Pionero de la Aviación, Carlos Meyer Baldó

CARLOS MEYER BALDÓ:

PIONERO DE LA AVIACIÓN

*Luchó en la I Guerra Mundial al lado del Barón Rojo

*Fue uno de los forjadores de la aviación en Venezuela

Por Carlos Alarico Gómez

El lunes 27 de noviembre de 1933 Maracay amaneció con un sol intenso, un hecho totalmente inusual para esa época del año. El ambiente luminoso alegró el espíritu del grupo de pilotos que se había congregado en el galpón principal del aeródromo de Las Delicias en Maracay, adonde llegaron desde las seis de la mañana. Al teniente de aviación Carlos Meyer Baldó le correspondía pilotear el avión monomotor Stearman C3B adscrito a la Fuerza Aérea y antes de subir a su aeronave verificó que todo estuviera en orden para iniciar las actividades, pudiendo constatar que las aeronaves, los equipos y los paracaídas habían sido cuidadosamente revisados.

Le comentó entonces la situación al mecánico Héctor Arias, quien con entusiasmo le respondió que el viento era excelente para el vuelo que iban a realizar. Meyer le indicó que eran las siete de la mañana, hora de partir para cumplir con la práctica programada. Sorbieron un café y después de los saludos de rigor se colocaron los paracaídas, subieron a la aeronave y se ajustaron los cinturones de seguridad. Meyer tenía una gran experiencia como aviador. Había volado sobre los cielos europeos durante la Primera Guerra Mundial al lado del legendario “Barón Rojo”.

Antes de partir procedió a chequear los mandos, encendió el motor y con gran seguridad correteó la aeronave por la pista de taxeo, haciendo que el pequeño biplano de color verde-gris levantara vuelo, mientras el joven mecánico disfrutaba de la hermosa escena que se mostraba ante sus ojos. Mientras el avión ascendía su primo Lucio Baldó llegó a la pista para viajar con Meyer, pero no pudo hacerlo al no estar a tiempo en la cita convenida. No le quedó más remedio que observar las piruetas que el legendario piloto había programado, las cuales disfrutaba junto con sus otros compañeros de tierra. Todo el ejercicio iba saliendo a la perfección, pero de pronto se sintió un fuerte ruido, como si algo se hubiera roto en el aire.

El extenso público que se había congregado en las cercanías para observar el espectáculo gritó aterrado cuando observó que una de las alas se estaba desprendiendo de la nave, la cual se ladeó peligrosamente, pero lo más terrible ocurrió cuando se dirigió en picada hacia el sitio de La Soledad, donde segundos después se estrelló causando la muerte instantánea de los tripulantes.

Meyer en el ejército alemán

Al momento de su muerte Carlos Meyer Baldó tenía cuarenta y tres años, mientras que su compañero de infortunio apenas había alcanzado la mayoría de edad. Era marabino de nacimiento, de familia alemana por su padre y por el lado materno estaba emparentado con los Baldó del Táchira. Había viajado a Berlín en 1908 a completar su formación, registrándose en la Academia como estudiante alemán, ciudadanía a la que tenía pleno derecho.

Allí estaba cuando se inició la I Guerra Mundial, alistándose como voluntario en el ejército del II Reich, lo que alegró el corazón juvenil de Carlos Meyer, quien ansioso de mostrar su valor y destreza, solicitó ser destinado a la recién fundada Fuerza Aérea, que por primera vez en la historia sería usada como arma militar. Meyer peleó con singular bravura en los cielos de Alemania, Francia y Flandes, habiendo recibido su primera herida mientras piloteaba un Jasta 11 contra un Camel inglés. Durante el enfrentamiento su aeronave fue alcanzada por las balas de un piloto enemigo, que lo hizo entrar en barrena, cayendo desde gran altura, pero tuvo la buena suerte de enderezar su nave y aterrizar a salvo en un terreno ocupado por los alemanes. En otra de las numerosas batallas aéreas en las que participó, tuvo la oportunidad de salvarle la vida a Manfred von Richtofen, el legendario “Barón Rojo” y contribuir con efectividad a su victoria número sesenta y uno sobre el cielo de Flandes. Ese día lograron derribar cuatro aviones ingleses Sopwith-Pup y Meyer tuvo la oportunidad de proteger a su jefe con su avión, dándole la oportunidad de atacar sin mayores contratiempos a sus enemigos y lograr una nueva victoria.         

La brigada aérea que comandaba von Richtofen era muy eficaz. Su apodo se debía al color que usaba en el fuselaje de los aviones de su temible escuadrón. Meyer se destacó de tal manera que logró obtener la Cruz de Hierro en su primera clase, la Copa de Honor, la Cruz Hanseática y la insignia de Piloto de Caza. Había luchado con gran valor piloteando aviones de caza tipo Fokker D-VII dotados de veloces motores Mercedes-Benz.

Principio y fin de la hecatombe

El detonante de la primera conflagración mundial del siglo XX fue el asesinato de los príncipes austriacos Francisco Fernando y su esposa Sofía en la población eslava de Sarajevo, en junio de 1914, lo que provocó la declaración de guerra del Imperio Austro-Húngaro contra Serbia, con el respaldo de Alemania. Era el día 28 de julio de aquel fatídico año. Alemania ocupó casi de inmediato el territorio belga, mientras los austriacos ocupaban Belgrado. Rusia, Francia e Inglaterra entraron en la guerra a favor de Serbia, provocando un complejo movimiento en las cancillerías europeas, las cuales fueron alineándose en torno a cada uno de los ejes. El Imperio Otomano se alió con Alemania.

Sin embargo, a pesar de que se veía inminente una victoria alemana, en 1917 las cosas se complicaron. Rusia cayó en manos de los bolcheviques y los Estados Unidos entraron en la guerra, debido a que submarinos alemanes hundieron el barco mercante Lusitania. La I Guerra Mundial causó la muerte a más de quince millones de personas, incluyendo la del valiente Barón Rojo. Cuando concluyó, los poderosos imperios Otomano, Ruso, Alemán y Austro-Húngaro habían dejado de existir.

La derrota no fue una buena noticia para Meyer, quien destruyó su avión D-VII antes que entregárselo al enemigo y luego regresó a su casa en Wansbeck para ayudar a la familia en el cultivo del café. Eran malos tiempos para Alemania. La economía estaba totalmente destruida, la moral por el suelo y el nuevo gobierno de la recién nacida República de Weimar no lograba consolidarse. Después del Putsch de Munich en 1923 y la consiguiente prisión de Adolfo Hitler, Meyer comenzó a pensar que había llegado la hora de regresar a su país natal.

El regreso a la patria

Meyer tomó el barco en Hamburgo vía La Guaira donde fue recibido por su primo Lucio Baldó, que más que un primo era un verdadero hermano para él. Al regresar a su patria observó que el país había cambiado durante los años en que estuvo ausente, como el caso de la economía que había pasado a ser dominada por el petróleo, lo que no era así cuando él se marchó en 1908. Dos años después de su regreso vio a Venezuela convertirse en el primer exportador mundial de petróleo, con un gobierno dictatorial regido por la mano férrea de Juan Vicente Gómez, tachirense como su familia. A su regreso se hospedó en la casa de sus parientes Baldó, ubicada en El Paraíso.

Es en esa época cuando conoce a Florencio Gómez Núñez, forjador principal de la Fuerza Aérea Venezolana. Este contacto le es sumamente útil, ya que Gómez conoce muy bien la hoja de servicios de Meyer y trata de captarlo para que se incorpore al cuerpo de entrenadores de la aviación militar fundada en 1920. Sin embargo, lo que deseaba hacer era volver a volar, pero Gómez le explica que el rígido reglamento de la Fuerza Aérea no permite volar aviones de guerra a personas de su edad, pero ya en 1930 se ponen de acuerdo. Las requerimientos del Gobierno fueron los siguientes: Sería incorporado a la Fuerza Aérea, pero a condición de que hiciera un curso de actualización en Estados Unidos. Por supuesto, Meyer acepta e ingresa a la FAV en 1931, partiendo de inmediato para la Academia de Aviación Militar de Mitchell Field, en Long Island. Allí renovó sus conocimientos y readquirió la habilidad perdida después de diez años sin volar. Al terminar el curso básico fue enviado al campo de entrenamiento de Kelly Field, cerca de San Antonio, Texas. En 1933 regresa a Venezuela residenciándose en Maracay, donde actúa como instructor de la FAV. No obstante, Florencio Gómez le insiste en que no vuele, pero su pasión por la aviación puede más que los sanos consejos de su amigo y a la larga lo convence de que lo deje volar en aviones de turismo. Meyer no solo voló este tipo de aviones, sino que valiéndose de su simpatía y merecida fama logró que sus superiores se hicieran los desentendidos y lo dejaran satisfacer sus deseos de pilotear aviones militares, aunque solo fuese de cuando en cuando.

Su muerte fue muy sentida en el mundo de la aviación, así como en el sector social en el que se movía. El coronel Florencio Gómez expresó: “Murió Carlos Meyer cuando todos esperábamos más de su temple, de sus conocimientos y experiencias ya manifestadas desde su entrada a nuestra aviación… Aún conservo el recuerdo de este oficial con el pecho cargado de extranjeras glorias…”. Su sepelio se efectuó en Caracas, en el panteón familiar de los Baldó ubicado en el Cementerio General del Sur. Asistieron las autoridades militares venezolanas y el Embajador de Alemania, conde Franz von Tattembach. El Agregado Militar alemán, Wilhelm Birtner Baldó, habló en nombre del Comandante de la Luftwaffe. Era pariente cercano de Carlos Meyer Baldó, de quien expresó: “Por unirme al caído lazos estrechos de amistad y sangre, cumplo agradecido este honroso encargo y os pido, señores, que me acompañen inclinándose conmigo ante quien cumplió siempre con valor su deber de soldado, acudiendo valerosamente a defender su patria alemana y muriendo ahora al servicio de su patria venezolana”.

BIBLIOGRAFÍA:

-Balladares, Clemente (2006). El teniente Carlos Meyer Baldó. Caracas: FP.

-Gómez, Florencio (1970). Mis apuntes sobre la aviación venezolana. Caracas: Edit. Moranduzzo.  

  • Carlos Alarico Gómez es magister en comunicación y doctor en Historia. Obtuvo sus títulos en Venezuela, Italia y Estados Unidos. Es profesor universitario categoría titular y autor de más de treinta obras de investigación académica.
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Helena Sassone, a la memoria de su obra literaria por Laura S. Leret

Una larga enfermedad ha terminado con la vida de la escritora Helena Sassone, suceso acaecido en Caracas, Venezuela, el día 5 de agosto de 2019. Nació en Madrid en 1938, hija del escritor de teatro Felipe Sassone y de la actriz Pura Martínez.

