LA EDAD DEL FUEGO SERENO, POR FARAH CISNEROS

Farah Cisneros

La edad del fuego sereno
Por Farah Cisneros
Hacerse viejo es una conquista.
No un accidente del tiempo, no un descuido de los años, sino un privilegio, un rito, un fuego que no se apaga: se transforma.
A cierta altura de la vida, cuando el cuerpo empieza a murmurar sus quejas, cuando los nombres se nos escapan como mariposas veloces, cuando el calendario ya no impresiona, algo profundo se enciende en lo invisible.
Una lucidez nueva. Una fidelidad hacia lo esencial. Una paz que antes no sabíamos nombrar.
Porque no se trata solo de sumar años, sino de habitar el tiempo. De volverlo carne, conciencia, plenitud.
Y para eso hace falta coraje.
Coraje para despedir lo que ya no vuelve.
Coraje para sostener el espejo sin disfraz.
Coraje para abrazar el presente sin resentimiento, sin melancolía, sin esa nostalgia que a veces nos roba el ahora.
La vejez no es un ocaso. Es otro tipo de luz.
No más tibia, sino más íntima.
No menos intensa, sino más sabia.
No menos viva, sino más libre.
Ahora los días ya no se desgastan en la urgencia, sino que se cultivan.
Se amasa el tiempo como un pan sagrado: con manos lentas, con hambre verdadera.
Y se agradece —¡cómo se agradece!— lo que antes se daba por hecho: una mañana sin dolor, una charla larga, el sol en la cara, la risa que brota sin explicaciones.
Ya no se corre detrás de nada.
Porque lo que importa, ya está.
Y lo que aún no llegó, tampoco apura.
Porque hacerse viejo también es aprender a esperar con amor.
Es saber que hay frutos que solo maduran en la estación justa.
La vejez, si se la habita con dignidad, es una maestra generosa.
Nos enseña a soltar sin perder.
A recordar sin anclarse.
A amar sin condición.
A vivir con menos, pero sentirlo todo más.
Y el legado, ese misterio que tantos persiguen, no está en lo que dejamos, sino en cómo nos quedamos en quienes amamos.
Un gesto, una frase, una mirada limpia, pueden marcar una vida más que cualquier herencia.
El verdadero legado es una forma de estar.
Es la paz que sembramos, la alegría que sostenemos, la libertad que irradiamos.
Hacerse viejo es, quizás, el mayor acto de presencia.
Porque todo lo vivido se condensa en un solo punto: este instante.
Y quien lo honra, quien lo mira con ojos despiertos, con gratitud ardiente,
quien lo vive sin miedo ni negación, es ya eterno.
Farah Cisneros. Nació en Caracas. Escritora, pinealista y mentora.

Facilitadora en Procesos de Cambio y Transformación Personal
Master Coach Neuro-Linguistic Programming PNL
Certified Heal Your Life Teacher Philosophy Louise Hay
Fundadora y Directora de EGP. Escuela de Gerencia y Pensadores
Autora del libro ¡Haz lo que te dé la gana!
Produce, coordina y desarrolla el Programa de Entrenamiento y Desarrollo Integral
Personalizado-PEDIP de EGP. Escuela de Gerencia y Pensadores
Directora de Relaciones Institucionales del Círculo de Escritores de Venezuela.

@FARAH_CISNEROS farahcisneros@hotmail.com –
escueladegerenciaypensadores@gmail.com
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Se lee como una película

Se lee como una película 

Por Edinson Martínez

 

Las notas que por fin han conquistado estas páginas son el resultado de reiterados intentos por centrar las ideas sobre un contenido asaltado a cada rato por el asombro de las casualidades. 

Culminando de leer El afgano y, contrario a mi costumbre, me tomé una fotografía con el libro en las manos para inmediatamente postearla en mis redes sociales. Al margen, se me ocurrió enviar la misma foto a unos pocos amigos recomendándoles al pie de la imagen la lectura de la novela. El caso es que, mientras la leía, en varios instantes me sentí como si estuviera viéndola en una película, por eso, cuando le escribí a mis amigos sobre ella, simplemente les remití la foto con la leyenda “Se lee como una película. Te la recomiendo”.

En el curso de su lectura pensaba en ocasiones sobre sí aquellos hechos que se contaban en la obra habían efectivamente ocurrido. Y, al propio tiempo, me preguntaba sobre si la novela no habría sido llevada ya al cine, pues no sería nada raro que así hubiera ocurrido en virtud de la pluma que firma el libro.

The Afghan, fue publicada en el Reino Unido por Frederick Forsyth en 2006, bajo el sello editorial Random House Mondadori, la misma casa editorial que lo edita en español recién comenzando el invierno del mismo año. 

