Proclama desordenada para el cadáver que es el teatro venezolano

Por José Tomás Angola Heredia

El arte teatral en Venezuela es un continuo, una serpiente que se muerde la cola (Guillermo Meneses dixit). El que no lo crea o es un soberbio o un ignorante. En este principio de siglo los dramaturgos que cargamos el ataúd del teatro (no vayan a dudar que el teatro en Venezuela parece más un cadáver que un saludable hombre) somos los herederos de lo que escribieron Otazo, Ayala Michelena, Rafael Guinand, Leo, Luis Peraza, Rengifo, Aquiles Nazoa, Ida Gramcko, Pedro Berroeta, Uslar, Ricardo Acosta o José Ignacio Cabrujas. Negar eso sería como negar la influencia que hoy tienen, directa o indirectamente, Isaac Chocrón, José Antonio Rial, Gilberto Pinto, José Simón Escalona, Alejandro Lasser o Levy Rossell. En los últimos años se puede sentir ese nudo gentil que ata a los nuevos escritores con los que ya se han consagrado: De otra manera cómo se entendería el acompañamiento de Rodolfo Santana a la obra de Gustavo Ott o a Gerardo Blanco lanzando al ruedo a Mónica Montañés o incluso la estimulante presencia de Xiomara Moreno al lado de León Febres Cordero. Somos una silenciosa cofradía, sin escuelas formales para los dramaturgos, sin grandilocuentes gestos de filiación, pero con la certeza de que nada habría escrito Marcos Purroy, Gennys Pérez o Ana Teresa Sosa sin la lejana dramaturgia de Eduardo Calcaño o Aquiles Certad.

Pero si los dramaturgos reconocemos nuestra herencia, los directores son otra cosa. Existe un divorcio generacional y egomaníaco entre ellos. Al hablar con cualquier puestista nativo destacarán siempre las influencias de Peter Brook, Giorgio Strehler o Ronconi. Pueden analizar con admirado conocimiento la obra de Clurman o Kazan e incluso de Tomaz Pandur pero ¿y no son estos directores los mismos compatriotas de Ibrahim Guerra o de Carlos Giménez? Si bien el ascendiente internacional es saludable, el no valorar el origen, el olvidar tanto sendero recorrido por creadores que no tienen nada que envidiarle a los extranjeros es un acto de miopía. ¿Cómo un joven director con ánimos experimentales podrá obviar el trabajo de Orlando Arocha, Javier Vidal o Antonio Constante? ¿Cómo un director que le interese desarrollar el trabajo con los actores podría desconocer la labor de Horacio Peterson o Enrique Porte? No hace falta mirar a tantos kilómetros de distancia, todavía tenemos la posibilidad de hablar con verdaderos maestros, leyendas nuestras que son gratuitas linternas para los más jóvenes. Fernando Yvorsky es una de esas figuras o Kiddio España o Miguel Torrence. Nada más gratificante que una charla modesta e iluminadora con el Maestro Romeo Costea para entender la maravillosa experiencia que lo une a la evolución del teatro mundial. Pero el orgullo es una novia cruel y antojadiza. Mientras nuestros regidores sigan mirándose el ombligo, jamás entenderán que en cada nuevo montaje están repitiendo lo que alguien hizo dos o tres décadas atrás, que cada recurso que supongan nuevo no es más que la reedición de uno que usó alguien antes. Avanzar no significa partir de cero. Arrancar donde Alberto de Paz y Mateos, Juana Sujo o Juan Carlos Gené nos dejaron, es caminar con pies ajenos muchas horas de desvelo, de pasión creadora, de ensayo y error, de triunfo y fracaso.

Pero si pareciera que la soberbia se apropia de los responsables de montar en los escenarios lo escrito en un papel, también hay que mencionar el desprecio que estos tienen por la dramaturgia nacional. A Rodolfo Santana le oí decir que el problema era que nuestros directores no entendían lo que hacíamos los escritores venezolanos. Si nuestros coterráneos, con quienes compartimos imaginería, lengua y afectos, no nos entienden como sí lo han hecho españoles, alemanes, franceses, estadounidenses o gentes de otras latitudes donde se reponen las obras de Ott, Chocrón, Uslar y Santana, entonces estamos perdidos. A lo mejor es que nuestra dramaturgia no posee el reconocimiento necesario, sin embargo allí están Edilio Peña y Gustavo Ott ganando el Premio Tirso de Molina, quizá el galardón teatral más relevante para los hispanoparlantes, o las universidades norteamericanas estudiando a Chocrón y Rengifo o el cine filmando las obras de Mariela Romero o Chalbaud. Algún complejo nos embarga, el mismo que hace que al ir a una librería compremos una novela de Vargas Llosa o Sandor Marai antes que un libro de Garmendia o Adriano González León. ¿Qué misterio habrá para que nos deslumbremos por otras literaturas y desechemos lo que en realidad somos? Quizá en la propia pregunta está la respuesta. Quizá no queremos vernos como somos. Quizá nos da vergüenza reconocernos en esos espejos desgarradores que son «Lo que dejó la tempestad», «El General Piar», «La Revolución», «El Juego», «La Empresa perdona un momento de locura», «Fotomatón», «Acto Cultural» o «El día que me quieras».

El teatro no puede ser un acto únicamente estético, de serlo sería vacío y fatuo. Algo hay que decir, algo hay que revelarle a los auditorios, algo hay que reflexionar en un tiempo de irreflexión.

Permítanme ahora una digresión, que me interne en el espacio de la dignidad de los artistas. Los creadores somos menos que viento sin los mecenas. Nadie habría oído jamás de Miguelángel sino hubiese tenido un Médicis apoyándolo. El trabajo del creador no es para producir riqueza material, al menos no como objetivo principal. Lo que él genera no tiene ninguna forma de ser tasado o cuantificado económicamente. ¿Alguien se atrevería a ponerle precio al «Ricardo III» de Shakespeare, alguien responsablemente me podría decir cuánto vale «Fuenteovejuna»? Lo confieso, este grito de rabia es para los burócratas gubernamentales que día a día atienden un horario rutinario de trabajo, que día a día se tropiezan con las solicitudes de grupos y artistas y que día a día sonríen con burla ante esas peticiones. En Venezuela, los creadores somos menos que recogelatas culturales. Gentes miserables que nos arrastramos por cuanto pasillo existe para pedir la limosna con la cual poder crear en un país cada vez más insensible y hueco.

Culpa tenemos, culpa de permitir el irrespeto. Dejar que del gobierno, ese ineficiente y podrido organismo, que de esa masa amorfa de esquinas inmundas provengan todos los dineros para hacer arte, es volvernos cómplices de la indolencia, la parsimonia y el estancamiento que se come a la revolución por dentro. Hay que matar al gobierno subsidiador, hay que asesinar con el puñal de Otelo los miles de escritorios frente a los que ahora se paran muchos a mendigar la sobrevevivencia. La consigna es buscar nuevas fuentes, buscar otros mecenas que nos respeten, para los que no seamos unos «sin oficio que viven a costa del gobierno».

Nosotros somos los que hacemos el país. Y no lo digo demagógicamente. La invención del país nos pertenece. En cada sala de teatro, en cada texto teatral nace la patria, la visión universal, el retrato perenne. Abjurar de esa responsabilidad es aceptar el desprecio de esa ignorante clase gobernante que nada sabe del parto artístico. La historia se invierte: ellos son nada sin nosotros. ¿De qué vale un Ministerio de Cultura en un país sin autores?, ¿de qué valdría ser nación sin hombres y mujeres que la crearan todos los días? Por años, ni en la cuarta ni en la quinta república (división por demás maniquea y estúpida) los artistas hemos obtenido el respeto que nos merecemos. Ya es tiempo de que nos levantemos. Escribir de rodillas es muy penoso. Hacer teatro cuidando lo que decimos es vergonzoso. Con estas líneas quisiera decretar la muerte del gobierno narciso y paternal. Rompo esa prisión ignominiosa en la que nos humillan y proclamo abiertamente mi desprecio por la burocracia ruinosa. El que se respete que le escupa la cara a la revolución y me siga.

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Prólogo de Estos son los nombres, inédito de Alfredo Pérez Alencart

Por Alfonso Ortega*

La vez primera que, en una lengua europea, la griega, recurre la hermosa palabra prólogo, fue en el teatro griego, en sus representaciones dramáticas, según testimonio fiable de Aristóteles en su Poética (12, 1) y Retórica (3,14, 1). Antes de iniciarse la primera acción escénica, en su forma más antigua, tragedia o comedia, un solo actor abría el espectáculo para dar noticia escueta, pero esencial, de la trama general de la obra, sin ofrecer claves reveladoras, dando siempre opción y derecho a la tensión requerida, además de suplicar agradecidas disculpas para las deficiencias y errores de autores y actores. Como para sí mismo deseaba, por vez primera en la lengua de Castilla, Gonzalo de Berceo en su principal obra Vida de Santos, con su cuaderna vía.