Estudió Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid, y en 1955 sus deseos de alejarse de la España franquista, la impulsaron a aceptar una invitación de un periódico caraqueño para realizar una pasantía. Desde entonces Sassone echó raíces en Venezuela.

Infatigable escritora, vivió de lo que escribía, ejerció como crítica literaria, de música, ballet y teatro en los periódicos: El Nacional, El Universal, Panorama y en las revistas Imagen, Resumen y Nacional de Cultura.

Helena Sassone fue miembro fundador del Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela, de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) donde ejerció la Secretaría General. También fue Presidenta del Círculo de Cronistas y Críticos de Música y miembro de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela durante varios años.

Se destacó por su obra poética, 14 poemarios que publicó a lo largo de su vida, siendo el primer poemario editado a principio de los años 1960 por Lírica Hispana. Sus versos han sido incluidos en diversas antologías de poesía tanto en Latinoamérica como en Europa.

La obra de teatro titulada “El Parto” (Editorial Once, C.A., 2005) obtuvo la Mención de Honor de dramaturgia José Ignacio Cabrujas. Farsa en dos tiempos, Sassone intercambia los roles de los sexos en un mundo de su creación. Revive el mito de la diosa de la inteligencia Atenea, la hija nacida de la cabeza de Zeus. El parturiente en “El Parto” es un hombre.

Su novela “No siempre el olvido” (Monte Ávila Editores, 2007) está inspirada en su viaje a Rumania durante el gobierno comunista de Ceaucescu. A lo largo del relato se respira el asfixiante entorno político de la época. Sassone representó a Venezuela en el Congreso Internacional de Música celebrado en Bucarest en 1981.

A continuación de su último poemario “Extraña Sonoridad” (Caracas, Editorial Anghel, 2012) transcribo uno de sus poemas, “La alquimia del sufrimiento”:

Mi cabeza he visto recién cortada/adornando el centro de la mesa/el rostro tenía expresión alegre/aunque de los ojos salían lágrimas.

Desdoblada de mí y ya sin figura/como sombra invisible contemplaba/la vida sin mí que vivían otros/esa ausencia que la eternidad llaman.

Les había donado mi cabeza/de todo mi yo lo mejor dotado/separada del cuerpo y ya sin mente/era la cuenta gigante de un ábaco.

Helena Sassone fue mi maestra y mi amiga. Dedico estas líneas a la memoria de su obra literaria: Ars Longa, Vita Brevis.

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El hombre está hecho para la guerra, no para la paz

Enrique Viloria Vera

                                                                                          

                                           A Rafael López Cosio, con quien he conversado mucho sobre el tema.

Todo hombre lleva dentro de sí una bestia salvaje. Rey Federico El Grande

Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro. Diógenes El Cínico

Thomas Hobbes tuvo mucha razón cuando sentenció que el hombre es lobo para el hombre – homo homini lupus -. La historia de la Humanidad así lo confirma: conflictos bélicos para la conquista territorial, guerras fratricidas por causa de la raza, de la ideología, insurrecciones por motivos políticos, guerras de secesión o de independencia, motines libertarios, ilustran bien el quehacer exterminador del ser humano contra su semejante, convertido, sin más, en desemejante. A estos fines, se han creado armas de toda índole para eliminar al prójimo o torturarlo; también se han aprovechado inventos pre-existentes para servir de apoyo a las operaciones bélicas

En el pasado lejano, el aprendizaje de la fusión de los metales convirtió a los herreros de la comarca en protagonistas sociales, esta revolución tecnológica permitió al hombre contar con sofisticadas armas de guerra para la época. En efecto, el desarrollo de la primitiva metalurgia dio origen a los carros de guerra tan temidos en las guerras de la antigüedad, así como a filosas dagas y espadas, y a las primeras armaduras personales. Por otra parte, la catapulta creada por los griegos, desarrollada por fenicios y cartagineses, y perfeccionada luego, se convirtió en el arma privilegiada para atacar castillos y fortificaciones, mientras los sitiados combatientes esperaban la llegada de sus enemigos para calcinarlos con calderas de agua o aceite hirviendo, arrojadas desde las alturas del castillo.

En las guerras de la Edad Media se pusieron a prueba nuevos artilugios de extinción, entre las que destacan: las armas de arco largo, las ballestas usadas a mansalva contra los musulmanes y el mosquete. El cañón, los puentes de asalto móvil y la mejorada catapulta fueron de uso frecuente en las guerras entre reyes, duques, príncipes,exarcas, o en contra o a favor de loa Papas guerreros, así como en la exterminación tanto de musulmanes como de protestantes. Además de los temibles y poderosos barcos de guerra usados por Estados, corsarios, piratas y filibusteros, en especial en el Mar Caribe, potenciando el desarrollo de la industria militar naval y la infraestructura portuaria.

La cruel o temidaSanta Inquisición, en vista de que lo más importante para el creyente era el cristianismo y la adoración al Dios verdadero, también realizó su aporte; en este caso, desarrollando y empleando crueles y novísimos instrumentos de tortura, a saber: el potro, la rueda, la garrucha, la cuna de Judas, la sierra, las peras orales, anales o vaginales, y la sanguinaria araña de hierro.

La Edad Moderna ha sido munífica en la creación de nuevas armas, ahora de destrucción masiva: la bomba nuclear, la sólo mata gente, losenormes portaviones y los submarinos nucleares,las armas biológicas y químicas son dramático ejemplo de la condición destructiva del ser humano.  Sin embargo, pondremos el énfasis en invenciones previas, algunas de ellas civiles, que fueron de gran utilidad en las guerras del siglo XX y, desafortunadamente, en el actual.

  • El Telégrafo, es un aparato o dispositivo que emplea señales eléctricas para la transmisión de mensajes de texto codificados, como con el código Morse, mediante líneas alámbricas o comunicaciones de radio. El telégrafo eléctrico, o más comúnmente sólo ‘telégrafo’, reemplazó a los sistemas de transmisión de señales ópticas de semáforos, como los diseñados para el ejército francés y para el ejército prusiano, convirtiéndose así en la primera forma de comunicación eléctrica, ampliamente utilizado en la Gran Guerra.
  • El Avión primero de uso civil, fue adaptado para el combate aéreo en las dos guerras mundiales. Ahora sofisticados aparatos tripulados o no son elemento indispensable en las guerras modernas.
  • El Bolígrafo, inocente y útil invención cívica, fue utilizado en la Gran Guerra, para el levantamiento de planos, en virtud de la poca confiabilidad de lápices y estilográficas en el aire.
  • El Radar, el modelo actual fue creado en 1935 y desarrollado principalmente en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial por el físico Robert Watson-Watt. Supuso una notable ventaja táctica para la Real Fuerza Aérea británica en la Batalla de Inglaterra, cuando aún era denominado RDF (Radio Direction Finding).
  • El Jeep, es de indudable origen militar, En junio de 1940, poco después del estallido de la II Guerra Mundial, se convoca en EstadosUnidos un concursopara diseñar un vehículo de combate. Bantam Motor Company y Willys-Overland, que presenta un quad, son las empresas que acuden a la llamada; más tarde se une Ford. Willys es la ganadora y el resultado es el definitivo MBde 1941 (aunque todo el mundo lo conoce como Jeep), del que se fabrican durante la contienda 650.000 unidades.
  • La Internet, ahora de uso diario y obligado por la sociedad civil, tuvo en sus orígenes una finalidad militar. Recordemos que el origen de Internet se basa en ARPANET (AdvancedResearch Projects Agency Network), red de computadoras del ministerio de defensa de EEUU que propició el surgimiento de Internet dentro de un proyecto militar estadounidense que buscaba crear una red de computadoras que uniera los centros de investigación de defensa en caso de ataques, que pudieran mantener el contacto de manera remota y que siguieran funcionando, a pesar de que alguno de sus nodos fuera destruido.  Sin embargo, su objetivo era el de investigar mejores maneras de usar los computadores, yendo más allá de su uso inicial como grandes máquinas calculadoras, y luego de su creación fue utilizado por el gobierno, universidades y otros centros académicos haciendo su aporte a la actual sociedad binaria, digitalizada. 
Enrique Viloria Vera
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El oficio del escritor

Álvaro Pérez Capiello

Escribir no es una acción que solo proporciona placer… La literatura es un oficio. Toda obra se perfecciona en el acto mismo de la lectura, es así como el lector participa activamente de la oferta del escritor. A pesar de que muchos artistas admitan que sus creaciones no están dirigidas a un público, a ese espectador que, en muchas oportunidades, ha de ser parido por la propia obra, existe un afán de comunicabilidad en cada propuesta expresiva. Nadie enciende una antorcha para colocarla debajo de la cama, sino que acaba emplazándola en un lugar elevado para brindar luz y calor a la habitación. Se escribe por necesidad, más que por regla, aunque al final las soñadas invenciones de un hacedor de ficciones puedan terminar satisfaciendo el gusto colectivo a tal grado que se transformen en la base estética de una época. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra es claro ejemplo de ello. Una novela nacida de lo particular, plagada de tradiciones y localismos, que retrata las aventuras de un hidalgo y su fiel escudero Sancho Panza, acaba sin querer, o queriéndolo, resumiendo las pasiones y los vicios de la mansión humana. Prácticamente, las diferencias habidas entre los escritores son fáciles de encuadrar dentro de la cuestión formal o expresiva. En lo fundamental, preguntas del tenor de: ¿quién soy?, ¿por qué estoy aquí?, y ¿a dónde voy?, gravitan en torno a la mente de los hombres desde tiempos remotos. Cualquier texto literario toca, aunque sea muy subrepticiamente, estos tópicos. Así como la idea del vuelo yace anclada en el mito griego de Ícaro, a quien su padre Dédalo confeccionó unas alas de cera, todo en nuestro viejo universo está hecho y realizado, por lo que solo hay que buscar una manera original para expresarlo. A mi manera de entender, el qué decir está subordinado al cómo se dice.