El célebre autor británico tiene en su haber varias novelas llevadas al cine – El día del Chacal. (1971), Los perros de la guerra. (1974), El expediente Odessa. (1972)–. Su estilo asombra por la admirable compenetración entre una narrativa escrita como un novelista, al propio tiempo que despliega la historia con la rigurosidad de un periodista acucioso. Al final, el lector podría concluir perfectamente que aquello que ha leído o visto en el cine es una historia verídica y no un texto de ficción. 

En sus libros no hay espacio para la prosa poética que observamos en otros novelistas de su mismo género, o en aquellos colindantes con el tipo de narrativa donde el suspenso, la ansiedad, la intriga, el misterio y la incertidumbre son las emociones predominantes en el desarrollo de la trama. Frederick Forsyth destaca por su trabajo donde amalgama realidad con ficción, escudriñando en la vida real sobre acontecimiento históricos para luego desarrollarlos con maestría como una ficción que pareciera suplantar la realidad. No hay campo para la subjetividad narrativa en sus obras, es lo que percibo al leerlas, y por eso creo que es su sello particular al momento de abordar su creación. Quizás sea eso –se me ocurre pensar sin mucho análisis–  lo que allana el camino para que los guiones cinematográficos basados en sus textos hayan alcanzado el éxito que han obtenido inmediatamente de proyectarse en las salas de cine. Podría afirmar que, esa es su singular alquimia, puede gustar o no, y hasta desagradar a quienes buscan en el texto de un escritor un cierto vuelo intimista en una especie de embelesado placer con las palabras reproduciendo una realidad. 

 

Entre 1976 y 1977 tuve la ocasión de ver el film El Día del Chacal. Era muy joven, entonces, y me limité a verlo como una buena película. Esta producción cinematográfica se había estrenado en 1973 fuera de Venezuela, pero más o menos para le fecha que indiqué antes, llegó al cine de mi ciudad; una proyección inusual en una sala de cine acostumbrada a filmes comerciales algo más del consumo masivo, en este caso, por ejemplo, Rocky y La profecía, casualmente del mismo periodo.

El guión de El Día del Chacal es de Kenneth Ross basado en la novela de nombre similar de Frederick Forsyth que había sido editada en 1971. La publicación, una vez en manos de los lectores, al poquísimo tiempo se convirtió en un best seller, calculándose por algunas fuentes el umbral de ventas en unos 75 millones de ejemplares hasta el presente. En la pantalla grande fue asimismo un exitazo en taquilla durante varios años, pero el caso es que, entonces, no se me ocurrió escudriñar sobre los hechos que se presentaban en el film. Y no es sino mucho después, cuando leí Los Centuriones. (1960), de Jean Lartéguy, un escritor y periodista francés que, a mi juicio, es quien mejor guarda similitud con el estilo de Frederick Forsyth, cuando decido investigar sobre el asunto de fondo en El Día del Chacal. La curiosidad me llevó en aquel tiempo a buscar la novela y leerla, posteriormente a indagar y descubrir que los hechos narrados en realidad tenían un sustento histórico de clara inspiración para la obra. Como igualmente sucede con Los Centuriones.  

Así, pues, en realidad, el intento de magnicidio para acabar con la vida del presidente francés Charles de Gaulle, nudo de la trama fílmica y por derivación del libro de Frederick Forsyth, había ocurrido efectivamente el 22 de agosto de 1962. Desde luego que los hechos no se desarrollaron exactamente como se cuentan en la historia, porque en este caso, dejaría de ser una novela, una obra de ficción, como en realidad lo es, para convertirse en su lugar en una crónica o en un documento periodístico.  Pero, ciertamente, el atentado, en efecto, ocurrió, y para más señas, fue una operación que involucró francotiradores para, con una precisión milimétrica, conseguir que el gobernante no escapara con vida, como bien se plasma en la película. En la novela, asimismo, se relata todo el proceso de planificación y la ejecución del atentado haciendo uso de la ficción histórica. 

Por cierto, y a propósito del Chacal, no puedo dejar pasar la oportunidad para señalar lo que se cuenta sobre el terrorista venezolano Carlos Ilich Ramírez, quien alcanzó notoriedad internacional entre las décadas de los años setenta y ochenta del siglo pasado como el hombre más buscado por sus atentados y secuestros a nombre de la causa palestina. Justamente para la fecha en que se estrena el film comentado. 