La pretensión de todo prólogo, supuestas adelantadas disculpas, consiste, según los componentes del vocablo pró-logo, razonamiento previo para la comprensión del texto, del principal pensamiento e ideas conductoras de la trama, del hilo o tejido, como indica esta preciosa metáfora. Recuperando el número diez, que Virgilio hizo clásico para la Historia de la Literatura Latina en sus diez Églogas, diez son también, como en las Tablas de la Ley Mosaica, lo que bien podría denominarse estampas vivas del alma de un poeta, de Alfredo Pérez Alencart.

Cada una de ellas, con su inicial apelación imperativa a ÉL -a quien se nombra, sin nombrarlo en parte alguna del texto, como se muestra en el interior del texto: II 5, nútreme; condéname, Ábreme; III 2, 7; Aparta de mis mañanas; IV 6; Despiértame, y abrígame; V 12, 13; rebélate; VI 2; y átame, VII 1; Enlístame, devora, y regálame, VIII 10, 13; Ayúdame, ayúdame, X 12, 13. EN NOMBRE DEL HIJO es el dramático monólogo, con esperada y urgente respuesta necesitada, abierto en infatigables imperativos, con la impetuosidad de ritmos yámbicos, acentualmente ascendentes, podríamos decir al gusto de un clásico latino, sin excepción alguna al comienzo de cada una de estas intensas y clamorosas efusiones del alma, como infrenables torrentes del corazón creyente, en los que apenas hallan reposo estilístico dentro de las sobrias puntuaciones mayores, cual revelan ellas en sus reiteradas ausencias. Porque aquí no caben artificios. También el corazón tiene sus propias normas y estilo. Pues todo es aquí alma en vilo, fe profunda y desazón creante, esencias culminantes y tajantes sorpresas. Con los acumulativos gerundios, delatando tensiones y acciones incesantes.

Casa en Bedar, España

Importa proceder con orden, como avisaba Ortega y Gasset en su visita a El Escorial. Porque también aquí nos desafían sustancias objetivas. Es recordación veraz y legítima, cuando se pretende introducir método, abrir camino a la contemplación de estos ciento treinta y tres versos de EN NOMBRE DEL HIJO. Si la forma ha de ser exigencia del contenido y el contenido a su vez interioridad de la forma, son manifestación sensible de estas diez revelaciones del alma, como es palpable, las ardorosas e imperativas apelaciones del poeta en busca de auxilio apremiante, en estas estancias, que exceden, en número y sílabas, prescripciones tradicionales, y realmente representan cauces nuevos para tantas incontenibles emociones del espíritu. Materialmente impresionan las veintitres formas gerundivas, insinuadoras de actividad y eficacia permanentes, interminables, que desafían categorías temporales, aun a costa de las catorce sílabas tradicionales del esquema literario, pero abriendo más ancho cauce a los desbordantes anhelos del alma, ahora en predominantes diecisiete sílabas en cada uno de sus versos; los extensos períodos o frases con estructuras sintácticas extensas, de un solo aliento, gracias a esos insistentes gerundios en un solo período: yendo y viniendo, recibiendo, haciéndose, desbautizando. O los clamorosos imperativos, frente a la desolación y el desamparo al principio de cada estancia: Descorázame, I, 1; Adviérteme, II, 1; Señoréate, III, 1; Desclávate, IV, 1; Respóndeme, V, 1; Rebélate, VI, 1; Enmiélate y átame, VII,1; Enlístame, VIII, 1; Compréndeme, IX,1; Ayúdame, X, 1.

Si el análisis gramatical y de técnicas literarias se hallan al alcance de todo entendido lector de poesía, de mayor y más esforzada tarea sería la exposición debida al impresionante contenido religioso, de ascesis y de mística, en estos textos palpitando. Casi con sacrificio de sí mismo el poeta, que tan intensamente siente y piensa, desearía -aunque no parece sea posible-, dejar de sentir: Descorázame el corazón (I, 1), quitarse la coraza de hierro del corazón, que de tantas lamentables experiencias inmuniza. ¿Será esta súplica el reconocimiento cabal de irrealizables tareas? Porque, ¿quién posee poder tan alto como para levantar en vilo al mundo o apaciguar barbaries? Dicho todo ello de modo infatigable, sin puntual reposo sintáctico, desde la primera a la última palabra (I, 1-13).

Con menor urgencia sintáctica, con puntuación mayor en el cuarto verso, el poeta conocedor de las contrarias razones del corazón, suplica advertencias, cuando no sepa acudir a la defensa de Él, con toda tu realidad posible, del Dios rogado sin nombrarlo, suplicando tras el balbucir de palabras extinguiéndose, aunque no aparezca el nombre del Invocado (II, 1-4). Para ello sería necesario nutrirse, de lo que no es estrella ciega, de cuya luz se ilumina la larga petición, que parece insaciable en el poder, sin fatiga, de los nueve versos siguientes (5-13).
El poeta conoce fronteras y límites y, sin embargo, solicita apertura al silencio del ateniense -y paulino-, Desconocido e innombrado en estos versos, aunque Él se halle presente a toda acción del hombre. Mas no sin antes haber solicitado el ser aherrojado a cadena perpetua, cuando los ojos, la lengua y el oído se hacen venables; renuncien a delatar el delito demoníaco, la soberbia, la venta de sí mismo, y el lujo que adormece y embota. De estas redes sólo cabe libertad con la súplica apremiante: Ábreme tu silencio (III, 7), en un ruego incansable, sin puntos de reposo, hasta el final de esta parte segunda (8-13). Porque tiempo es entonces para cantar un salmo desconocido, que recuerde la obligación solidaria a favor del vientre de los necesitados, de gargantas destinadas a tragar restos del festín / de quienes delictuosamente -se dice aquí en este insólito adverbio heptasílabo (¿recién creado?)-, ignoran tus hechos.

En este tono intenso y energía representativa, alguna orientación sugieren las impresiones de una primera lectura para aumentar la urgencia por soluciones divinas. Así lo proclama el poeta con intenso y creciente desasosiego, con un profundo lamento interior aflorando a los dedos, al encuentro de deseables soluciones, una y otra vez abriéndose en la primera palabra que da el tono al pensamiento: Respóndeme (V), Rebélate (VI), Enmiélame (VII), con sus infatigables estructuras de un solo período literario, anhelantes, que fluyen como torrentes incontenibles, desde el comienzo hasta el final desbordando el centro. O desde éste, anafóricamente, hasta casi su reposo en el último verso: Enlístame (VIIII, 1 y 10). Y en esta desazón interna, que casi podría generar, no se diga pesimismo, pero acaso tristeza profunda, nostalgia, que vale tanto, como indica esta palabra, dolor y desazón porque retorne el bien gozado o deseado ¿Quién ha dicho jamás algo parecido? (IX, 13): Un viento sedoso zarpa y cabecea el manzano del alma mía. O esto otro (VII, 1): Enmiélame angélicamente y átame a tu senda polvorienta. O en la última estancia (X): Ayúdame a ayudar todas las jornadas puertas afuera (v.1), con su anhelante conclusión: Ayúdame, hermano, que hablo a solas en tus aurículas./ Ayúdame, hijo de las esencias: cumplo horas de guardia.

Ayúdame a ayudar, aun a costa de poner mesura a lo que de sí mismo parece ingobernable, como es la magnitud del entusiasmo, algo paradójico, puesto que entusiasmo, como palabra griega, vale tanto como vivir en los dioses, en Dios, en trascendencia divina para entender bien y tomar parte en el dolor de todos los hombres.

He aquí al poeta que conoce su compromiso sin relevo. Porque es para él revelación inalterable, con el tradicional aleteo de inspiración divina y poética. Bien vale rememorar aquí al abderita Demócrito: Lo que un poeta escribe, lo escribe con arrobo y con un soplo divino, que es ciertamente hermoso (Fr. 18).

* Alfonso Ortega
Friburgo de Brisgovia, Alemania

*Prólogo al libro ESTOS SON LOS NOMBRES, inédito de Alfredo Pérez Alencart

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Trascendencia de Luis Alberto Machado

Luis Alberto Machado será reconocido como uno de los latinoamericanos más relevantes del siglo XX. Entre sus libros publicados se encuentran: «Afirmación Frente al Marxismo» (1964); «La Revolución de la Inteligencia» (1975), reeditada recientemente, con mas de 600.000 ejemplares vendidos; «El Derecho de Ser Inteligente» (1978); «Canto a la Mujer» (1996); «Canto a Dios» (1998). Candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1993; Ministro de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia, durante el Gobierno del Presidente Luis Herrera (1979-1984); Secretario General de la Presidencia de la República, durante el primer Gobierno del Presidente Rafael Caldera (1969-1974); Diputado al Congreso Nacional (1964-1969);Ministro Encargado de Agricultura y Cría, durante el Gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964).

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Del aporte de Luis Alberto Machado por el desarrollo de la inteligencia de todos los pueblos del mundo, entre muchas otras se han expresado opiniones como las siguientes:

«El Ministro venezolano puede estar ofreciendo el regalo más importante de los países del sur al resto del mundo, desde cuando los árabes los árabes crearon el cero y en la India inventaron el ajedrez.»
Varindra Tarzie Vittachi, en la revista Newsweek

«Podríamos casi sostener que estamos asistiendo aquí, a nivel mundial, a una revolución aun más importante que desencadenó EL MÉTODO de Descartes en la Europa del siglo XVII.»
Revista Lumiere, París

«China Popular apoyará la candidatura del Luis Alberto Machado al Premio Nobel de la Paz.»
Jian Nan-Xiang, Ministro de educación de la República Popular de China.