Cierto es que resulta inevitable una encarnación del escritor en cada acento, punto y coma de su obra literaria por cuanto se narra a partir de la propia desesperación. Empero, el autor y el producto creado demuestran andar caminos muy divergentes. De qué otra manera pueden entenderse los trazos del pintor Amadeo Modigliani, muy alejados de la vida disoluta del artista, nacido en el gueto de Livorno, en 1884. En el cuento El Ruiseñor y la Rosa, el genial Oscar Wilde nos presenta a un ave que escucha los incesantes lamentos de un estudiante por no poder ofrendar ni siquiera una rosa roja al más caro objeto de sus deseos. Un amor tan sublime, lleva al ruiseñor a sacrificar la propia vida en aras de teñir con su sangre una espléndida flor encarnada. Al final, la rosa terminará lanzada al arroyo junto a aquella insólita sentencia: “¡Qué tontería es el amor! No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas”. Sí, el autor de El Gigante Egoísta y La Importancia de llamarse Ernesto asoma en El Retrato de Dorian Gray el temor del creador por desnudar su alma en el producto creado: “Todo retrato que se pinta de corazón es un retrato del artista, no de la persona que posa. El modelo no es más que un accidente, la ocasión. No es a él a quien revela el pintor; es más bien el pintor quien, sobre el lienzo coloreado, se revela”. Sería estúpido, o cuando menos inútil, tratar de psicoanalizar a un texto literario.

Como novelista, me gusta que la obra respire… En ese microcosmos, los personajes deben moverse con absoluta libertad y tomar sus propias decisiones de vida o de muerte. Luego de escribir Guardatinajas (1992), me pareció que quedaban muchas cosas aún por explorar. Valiéndome de instrumentos puramente culinarios, podía usarse la espátula para sacar del molde toda la mezcla. Parecía que aquellos personajes querían decirnos más sobre ellos y hablarnos del futuro. Fue, pues, cuando me di a la tarea de escribir Sombras Bajo el Sol. En esta nueva novela me hundí entre los callejones oscuros que gravitaban alrededor de las corrientes del río, como símbolo del fluir. Sin haberlo previsto, Pedro estaba muerto al tiempo que otras voces aparecían en aquella trama de luces y sombras como bien quiere sugerirlo el título de la propia obra. Los lectores no son tontos, aunque cierta crítica pretenda dejar esto de lado. Ninguna aproximación a un texto literario es igual a otra, por cuanto “nadie es capaz de bañarse dos veces en el mismo río”, ni recibir con igual ánimo las palabras contenidas en un libro. La buena literatura representa un desafío, tanto para quien la crea como para quien la recibe. Eso lo comprobé con Sombras Bajo el Sol, cuando mis lectores me sentaron en el banquillo de los acusados por matar a Pedro. “La gente muere (fue lo único que alcancé a decirles) los personajes también”.

En una ocasión, un amigo pintor me comentó sobre un incidente ocurrido a propósito de una de sus exposiciones. Allí, una visitante apuñaló con un filoso cuchillo uno de sus cuadros. A él tal cosa le resultó maravillosa pues su curiosidad intelectual lo llevó a ahondar en las motivaciones que la guiaron a cometer un acto como este. Se pretendía mover al espectador, emocionarlo desde un punto de vista plástico, vaya que lo logró… Por fortuna, no me ha tocado transitar un incidente con esos artilugios de los chefs. Pero, debo decir, que en una amena charla sobre El Bar de Luso, una novela ambientada en el mundo de los cocteles, estuve a punto de salir ileso a no ser por una amable señora que, tras escuchar pacientemente todos mis comentarios, me dijo ya casi al final de la reunión en un tono grave: “Tras leerlo, solo quise tirar su horrible libro a la basura”. Como quiera que todos los escritores tenemos un cierto toque de locura, no pude menos que deleitarme con aquello, pues tanta arrechura no era a título gratuito. Sucede como en el amor; a los buenos amantes y a los buenos escritores o nos adoran, o nos odian, pero jamás terminamos siendo indiferentes. Al hurgar en las razones de la dama, descubrí que mi inocente personaje Rubio se parecía mucho al inocente hijo de la señora al cual tenía cinco años que no veía. ¡Cosas veredes Sancho!

Para quienes desean incursionar en el mundo de lo literario, noten que las cuartillas borroneadas y reescritas pueden no ser tan seguras como parece deducirse de su inalterable esencia. En el taquillero filme “Misery”, la actriz Katy Bates interpreta a la fan número uno de Paul Sheldon, un novelista que tiene la costumbre de retirarse a escribir en un desolado paraje montañoso y acabar sus obras al amparo de una copa de espumante champaña. Bajo una tormenta, el automóvil en el que viajaba derrapa en una curva y se precipita al abismo nevado. Entonces, el maltrecho escritor es rescatado y alojado en la casa de su gran admiradora, lo que nos guía, o debería guiarnos, hacia un desenlace feliz pero, las cosas no parecen tan sencillas en el mundo real y su anfitriona es una enfermera sociópata que pondrá a prueba la inteligencia y la imaginación del señor Sheldon. En la película es rescatable el papel de las viejas máquinas de escribir Smith Corona, no ya como un recurso, o tal vez una manía, que hace fluir las ideas, sino a la manera de un arma improvisada capaz de derribar a la loca de la historia con un certero golpe en la cabeza. ¡Definitivamente los conocimientos pegan duro! A mí, no me ha tocado experimentar los cuidados del personaje caracterizado por la señora Bates pero quien una vez dijo “amarme con locura” destruyó mis cinco bibliotecas con todos mis libros incluidos dejándome en la orfandad intelectual. No sé si tal arrebato furioso ocurrió tras leer un pasaje de El Bar de Luso, Razones para Vivir, Laberinto de Ilusiones, El Desván de lo Oculto o De Epitafios y Tumbas, quisiera pensar que sí por una mera cuestión de ego, porque pareciera que en la normal existencia de un escritor de prestigio debe haber siempre un exilio forzado, un amor que no llega a cristalizar, unos años de presidio, algún embarazo por descubrirse o un cadáver oculto en el armario, al más puro estilo de Las Crónicas de Narnia. Desde luego que exagero, aunque la gran pantalla no duda en presentar al hacedor de ficciones colocándole el punto final a un texto, balanceando algún vaso de escocés con poco hielo, o apreciando el afrutado “bouquet” resguardado en una copa de carmenere, cuando no es así, ingresamos al terreno de los mal vestidos, mal encarados, olorosos a licor barato y harapientos poseedores de una verdad escondida que no alcanza a ultrapasar el umbral de un edificio semi-derruido en una urbe populosa. Esa imagen de Edgar Poe, víctima del “delirium tremens” a las puertas de una taberna cautiva tanto como los escándalos protagonizados por los creadores de la “Generación Beat” insuflando la leyenda de los escritores malditos.

Pero, como dije al principio, escribir es un oficio que no busca halagar, sino lanzarnos a la conquista de un territorio inexplorado y carente de balizas donde no existe nada seguro. La transgresión está unida al alumbramiento de algo genuino por lo que la mayor prueba que se le presenta a una obra literaria viene dada por el tiempo: aquel tiempo que la vio nacer, aquel tiempo que la golpeará en su andadura y no dudará en hacerla girones. El best seller, punto de mira de la industria editorial no suele dejar huella pues, como bien lo dijo Juan Goytisolo, busca lectores y no relectores en un mundo que hace reverencias en los altares del Fast-Food. Para terminar y no cansarlos demasiado, sigamos a lo dicho por Buñuel: “La mejor manera de no quemarse es seguir ardiendo”, menuda enseñanza en un mundo de pintores que no pintan, de narradores que no cuentan, de poetas que viven a la sombra de un verso afortunado ya esquivo a la memoria y de cineastas que confunden a Maléfica con un ser de bondad para no forzar demasiado a la imaginación.

Álvaro Pérez Capiello es un destacado escritor venezolano, narrador y ensayista, escribe para diarios y revistas. Dicta clases en la Universidad Alejandro Humboldt. Ha publicado los siguientes libros: Ventanas, Ensayos; Guardatinajas, Novela; Sombras bajo el Sol, Novela; El Bar de Luso, Novela; Laberinto de ilusiones, Novela; Entre la Verdad y el Engaño, Cuentos; La Mamoria de un Símbolo, Ensayo; El Desván de lo Oculto, Novela; Las Pinceladas de la Inmortalidad, Novela; En el tiempo de las arañas, Novela; De epitafios y tumbas, Cuentos; Relatos de la Tierra Negra, Novela; Los Dieciséis Escalones, Novela publicada en 2019. Ha recibido numerosas distinciones, entre las cuales destaca la Medalla de Narrativa Lucila Palacios otorgada por el Círculo de Escritores de Venezuela.

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Venezuela en todas partes

Venezuela en la Feria del Libro de Madrid

En la F??eria del Libro de Madrid, el 1 de junio firmarán libros publicados por Kalathos Ediciones España, el escritor Ben Ami Fihman y el poeta y narrador Carmelo Chillida. El 11 de junio estarán presentes el narrador Eduardo Sánchez Rugeles y la poeta Sonia Chocrón. Entre los publicados por Kalathos destaca la novela “Anclados”, de Inés Muñoz Aguirre. Todo gracias a la valiosa labor editorial del psiquiatra y editor David Malavé Bongiorni. La Editorial Kalathos ha publicado 21 títulos de destacados autores venezolanos.

Ningún poeta o narrador venezolano es indiferente al dramático proceso social y político que vive nuestro país. La decadencia de los pueblos se inicia con la perversión del lenguaje cuando es utilizado por una ideología comunista o fascista. Por esa razón, es tan importante el libre testimonio de los escritores para dar cuenta de la realidad.

Según?? David Malavé, director de Kalathos Ediciones España, “hoy estamos ante una verdadera puerta de entrada para mostrar la calidad y el trabajo constante que han venido haciendo los escritores durante largo tiempo como testigos de excepción.”

Los visitantes de la Feria podrán conversar con los escritores mencionados.  Eduardo Sánchez Rugeles es autor de Blue Label /Etiqueta Azul, novela que pronto también será llevada al cine.  

El Círculo de Escritores de Venezuela felicita a Kalathos, la única editorial venezolana que ha logrado captar el interés de los lectores y de importantes distribuidoras españolas.

Carmen Cristina Wolf

Directora ejecutiva del Círculo de Escritores de Venezuela                                    

@carmencristinawolf Instagram. 

@literaturayvida  Twitter

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Antología mínima de Carmen Cristina Wolf

«Poeta por vocación y no por destinación»

 Por Enrique Viloria Vera

Carmen Cristina Wolf es poeta por vocación y no por destinación, como solíamos decir los que abogados fuimos. Su más reciente Antología Mínima, editada en 2008 por la Universidad Nacional Abierta de Caracas, es genuina expresión de una emoción polisémica que se traduce en versos plurales como su vida misma.

Destaco su largo y enjundioso poema a las manos. En efecto, la poeta – o poetisa como algunos prefieren– elabora un fiel retrato de la bienvenida cotidianidad cantándole a las manos que sin fatiga han servido para cuidar, saludar, arrullar, tejer, doblar, planchar, confortar, fregar y cocinar el pan cotidiano que convoca a la mesa a su acariciada y siempre presente familia. Así la poeta comunica:

      Las manos reconocen la madera del roble

arenas muy antiguas, el azul de los juncos

desaplican las cartas, se abanican

            Alisan asperezas, doblan colchas

trenzan lazos, escriben

se vuelven rojas, pálidas

se estremecen antes y después de la cocina

del jabón, del carbón

            Y sostienen la copa de vino y sinsabores

No ignora Carmen Cristina la ausencia, la soledad y versos emocionados también dedica al que está lejos, al que se fue para no volver, al que está por venir y al que esperanzada le dedica un poema antológico y por antolojiar como diría el poeta peruano – español Pérez Alencart que tanto hace por nuestra poesía en la dorada ciudad de nombre Salamanca. Así la poeta escribe:

Te esperaba en el umbral del mundo

tejiendo alfombras de praderas para que no tuvieras frío                            

Como una mínima corola, en el ala de un pájaro 

busco la huella que marcaron tus pies

Escucho tus palabras humedecidas de mar y de tiempo

El sol dibuja medallas en nuestras sábanas

mientras el alba extiende sus jaguares

                        todavía entre las sombras

Todo ello sin comentar su ya varias veces antologado poema de  Escribe un poema para mí que expresa a cabalidad el anhelo de amar y ser amada que la poeta transmite en sus femeninos versos.

Vuelve a la infancia la poeta en las travesuras de los niños, en la continuidad de su vida y de sus experiencias. Conmovida y permisiva la abuela poeta le pide a su descendencia:

Cuéntame de la casa y su memoria

las luces de la noche

acompañando el aroma de la cena

Tras un balón

la calle con los niños en tropel

deslizan sus patines

pretendiendo volar hacia otros mundos

            Ven, cuéntame tus historias

La vida es riesgo, certifica la poeta y confirma sin resignaciones en realistas versos que:

El mundo hierve de caminos

rúas                 galerías

atajos y veredas

sin levantarse un palmo de su cárcel

¿Sería mejor permanecer en un punto

cálido, cerca de casa

o recorrer los surcos

curtidos por el polvo sideral?

Ejerzo mi oficio de perseguir palabras

sin volver la espalda al dolor

tampoco al éxtasis

A veces, ¡es tan corta la calle!

Y en ocasiones se abre al horizonte

Sirvan estas palabras para presentar el libro de esta poeta que ha venido ganando voz propia y merecidos espacios en esa siempre dificultosa tarea de nombrar lo innombrable.

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Día Mundial de la Poesía

El viernes 8 de marzo de 1:30 a 2:30, Radio Capital 710 AM, el programa Caracas Vuelta y Vuelta transmitirá una interesante entrevista a la escritora venezolana Carmen Cristina Wolf, con motivo del Día Mundial de la Poesía. Las conductoras del programa son Faitha Nahmens y María Teresa Novoa. También será transmitido a través de www.radiocomunidad.com de 12m a 1pm.

Una conversación íntima y cálida sobre la significación de la poesía en la cultura de los pueblos y acerca del renovado interés de los lectores jóvenes por la lectura poética. . Escucharán a Wolf leer poemas de Armando Rojas Guardia, Gioconda Belli y Ana Máría Velásquez. Se refirió a poetas contemporáneos entre ellos Edgar Vidaurre, Lidia Salas, Ana María Hurtado, Magaly Salazar, Yolanda Pantin, y otros. No dejen de escucharla.

En instagram: @circuloescritoresvenezuela @carmencristinawolf @florasuntina @farahcisneros @edvidaurre

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Palabras de Edgar Vidaurre en el Día del Escritor

“La verdad no cambia porque sea o no conocida
por la mayoría de las personas…”

Hipatia de Alejandría – Inspiradora, custodia
de la biblioteca de Alejandría… mártir del poder

D. Horacio Biord, Presidente
Da. Yraida Sánchez, Vicepresidenta
Da. Rosalina García, Secretaria
Demás académicos y público presente

Gracia y benignidad para las escritoras y los escritores en este día que conmemora el evento de la creación a través de la palabra escrita.

Ustedes se preguntarán por qué en el propio recinto de la Academia de la Lengua, empiezo este saludo haciendo una distinción de género en el sustantivo que nomina la actividad de escribir en escritoras y escritores, haciéndolo, además, nombrando en primer lugar a las mujeres escritoras y después a los hombres que igualmente escriben.

También se preguntarán si lo hago a modo de crítica por la connotación política y la polémica que se ha generado a raíz de la llamada “neo-lengua” que conceptualizó Orwell en su novela 1984 y con la que en la actualidad se pretende determinar el pensamiento libre de esta generación en Venezuela y en otras partes de Hispanoamérica.

Y se lo preguntarán, pues con ello me alejo de la muy reciente recomendación que la Real Academia de la Lengua Española hace en su informe titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” elaborado por el académico Ignacio Bosque, y en donde más que argumentos sobre el uso erróneo de la lengua, se establece que: el uso genérico del masculino para designar los dos sexos, está ya muy asentado en el sistema gramatical español, por lo que carece de sentido forzar las estructuras lingüísticas.

En principio como escritor en lengua española, debo acatar y seguir las recomendaciones de la RAE, pero en lo personal, hubiese preferido que se profundizara de manera más arrojada y clara, en el por qué se debe mantener la pureza de la lengua, en el sentido de alejar su esencia de las posturas manipuladoras, en lugar de utilizar como argumento la rigidez sobre-impuesta por una costumbre muy asentada a lo largo de una sociedad que fue en su momento, profundamente discriminadora de género (cosa que en justicia debo decir, fue admitida por el académico en el mismo informe).

La verdad sobre esta misoginia que signó a la literatura hecha por mujeres se patentizó también fuera de las academias. Ya bien entrado el siglo XIX, la extraordinaria novela “Middlemarch” de Mary Ann Evans se convirtió en un éxito editorial, pero estaba firmada bajo el seudónimo masculino de George Eliot. Amantina Aurore Dupin, tuvo que escribir bajo el nombre George Sand, por exigencia de la sociedad francesa y sus editores. En ambos casos sin embargo su identidad se reveló de manera pública y su reconocimiento tardío, hizo que algunas de sus obras estuvieran firmadas por sus verdaderos nombres. Por ello, sin duda el caso más dramático de esta misoginia literaria lo determina la mirífica escritora Jane Austen, quien nunca pudo en vida ver su nombre en ninguna portada de sus libros o artículo de su autoría.

En todo caso estamos aquí para celebrar y no para polemizar. Celebrar el propio acto de escribir sea este ejecutado por hombres o mujeres. Creo además que estos tiempos, son tiempos de expansión, de inclusión, de universalización de los valores humanos. Hoy en día las Academias de la Lengua de casi todos los idiomas se han ido despojado de la rigidez y de la inmovilidad, para recoger el espíritu de los tiempos, velando en todo caso por el buen uso de la lengua y en especial por mantener con profundo esmero los valores y la pureza de la palabra, sea esta hablada o escrita.

Y aunque sabemos que se han dado pasos importantes en ese sentido, de manera muy breve quisiera dar unos datos que nos pondrán a pensar que todavía falta mucho por hacer en ese sentido. En la actualización del año 2016 la RAE, tenía cuarenta y cuatro académicos de los cuales solo ocho eran escritoras. Este logro, de todas maneras es muy importante toda vez que durante casi tres siglos (La RAE fue fundada en el año del señor 1713) y ya bien avanzado el siglo XX, concretamente en el año 1978, por primera vez una mujer ocupa un sillón en la Academia: Doña Carmen Conde.

Antes de ese momento histórico, y citando el artículo de la escritora Belén Remacha: hasta en tres ocasiones (1889, 1892 y 1910) rechazaron en la Real Academia a Emilia Pardo Bazán esgrimiendo la simple razón de que “las señoras no pueden formar parte de este Instituto”. Antes que la escritora gallega, ya había intentado entrar a formar parte la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Era 1853 y el escritor José Zorrilla fue todavía más claro en su caso: la mujer que escribe era “un error de la naturaleza”. También entonces Juan Valera predijo: «No sería esto lo peor, sino la turba de candidatos que nos saldrían luego. Tendríamos a Carolina Coronado, a la Baronesa de Wilson, a Dª Pilar Sinués y a Dª Robustiana Armiño. Y a poco que abriésemos la mano, la Academia se convertiría en aquelarre».

Imposible también no recordar cómo esa extraordinaria mujer llamada María Moliner (autora de uno de los diccionarios más completos de la lengua española) perdía en el año 1972 y de manera bochornosa una votación contra un escritor poco conocido, aun tratándose de la primera votación celebrada en la recién nacida democracia española.

Aunque algunos historiadores establecen que la escritora María Isidra de Guzmán y de la Cerda (1767 – 1883, primera mujer española en ostentar el título de Doctor) fue la primera académica de la lengua, esto no es rigurosamente cierto, pues esta mujer de extraordinaria personalidad y sabiduría solo pudo entrar al recinto para leer un discurso que tituló: “poesía ante el tiempo y la inmortalidad” y retirarse así, renunciando a su dignidad de académica de la lengua, por imposición del rey Carlos III.

Termino este saludo y esta bienvenida a modo de reflexión refiriéndome a Venezuela. Nuestra Academia de la Lengua fue fundada en el año del señor 1883 por el presidente de la República Antonio Guzmán Blanco, quien ocuparía la dirección de la institución hasta su muerte. Por ella han pasado sin duda alguna los hombres más notables de nuestra civilidad, cuya lista es larga y honorable.

Sin embargo, con la excepción de Lucila Palacios, ha sido muy recientemente y hago aquí el más profundo reconocimiento a las últimas gestiones del ya entrado siglo XXI: la de Don Alexis Márquez Rodríguez (2009-2009), Don Blas Bruni Celli (2009-2011), Don Francisco Javier Pérez (2011-2015) y de manera especialísima a la de Don Horacio Biord, nuestro actual Presidente, donde se han incorporado las mujeres a la institución. Las quisiera nombrar una por una, pues todavía la lista es corta: Lucila Palacios, Ernestina Salcedo Pizani, Carmen Mannarino, Ana Teresa Torres, María Josefina Tejera, Rosalina García, Milenia de Ledezma, Lucía Fraca de Barrera, Yraida Sánchez y la recientemente incorporada Laura Margarita Febres. Resaltamos igualmente, la incorporación reciente de mujeres como «Miembros correspondientes» por regiones, y en donde destacan los nombres de las escritoras Teresa Coraspe por el Estado Bolívar, Carmen Cristina Wolf por el Estado Miranda y Magaly Salazar Sanabria por el Estado Nueva Esparta.