El caso es que, durante su persecución por varios países, sin tener clara todavía la identidad del terrorista, en Londres, se produce el allanamiento a una residencia donde se presumía su ubicación, al llegar las autoridades no lo encuentran y, en su lugar, entre todas las evidencias levantadas se consiguen con un ejemplar del libro de Frederick Forsyth, El Día del Chacal, a partir de ese momento, entonces, para la prensa mundial y para las agencias de seguridad europeas, el sujeto que más tarde identificarían, se conocería como el Chacal, mote con el que aún se le nombra.  

Pues bien, retomando el caso de El Afgano, debo señalar que, admirado por la abundancia de detalles encontrados en su lectura, la manera como se estructura la obra, por otra parte, y la diversidad de contraste y contextos geográficos presentes en ella, en ciertos momentos me parecía estar sentado en una sala de cine viendo su proyección, mientras que, al propio tiempo, me interrogaba sobre si esta novela no habría sido llevada al cine, me asaltaba, asimismo, la idea sobre el fundamento real de la historia escrita, algo similar al caso de El Día del Chacal. La verdad no puedo asegurar que se haya filmado una película basada en el libro, es muy probable, en cuanto lo determine, si es que la hay, la veré, y lo haré con la natural expectativa para apreciar su fidelidad al texto escrito por Forsyth. 

En El Afgano la secuencia narrativa, el manejo de los tiempos, la voz del autor, los diálogos, y todo el ámbito contextual donde se desarrolla la trama, es casi, de hecho, una película. Este es un mérito innegable del autor británico cuando escribe sus novelas, como en igual sentido podría decirse de las novelas de Morris West, autor australiano quien también posee una destacada cantidad de obras llevadas al cine.  

El telón de fondo de la obra objeto de estas líneas es el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2011, sin ese hecho histórico no habría podido concebirse El Afgano. Sin embargo, la trama gira alrededor de la lucha contra la amenaza global del terrorismo islámico en periodo posterior a los ataques. Es, por tanto, una publicación que tercia de manera excepcional sobre un tema de palpitante actualidad. Así, entonces, la novela se inicia con un, si se quiere, desprevenido incidente que pone al descubierto toda una operación terrorista a gran escala a punto de llevarse a cabo, de allí que su narrativa se desarrolle bajo el dominio del suspenso, de la intriga, en el que, por cierto, el autor no busca presentarnos el prototipo de un protagonista al estilo de las obras de Ian Fleming, ni las disyuntivas morales de los personajes involucrados en conspiraciones como en las obras de Morris West, ese otro de los grandes del género del suspenso y la intriga. Ni una ficción cercana a la de John Katzenbach cuyos textos, ciertamente, plenos del suspenso, no alcanzan las proporciones de la documentación, del soporte y de la perspectiva, si se quiere, política, que encontramos en la creación literaria de Forsyth y en la de Jean Lartéguy, que, si me obligara a compararlos, concluiría que sus trabajos fusionan admirablemente, como dije antes, la ficción con un abordaje periodístico que sobresale por su pesquisa para armar con una lógica coherencia la verosimilitud de la trama. A ambos les inspira la historia, los conflictos reales, en especial aquellos que por su calibre conmocionan a colectividades mundiales, es la vena periodística, en ese sentido, el nervio vital que los impulsa, y lo hacen sin ceder un milímetro en beneficio de cualquier forma de prosa poética, intimista, o de identidad narrativa marcada por una reflexión personal, a diferencia, por ejemplo, de Michael Ondaatje, quien explora sucesos históricos del mismo orden, pero incorporando en este caso y a contrapelo de los citados, su voz reflexiva y emotiva amalgamada subjetivamente con la objetividad que aprecia. 

En El Afgano, entre otros aspectos, por ejemplo, me llamó mucho la atención la mención que en alguna parte de la obra se hace sobre el asesinato de dos marineros venezolanos en Puerto España, Trinidad, tripulantes de una embarcación de nombre Doña María bajo el mando de un capitán, también venezolano, de nombre Pablo Montalbán. Este hecho se inscribe en el contexto del plan terrorista que fraguaban unos extremistas desde el otro lado del mundo. Cuando se lee la obra, y se pasea uno por sus detalles, no hay más opción que la de calificar al escritor como alguien dotado de una mente ingeniosa, sumamente cuidadoso, al extremo, podría decirse, para no dejar cabos sueltos en los detalles de la historia. 

 

“En un sórdido bar junto al muelle en Puerto España, Trinidad, dos marineros mercantes fueron asaltados y asesinados por una banda del lugar. Las puñaladas se las habían asestado manos expertas. 