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A continuación, dos poemas de Machado:

Tú estabas allí
al principio,
cuando Dios creó
los cielos
y la tierra.
Y la Tierra sin forma y vacía.
Y la oscuridad en el abismo.
Y el caos.
Y entonces,
Dios miró en tus ojos.
Con amor.

Y dijo Dios:
«Hágase la luz».
Y Dios hizo la luz como tus ojos.

* Poema 1 de Canto a la Mujer, 5ª. Edición Cármina Editores

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Dios mío,
Tú sabes
que los pobres son pobres
porque no han aprendido
a dejar de ser pobres.
Y no ha habido el querer
de que lo aprendan.

Y desde Grecia
sabemos los secretos.
Y hoy podemos llevárselos a todos.

Dios mío,
la primera justicia es enseñar
al que no sabe.

Qué miserables
son los gobiernos,
los dirigentes,
los líderes,
que no les enseñan
a los pobres
a dejar de ser pobres.

*Poema 24 de Canto a Dios, 2ª edición, Cármina editores

Luis Alberto Machado, uno de los venezolanos más importantes del siglo XX.

Cuadernos de Poesía, selección de Carmen Cristina Wolf

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Salutación de Navidad y Resumen de Gestión


Parques de Venezuela

Que la Luz del Bien nos guíe hacia los predios de Libertad, Tolerancia y Respeto y nos prodigue el sosiego que tanto necesitamos. Dentro de poco llegará la Navidad y la esperanza en un porvenir de Bienestar y Bendiciones en el Año 2009. ¡Salud!

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El mes de marzo de 2008 se inició con un Ciclo de lecturas dramatizadas dedicadas al nuevo teatro español, una programación del Círculo de Escritores de Venezuela y La Máquina Teatro con el auspicio de la Embajada de España en Venezuela. El proyecto fue coordinado por el escritor y director de teatro José Tomás Angola. Se presentó con gran afluencia de público y excelente crítica La llamada de Laureen de Paloma Pedrero; Barcelona, mapa de sombras de Lluisa Cunillé; ¡Excusas! de Joel Juan y Jordi Sanchez en el Trasnocho Cultural.

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El 21 de abril de este año el Círculo de Escritores presentó en el Auditorio de la Asociación Cultural Humboldt el libro «Poemas de ida y vuelta, España en la poesía de Venezuela», con prólogo y selección de Harry Almela. El libro coeditado entre el CEV y la Embajada de España reúne una visión de la Madre Patria en nuestra poética. Es la última publicación que recogió en vida la obra de Eugenio Montejo, quien falleció unos meses después. En el evento Marcos Moreno hizo lectura de algunos de los poemas incluidos en el libro.

En el mes de junio realizamos una lectura en homenaje al inolvidable Eugenio Montejo, en el acto Poemasen Círculo, con la participación de veinte poetas, en la Sala Cabrujas de Cultura Chacao.

La Asamblea de la Organización eligió en abril de 2008 nueva Junta Directiva y Consejo Consultivo. Manifestamos nuestra gratitud a José Tomás Angola, quien se desempeñó como Presidente del CEV, por continuar apoyándonos de de una manera inteligente y generosa. La Asociación Pro Círculo de Escritores de Venezuela se convirtió en una realidad, gracias a la creatividad e iniciativa de Heberto Gamero Contín, Mecenas de la Asociación, y de José Tomás Angola, su Gerente General. . A través de su gestión se podrán cristalizar los proyectos literarios con apoyo en la investigación y la tecnología.

Con la cuota anual que generosamente aportan los escritores asociados, a partir de septiembre iniciamos nuestro espacio en la web, con la Revista. El Consejo Editorial trabajó en la definición de la Misión, Visión y Objetivos del espacio, y el escritor y editor Héctor Torres, de Ficción Breve Venezolana, con el apoyo de Jorge Gómez Jiménez de Letralia, trabajaron con eficiencia para que la página se hiciera realidad.

En el mes de octubre se realizó la presentación del libro de ensayos Ciudades y Escritores del escritor Venezolano Enrique Viloria Vera, editado por el Círculo de Escritores de Venezuela con el patrocinio de Del Sur Banco Universal, dirigido por su Presidente César Navarrete, un gran promotor de la cultura en Venezuela. El prólogo del libro es de Guillermo Morón.

En noviembre la Embajada de Chile, en alianza con el CEV rindió un hermoso homenaje a los escritores Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Se presentó una exposición de fotografías y las Damas Panamericanas donaron un óleo de Gabriela Mistral a la Embajada. Los escritores Alejo Urdaneta, Raquel Moreno de Rojo y Alvaro Pérez Capiello leyeron ensayos sobre los autores y Carmen Cristina Wolf dio lectura a algunos poemas de Neruda y Mistral.

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Mención especial merecen las personas que trabajan generosamente para que el Círculo de Escritores de Venezuela alcance su Misión y despliegue sus actividades:

Luis Beltrán Mago, su Director General, siempre creativo y lleno de buenas ideas; Carlos Alarico Gómez, Consultor de la Junta, un hombre de iniciativas brillantes que colabora permanentemente. Enrique Viloria Vera, quien ha propiciado alianzas con importantes organizaciones culturales y con escritores relevantes de otras latitudes. Gracias a Atanasio Alegre, Eduardo Casanova, Alejo Urdaneta, Álvaro Pérez Capiello, Raquel Moreno de Rojo, Magaly Salazar, Marisol Marrero, Lidia Salas, Ligia Colmenares, Edgar Vidaurre y Carmen América Oropeza, Anabelle Aguilar, Garam Mattar, Heraclio Atencio, Isabel Cecilia González, Astrid Lander, Frank Ziccarelli y Sergio Pascual; Rosa Melo, Laura Febres, Nora Bustamente, Silene Sanabria y Maribel Proietti.. A todos los Miembros de la Junta Directiva y del Consejo Consultivo que con su actitud constructiva, se han convertido en multiplicadores de la gestión de nuestra Asociación. A los músicos Saúl Vera y Enrique Bravo, quien es también escritor de nuestra Asociación

Agradecemos especialmente a José Antonio Blasco y Diana López de Cultura Chacao, por su colaboración con la literatura venezolana, cediendo la sede de la Sala Cabrujas durante todo el presente año. A las Embajadas de España, Chile, Colombia y México, a sus Embajadores y muy especialmente a sus Agregados Culturales Juan Antonio Córdova y Juan Manuel Ramírez Pérez. A los directivos del Colegio Emil Friedman, en las personas de Pablo Argüello y Gilberto Filgueira. Gracias a los Directivos de la organización UNESCO-Iesalc por su alianza con el CEV.

Es indispensable referirnos a Alfa Editorial, con quien establecimos alianza para interesantes Foros y presentación de nuevos libros. A Ficción Breve Venezolana, siempre atentos y solidarios en la reseña de nuestros eventos. A Letralia Tierra de Letras, Prometeo Digital, Palabras Diversas, PublicARTE, a la revista Literanova de Eduardo Casanova; a las revistas de Enrique Gracia Trinidad; a los Directivos del Trasnocho Cultural.

Finalmente, a todos ustedes, nuestros consecuentes Amigos que apoyan la labor de los escritores, muchísimas gracias y un Feliz Año Nuevo.

Foto: www.venezuelatuya.com

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En amena tertulia con Magaly Salazar Sanabria

Poemas en el silencio de lo eterno

Por Alvaro Pérez Capiello

La palabra está allí, aleteando, esperando, el carbón sobre el blanco del papel o el ánimo al ritmo del cursor de la computadora para que la celebremos con unos textos o poemas en el silencio de la eternidad. Si la escalera no pierde su pasión por la movilidad, nuestra voz interior siempre llegará a los peldaños de arriba.

Una tarde lluviosa, como tantas en esta Caracas que transita los últimos días de noviembre, nos acercamos a la casa de la poeta Magaly Salazar Sanabria. Allí, rodeados de libros, emprendimos un viaje a un territorio inexplorado y carente de balizas, un periplo que nos condujo al encuentro del ser interior de la mano de Lorca en Fuentevaqueros, Gabriela Mistral en Vicuña, y Pablo Neruda en Isla Negra.

—¿Escribes todos los días?

Todos los días asumo unos diálogos con Dios, con los libros, la música, la naturaleza, el cosmos, los seres humanos, los animales, el trabajo amoroso y anónimo que desarrollo por los otros, la casa, a la que le dispenso solicitudes de paz y sabrosura y la parte perversa de la cotidianidad: la calle, los trámites de esto o aquello, el tráfico, el insulto, la basura, las colas, la inseguridad, la violencia, la mediocridad. Varios asuntos me entretienen en un espacio que trasciende lo tóxico y que dinamiza una escritura «virtual» en mi memoria, pero que no me permiten escribir todo lo que yo quisiera. Tal vez, porque todavía no tenga mucha conciencia de si soy poeta o no. Pero en ese lugar, las diligencias espirituales de gente como yo, lejanas al mantuanismo, permanecen en vigilia.