Como dije, es bastante lo que se ha logrado avanzar en cuanto a la presencia de la mujer escritora en las Academias de la lengua española, pero es aún mucho más lo que falta por hacer. El camino que ha venido abriendo de manera muy especial nuestro actual Presidente Horacio Biord ?y no lo digo aquí por simple formalidad institucional?, es conmovedoramente reparador y justo. Quedará en la historia su gesto de promover y lograr durante su gestión, que por primera vez en más de 135 años, una mujer alcance la vicepresidencia de la Academia Venezolana de la Lengua y que dos mujeres de manera consecutiva ocupen la Secretaría de la misma. Que una Ida Gramcko, una Elizabeth Schön, una Enriqueta Arvelo, Antonia Palacios, Luz Machado, Pálmanes Yarza, y pare usted de contar, no hayan enriquecido esta academia en su momento, es una deuda que tenemos los escritores venezolanos. Yo en lo personal quisiera estar vivo y escribiendo todavía para ver a una mujer presidiendo esta Academia.

Termino con esta anécdota sentida. Justamente y dentro de la amplitud de la actual Presidencia de la institución, confieso que por primera vez pisé estos recintos en el año 2015. En los inicios del año siguiente, tuve la fortuna de estar presente en el acto de incorporación de Laura Margarita Febres. Cito aquí lo que escribí para esa ocasión: El núcleo anímico de su discurso, que nos daba cuenta de ese mundo emocional y originario, fue la referencia a las narraciones de las mujeres que emigraron hacia la Venezuela acogedora y gentil de otros tiempos vertiendo en el imaginario y en el mundo afectivo de los venezolanos su visión, así como del éxodo que en los últimos tiempos ha tenido Venezuela de muchas de sus escritoras hacia otras tierras, en busca de redenciones que parecieran todavía muy lejanas desde la oscuridad que hoy tenemos en el centro de ese núcleo anímico colectivo e individual de la Venezuela de ahora.

Cómo a través de la visión femenina de la vida en todo su contexto emocional y vivencial en sentido esencial y verdadero, se fueron construyendo esas crónicas de amor, de soledad, de plenitud, de certezas, de dudas y tristezas. Pude sentir a cabalidad esa potencia nutricia y continente de lo femenino, que persiste y ha persistido siempre, aún a pesar de las crisis, de las guerras y las desolaciones. Pude percibir con claridad que el tiempo de lo femenino, con sus anhelos y sus esperas es el tiempo verdadero…el tiempo emocional y anímico del ser humano que lo religa a su vez con las estaciones de la naturaleza y las estaciones del alma.

Escuchando a Laura (ahora Doña «Laura Margarita Febres-Cordero Del corral») con sus crónicas de las vivencias narradas por las mujeres de todos los tiempos, recordé transido la voz de mis abuelas y de mi madre (quienes también fueron mujeres inmigrantes), cuando por las noches me consolaban y me arrullaban con cuentos y narraciones mágicas y extraordinarias. Recordé como siempre esto ha sido así. Han sido nuestras madres quienes nos narraban las historias de nuestros antepasados, sus propias historias. Han sido siempre las mujeres quienes han tejido la memoria afectiva del ser humano, para nutrir en este caso, no solo con la leche materna el cuerpo físico y biológico, sino el cuerpo emocional de sus hijos. Han sido siempre sus cantos oscilantes los que mecen al mundo llenándolo de susurros y de sueños.

Confieso que esa mañana la emoción transfiguró esas aguas interiores, en vertientes de revelación. No tengo palabras para agradecer a Doña Laura estas epifanías tan esenciales, tan cercanas y tan íntimas a la memoria, y que han restituido mi fe en lo eterno femenino, en el consuelo, en la mirada continente de nuestras madres.»

Muchas gracias.

Edgar Vidaurre Miranda, Presidente del Círculo de Escritores de Venezuela

En Caracas, el 29 de noviembre de 2018 en el Palacio de las Academias, ante la Academia Venezolana de la Lengua

Edgar Vidaurre. Poeta, ensayista, editor,  fundador de la Editorial Diosa Blanca

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Homenaje al poeta Rafael Cadenas

 

En la Librería Kalathos de Caracas, el 10 de noviembre de 2018, el Círculo de Escritores rindió merecido  homenaje al maestro Rafael Cadenas con  motivo de haber recibido el Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía. La escritora Magaly Salazar Sanabria dio lectura a un ensayo de su autoría sobre la obra literaria de Cadenas, y se leyeron poemas de sus libros. Acompañados de un nutrido y emocionado público. Leyeron los escritores Ana María Del Re, Ana María Velásquez, Lidia Salas, Silene Sanabria, Ligia Colmenares, Ana María Hurtado, Horacio Biord, Carmen Cristina Wolf, Edgar Vidaurre, Rosalina García y Maribel Proietti.

  Edgar Vidaurre Miranda

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HISTORIA DE UN HOMICIDIO  EN GUAYANA

HISTORIA DE UN HOMICIDIO  EN GUAYANA:

REVIVIENDO LA  BÚSQUEDA DE EL DORADO

Reseña del libro de la escritora Mercedes Fuentes

Por Jorge Gonçalves Romero

 

El petróleo fue el motor para el desarrollo de Venezuela durante muchos años y por ello la explotación de otro tipo de minerales, tales como el oro, ha sido una actividad oficialmente olvidada,  casi desconocida y  poco regulada. Su práctica se ha estado realizando al margen de la ley y en este marco la civilización se resiste a llegar.

Los individuos que se han dedicado a la búsqueda de este mineral precioso en la Venezuela contemporánea han quedado apresados en ese hábitat primitiva, adquiriendo nuevos valores necesarios para la adaptación,mientras su vida se desvanece con el paso del tiempo sin que se den cuenta. Al final la sensación que les queda es que la idea que los condujo a ese destino era un espejismo.

Esta experiencia vital de los mineros coetáneos recuerda la búsqueda de El Dorado, motivo por el que muchos españoles incursionaron en Venezuela desde la época de la conquista. En Historia de un homicidio  en Guayana de la escritora Mercedes Fuentes  revive esta  búsqueda mítica.

La acción gira en torno a Pedro,  emigrante gallego que inicia su vida en el mundo de lasminas de oro como una forma de enriquecimiento y desarrollo profesional. El protagonista queda retenido en esa vida primitiva, truculenta, difícil y oscura, como la mayoría de los personajes de esta historia. El éxito y la pérdida de valores se entremezclan convirtiéndose en una trampa mortal.

La escritora sitúa al lector en el tiempo y el espacio haciendo uso de sus habilidades como periodista. Es precisa. Instruye con la información que ofrece fruto de la investigación.No solo describe la actividad minera sino que da indicios de la idiosincrasia del venezolano y del gallego; de los usos y costumbres de Galicia  y  Venezuela. Testimonios que solo una persona  con una vivencia multicultural y plurinacional puede proporcionar. En ocasiones se percibe como foco central su punto de vista europeo. En otras, la atención se ajusta a la visión del mundo que solo un venezolano puede tener.

En un ambiente tan arcaico las necesidades primarias afloran con fuerza. De ahí que la pasión y la sexualidad cobren tanta importancia en la narración. La descripción de la vida en el burdel va aparejada a la de la actividad minera. Ambas ocupaciones, como solución temporal de vida, se convierten en un abrasivo. Ni las prostitutas ni todos los mineros llegan a cumplir sus sueños. Es dramático ver cómo, en el caso de las prostitutas,  sucumben a la vejez y al desvanecimiento de sus primeras ilusiones terminando en  locura o muerte.

Historia de un homicidio en Guayana es informativa y amena. La trama atrapa. Sorprende con nuevos personajes e historias. La doble moral convierte al lector en cómplice de secretos de aquellos que viven bajo un mismo techo o que se encuentran en continentes distintos.

Esta novela no sólo explica la actividad minera, sino que también deja ver las distintas tragedias humanas que se tejen a su sombra. Historia de un homicidio en Guayana se podría enmarcar dentro de lo que se conoce como la  novela periodística,  dado que  documenta unos hechos que pertenecen a la memoria colectiva del venezolano. Tal vez en un futuro sirva para explicar el cómo y el por qué sucedieron.

 

*Mercedes Fuentes es doctora en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja y licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CatólicaAndrés Bello de Caracas. En Venezuela trabajó como periodista en las principales cadenas ypublicaciones de ese país. Dentro del Bloque Dearmas, en Momento, revista política;  Revista2001,  dominical  del  Diario 2001  y  Variedades,  de  interés general . De la  CadenaCapriles, en El Mundo,  diario vespertino venezolano y en  Élite, revista semanal sobre temaspolíticos.   Fue   asistente   del   Coordinador   de   Noticias   Internacionales   de   Radio   CaracasTelevisión, Editora Jefe de Computerworld Venezuela, perteneciente a la cadena estadounidensede publicaciones de informática, International Data Group, Jefa de Redacción de Renta, revista económica y periodista institucional de IBM enVenezuela. Ha escrito tres novelas, una obra de teatro, tres ensayos, algunos poemas y relatos, la mayoría inéditos. Está próxima a editarse su tesis doctoral María Teresa León en Caracas (1952-1968): periodismo y literatura. Ha sido publicado su trabajo María Teresa León, Rafael Alberti y otros compañeros del exilio en Caracas en las actas del congreso El exilio literario de 1939, 70 años después.Durante los últimos 24 años ha tenido su residencia en La Rioja de la cual ha tenido que ausentarse para atender asuntos familiaresen Venezuela.De su origen gallegoconserva el amor por su lengua, de ahí que le haga algunos guiños en sus relatos y en sublog:http://mercedesfuentes.over-blog.es/article-navegando-entre-varios-idiomas-66495326.html

 

*Jorge Gonçalves Romero nació en Caracas, Venezuela, en 1958. Se graduó en la Universidad Simón Bolívar como Ingeniero Electricista -Mención Potencia en 1981. Se doctoró en Alemania en Electrónica -especializándose en Arquitectura del Computador en 1988. Ejerció como profesor en la UCV desde 1989 al 1991 y perteneció al equipo de investigadores del Centro Científico de IBM desde1989 hasta 1991. Desde 1992 hasta 1999 trabajó en la División de Investigación de la OPEP en Viena, luego de 1999 al 2003 como consultor en el área de Estadísticas industriales para la ONUDI y como docente para la Universidad Webster en Viena.  Desde el 2003 hasta la actualidad trabaja para el Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional OFID en Viena, donde es hoy en día el director del departamento de Informática.

Paralelo a su interés por la tecnología, desarrolló su carrera como pintor, participando en una serie de exposiciones internacionales desde 1976 hasta la actualidad. Su obra se encuentra en numerosas colecciones en distintitos países (USA, Suiza, Alemania, España, Italia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Líbano, Guatemala, Venezuela, Austria, Nigeria). Jorge Gonçalves Romero es hoy por hoy uno de los pintores venezolanos de arte contemporáneo más conocidos en Austria.  Además, es promotor del Teatro “en español” en Viena, miembro del grupo “Teatro Escénico”.  Fundador de la Orquesta Juvenil FlorilegiumMusicumVienna, orquesta que promueve a compositores jóvenes y músicos, y Curador de exposiciones de arte internacionales. Adicionalmente,  se ha dedicado a la labor de escritor, teniendo en su haber una recopilación de cuentos:  La Pequeña Venecia (1990),  Sopa de Letras (1992),  Los santos viejos (1994) y Mundo Cibernético (1998). Su última obra es una novela: De Paradero a Venus (2014).

Más información en el blog:

http://jorgegoncalvesromero.blogspot.com/

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¡CON LAS COMILLAS BIEN PUESTAS!

¡CON LAS COMILLAS BIEN PUESTAS!

Enrique Viloria Vera

Es imposible imaginar un espectáculo más nauseabundo que el del plagiador.

Edgar Allan Poe

 

No sin cierta estupefacción leo y me informo acerca de la contienda entre los principales dirigentes de los partidos políticos españoles, quienes han trasladado sus dimes y diretes de la arena política a los espacios académicos de algunas universidades hispánicas. Acusaciones de plagio de las tesis – sean de master o de doctorado – van y vienen de un lado al otro.

Ciertamente las facilidades que brinda INTERNET – con su pegar y cortar -, hacen menos complicado citar a voluntad autores e informes de organizaciones públicas o privadas, nacionales o internacionales, a esto se suma la adopción del simplificado sistema APA que es verdaderamente apropiado para aliviar las citas, referencias y bibliografía del tesista.

En mi caso, cuando realicé y culminé mi tesis de doctorado en Derecho en la Universidad de París en 1979, la situación era otra, mucho más complicada. En efecto, la INTERNET brillaba por su ausencia, y el sistema de citas y referencias era el de usanza por las universidades de la Vieja Europa, a saber, obra citada (op.cit.), ídem, ibídem, ver supra o infra, era un verdadero dolor de cabeza unido al tiempo y el nivel de exigencia que le dedicaban al doctorando los rigurosos tutores universitarios, como fue, en mi caso, el ejercido por Roland Drago, temido profesor de derecho administrativo, y quien años más tarde sería el presidente de la celebérrima Academie Française..

Además, lo que en principio parecía una severa falta personal se ha transformado en una verdadera cadena de presuntas culpabilidades en la que se encuentran inmersos profesores, jefes de departamento, miembros del jurado, decanos que comprometen el prestigio y la credibilidad de unas noveles universidades preocupadas por su supervivencia que, en cierta medida, depende del número de doctores graduados y de los que forman parte de su plantilla profesoral.

Ciertamente no entiendo como esos hitos académicos importantes en la vida de una persona, más si es un personaje público que esgrime sus logros universitarios en su CV para que sus votantes y adversarios lo juzguen y valoren, sean el fruto de un facilismo, de una complacencia, de una complicidad, de una falsa percepción de que hay algo oculto e inexpugnable en el cielo de la academia.

No soy quien para emitir un juicio acerca de este inaudito y penoso asunto en el que se ven envueltos los que deben conducir los destinos de un Estado en medio de tantas tentaciones y ofertas poco honestas, en todo caso recomiendo que, para ejercer el poder público, hay que tener, además de otras cosas y adminículos personales:

¡LAS COMILLAS BIEN PUESTAS!

*Enrique Viloria Vera, abogado, poeta, ensayista, con una extensa obra publicada y numerosos premios por su obra literaria. Miembro destacado del Círculo de Escritores de Venezuela

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Autobiografía de la guerra civil española

UNA AUTOBIOGRAFÍA  DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

ESCRITA POR UNA MUJER EN VENEZUELA.

(An autobiography of the Spanish Civil war written by a woman in Venezuela)

 

Por Laura M. Febres

Universidad Metropolitana.

Ponencia presentada en la Convención Anual AsoVac

Caracas, Noviembre, 2016

 

 

Este estudio pertenece a un proyecto que describe los hitos fundamentales de la narrativa de las migrantes que han vivido en tierra venezolana. Dentro de él son abundantes las muestras que se refieren a la Segunda Guerra Mundial, pero no tanto a la Guerra Civil Española. Hemos escogido para este trabajo la autobiografía de Carlota O´Neill, Una mujer en la guerra de España (OBERON, 2003) porque se refiere a un hecho histórico relevante que motivó la emigración de mujeres españolas a Venezuela.

 

La autobiografía de Carlota O´Neill, Una mujer en la guerra de España, narra su cautiverio de en la cárcel de Melilla durante la guerra civil, cuando su marido el aviador Virgilio Leret fue fusilado por orden de los militares que dieron el golpe de estado contra la República.

La escritora se encontraba con su esposo y sus hijas, el 17 de julio de 1936, en una base militar en el norte de África. La rebelión del ejército español tomó por sorpresa a su marido quien tenía bajo su mando la base de Hidroaviones del Atalayón en Melilla.

El capitán Virgilio Leret, esposo de la autora, defendió la base con escasas municiones y poco personal. Los militares golpistas detuvieron al capitán Leret y a dos de sus sub-oficiales a pocas horas los militares ordenaron fusilarlos.

Carlota O’Neill, la esposa del capitán Leret también fue víctima de los militares, la detuvieron  y la acusaron del delito de “Injurias al Ejército”. Un registro de sus pertenencias reveló 17 cuartillas donde la escritora redactaba una crónica de guerra, bajo el título: “Cómo tomaron las Fuerzas de Regulares la Base de Hidros del Atalayón”. En una de los párrafos se leía: “tropas salvajes y trágicas…que ensangrentaron a Asturias”, frase que un Consejo de Guerra declaró que calificaba como “Injurias al Ejército”, según el Código de Justicia Militar tipificado con una condena de seis años en prisión.

“Seguimos subiendo. Nadie en la ciudad; serían las dos de la madrugada. Sólo retumbaban en el silencio las botas de los soldados que la atravesaban en patrullas; daban el alto al vehículo; cuando lo reconocían, nos dejaban seguir. Alcanzamos la parte antigua de la ciudad, llamada “Melilla Vieja”, reducto que fue de los españoles en la guerra con los rifeños; allí había varios fuertes, levantados para refugio de las tropas coloniales, que eran utilizados como cárceles… Paramos. Allí estaba la cárcel. Confundida en la noche; más negra que la noche; amasijo de piedras negras; gruesas piedras de mazmorra, pues mazmorra clásica era y no cárcel. Se abrieron las puertas de hierro.” (O’Neill, 2003, 44)

La escritora se refiere al fuerte de Victoria Grande construido en el siglo XVIII, situado en una colina frente al mar. La narración de doña Carlota, como era llamada en la cárcel, nos describe sin tapujos el horripilante mundo de la prisión con lujo de detalles. Una mujer elegante y educada, rasgo que transfiere a su escritura a pesar del mundo sórdido que transcribe. Las mujeres no fueron ajenas, en este período histórico a la cárcel, y sin embargo, entre los numerosos testimonios personales de la guerra de España, pocos han sido escritos por mujeres.

“No sólo de mujeres teníamos inundada la cárcel. Las moscas ocupaban su lugar, entre nosotras, con sus hermanos los piojos. Unas y otros nos chupaban, constantes, en turnos bien distribuidos. Las moscas formaban enjambres volantes. Llegaban de unas cochiqueras que había en el campo, cerca de la cárcel. La cárcel era también una cochiquera…Y comenzaron a llegar las prostitutas; nos acompañaron hasta el fin.” (O’Neill, 2003,63)

A una prisionera no le era permitido escribir sobre las condiciones de la cárcel, la escritora hizo notas que le permitieron reconstruir posteriormente la historia  que escribió más de una vez.

“Lector amigo. Me parece que he escrito este libro más de dos veces. Lo tuve escondido, allá en España, bajo tierra, envuelto en un hule; también estuvo dentro de un horno apagado, pero su destino era el fuego. A él fue a parar, empujado por las manos que temblaban de mis dos hijas y mías, cuando la Falange empujaba la puerta de nuestra casa…cuando América era para nosotras más que un presentimiento, este libro se volvía una amenaza. Pero antes de deshacerlo tomé notas para poder seguirlo más tarde.” (O’Neill, 2003,15)

A la escritora le impulsó el deber de contarle al mundo el asesinato de su esposo,  y de relatar la detención de mujeres y hombres, condenados a largos años en prisión. Otros fueron asesinados, siendo los casos más emblemáticos, el caso del político Diego Jaén y el de la joven 18 años Carmen Gómez Galindo.

Una mujer en la guerra de España tiene la característica de ser una muestra de testimonio carcelario por la que no pudimos dejar de relacionarla con un clásico de la literatura venezolana Memorias de un Venezolano de la decadencia de José Rafael Pocaterra, escritor venezolano nacido en 1889 en Valencia, encarcelado por cuatro años. En su libro describe el mundo carcelario de la época de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, de manera parecida a como lo hace Carlota O’Neill en su autobiografía en la época del franquismo.  La distancia entre Venezuela y España se acortan al comparar las dos narraciones. Ambos están presos en mazmorras antiguas y oscuras. Ambos son presos políticos y escritores.

“Tenemos sed; tenemos hambre. El frío y la humedad se cuelan hasta nuestros huesos; el calzado se hunde en la arena del calabozo, que resuma agua salitrosa. Estas bóvedas están más bajas que el nivel del mar, y a través de la espesa muralla y del farallón que defienden la fortaleza, se siente el foetazo de las olas, y a ratos parece que estuviéramos en la cala de un barco. Nuestros compañeros nos han abrazado con regocijo melancólico de quienes ven en el prisionero que llega un algo de libertad perdida; y tratan de hacernos compartir una alegría falsa. Nos refieren jocosamente sus hambres, sus miedos pueriles a los cangrejos que salen de las grietas de las piedras a buscar de noche, por el pavimento del calabozo, un desperdicio…Hay ratas, también ratas negras de ojillos feroces que destrozan la ropa y muerden a los durmientes…” (Pocaterra,Tomo I, 37)

Observamos que José Rafael Pocaterra no trata la problemática de la mujer en la cárcel como lo hace Carlota O’Neill debido a que los presos del castillo de Puerto Cabello y de La Rotunda, eran en su mayoría hombres.

En el caso del escritor venezolano, la defensa legal del preso estaba prácticamente ausente. Doña Carlota por su condición de viuda de un capitán, se le asignó un abogado militar que la defiende, sin embargo fue condenada a seis años en prisión.

En aquellos tiempos, como ahora, en algunas ocasiones las presas eran acompañadas por sus hijas y nietas porque no tenían con quien dejarlas. Este es el caso de Isabel, la esposa del político Diego Jaén, quien ingresó a prisión con su niña. En el caso de doña Carlota sus hijas fueron recibidas por familias amigas y más tarde serían internadas en un colegio de huérfanas para hijas de militares.

Al morir la madre de Carlota O’Neill, la escritora y sus dos hijas consiguen viajar a Venezuela, a bordo de un barco petrolero. El director de El Heraldo de Caracas, don Pedro Sotillo, le había firmado un contrato de trabajo pero los antecedentes penales de Carlota O’Neill no eran bien vistos por el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, una vez más tuvieron que sortear dificultades para lograr el visado. La oleada de los republicanos españoles, muchos de ellos periodistas, escritores, profesores universitarios, había llegado unos años antes durante el gobierno de Isaías Medina Angarita y del escritor Rómulo Gallegos.

 

 

Carlota O’Neill a la derecha con sus dos hijas Carlota y María Gabriela,  Higuerote, 1955. Archivo familiar.

 

En Venezuela doña Carlota tuvo oportunidades para desarrollar su carrera profesional, trabajó en prensa, y más tarde en radio y en televisión. Carlota O’Neill decide emigrar a México a principios de los años 60, con el propósito de recuperar la nacionalidad mexicana que heredó de su padre, e inició la búsqueda de una editorial para su manuscrito. La primera edición fue publicada en México en 1964 por Populibros La Prensa con el título de Una mexicana en la guerra de España.  El libro ha sido publicado en polaco con la editorial Czytlnik (1968) y en inglés con Solidarity Books (1978). La primera edición en España se realizó con la editorial Turner (1979) y la segunda edición con la editorial OBERON (2003) ambas de Madrid.

 

Carlota O’Neill publicó otros libros durante su exilio en México así como obras de teatro. La autora regresó a Venezuela a finales de los años 90, aquejada por su delicada salud, vivió sus últimos años en Caracas en compañía de sus dos hijas y nietos.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Leret S., Laura (2005, agosto 20). “Regreso al arte testimonial de Carlota O’Neill”. Papel Literario. El Nacional.

O¨Neill, Carlota (2003). Una mujer en la guerra de España. Madrid: OBERON.

Orozco, Kamala (2010, julio 17). “La primera Crónica de la guerra.” Público. http://www.publico.es/culturas/primera-cronica-guerra.html. Consulta, octubre 2016.

Pocaterra, José Rafael (1990). Memorias de un Venezolano de la Decadencia. Tomo I. Caracas: Biblioteca Ayacucho.

Sanz, Víctor (1995). El exilio español en Venezuela. Volumen I. Caracas: El Centauro y la Casa de España.

 

 

 

 

 

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Cabrujas: El estruendo de la memoria

 

Cuarta Pared Producciones , Cultura Chacao y Círculo de Escritores

celebran cumpleaños de José Ignacio Cabrujas

Para conmemorar el 81° aniversario José Ignacio Cabrujas (1937-1995), y los 10 años de la Sala que lleva su nombre, la compañía teatral Cuarta Pared Producciones y Cultura Chacao rendirán homenaje a este importante dramaturgo y director teatral venezolano, con la presentación del espectáculo “Cabrujas: el estruendo de la memoria” de Yoyiana Ahumada, los días 17 y 18 de julio a las 6 pm, y la lectura dramatizada de la obra “Una noche oriental”, el 22 de julio a las 1 pm, en la Sala Cabrujas de Los Palos Grandes.

Dirigido por Yoyiana Ahumada e Iván Oropeza, el espectáculo “Cabrujas: el estruendo de la memoria” se inspira en la vida del autor y en varios de sus escritos, para tejer una trama que, aderezada con música, testimonios, una radionovela y la exhibición de imágenes en video, evoca los principales acontecimientos políticos, sociales y culturales que acompañaron a este destacado autor a lo largo de su vida.

En un recorrido integrado por un conjunto de módulos o estaciones, el espectador podrá acompañar, los días 17 y 18 de julio, la conformación de la voz autoral de José Ignacio Cabrujas, gran renovador de la dramaturgia, el teatro, el periodismo, la televisión y la telenovela venezolana, que tomó la realidad e historia nacional como materia prima para sus creaciones.

La Estación 1 inicia con la radionovela “El hijo pródigo de Catia” sobre el nacimiento de Cabrujas, y cuenta con la actuación de Gladys Seco, Claudia Nieto y Carolina Wolf, en los roles de las tres mujeres de la obra El Día que me quieras; mientras que en la radionovela participan Antonio Delli (narrador), María Cristina Lozada (voz madre de Cabrujas), Hernán Marcano (voz del padre de Cabrujas), y Eulalia Siso (voz de la comadrona).

La Estación 2 tiene como invitada especial a la primera actriz María Cristina Lozada, quien compartirá con el actor Nelson Lehmann una conversa en formato de entrevista, sobre la profunda amistad que unió a estos creadores. Las siguientes estaciones tocan la telenovela, la ópera, el teatro y la gastronomía.

Para el día 22 de julio, el Círculo de Escritores de Venezuela realizará una sesión especial para unirse al homenaje a José Ignacio Cabrujas, seguida de la lectura dramatizada de la pieza “Una noche oriental”, a cargo del grupo teatral Delphos bajo la dirección de Luis Alberto Rosas, la producción de Paola Tommasino, y la participación de Violeta Alemán, William Goite, Carlitos Jorges, Jorge Gómez Plazola, Evelin Nava, Luis Ernesto Rodríguez, Ángel Pelay, Calique Pérez, Verónica Fagúndez y Luis Alberto Rosas.

 

“Cabrujas: el estruendo de la memoria”, está dedicado a Isabel Palacios y Diego Cabrujas (viuda e hijo del homenajeado), y cuenta con la dirección musical de Dj Torkims Delgado, fotografías de Samuel Dembo (cortesía del archivo fotográfico de Miriam Dembo y Archivo de la Cultura Urbana), la selección musical de Edgar Vidaurre, la dirección de arte de Enrique Shaw- Alvarez Fernández, la concepción visual de Daniel Hernández, la asistencia y actuación especial de Carlos Fabian Medina y el diseño de Impronta – Grupo de Investigación, Escuela de Arte de la Universidad de los Andes (ULA). Acompañan Casa Piu Antigüedades, Fundación Rajatabla, Cuarta Pared Producciones, Cerveza Artico, El Constructor.

El público podrá asistir a este homenaje los días 17 y 18 de julio a las 6 pm, y el 22 de julio a las 1 pm, en la Sala Cabrujas, ubicada en la 3era avenida de Los Palos Grandes c/c avenida Francisco de Miranda, C.C. El Parque, nivel C-1. Las entradas tienen un costo de Bs.F 800.000 / Bs.S 800 y pueden ser adquiridas en las taquillas de la sala el día de la función (punto de venta) o por transferencia, enviando previamente un correo a ivanoropeza@gmail.com para verificar la disponibilidad de entradas.

 

Mayor información puede ser solicitada por la página web: cultura.chacao.gob.ve, a través de la cuenta de Twitter: @culturachacaoFacebook: culturachacao.org Instagram:culturachacao

 

 

 

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Carolina Jaimes Branger: Más allá de las estrellas

MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS

 Por Carolina Jaimes Branger

 Mi papá pensaba que yo era la niña más bella del mundo. Me estimuló siempre; buscaba retos que me hicieran aprender más. Me enseñó a amar y respetar a la naturaleza. Participaba activamente en las actividades de mi colegio, mostrando interés hasta por el más mínimo detalle.

Mi papá me agarraba los cachetes y me daba besos hasta que yo le decía “más besitos no”. Me sentaba en sus piernas aun cuando ya yo tenía hijas.

Mi papá me regaló mi primer perro y mi primer conejito, y me enjugó las lágrimas cuando murieron y los enterramos.

Mi papá me sacaba los dientes flojos con un hilo dental, y recompensaba mi valentía tan espléndidamente como el “ratón”.

Mi papá me habló de lo importante que era amar y servir a la Patria. De pequeña, me llevaba los domingos a ver arriar la bandera y cambiar la guardia en Los Próceres.

Mi papá me enseñó a montar bicicleta, a frenar con los patines, a montar moto y a manejar carros sincrónicos. Mi papá se tiró conmigo en el “súper tobogán del espacio”. Mi papá curaba mis rodillas rotas, y me soplaba para que no me ardiera el merthiolate.

Mi papá dormía conmigo cuando yo tenía miedo. Mi papá tenía una explicación para todas mis inquietudes y una respuesta a todos mis “por qués”. Me repetía que el “fair play” debía estar presente en todas las actividades de mi vida. Mi papá fue mi mejor ejemplo de bondad y grandeza de alma.

Mi papá me convirtió en la mascota más pequeña del equipo venezolano de esgrima, del que él formó parte durante muchos años y desfiló con más orgullo que nunca en la inauguración de aquellos Juegos Bolivarianos.

Mi papá me regaló mi primera muñeca, mi primer perfume y me envió mis primeras flores. Fue él también quien me regaló mi primera máquina de escribir, en las navidades cuando yo tenía siete años.

Mi papá me sembró el gusto por la lectura, la música y las bellas artes. Era mi compañero de conciertos y óperas. Me presentó a Mozart, Chopin, Lizt, Verdi y me enseñó a soñar con las notas del Concierto de Piano No 4 de Beethoven.

Mi papá buscaba conmigo estrellas fugaces y satélites artificiales en noches oscuras. Más tarde me compró un telescopio, quizá sin percatarse de que ya me había enseñado a ver más allá de las estrellas.

Mi papá me enseñó a discernir y a disentir. Me enseñó que la verdad había que mantenerla a toda costa.

Mi papá ha sido la mayor influencia que he tenido en mi vida.

Mi abuela paterna siempre fue muy observadora de las fechas. Los cumpleaños, los onomásticos, los aniversarios, en general, cualquier fecha que le significara algo, la guardaba con absoluta religiosidad. Mi papá era todo lo contrario. No se acordaba ni de su propio cumpleaños. Y más de una vez oí a mi abuela reclamarle su pobre memoria en estos asuntos. Un día en que nos desayunábamos juntos, ella le preguntó:

-¿Tú sabes qué fecha es hoy?

Mi papá vio la fecha en su reloj y le contestó.

-Me refiero a si sabes qué se conmemora hoy.

-No tengo ni idea, mamá.

-Hoy es el aniversario de la muerte de tu papá. ¿Cómo puedes haberlo olvidado?

Mi papá suspiró, le tomó la mano, y le dijo:

-Yo recuerdo y extraño a papá todos los días. Y si hay un día en mi vida que me gustaría borrar de mi memoria, es precisamente el día de su muerte.

A mí me pasa lo mismo: si hay alguna fecha que quisiera eliminar de mi vida, es la de la muerte de mi papá. Cada día me hace más falta. Pero hasta con su muerte, mi papá me enseñó algo: que las personas viven mientras permanezcan en el corazón y en el recuerdo de quienes las amaron.

 

*Carolina Jaimes Branger, escritora venezolana, comunicadora, ingeniero de sistemas, Master en educación en Harvard University,  Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua y Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Entre sus libros publicados destacan: El anclaje del subdesarrollo, Los 7 encuentros, Yo nací en esta ribera, Del amor tuyo y el mío. Conductora del programa “Carolina en Éxitos”, articulista semanal del diario El Universal.

 

 

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Álvaro Pérez Capiello: El telón no ha caído

El telón no ha caído

Por Alvaro Pérez Capiello

 

Toda obra está destinada a un público. Desde luego tal frase es heredera de diversas aproximaciones… Los creadores, en general, no intentan copiar la realidad sino ofrecer una interpretación sobre ella, de allí que toda obra nazca de lo particular, de esa apuesta personal del autor. Sin embargo, no es raro que una pieza artística, incubada desde lo particular, termine siendo universal e, incluso, acabe convirtiéndose en la base estética de su época, como ocurre con “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha” de Miguel de Cervantes, novela que retrata las tradiciones y costumbres de la España de su tiempo y que, admirablemente, resume los ideales y los vicios de la condición humana en las acciones de dos personajes de ficción; Alonso Quijano y Sancho Panza. Dicho esto, debemos aceptar que el espectador completa la propuesta del autor y que el fenómeno artístico no puede solo ser enfocado desde el punto de vista de su mentor.

Tuve la fortuna de asistir al estreno de la pieza teatral “Ningún hombre es una isla”, escrita y dirigida por José Tomás Angola. Como novelista, no me eran desconocidas las obras de Ernest Hemingway, en particular: “Por quién doblan las campanas” y “El Viejo y el mar”, publicada por vez primera en 1952 y llevada a la gran pantalla en numerosas ocasiones, una de cuyas adaptaciones (la de 1958) fue protagonizada por Spencer Tracy. El título de la pieza de Angola brindaba una referencia clara a la estadía de Hemingway en Cuba pero, lo que es más importante, ofrecía al espectador una primera reflexión sobre una característica fundamental de todo escritor, la capacidad de comunicar su personal visión del mundo a través de sus soñadas invenciones. Más que islas los hombres son ciudades, como bien lo intuyera Oswaldo Trejo en aquella formidable novela editada en 1962.

Tras apagarse las luces en la sala de conciertos de la Asociación Humboldt, nos transportamos al año 1959, concretamente a la finca Vigía, propiedad de Ernest Hemingway en Cuba. Bajo la amenaza de la tormenta tropical Grace, el Premio Nobel de Literatura y su esposa Mary inician las acciones, justo en un ambiente donde no están ausentes una vieja máquina de escribir, un bar con buen aprovisionamiento de Scotch, y una ventana que nos conecta con los incidentes del mundo exterior. Los eventos naturales parecen sucederse en paralelo a las tempestades que gravitan alrededor de la mente del propio Hemingway, alcoholizado y atormentado por recuerdos de su infancia. A manera de una broma sutil del destino, la borrasca que azota la isla posee el mismo nombre de su madre, Grace que, con ritmo de percusión, se transforma en un verdadero referente, acaso un “toque de campana” para Ernest (José Tomás Angola). La angustia de la página en blanco o, peor aún, la tragedia de un escritor que tras recibir el aplauso universal se queda literalmente sin ideas, condenado a borronear cuartillas que alimentan el cesto de la basura, toca de manera cercana a los espectadores lanzados ya a los límites entre lo real y lo fantástico. Aparecen personajes en escena de “Por quién doblan las campanas”, novela ambientada en España durante la Guerra Civil. En concreto, Robert Jordan (José Manuel Vieira), luchador del bando republicano, encargado de traspasar las líneas enemigas y destruir un puente para evitar la contraofensiva del bando nacional, nos vincula con lo inevitable, con la muerte ajena y también la propia, dado que todo hombre es parte fundamental de la humanidad. Ese viaje del alma al Más Allá ha sido explorado por muchos artistas desde épocas remotas. DoménikosTheotokópoulos, conocido como El Greco, lo plasma en su cuadro “El Entierro del Conde de Orgaz” (iglesia de San Tomé, Toledo), como una turbulencia que rodea a un ángel sosteniendo un feto previo al alumbramiento a la luz eterna en la que moran los santos. Aquí, es un puente el que enlaza al mundo de los vivos con los dominios de la “Dama de Negro”, frontera entre lo concreto y lo espectral.

Hemingway, quien fuera cazador, sostiene un rifle en actitud de disparar, pero ya no puede atinarle al conejo de su niñez pues, hay que aceptarlo, él se ha transformado en su propia presa, trofeo digno de colgarse para admiración de todos en las paredes de su finca Vigía. Un parlamento resulta esclarecedor: “Ese es el problema. Me estoy matando. Y no he podido lograrlo. Por Dios que lo he intentado, de todas las formas posibles… De todas las maneras imaginables. Pero soy endemoniadamente inmortal.” Pero, si estas líneas son reveladoras, la conclusión de Mary Hemingway (Andrea Miartus) lo es más: “¡Lo único que te pido es que si te vas a meter un tiro en la cabeza lo hagas en otro lado! ¡Me encanta esa alfombra… No quisiera que la mancharas!” Si hay algo que he de reconocer a las grandes obras de la literatura, estén destinadas, o no, a ser representadas, es esa capacidad de mover al espectador, de “emocionarlo” desde el punto de vista artístico. Tras un momento de indudable tensión dramática, el auditorio se relaja y ríe ante la levedad de unas líneas que, sin dejar de ser reales, aunque pronunciadas sobre una fiera úrsida disecada, permiten que la obra respire y se encamine hacia su desenlace.

El reconocimiento que han disfrutado muchos artistas en vida suele presentar varias aristas. La atención que el público dispensa a ciertos productos del ingenio humano puede adquirir las características de un verdadero monstruo capaz de devorar en el camino a su propio creador. Así, laureados autores han sido víctimas de su éxito… En el plano de la ficción tenemos al doctor Víctor Frankenstein y la criatura compuesta a partir de partes diseccionadas de cadáveres, mientras que en el terreno de lo real encontramos a Jackson Pollock repitiéndose, una y otra vez, “¿qué más quieren de mí? Ya lo he dado todo”. En la pieza de Angola, percibimos a un Hemingway despojado de su aureola dorada, ajeno a ese altar reservado a los máximos exponentes de la literatura universal, calzando los zapatos de un ser humano con sus naturales luces y sombras que, llegado el momento, se pregunta si es posible parir algo nuevo sin repetirse. Eso se logra gracias a un trabajo actoral digno de reseñarse, unido a una puesta en escena que emplea recursos técnicos poco vistos en los montajes que estamos acostumbrados a ver en la cartelera teatral local.Hablo de video mapping, proyección estereoscópica y el uso de escenografía virtual. El público asistente a “Ningún hombre es una isla” se conecta, pues, con la atmósfera que rodea a un escritor y un tiempo determinados, alejándose, por consiguiente, de una mera recreación de los cincuentas, obtenida a partir de la simple reunión de algunos objetos e imágenes que pudiesen forzar la memoria hasta las últimas consecuencias. Creemos que el telón no ha descendido para esta obra de José Tomás Angola, tal cosa ocurrirá cuando se diga de ella la última palabra y, a nuestro entender, mucho queda aún por escribirse de la que consideramos, desde ya, una referencia del teatro moderno venezolano.

*Alvaro Pérez Capiello

Nota biográfica

Economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela). Realizó un postgrado en Gerencia y Administración (Barcelona, España). Ha publicado los siguientes libros: Ventanas (Ensayo), Guardatinajas (Novela), Sombras bajo el Sol (Novela), Razones para Vivir (Ensayo), Laberinto de Ilusiones (Novela), El Bar de Luso (Novela), Entre la Verdad y el Engaño (Cuentos), La Memoria de un Símbolo (Ensayo), El Desván de lo Oculto (Novela), Las Pinceladas de la Inmortalidad (Novela), En el tiempo de las arañas (Novela),De epitafios y de tumbas (Cuentos) y Relatos de la Tierra Negra (Cuentos). Asimismo, ha representado a Venezuela en diversos foros y conferencias, entre ellos: Foro Joven de Literatura y Compromiso (CEULAJ, Mollina), Foro con motivo del Centenario del Nacimiento de Andrés Eloy Blanco (Casa de Bello, Caracas). Ha sido Presidente del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela, Miembro del Instituto Venezolano de Cultura Hispánica, profesor de la Fundación Escuela de Escritores, profesor de la Universidad Alejandro de Humboldt, y columnista del Diario 2001 y de El Diario de Caracas. Actualmente, se desempeña como escritor a tiempo completo de la Editorial KarolingChantilly. Ha recibido: la Medalla al Mérito Institucional del CEV, la Medalla Alexander Pushkin de la Federación Rusa, la Mención de Honor en el Premio de Narrativa Enrique Bernardo Núñez por su novela El Bar de Luso, el diploma Amigo de Venezuela de la Fundación Venezuela Positiva, la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén en el Grado de Caballero (Bogotá, Colombia) y la medalla Lucila Palacios del Círculo de Escritores de Venezuela. Es el Editor de la revista Axis dedicada a la literatura y la cultura. En octubre de 1999 personificó a Pablo Neruda en el montaje teatral Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, celebrado en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas bajo la dirección de José Tomás Angola.

 

 

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