Cuando llegó la policía, los testigos se vieron súbitamente aquejados de amnesia y solo recordaban que cinco asaltantes habían provocado la pelea y que estos eran isleños. […]  

[…] No habían tratado de robar las carteras de los hombres muertos, así que la policía de Puerto España los pudo identificar de inmediato: eran ciudadanos venezolanos y miembros de la tripulación de un barco del mismo país, que seguía en el puerto.

Los detalles del envío de los cuerpos de vuelta a Caracas recayeron sobre la embajada y el consulado venezolanos, mientras el capitán Montalbán se ponía en contacto con su agente local para sustituir a los marineros. El hombre fue dando voces y tuvo suerte. Encontró a dos jóvenes y educados indios de Kerala ansiosos por embarcar que se habían pagado una travesía alrededor del mundo con su trabajo y que, aunque carecieran de la carta de ciudadanía, tenían billetes de buenos marineros perfectamente válidos.

Embarcaron, se unieron a los otros cuatro marineros que componían la tripulación y el Doña María zarpó tan solo un día después de lo previsto.

El capitán Montalbán sabia vagamente que la mayor parte de la población de la India es hindú, pero no tenía ni la más remota idea de que también hay ciento cincuenta millones de musulmanes.”

    El Afgano. (2006). Frederick Forsyth

 

Frederick Forsyth falleció a los 86 años el pasado 9 de junio, muy probablemente cuando ya culminaba de leer El Afgano, y como en una conjunción precisa y misteriosa de ribetes cuánticos, me tomaba la fotografía para enviársela a mis conocidos para su lectura. Así, que, reitero ahora lo comentado en aquel momento. Lean la novela. Se lee como una película. 

 

Edinson Martínez. Escritor, economista, editor y radiodifusor.  Miembro activo del Círculo de Escritores de Venezuela. Es autor de la novela «Vidas paralelas» (2014) y es un destacado articulista de conocidos diarios.

 

Editora: Carmrn Cristina Wolf

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Selección de poemas de Aurelio García Martínez

¡ALGO SE AVECINA!

¡Algo se avecina!

Quizá un cambio importante,

como augura la mayoría.

¿Realidad o ficción?

Mera incertidumbre.

 

Cruje la calle,

ecos de renovación trae el viento,

anhelo y temor se contraponen.

Cae la desesperanza como lluvia

humedeciendo almas a su paso.

Con fe las secan y ocultan razones.

 

Cuando la turbulencia arropa,

avezados exploradores o marinos,

jamás pierden de vista el norte.

Garantía segura de arribo a puerto.

 

¿Sucederá?

Hay indicios, pero…

Nadie sabe cuándo,

nadie sabe cómo,

nadie cree en los pronósticos.

 

Pero hoy,

la sapiencia popular,

intuye un cambio.

 

CARACAS Y SUS ARISTAS

 Caracas la irreverente…

 

¡De gente como su clima!

Capaz de pasar con rapidez,

de un impoluto cielo añil

a un tempestuoso gris plomizo…

Sin perder jamás la compostura.

 

Donde la algarabía de las aves

se suma al bullicio del tráfico.

El insondable murmullo citadino.

Guacharacas, loros y guacamayas

alegran el valle caraqueño.

 

Caracas la utópica…

 

Sus modernas edificaciones

relegan la herencia colonial,

aunque de Galipán a Macarao

y del Junquito al Hatillo

aun se perciba nostalgia por el campo.

 

Caracas la histórica…

 

Semillero de héroes, pensadores y poetas.

Colmena de renovadoras ideas.

Baluarte de la soberanía

y de abrir caminos sin chaperón.

Faro de la libertad.

 

Por los recovecos de sus calles,

la imaginación descubre espectros.

Enigmáticos personajes

con cuyo nombre o acción,

quizás se bautizó alguna esquina.

 

Caracas la obra de arte…

 

Delineada por la naturaleza

entre imponentes montañas,

la engalana un verdor primaveral,

su impredecible arquitectura

y la envidiable belleza de sus mujeres.

 

Caracas la ausente…

 

Atada al corazón y nostalgia

de sus emigrantes.

Recordada por el Gabo e Isabel Allende.

Evocación de olores y sabores.

¡Amores imposibles de olvidar!

 

ME NIEGO A LEER CIERTOS POEMAS

 

¡Me niego a leer ciertos poemas!

 

En el texto de un poema,

siempre espero encontrar lo sublime:

belleza, sentimientos y emociones.

Cosa difícil de disfrutar en algunos,

ante la sombría conducta de sus autores.

 

Al tener a la vista sus atrocidades,

¿cómo podría leer composiciones de:

Hitler, Stalin, Mao o Karadzic,

cuando fungían ayer de “poetas”;

o… de quienes hoy siguen sus pasos?