—¿Consideras que Venezuela es un país de poetas?

Sí, de buenos poetas. Habría que estudiar mejor a grandes poetas y críticos como Guillermo Sucre, que establece un estudio de la poesía latinoamericana. Es en el análisis y en la conciencia crítica del lenguaje donde se establece la distinción entre los poetas. Son los poetas los que hacen posible una identidad, pero no como imitación de una imagen referencial. Grupos como «Viernes», dieron aliento a la modernidad, «Presente», «Suma», y «Contrapunto», de los años cuarenta. De los cincuenta, «Cantaclaro», en los sesenta, «Sardio», «Tabla Redonda», «El Techo de la Ballena». Más tarde, en los años 80, surgen «Tráfico» y «Guaire» y en 1989, «Quaterni Deni». En cada época, se han distinguido poetas como Andrés Bello, Pérez Bonalde, José Antonio Ramos Sucre, Enriqueta Arvelo Larriva, Vicente Gerbasi, Ramón Palomares, Elizabeth Shön, Ana Enriqueta Terán, Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Alfredo Silva Estrada, Guillermo Sucre, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Víctor Valera Mora, Luis Alberto Crespo, Gustavo Pereira y tantos valiosísimos, que olvido en este momento, sin perdón.

—¿Qué temáticas abordas en tu obra?

Contrariamente a lo que piensan algunos autores, que opinan que la obra de un poeta debe ser como un solo libro, creo, sin alardes, que uno debe obedecer sus voces interiores. «Lo importante no es el tema, sino la manera de tratarlo: el espíritu con que se contemple», dice Rafael Cadenas. Y eso es cierto. A los efectos, me importan algunas temáticas: De manera esencial, la libertad, como principio y fin de la condición humana.

—¿Qué libros han impactado tu sentir de manera especial?

Leí siendo una adolescente temprana, La importancia de vivir, de Lin Yu Tang, un libro de la casa de mi abuela, Los diálogos socráticos, de Platón, Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, Cántico Espiritual, de San Juan de la Cruz, Primero sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz, Los sueños, de Quevedo, Ulises, de Joyce, Una temporada en el infierno, de Rimbaud, Símbolos de transformación, de Jung, El despertar de la sensibilidad, de Khrisnamurti, La Divina Comedia, de Dante. Hay muchos libros que me han impactado pero la lista sería demasiado larga.

—¿El libro es un bien condenado a desaparecer?

Creo que la tecnología no debe asustarnos porque ella ha activado al mundo, se ha tornado imprescindible y ha originado nuevas funciones, nuevos nombres y nuevos espacios. Al poeta, al escritor, en general, le toca entrar en esa propuesta y relacionar esos signos en busca de nuevas significaciones. Mientras el libro siga presentando una trama verbal de múltiples significados, en la cual se reconozcan los poderes del lenguaje, la pasión se vuelva lucidez y la lucidez se torne en pasión, según planteaban Rimbaud y Mallarmé, es difícil que desaparezca. El libro debe oponer sus significados a los significantes que constantemente crea la tecnología. Además, existe la erótica del texto, de la que han disertado Susan Sontang y nuestra María Fernanda Palacios, que impide que un objeto tecnológico haga desaparecer -al menos, a corto plazo- la existencia del libro.

—¿Qué cualidades, a tu juicio, debe reunir un buen poeta?

Es un tanto arriesgado dar una definición acerca de lo que es un buen poeta. Sin embargo, me atrevo a mencionar, sin ninguna ostentación, algunas ideas: Cuando al leer la poesía de un autor se prenda de nosotros la presencia de un espíritu, que se mueve como una solicitud y no como un hecho consumado, ese es un buen poeta. También, aquel que, sin desdeñar la cualidad del pensamiento, no descuida el tratamiento del lenguaje y no se afirma en la exhuberancia de una adjetivación desmesurada. Los buenos poetas son aquellos que equilibran la emoción y el intelecto, o sea, la emoción debe nacer de una sola virtud creadora, como dice Huidobro.

Tras la pista de un libro
Cuerpos de resistencia

Magaly fija la mirada en una lámpara azul de opalina, mientras sus dedos se dejan caer sobre la poltrona verde de la biblioteca en un intento por develar los secretos de la tapicería. El silencio no dura, sólo es una pausa, un instante para meditar en su último libro, Cuerpos de resistencia editado por el Círculo de Escritores de Venezuela. «El poemario -nos dice- contempla otro tema muy importante y que se conecta con la libertad, es el de la resistencia a la invasión de los sentidos, los valores, los derechos humanos, el empantanamiento de la palabra y la verdad.» En los textos de Cuerpos de resistencia, se trata de resistir a través de la solidaridad, el arte, la lucha, el respeto y el amor al otro, en lo particular y en lo global. Los poemas están cargados de un sentido irónico, en los que se establece un juego con la polisemia de las palabras, el claroscuro y los contrastes. «Si yo fuese niño,/ pintaría con muchos colores la pantalla/ para que sean de payaso,/ en vez de horror,/ las horas del tonto». (pág. 22).

Magaly Salazar Sanabria nació en La Asunción (Isla de Margarita, Venezuela). Licenciada en letras de la UCV, Magíster en Literatura Hispanoamericana en la UPEL, realizó estudios de doctorado en Barcelona (España). Directora de la Casa de la Cultura «Monseñor Nicolás E. Navarro» de la Asunción (2000-2003), es miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Ha publicado: No apto para los ritos de la sacralización, Ardentía, La casa del vigía (Mención de Honor del Concurso Fondene 1992), Bajío de sal, Levar fuegos y sietes, entre otros. Ha representado con éxito a Venezuela en diversos encuentros poéticos. Como bien lo apunta Lidia Salas: «la poeta descifró las claves y nomenclaturas para aprehender las razones de la vida y la muerte. Los universos construidos por su escritura han tenido la fascinación del acento delicado y la hondura de la reflexión que sobrepasa esa mera descripción de la mirada».

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Declaración Universal de los Derechos Humanos

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

La Asamblea General
proclama la presente

Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

1. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

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La poesía de Carmen Cristina Wolf

Éxtasis de Santa Teresa, de Lorenzo Bernini

Éxtasis de Santa Teresa, de Lorenzo Bernini
Santa María de la Victoria. Roma

Por Alejo Urdaneta

Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, que me llagaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía que las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios.
Teresa de Ávila

Dijo Jorge Luís Borges que el hecho capital de la vida de Alonso Quijano fue la lectura de los libros que lo llevaron a escribir Don Quijote. Para una mujer sensible y con espíritu poético, la cercanía del mar o el reflejo del atardecer han podido ser el motivo que la condujo a la poesía. Detrás de cada uno de los libros de Carmen Cristina Wolf hallamos una sombra tutelar que hace de guía de su inquietud y su deseo, piedras preciosas en una mujer. Si entramos en su mundo poético podemos ir tras las huellas que ella ha seguido para convencerse de que efectivamente es poeta.

Me he atrevido a poner como epígrafe de este breve ensayo, una oración de Teresa de Avila, con título noble de Teresa de Ahumada. Y he tomado este atrevimiento porque encuentro en mucho de lo que nos ha brindado en poesía nuestra Carmen Cristina, emociones místicas y también estrictamente humanas que se conjugan como un cosmos en su obra. Con naturalidad propia de un creador, la poetisa urde las fuerzas del misticismo con el imperioso llamado del amor, y en estos casos su verbo es sensual y decidido, pero sin abandonar la inclinación al encuentro directo con Dios, su Dios.
Nos exclama:

«Sea yo tu sierva
En las noches,
Sea tu esclava y dueña
Yo, la reina,
Ejerzo mi grandeza
Mientras tú me transformas
En amante y amada»
(Canto al hombre, 12)
Vira luego su intención y recuerda:

«Porque nos hemos amado tanto
Porque nos amaremos tanto
en nuestro último amanecer,
Señor, Tú nos dirás:
‘Hoy estarás conmigo en el Paraíso’

(Canto al hombre, 44)

No hay oposición entre esos dos modos de expresar la vida. Ambos son la muestra del misticismo, que nos coloca en relación directa con lo divino, y la sagrada sensualidad, para formar la esencia humana y divina que alberga en el ser del hombre.

También en su obra: Poemas de las manos, Carmen Cristina Wolf enlaza sabiamente esas fuerzas que luchan por dominar nuestro espíritu. Ella coloca una estrofa de su amada Emily Dickinson como pórtico, para decirnos de la luz del sol que nos despierta del sueño, y colgar la aparición como un cuadro pintado por Dios, que disipará la penumbra de la estancia. Después, Carmen Cristina va tejiendo vida con sus manos, como lo dijo también Rabindranath Tagore:

«Tu dádiva infinita sólo puedo tomarla con estas pobres manos. Y pasan los siglos y tú sigues derramando, y siempre hay en ellas sitio para llenar». (Gitanjali, 1913)

Y en un instante las manos son en Carmen Cristina la reflexión que es dolor y alegría. Ella modela manos que oran y manos que lloran, o interrogan o renuncian, y expresan siempre la gama del sufrimiento y la inquietud humana, lo mismo que la alegría y el hallazgo del amor:

«Quisiera descansar en mis manos ahora
Inclinar la mente en su sosiego cóncavo
(…)
Arrastran la fatiga
De la sangre y los huesos
La dulce muerte del reposo
Textura, impactos, roces
Abrazo imperceptible de las formas»

He aquí la sagrada sensualidad que llama a acariciar con manos amantes, manos viajeras en los pasos del tiempo; y yo añadiría: manos viajeras en los cuerpos amados. Aprisionas en un poema la escultura del cuerpo, como si fuese un violoncello que suena en tus sentidos y contienes en un abrazo. El viaje musical lo repite la palabra en la fusión de música y amor. ¿Cómo ocultar ese deseo explícito de ceñir con el tuyo el espacio del cuerpo deseado, con palabras que también pulsan las cuerdas, cómo no buscar el abrazo del ser amado?

&

No es una temeridad decir que, al igual que en Emily Dickinson, hay en la escritura de Carmen Cristina Wolf la biografía de una escritura, y por esa razón su poesía exige pureza para comprender que cada suceso, cada sentimiento de la poetisa es una rescritura:

«Seduje a aquél a quien le conté mi vida por capítulos. Aún no he concluido el relato» (En ‘La llama incesante’)

En la poesía de Carmen Cristina Wolf se da la exaltación casi mística de las cosas que nos rodean. Cité una vez, como ejemplo comparativo, la obra plástica de Rembrandt, y expresé que en sus cuadros un humilde lienzo blanco o gris, o un utensilio de menaje adquieren una atmósfera lumínica y radiante, distinta a lo que otros pintores vierten en sus obras, porque sólo iluminan de esa luz las cabezas de los santos, a las que rodean de arcos resplandecientes. En la poesía de Carmen Cristina también escuchamos el llamado a santificar esas pequeñas cosas. Cada una es como la llama de una vela que da vida a lo que nos rodea y atribuye importancia a lo que pareciera ser simple y vulgar. Esa intuición es la misma que preside la obra de María Zambrano, otra de sus guías espirituales, para que descubramos el tesoro interior de esas cosas del mundo, para que desnuden su belleza y su necesidad.

El hermoso poemario de Carmen Cristina Wolf: Escribe un poema para mí, tiene rasgos que denotan la aproximación temática y espiritual de nuestra poetisa con la artista norteamericana. Hallamos aquí el aparecer de la naturaleza muy unido a la expresión amorosa:

«Con el atavío del amanecer
Humedecidas de mar y de tiempo
Tus manos siempre encuentran
El camino hacia mí.
Mi camino es el verso»

Y también:

«Amado
No tendré sed
mientras tu vino
esté servido en mi mesa»

&

¿Hay, visiblemente, una división temática en la poesía de Carmen Cristina Wolf? No puedo decirlo, pero si hallo un centro que une motivos y los expresa también con formas propias. El amor, la naturaleza, la congoja, la muerte. En fin, los motivos que justifican la existencia del ser humano.

En poesía, el tema no es lo más importante; incluso hay poesía cuyo tema no se manifiesta. Factor más determinante en la poesía es la forma. El poeta Octavio Paz lo expreso con claridad: Las verdaderas ideas de un poema no son las que se le ocurren al poeta antes de escribir el poema sino las que después, con o sin su voluntad, se desprenden naturalmente de la obra. El fondo brota de la forma y no a la inversa. O mejor dicho: cada forma secreta su idea, su visión del mundo. La forma significa; y más: en arte sólo las formas poseen significación. La significación no es aquello que quiere decir el poeta sino lo que efectivamente dice el poema. Una cosa es lo que creemos decir y otra lo que realmente decimos».

Nietzsche definió al hombre como animal metafórico, para hablar del impulso que lo lleva a expresarse con metáforas. Si no recurriéramos a la metáfora no tendríamos recursos para ahondar en el seno íntimo del hombre, su morada más oculta, y haríamos una abstracción del hombre mismo. Todo lenguaje es metafórico y con ella el ser humano interpreta al mundo. El poeta va más allá al conferirle a la analogía un sentido espiritual, fuera de lo sensible, y sin embargo utiliza la razón inteligible como forma de conocimiento y dominio de la realidad, pero dando entrada a lo irracional e instintivo. El poeta rompe así el principio de identidad y acepta el ingreso de la intuición. En el lenguaje poético, la identidad entre los objetos y la palabra no es la del habla cotidiana: el poema busca una participación entre los seres, mediante una especie de elipsis que propone la irrupción de un ser en otro distinto: ¿Qué significado podemos dar a este verso de Ezra Pound: «El ciervo es un viento oscuro», sin que penetre en él un soplo de magia?

De lo dicho podemos destacar que la poesía de Carmen Cristina Wolf está exenta de experimentos lingüísticos.

Nos dice:

«Desde mi casa he visitado el mundo
Y navegué por el mar de los espejos.
Atravesé mil puentes
Recorrí los idiomas y los ritos
Y me asomé a los deseos de los hombres.
Seguí incansable las huellas del éxtasis
En los lugares y en los libros
Subí a lo alto de las catedrales
Visité templos centenarios
Me adentré en viejos mapas
Atravesé las estepas de América
Pregunté al ave y al leopardo
Todo cuanto miré se convirtió en memoria»
Escribe un poema para mí (19)

No tengo dudas al decir que en este poema está representado el movimiento todo del ser espiritual del hombre. Desde una esquina de su Aleph Carmen Cristina nos lleva de la mano por su mundo de magia y ensueño, con alegría unas veces, nostálgica otras, desesperanzada pocas.

&

El amor de nuestra poetisa es ofrenda para el hombre y las cosas del mundo en las que ella tiene parte, al amparo de su fe en el Dios que todo lo puede.

La santa Teresa de Ávila, en la escultura de Lorenzo Bernini, parece pegada a la tierra, arrastrada por su manto, mientras el ángel se eleva como un espíritu para infligirle el dulce tormento del fuego divino trasmutado en la sensualidad. El hábito de Teresa se mueve con su cuerpo, sube y baja al ritmo de la brisa, fugaz entrada en este templo de sagrada voluptuosidad.

La Santa de Ávila esperaba el encuentro con el ángel. Carmen Cristina lo ha creado en su poesía y lo lleva consigo.

Alejo Urdaneta

Alejo Urdaneta, poeta, narrador, ensayista y editor.

Lugar y fecha de nacimiento: Caracas, Venezuela, 30 de agosto de 1944. Profesión: Abogado. Libros publicados: Cuentos: 1.-Ezequiel y otras visiones (1979); Juegos, Sombras, Transparencias (1982); La falsa ciudadela del recuerdo (1992); Frutos del mismo Tiempo (1998). ENSAYO: El Arte, una apreciación personal (2006); La Valoración como elemento fundamental del Derecho: Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), ensayo filosófico. Publicaciones en revistas de Venezuela otros países.

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La obra literaria de Gustavo Díaz Solís

caracas sabana grande.jpgPor Alejo Urdaneta

Gustavo Díaz Solís nació en Güiria, Estado Sucre, Venezuela, en 1920. Obtuvo el grado de Doctor en ciencias Políticas (1944) en la Universidad Central de Venezuela, y de profesor de inglés en el Instituto Pedagógico de Caracas, en 1949. Ha sido docente de Literatura Inglesa y norteamericana en la Escuela de Letras de la misma Universidad Central y en el Departamento de Inglés del Instituto Pedagógico. OBRA NARRATIVA: Marejada (cuentos, Ed. Bolívar, 1940), Llueve sobre el mar (Cuadernos de la AEV, 1943, cuentos); Cuentos de dos tiempos (Gráficas Panamericanas, México, 1950); Cinco cuentos (Cuadernos de la AEV, 1963); Cuentos escogidos (Monte Ávila, 1997).

La ruptura entre los géneros literarios se produjo en Venezuela con tardanza, si comparamos nuestra producción narrativa y poética con la que Europa propuso desde la primera década del siglo pasado. Se eliminaron las fronteras entre poesía y prosa, y la tendencia fue desde entonces disolver en unidad lenguaje-objeto-actor-paisaje, como si llegásemos a una dimensión expresiva en que la reflexión sobre el arte era más importante que el arte en sí mismo. El lenguaje asumió el papel de finalidad, por encima del contenido de la comunicación. La narración se inclinó hacia la forma poética: una oscura corriente de agua marina surge para mover el destino de los personajes: caras, movimientos, voces, gestos, sombra y luz, sueño, el rumbo indirecto del oleaje marino… Nada es fijo ni permanente, como el mar de Gustavo Díaz Solís.

Nuestro narrador nació frente al mar, y el océano ha sido polo de atracción en su obra literaria de cuentos antológicos en la narrativa venezolana: Llueve sobre el mar, el niño y el mar; y aparece como elemento fundamental, casi como personaje de otros cuentos para definir el curso narrativo. Baste nombrar su primer libro: Marejada, todavía situado en el criollismo del relato venezolano.

El desarrollo de la obra de Díaz Solís adquiere pronto formas nuevas en el estilo y la técnica de narrar. Su segundo libro de cuentos: Llueve sobre el mar, es una muestra de la aparición de la poesía dentro del género narrativo en el cuento de Díaz Solís:

«Noche grande, inmensa sobre el caserío. Arriba, muy arriba, la luna amarilla, redonda, brillando. La luna pinta las cosas con extrañas tonalidades. Cae sobre el mar y el mar brilla y suena de un modo distinto. Saca filos a las hojas de los cocoteros que relucen como cuchillos. Chorrea la luz friolenta sobre los ranchos destartalados y los ranchos brillan, parecen más blancos que de día. Clara, clara se ve la calle, Larga, desde el monte hasta el mar. Las dos hileras de ranchos blanquean; refulgen en la noche como una inmensa risa de negro.»

(Llueve sobre el mar. Capítulo X)

Nos quiere decir el narrador, en forma poética, que la exacta luna no está sola en sí misma, porque se hace forma en las montañas y el mar. La luna todo lo engrandece y otorga realidad nueva a la luz que infunde al mar y la playa; no es más ella misma. Después desaparece y se pierde en la sombra.

Llueve sobre el mar, como todos los cuentos de Díaz Solís, es el planteamiento de la adversidad del hombre ante el medio que lo rodea. José Kalasán habita en un pueblo de la costa y vive disipadamente, hasta que cae en desgracia al violar a una mujer. Es acosado por el pueblo y muere. Díaz Solís describe el suceso y nos pinta el cuadro trágico del negro muerto: «Tenía la cara casi hundida en el barro. Gotas de agua enlunada que se enredaban en la greña lanosa comunicaban a la cabeza un raro brillo». El negro sacrificado es también el paisaje, y su presencia resulta necesaria para mostrarnos la lucha del personaje, del hombre de un pueblo sin esperanza. La adversidad que nace de la ignorancia y la pobreza es tema de nuestra literatura hasta hoy, sea en la narrativa de la tierra o en la urbana.

Hay en todo cuento un propósito poético. Así como la poesía es un desbordamiento espontáneo en torno a una situación única que cierra su ciclo dentro del texto, así también en el cuento prevalece la situación única subyacente. Es decir: el personaje y su acción confieren importancia a la situación única narrada, que prevalece sobre el carácter de los personajes.

Los temas de la creación literaria son los del hombre como universo: la muerte, el amor, la pasión de vivir desplegada en líneas geométricas que se cruzan y dirigen hacia el infinito. Si el cuento perdurable quiere ser expresión redonda de un momento de quien narra, ha de dejar que fluya desde la profundidad del pozo la luz que dará sentido al texto. Sin decirlo todo, ha de ser amplio para que todo pueda estar contenido en sus límites.

La tensión interior que descubrimos en un cuento no expresa en un sentido único las pasiones o emociones unidas por lazos invisibles en el ámbito espiritual del autor: «El hombre interior es uno» (Coleridge). Es entonces un decir infuso dentro de un espacio preciso, la sugerencia de la intención que la palabra quiere delimitar pero que hasta al autor escapa. Lo narrado en el cuento remite siempre a referencias que están fuera del texto, a lo inexpresable que también dice el poema. Por el contrario, en la novela todo suceso o peripecia – exterior o no a la conciencia de los personajes – quedan siempre dentro de su ámbito. Al igual que en la poesía, en el cuento el autor ha querido decir algo más que tal vez ignora porque está en sus profundidades y nace de motivaciones oscuras. El hecho literario es la actitud consciente y las consecuencias que resultan de la intencionada utilización estética del lenguaje. La poesía y el cuento no tienen intencionalidad y parece que nacieran de un estado «otro», más allá de la voluntad deliberada de hacer estética del lenguaje: están emparentados con la fantasía y el inconsciente. El cuento así concebido permanece en los márgenes de lo puramente literario, porque nace del deseo y el impulso desconocido de la conciencia, casi como el sueño. Es la exploración de lo que no es consciencia del narrador, la búsqueda del impulso alienante con el uso del lenguaje analógico.

Uno de los cuentos más notables de Díaz Solís es «El Niño y el Mar», de 1968. Con una gran economía de recursos, nos narra una historia sencilla, natural, pero con un significado apenas insinuado en la literalidad de la narración. El niño solitario llega a la orilla del mar con simples utensilios de pesca: una lata alargada con un asa de alambre, desprevenido en su inocencia. Sin darse cuenta, lo va envolviendo la pleamar mientras está atento a su acción de pescar algo que no sabe qué es. En esa pequeña lucha con el animal que no ha visto lo acecha la muerte de la alta marea, y cuando ve el cangrejo, «enorme, rojizo con sombras azules, sintió el miedo y el impulso de salir del mar:

«Entonces advirtió que estaba pisando en agua, que el mar asaltaba el terraplén de las algas y avanzaba espumoso y vivo por todos lados, recobrando piedras y rocas y plantas marinas que vivían de nuevo en el ritmo del agua. El niño vio lejos la playa y la duna y el cielo detrás de la duna. Envuelto en el ruido del repunte corrió hacia la playa saltando y chapoteando en el agua tibia y clara del mar…»

Una oscura corriente de agua marina surge para mover el destino de los personajes, pero ha sido el ánimo del protagonista el que ha dirigido la acción que lo ha impulsado a escapar fuera del mar. Se conjuga en el episodio la presencia amenazadora del mar, que el niño no ha advertido, con el mecanismo interno de su pensamiento e instinto.

El desenlace nos descubre que fue el cangrejo alzado en sus patas espinosas el que atemorizó al niño y lo salvó de morir ahogado por la pleamar. El tema de este cuento puede decirse con la forma externa de un poema, pero, aun sin eso, su contenido está difuminado poéticamente en los trazos con los que se insinúa la acción del relato.

El narrador utiliza el lenguaje común: la palabra de la tribu, pero desplaza ese lenguaje hacia significados análogos y distintos que sugieren vivencias que no están en el texto del cuento. Sin embargo, no es necesario que se utilice la dicción poética para que se produzca el efecto de poesía en el cuento, y la palabra de la tribu sirve en el propósito. Las catedrales están hechas con las mismas piedras que pisamos en el camino.

La obra literaria de Gustavo Díaz Solís no se reduce a la cuentística. Habiendo hecho estudios en los Estados Unidos de la literatura inglesa y norteamericana, adquirió dominio sobre la lengua y la literatura inglesa y de los Estados Unidos de América. Ejerció la docencia de la literatura inglesa en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, donde también desempeñó cargos de dirección.

La traducción al castellano de los «Cuatro Cuartetos», de Thomas Stearns Eliot (Monte Ávila Editores. Caracas, 1991) es un logro de nuestro autor, en el estilo lírico que capta del escritor norteamericano, y por el ejercicio de un lenguaje formal sujeto a las exigencias de cada poema de Eliot.

También trasladó al castellano la poesía romántica de los poetas ingleses William Wordsworth y Samuel Taylor Colerigde (Monte Ávila Editores, colección MEMORABILIA. Caracas, 1987). Con el título de «Baladas líricas», Díaz Solís nos dejó su recreación de la obra de esos poetas ingleses.

Y no debe olvidarse la versión castellana de nuestro narrador, de Seis poemas de Robert Frost».

En una entrevista realizada a Gustavo Díaz Solís, en 1969 (citada por José Balza en la edición del libro: OPHIDIA Y OTRAS PERSONAS. Monte Ávila Editores. Caracas, 1989), el narrador expresó: «Cuando uno escribe se está expresando; y la forma de hacerlo puede ser más o menos directa. Así, en vez de interesarse uno por una forma directa se siente más atraído por la forma indirecta. Es una tendencia a la indirección. Para mí resulta difícil practicar eso que hacen algunos poetas: no buscan un correlato sino que exponen sus sentimientos de una vez». Caracas, octubre de 2008.

Publicado por el Papel Literario de El Nacional, 29 de nov. de 2008

Alejo Urdaneta, poeta, narrador y ensayista, Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela

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Asimetrías de Salvador Pániker

El autor venezolano Enrique Viloria Vera reseña el nuevo libro del filósofo Salvador Pániker, «Asimetrías», publicado en Barcelona, España, por la Editorial Debate

Por Enrique Viloria Vera

Salvador Pániker me envía desde su Barcelona natal su más reciente libro Asimetrías. Editorial Debate. Barcelona, 2008, en el que ofrece nuevas y renovadas reflexiones en relación con los temas que le son propios y otros que las circunstancias nacionales o internacionales le imponen a su inteligencia y sensibilidad de ser humano.

En relación con los segundos, los de su entorno, el filosofo incluye sesudas crónicas de su tiempo, algunas de ellas referidas a la Guerra de Irak para dejar clara su posición ante esa insensata iniciativa de las fuerzas del Bien para derrotar a las del Mal, conceptos ambos «destinados a satisfacer las necesidades paranoicas de los fundamentalistas americanos que no pueden vivir sin disponer de un enemigo al cual atribuir todos sus males. (Lo mismo, dicho sea de paso, que sucede con los fundamentalistas islámicos.).»

Otras crónicas de su cotidianidad, esta vez española, se refieren a aspectos que le son cercanos como el creciente racismo, esa aberración humana concebida como «una doctrina según la cual las diferencias raciales determinan las diferencias culturales y justifican las desigualdades sociales.» Pániker reacciona vivamente contra los racistas, denunciando que el racismo es un más bien un síntoma donde juegan «las inercias de la historia; también la citada confusión entre lo biológico y lo cultural. Queda lo social. Cabe decir, por ejemplo, que el racismo es una manifestación particular de un fenómeno más amplio: la xenofobia, el odio del otro en tanto que otro.»

Las otras dos partes de este libro comprometido, sincopado y asimétrico tienen que ver con sus temas de siempre a los que el escritor le ha dedicado sus energías de intelectual y de hombre público: la retroprogresión, la eutanasia voluntaria, el hibridismo, la necesidad de trascendencia, la defensa de la vida digna, en fin un nuevo humanismo, conviven en este texto condensado de su pensamiento con retazos de sus nutricios diarios personales, sus dietarios, en los que el autor cohabita ya no sólo con sus ideas sino también con sus pasiones, sus entrañas, con sus vísceras en el sentido más literal del término.

Asimetrías es un nuevo testamento vital de un escritor de su tiempo, absolutamente consciente de su aquí y de su ahora y de su allá y entonces, que ama la existencia fecunda y transmite al lector sus ganas de existir día a día, porque está profundamente convencido que: «Aunque parezca extraño, vivir no es imposible.»

* Salvador Pániker ha sido designado Miembro Correspondiente y Emérito del Círculo de Escritores de Venezuela. Nació en Barcelona el 1 de marzo de 1927, de padre hindú y madre catalana. Es ingeniero, filósofo y escritor español. Es Doctor en ingeniería industrial y ha sido profesor ayudante de metafísica en la Universidad de Barcelona. Es fundador y director de la editorial Kairós. Ha creado el concepto filosófico de «retroprogresión». Partidario de las aproximaciones híbridas e interdisciplinarias a los diferentes problemas humanos, ha bebido tanto de las fuentes orientales como de la ciencia moderna en sus conceptos filosóficos. A Pániker se le considera un pensador vitalista,aunque él comienza por asumir todo el nihilismo de la postmodernidad. Su filosofía es una respuesta a ese nihilismo, y apunta a lo que él llama «el arte de tenerse en pie en la era de la complejidad y la incertidumbre». Ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos destaca el Premio Internacional de Prensa y el premio «Godó Lallana». Algunos de sus libros más destacados son: Conversaciones en Cataluña, Conversaciones en Madrid, Aproximación al origen, Ensayos retroprogresivos, Filosofía y mística, así como la serie de 4 libros autobiográficos Primer testamento, Segunda memoria, Cuaderno amarillo y Variaciones 95.

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Cristina Peri Rossi obtuvo el Premio Internacional de Poesía Loewe

La poeta española de origen uruguayo Cristina Peri Rossi es la ganadora del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, que celebra este año su vigésimo primera edición.

En Madrid fue decidida la entrega del galardón, que reconoce a esta narradora y ensayista, colaboradora de EL MUNDO de Cataluña desde su tribuna ‘Bulevar’. Nació el 12 de noviembre de 1941 en Montevideo, donde ejerció como profesora de Literatura.

El jurado ha celebrado ‘Play Station’, «un libro muy urbano y creo que audaz, por eso agradezco tanto al jurado que lo haya distinguido, porque no es un libro fácil», ha declarado Peri Rossi, nada más conocerse el premio.

La autora escribió ‘Play Station’ durante su convalecencia de un grave accidente de tráfico que la mantuvo en cama durante un largo período.

«Hay una apuesta por hablar de la soledad como una forma de rechazo y desmitificación también de la vida literaria», comentó Peri Rossi, «me honra ser la primera mujer que gana el premio en 21 años».

«El tono del libro está presidido por la sensación de soledad, la desilusión frente a las relaciones humanas y ante la evolución del mundo contemporáneo. Así que la única salida que nos queda son los juegos mecánicos», ha dicho.

El premio es de 20.000 euros y la edición de la obra en la Colección Visor de Poesía. Mientras, el madrileño Javier Vela ha logrado el Premio a la Creación Joven con ‘Imaginario’.

El jurado, que ha debido elegir entre 36 finalistas, ha estado presidido por Víctor García de la Concha y compuesto por Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Jaime Siles, Vicente Valero, ganador del Loewe en su edición de 2007, y Luis Antonio de Villena.

El exilio de Cristina Peri Rossi en España

En 1972, en las postrimerías del golpe de estado que instauró el régimen militar en Uruguay, Peri Rossi abandona su país y se exilia en España. Ha escrito todos los géneros literarios a excepción del teatro, pero se considera fundamentalmente poeta. Es traductora y crítica de libros, está convencida de que los escritores del exilio han modificado el escenario de la narrativa contemporánea.

Su carácter reivindicativo le ha granjeado algunas polémicas. En septiembre de 2007, sin previo aviso, el director del programa de Catalunya Ràdio en el que trabajaba le comunicó que le habían requerido que todos los tertulianos de su espacio tenían que «hablar catalán». Por su posición crítica fue despedida de la emisora.

«Los fascismos tienen algo en común: siempre son excluyentes. Excluyen por motivos ideológicos, de raza, de sexo… o de lengua. Y es paradójico que me ocurra a mí, Premio Ciutat de Barcelona de Poesía en 1992 por el libro que se titula precisamente ‘Babel bárbara’ y donde se exalta la diversidad de lenguas, la Babel mítica. ¿Paradójico o síntoma de los tiempos que corren? Quizás no sea casual. Quien defiende Babel es discriminada», escribió la autora en EL MUNDO días después de su destitución y promocionó un ‘Manifiesto contra la persecución lingüística’.

Su quehacer literario se ha visto recompensado en numerosas ocasiones. Obtuvo el Premio de poesía Iberoamericano de la Fundación Banco Exterior concedido por ‘Europa después de la lluvia’.

Es autora de diversos artículos publicados en periódicos, entre ellos, EL MUNDO de Cataluña. Entre sus premios, destacan el de Poesía Internacional Rafael Alberti (2002) y el del certamen de poesía Ciudad de Torrevieja (2006), que ganó con ‘Habitación de Hotel’.

Fuente: El Mundo

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Novedades Editoriales Noviembre 2008

El gigante doblado por Eduardo Casanova, Editorial Actum Caracas 2008.

Eduardo Casanova es venezolano, autor de una extensa obra. Novelas: Los Caballos de la Cólera, Hacia la moche, Las alegres campanas de la muerte, La noche de Abel, El señor de la montaña, El solo de saxofón y La última muerte de Simóneltriste, entre otras. También ha escrito algunos libros de relatos, dos poemarios y libros de ensayo. Es editor de la revista Literanova. En el 2002 ganó el Premio Guillermo Meneses por su obra narrativa.

Junta de hijas y otras periespecias, de María Luisa Lázzaro. Ediciones de la Asociación de Escritores de Mérida, Fondo Editorial «Ramón Palomares» y el CENAL, Mérida 2008.

María Luisa Lázaro es venezolana, novelista, poeta, ensayista y editora. Con una extensa obra publicada: Poemas de agua, Fuego de tierra, Árbolo fuerte que silba y arrasa, Nanas a mi hombre para que no se duerma; Novelas; Habitantes de tiempo subterráneo, Tantos Juanes o la venganza de la sota. Es amplia su obra ensayística y crítica. Ha recibido numerosos reconocimientos, su obra figura en importantes antologías nacionales y del exterior.

Con los ojos abiertos, Relatos de Ana María Velásquez, Fondo Editorial Ipasme, Caracas 2008. Presentación de Margarita Belandria.

Ana María Velásquez es venezolana, narradora, ensayista e investigadora de la Universidad Simón Bolívar. En 2003 ganó el primer lugar de Narrativa del Festival Literario de la U.C.V. Escribe cuentos y reseñas y ponencias para diarios y revistas. literarias.

Qué bien suena este llanto, novela de Margarita Belandria, Ediciones de la Asociación de Escritores de Mérida y el Centro Nacional del Libro. Mérida 2008. Esta obra recibió Mención de Honor en el I Concurso de Narrativa Antonio Márquez Salas, convocado por la Asociación de Escritores de Mérida. La publicación contiene también el poemario Otros Puntos Cardinales. La autora es venezolana, novelista, poeta, docente e investigadora de la Universidad de Los Andes.

Ponencias 8º Encuentro Internacional de Escritoras en homenaje a Elizabeth Schön. V Antología de la Asociación de Escritores de Mérida. Ediciones de la Asociación de Escritores de Mérida 2008 y el Cenal. Las ponencias se inscriben en la búsqueda del ser a través de la escritura.

Los trabajos publicados fueron presentados por escritoras e investigadoras de Perú, Puerto Rico, España, Estados Unidos, México, Argentina, Colombia, Canadá y Italia y Venezuela. La calidad de los textos enriquece el acervo bibliográfico de la literatura femenina contemporánea. Algunas de las autoras de los trabajos son: Marzena Walkowiak / Canadá; Elizabeth Altamirano / Perú; Rosario Anzola / Venezuela; Helena Sassone /Venezuela, Carmen Cristina Wolf / Venezuela; Gemma Gorga /España; Amarilis Hidalgo / Estados Unidos; Mireya Krispín /Venezuela; Maida Colón / Puerto Rico; María Luisa Lázzaro / Venezuela; Carmen Mandarino /Venezuela; Socorro Mármol Bris / España; Rosa Melo / Venezuela; Luz Marina Rivas / Venezuela; Enma Rueda / México; Lidia Salas / Venezuela; Magaly Salazar / Venezuela; Bella Clara Ventura / Colombia; Patricia Vit / Venezuela; Andrea Zurlo / Italia.

Memoria de mis días, con el sello de Grijalbo, de la poeta venezolana Lucila Velásquez. Crónica y documento político imprescindible, donde hace un recuento de sus ideas y vivencias. Ella fue una luchadora de la resistencia en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Vivió días de exilio en México, Panamá y Costa Rica. De allí nace su relación de amistad con los hermanos Castro. Narra su vida como escritora, poeta, promotora cultural, diplomática, entre cuyos resultados se encuentra la creación de la Galería de Arte Nacional junto con el Maestro Alirio Rodríguez; y su participación en la creación del Centro de Estudios Latinoamericamos Rómulo Gallegos. Es una de las voces fundamentales de la Poesía Hispanoamericana. Su extensa obra ha sido traducida en varios idiomas y publicada por importantes sellos editoriales.

Algunos de sus libros publicados: Poesía resiste, Cuadernos Americanos (UNAM) México 1955; La Singularidad endecasílaba, Cuadernos Americanos 1995; Tarde o Temprano, Colección Punta Europa Madrid 1954; El Árbol de Chernobil (Der Baum von Tschernobyl), Colección Lírica «Fischer Verlag» Alemania 1991; Algo que transparece (Etwas, das Durchsheint) 1994; Selección Antológica, Rassegna Interzazionale «Intermundia», Roma 1993; Selección Antológica Colección Cienciapoesía, Instituto Internacional Ometeca, Rutgen University, New Jersey 1996.

Publicados en Venezuela: Indagación del Día 1969; Acantilada en el tiempo 1982; La rosa cuántica 1992; El tiempo irreversible 1995; La próxima textura 1997; Se hace la luz 1999, publicado por la Colección Poesía del Círculo de Escritores de Venezuela, que está siendo traducido al inglés. Lucila Velásquez es Miembro Fundador del Círculo de Escritores de Venezuela.

María Luisa Escobar: Un nombre escrito en nuestra historia de María Antonia Palacios. Ediciones SACVEN. Caracas 2008. La autora es pianista, compositora e investigadora especializada en el estudio de la música latinoamericana. María Luisa Escobar, compositora, intérprete, Fundadora del Ateneo de Caracas en 1931 y de la Asociación Venezolana de Autores y Compositores.

Constelación de esencias, poemario de Yolanda Osuna, Editorial Venezolana, Mérida 2008. La autora fue poeta, narradora y ensayista. Licenciada en Letras y Comunicadora Soaiel. Publicaciones en Narrativa: Aire de las cinco, Muro de cobre; en Poesía: Talismán. Su obra figura en varias antologías nacionales e internacionales. Su obra ensayística ha sido premiada por la Unión Nacional de Mujeres en 1953, por síntesis biográfica de Teresa Carreño. Recibió el Premio Edoardo Crema 1975, por Vallejo, el poema, la idea. Premio Municipal de Ensayo por su libro La memoria de los días, editado por la Academia Nacional de la Historia.

Literatura y vida

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Celebración del Día del Escritor

El Círculo de Escritores de Venezuela y el Colegio Emil Friedman se complacen en invitarle al Acto de Conmemoración del Centenario del nacimiento del Profesor Emil Friedman y a la celebración del Día del Escritor.

Fecha: 29 de noviembre de 2008
Hora: 11 am
Lugar: Sala Mozart del Colegio Emil Friedman, Urb. Los Campitos

Programa:

  • Palabras de Pablo Argüello y Carmen Cristina Wolf
  • Imposición de Condecoraciones
  • Concierto del Trío Academus
  • Brindis de honor
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Miguel Gomes: Viudos, sirenas y libertinos

Miguel Gomes estará en Caracas esta próxima semana y el jueves 27 presentamos su nuevo volumen de cuentos y noveletas Viudas, sirenas y libertinos, parte de la colección Papiros de la Editorial Equinoccio. Abajo el texto de contratapa y anexa la invitación. Sería un gusto que pudieran compartir esa velada con nosotros. A las 7 pm en El Buscón.

Viudos, sirenas y libertinos

«Miguel Gomes es, sin duda, no sólo el más importante cuentista venezolano de su generación (la de los nacidos en los años sesenta), sino también uno de los primeros de las últimas tres décadas. Por su complejidad, por su manejo técnico, por la comprensión del arte narrativo, por sus lecturas y por su lenguaje, la cuentística de Gomes es una especie única, incomparable con la de sus contemporáneos, pues se eleva a unas dimensiones y aspira a una universalidad poco frecuente entre nosotros. Si a ello sumamos sus obsesiones temáticas -el desarraigo, la extraterritorialidad, la suerte de latinoamericanos viviendo mundos que no son propios, el cruce de lenguas y las múltiples facetas del erotismo- tendremos un retrato de la venezolanidad cosmopolita en vías de extinción: la última aspiración a creernos ciudadanos del mundo. El nivel de su cuentística crece con cada libro y lo ubica en un selecto grupo de autores latinoamericanos que, contra viento y marea, rinde tributo a ese género proteico llamado cuento sin complejos ni minusvalías. La fuerza y consistencia de su obra es tal, su compromiso literario tan alto, que ya descuella por sobre el horizonte de sus coetáneos y lo acerca a categorías más cercanas a la reinvención del género.»

Antonio López Ortega

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Universales de la Cultura Chilena

La Sebastiana, casa de Neruda

Gabriela Mistral y Pablo Neruda, Premios Nobel de Literatura 1945 y 1971

El Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, la Embajada de Chile y el Círculo de Escritores de Venezuela, rindieron homenaje a dos personajes universales de la literatura, Gabriela Mistral y Pablo Neruda. El Acto se llevó a efecto en la sede de Unesco-Iesalc, con una exposición de Muestras de Fotografías y un coctel, al que asistieron representantes del Cuerpo Diplomático, medios de comunicación, intelectuales y personas ligadas al mundo de la cultura. Sobre ambos poetas, los escritores venezolanos Alajo Urdaneta, Raquel Moreno de Rojo y Álvaro Pérez Capiello leyeron ensayos, que forman parte de un libro a ser editado próximamente. El Embajador Rolando Drago y el Director José Carvalho rindieron homenaje a Neruda y a Mistral, mediante trabajos que serán publicados en la Revista del Círculo de Escritores de Venezuela y formarán parte del mencionado libro.

Mistral, la primera poetisa latinoamericana en recibir el máximo galardón, por su obra literaria y por su destacada labor como defensora de los derechos de la mujer y de la niñez en abandono en los pueblos del mundo.

Pablo Neruda, con su personalidad avasallante y una obra literaria descomunal, ha suscitado y aún provoca discusiones apasionadas, los que reconocen la altura de su lenguaje poético, y aquellos que critican su verbo exuberante. Su vida transcurrió entre amigos y enemigos por sus posiciones políticas; no obstante, en poesía puede hablarse de un antes y un después de Neruda. Su poesía es un ejemplo para las generaciones de intelectuales, por su voz de denuncia ante las injusticias y su oposición a las guerras. Escribe Raquel Moreno de Rojo: «La visión y expresión del poeta revive la silenciada voz del pueblo, que clama, Paz, Libertad y Justicia.»

Recordemos las palabras de Rafael Alberti sobre su amigo Neruda, amante generoso y defensor de España y sus poetas:

«Pablo, cuánto te recordamos y amamos los poetas españoles, qué orgullosos estamos de tu inmensa voz engarzada a las nuestras. Tú exaltaste la imagen de Federico (García Lorca), a quien querías y admirabas infinitamente. Tú apreciaste el diamante de Góngora, te sentiste en lo hondo de Quevedo, en la gracia amorosa y aventurera de Villamediana. Tú ayudaste a modelar la figura culta y silvestre de Miguel Hernández, de quien llegaste a hablar como de un hijo…»

Gabriela Mistral y Pablo Neruda, estirpe de poetas que se enfrentan a los desafueros del poder y a las injusticias de su tiempo.

Nuestra profunda gratitud al Excelentísimo Señor Embajador de Chile Rolando Drago, al Director de Unesco-Iesalc, Dr. José Renato Carvalho y al Dr. Juan Antonio Córdova, Consejero Cultural de la Embajada de Chile, por invitar a la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela a unirnos a esta conmemoración. Hacemos un reconocimiento especial a la Directiva de la Mesa panamericana de Mujeres de Venezuela, por la donación de una pintura de Gabriela Mistral a la Embajada de Chile, y al personal de estas Instituciones por su eficiencia y gentileza.


Gabriela Mistral

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