Teresa Coraspe, una mujer entre paisajes

Teresa CoraspeTeresa Coraspe

Por Horacio Biord Castillo

Teresa Coraspe, dama angostureña, nacida en Soledad (estado Anzoátegui), frente a Ciudad Bolívar, es escritora y promotora cultural. Como poetisa ha sabido plasmar, en varios libros, poemas de gran valor literario. Es una mujer entre paisajes diversos: las llanuras del sur de Anzoátegui y las rocosas riberas del Orinoco, que alojan a la ciudad que un día oyó los disparos que cegaron la vida de Piar y más tarde escucharía las palabras de Bolívar convocando a la unión y la libertad, una ciudad que sabe a mazapán de merey y conoce los caminos de las minas y el cielo.

Teresa habla de lajas, de morichales, de islas de la mar y del río, que luego se juntan en un abrazo de aguas. Teresa sabe de toninas y sirenas, de pájaros y caballos, de culebras que socavan y de bagres que husmean el cieno más profundo. Su casa está llena de piedras que cantan melodías, de vértebras de ballena, de rosáceas astas de unicornio, de muñecas que recuerdan juegos y todos los tiempos. Es la casa de una escritora, que sueña, y lee, y vuelve a soñar, y escribe poemas y novelas, y sueña antes de detenerse para desplegar otro sueño.

Teresa posa para un pintor que busca el origen del mundo, para un pintor que ha de plasmar la dicha del destino, para un pintor que recrea los paisajes y los rostros. Sonríe. La esperan sus papeles, sus libros, sus poemas, sus personajes que galopan ciudades, catres y corceles de trapo.

Teresa escribe desde su corazón, lleno de paisajes que sus ojos han alumbrado y de sitios remotos que ella imagina, en lo profundo de la vida. Teresa divulga escritos ajenos y les cede su página dominical en un periódico de Puerto Ordaz. Teresa visita la ciudad, pero casi siempre la ciudad la visita a ella. La visitan ciudades y países y duendes que toman infusiones de cayena y sorbos de café.

Teresa es una mujer de afecto y de méritos. Con motivo de la celebración del día del Escritor en la capital bolivarense, una ciudad de gran abolengo intelectual y literario, Teresa fue homenajeada el 26 de noviembre de 2014 por sus colegas del estado Bolívar. Un evento en su honor, un evento para revisar la obra de Teresa y, en ella, proclamar el valor de los escritores de provincia, tan olvidados a veces en un país que se resiste a mirar con otros ojos sus regiones.

Teresa nos llama desde el Orinoco. Su voz está llena de barro y nubes. Por eso vuela sin alas, sin escobas, sin artificios mecánicos. Su voz no se enreda en las trepadoras del jardín ni en los árboles de la selva, ni en los retorcidos chaparros de la sabana. Su voz va y viene de la mano de amigos que se la estrechan o de los recuerdos que se le anillan como serpientes inocuas. Vuela y camina, aferrándose al destino, a la ciudad, a la casa que encierra todas sus casas, sus sueños, sus objetos que se transforman cual espejos. Como dice ella, en La casa sin puertas (2004): “Yo que vuelo [/] ¡Tengo que pisar la tierra dura! [/] Tomarla entre los dientes [/] y tragar hasta el último grano de arena” (p. 58). Ella que vuela, se traga los paisajes, los afectos, los rostros y los recrea.

Teresa, con tus paisajes, bendita seas.

San Antonio de los Altos, Gulima (en la lengua de los indios), a 27 de noviembre de 2014
Horacio Biord Castillo, antropólogo, profesir universitario, Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua. Miembro Emérito del Círculo de Escritores de Venezuela

 

1 comentario

  1. Gracias a Horacio Biord, a Carmen Cristina por darme un ladito en este espacio para la promoción de la poesía. Del río, su abrazo y de las arenas el descanso para el andar. Un buen recuerdo de aguas. Besos. Te.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *