Fuerte de Barcelona el 7 de abril de 1817, antiguo convento de los franciscanos ya relatado en el apartado anterior. Con la diferencia que en éste encontrará la muerte después del Coronel Chamberlain, su esposo, pero según el relato que venimos comentando, ahora sí por voluntad propia:

Un soldado “-Grita ¡viva España!, mueran los patriotas- dijo con voz perentoria, indicándole que había llegado su último momento.

Eulalia, con la mirada perdida en el recuerdo del compañero muerto, armó con gesto rápido la pistola que ocultaba en su pecho (que según el relato su marido le había proporcionado), y obedeciendo a la voz de su conciencia, gritó con todas sus fuerzas:

-¡Viva la Patria Venezolana! ¡Mueran sus tiranos!

Y descargó el arma sobre el pecho del oficial que cayó muerto a sus pies.

Luego se produjo una escena aterradora: sobre Eulalia los soldados descargaron golpes de muerte con sus armas. Con sed de venganza le arrancaron las sortijas que brillaban en sus manos, le cortaron las orejas, de un solo machetazo le cercenaron las manos, sus blancas manos de mujer que sólo sabían acariciar con ternura… Mutilaron espantosamente su cuerpo, desgarraron su traje; y así mutilada la amarraron a la cola de un caballo.” (Clemente, 1964, p.190 y 191.Paréntesis nuestro.)

Como vemos la narradora no se puede sustraer para contar su historia- como los sujetos que pertenecemos a una época- de la mentalidad sobre la mujer que todavía subsistía en la Caracas de la primera mitad del Siglo XX y que probablemente existe todavía. Eulalia, según la narradora, todavía conservaba sus manos cuidadas y sus joyas, después de todas estas vicisitudes.

Sin embargo, le agradecemos a Carmen Clemente Travieso el haberse dedicado a estudiar con tanto detenimiento las peripecias de Eulalia Ramos Sánchez o Eulalia Buroz. Detalles que nos permiten como lectores intuir el ritmo de los acontecimientos.

7. A manera de conclusión:

Consideramos que la historia regional y local son herramientas de gran importancia para conocer los sucesos históricos de la Guerra de Independencia, en los cuales las mujeres tuvieron un papel protagónico, como fue el caso que estudiamos de la Provincia de Barcelona (1814-1817) en este trabajo.

Así mismo, creemos que es indispensable que las historiadoras, cronistas o escritoras recreen con propiedad en la crónica, en la historiografía o en conferencias, el papel que desempeñaron otras mujeres en el devenir histórico. Esto las lleva a tomar conciencia del papel y de las posibilidades de su acción futura en la construcción de la nación. Tal como lo hacen la escritora Teresa de la Parra, la historiadora Lucila de Pérez Díaz y la periodista Carmen Clemente Travieso, aquí citadas. A esta labor debe sumarse el trabajo de los hombres conscientes y especializados que comprendan que la historia contada desde una mirada unilateral, no pudo ni podrá construir un corpus histórico relevante. En el caso de Manuel Landaeta Rosales se refleja la intención de contar la verdad y de allí la veracidad en sus listados de las mujeres provincianas independentistas.

Por último las mujeres que alcanzan mayor visibilidad en la Guerra de Independencia de Venezuela, citadas en este trabajo, son aquéllas que contrajeron matrimonio con un alto oficial del ejército patriota y además fueron expulsadas por los sucesos, de su localidad regional. Tuvieron que luchar o vivir encarceladas en otras provincias de su patria o fuera de ella, como Eulalia Ramos Sánchez de Chamberlain o Eulalia Buroz y Luisa Cáceres de Arismendi. El hecho de casarse con un oficial patriota de alto rango implicaba insertarse dentro de la estructura de la revolución.

Esto por ningún respecto le resta valor a aquellas que no abandonaron su territorio nativo o que aparecen solas en la contienda independentista, las cuales en cierta manera son invisibles. Por lo mismo, deben continuar siendo encontradas e investigadas. Y no sólo esto, sus hazañas tienen que ser difundidas.

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1 Manuel Landaeta Rosales (1847-1920) Militar, funcionario público e investigador histórico. De origen humilde tuvo que ejercer muchos oficios para costear su educación, … participó en la Revolución de los Azules en la cual fue Edecán de José Ruperto Monagas (1868)…. Sometido a la autoridad del gobierno de Guzmán Blanco, desempeñó numerosos cargos en el Estado Guárico. … Durante la “Revolución Reivindicadora” es ascendido a General de Brigada. (1879). …A partir de 1889, se dedicó a una vasta tarea de compilación de documentos y recopilación de datos. Publicó 74 folletos y más de 350 artículos sobre los más variados temas de historia de Venezuela. …. “Huésped venerable de los archivos caraqueños”, “voluminoso índice viviente”, “biblioteca y archivo parlante y ambulante”, fueron algunos calificativos que le fueron otorgados durante su vida. … Con un sentido profundamente cronológico de la historia se detuvo siempre en el dato mismo; pero aún carentes de toda interpretación, sus investigaciones sobre la historia de Venezuela, particularmente del siglo XIX, demuestran una labor tesonera y metodizada difícilmente superable. En Diccionario de la Fundación Polar, (1992), Tomo II, p. 643 y 644.

2 La Provincia de Barcelona era una de las provincias territoriales de la gobernación de la Nueva Andalucía, junto con las de Cumaná y Cumanagotos. … …sin embargo, en la Constitución de 1811, aparecen firmantes diputados por la provincia de Barcelona, como parte de la Confederación de Provincias de Venezuela. Diccionario de la Fundación Polar, (1992), Tomo I, p. 305.

3 Luisa Cáceres de Arismendi (Nace en Caracas el 25.9.1799 y muere en Caracas el 2.6.1866).“ Es presentada ante el Capitán General de Andalucía, quien protesta por la arbitraria decisión de las autoridades españolas en América y le da la categoría de confinada, le asigna 10 reales en vellón diarios y confía su protección al médico José María Morón y su esposa Concepción Pepet, luego pagan una fianza y se comprometen a presentarla mensualmente ante el Juez de Alzada. (…) Posteriormente, el 19 de septiembre de 1819, el Consejo de Indias dicta una resolución mediante la cual se le concedía absoluta libertad y facultad de fijar su residencia donde quisiera.” Diccionario de la Fundación Polar, (1992), Tomo I, p. 476.

4 El asterisco que figura después del nombre de las heroínas refleja la fecha en que fue publicado el texto que las recordaba.

5 Nicolás Rolando. Caudillo, militar y politico. Farmacéutico, … Destacada figura del liberalismo Amarillo en el oriente del país, su primera actuación política fue en 1888, cuando apoyó el movimiento revolucionario fomentado por el general Joaquín Crespo desde Trinidad. En 1892, formó parte del comité de la “Revolución Legalista” en Barcelona. En 1893, fue Secretario del Gran Estado Bermúdez y, en 1894, resultó elegido Presidente Constitucional de ese estado. …Caudillo de la Revolución Libertadora en contra de Cipriano Castro (1902), vencido fue enviado preso al Castillo de San Carlos (1903). Liberado en 1906, salió desterrado a Nueva York de donde regresaría a formar parte del Consejo de Gobierno de Juan Vicente Gómez, figurando esto como su última actuación política. (1913). Diccionario de la Fundación Polar, (1992), Tomo III, p. 473.

6 El Gran Estado Bermúdez fue erigido el 27 de abril de 1881, con el territorio del Gran Estado de Oriente, creado en 1879, y recibió los nombres de Gran Estado Bermúdez o de estado Bermúdez. La Constitución de 1881, llamada “Constitución Suiza”, por consagrar en ella un Consejo Federal, estableció 20 estados que la Constitución del 28 de marzo declaró independientes y unidos formarían la Federación venezolana integrada por 9 grandes entidades, entre las cuales estaba el Gran Estado de Oriente, que por acuerdo de la Legislatura regional cambió este nombre por el Gran Estado Bermúdez; en su formación entraron los antiguos estados Barcelona, Nueva Andalucía o Cumaná y Maturín, los cuales se denominaron secciones hasta enero de 1883 cuando se eliminaron y quedó el estado dividido en distritos; … El 9 de diciembre de 1898 (después de la primera publicación del folleto que venimos analizando) la Legislatura del Gran Estado Bermúdez decretó la disolución del mismo, en atención a la solicitud de separación hecha por algunas de sus secciones el 18 de octubre; confirmada en la Ley de Autonomía de los estados del 27 de abril de 1899. De esta manera Barcelona recuperó su categoría de estado y recibió el mismo nombre, la capital provisional fue la ciudad de Barcelona;… El presidente general Ignacio Andrade, nombró presidente provisional del Estado Barcelona al general Manuel Guzmán Álvarez y del estado Sucre al general Nicolás Rolando. Diccionario de la Fundación Polar, (1992), Tomo I, p. 346 y 347.

7 http://biblioteca.bcv.org.ve/cgiwin/bealex.exe?Editorial=Tipograf%EDa+Garrido&Nombrebd=bcv_internet. Esta página del Banco Central de Venezuela registra cincuenta libros publicados por esta tipografía lo que la convierte en una fuente importante para el estudio de la producción historiográfica de Venezuela en la primera mitad del siglo XX.

8 Eulalia Ramos Sánchez o Eulalia Buroz. Nace en Tacarigua de Mamporal, Edo. Miranda probablemente en 1795 y muere en Barcelona Edo. Anzoátegui el 7.4.1817. Dentro de la producción textual de Venezuela en el siglo XIX cuenta con una biografía escrita por un historiador de prestigio don Arístides Rojas y con una obra de teatro que lleva el nombre Eulalia Buroz.

9 Clemente Travieso, Carmen. Mujeres de la independencia. “Eulalia Ramos Sánchez. (Esposa del Coronel Chamberlaín).”pp 158 a 191. Carmen Clemente Travieso (Nace en Caracas el 24.7.1900 y muere en Caracas el 24.1.1983) fue la primera mujer reportera en Venezuela. Pionera del feminismo, fundó la Agrupación Cultural Femenina y perteneció a la Asociación Venezolana de Periodistas. Donó a la comunidad de la parroquia La Pastora, donde siempre vivió, su biblioteca particular. Con esta donación se fundó la Biblioteca Cultural Gual y España. (Diccionario de la Fundación Polar, 1988,Tomo I, p. 692)

10 La narradora utiliza frases como estas que nos comunican una pasividad en el personaje con las que no estamos muy de acuerdo. Es probable que Eulalia llevara información o sirviera de enlace entre las tropas patriotas que se encontraban dispersas.

11 Chamberlain, William Charles: Militar británico, nacido en Jamaica. Desde que Simón Bolívar visita a Jamaica en 1815 lo acompaña como su edecán, hasta su muerte en la Casa Fuerte de Barcelona en abril de 1817 junto con su esposa Eulalia. No había seguido a Simón Bolívar hasta Guayana porque se encontraba herido. Diccionario de la Fundación Polar, (1992), Tomo I, p. 973.

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