 

No sé si para ellos es una forma de escape,

de huir a la seducción del poder,

una idea para congraciarse con el ego

o se trata de aparentar lo inocultable.

 

Muestras de luz tenue,

frente a una inmensa oscuridad.

 

¡Me niego a leer ciertos poemas!

 

De quienes enarbolan el dolor y el sufrimiento,

y a la par,

tratan de escribir hermosos versos.

Pero en vez de tinta y pluma,

parecieran usar sangre y balas.

 

 

¡BENDICIÓN MAMÁ!

En recuerdo de mi madre: Pilar

 

Me invade la añoranza.

Vislumbro a mi madre arreglada

siempre impecable,

aun recién levantada

(parecía acostarse vestida).

Sonriente y bella,

laborando y pendiente de todo.

No había detalle capaz de escapársele.

 

Me veo muy pequeño,

jugando en el piso,

carrito en mano a su alrededor.

Ella bordando un vestido de novia.

 

Gran costurera y mi padre ebanista.

Formaron familia en simbiosis perfecta

a través del hilo invisible del amor,

del cual salió este escritor y su hermana.

 

Dura con los hijos,

consentidora con sus nietos,

maravillosa esposa,

alcahueta del yerno y la nuera

y fiel amiga.

 

Hoy brindaré por ti.

¡Bendición mamá!

 

 

TE FUISTE TARAREANDO UNA MELODÍA

 

En recuerdo a Sali Salcedo

 Ahora,

fiestas y encuentros

serán termómetro de su ausencia.

En medio del vacío,

cuando la música nos impregne

y resuenen aquellas piezas,

deleite de su repertorio,

en el fondo,

al agudizar el oído,

escucharemos su rumor inmaterial.

 

Cómo olvidar su sonrisa,

los comentarios irónicos

y esa melodiosa voz.

Atrás quedan las tertulias

sobre política y cultura.

Conversaciones de altura

y respeto a toda opinión.

 

Estar por Cocorote, Calabozo y Caracas,

se alargó a otros países

y al español de sus canciones

se sumó el italiano.

 

 

Libre como el viento,

narraba anécdotas de sus viajes,

una de sus pasiones.

Planificaba una nueva ruta,

no lo mencionó,

y cuando menos lo esperábamos

cogió camino.

 

Eterno despistado,

olvidó el cuatro, las maracas

e iba alegre,

tarareando canciones de los años sesenta.

Aurelio García  Martínez. Poeta, ensayista y educador. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela.

Editora de la web: Carmen Cristina Wolf

 

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MARIELA CORDERO, SELECCIÓN DE POEMAS

Cuatro Poemas de Mariela Cordero

 Frágil como lo absoluto

 Frágil

como lo absoluto

así

emerge

la caricia

 

La levedad que estalla

 

Asciende

nadie la vio venir

con su paso vacilante

y todo aquel temor enrarecido

bebiendo su sudor

cerrando su boca con el beso de la angustia.

 

Otro escalón

y se zafa de la mordaza.

 

Grita debajo de la piel,

lo que era un suave síntoma

acaricia hasta estallar.

 

El principio del cielo

 

La radiación  es una tiránica ama

que desea  lamer con su incendio

a todos los cuerpos

que se mueven, vibran o se arrastran

sobre la tierra.

Persigue la saciedad de estallidos ardientes

o el goce  sanguinario del mediodía.

Al mismo tiempo, debajo  de  lo absoluto

las  bocas  se enrojecen

al pronunciar la palabra

sed.

 

La liturgia del sol

 

Nos creímos dueños

de la liturgia del sol

de la ceremonia

tan pura

de la entrega.

 

Pero solo tenemos

una única posesión:

La imagen

que no cesa de cambiar.

(Inédito)

Mariela Cordero. (Valencia, Venezuela) es abogada, poeta, escritora, traductora y artista visual. Su poesía ha sido publicada en varias antologías internacionales.Ha recibido algunas distinciones entre ellas:Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik Argentina (2014). Primer Premio del II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015). Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015) Premio Micropoemas en español del III concurso TRANSPalabr@RTE 2015.Primer Lugar en Concurso Internacional de Poesía #AniversarioPoetasHispanos mención calidad literaria, España (2016). Finalista Premio Internacional de Poesía Aco Karamanow, Macedonia (2022) Premio Mundial de Literatura Rahim Karim (2022). Premio Mundial César Vallejo. Ha participado en numerosos recitales dentro y fuera de Venezuela.

Ha publicado los poemarios: El cuerpo de la duda Editorial Publicarte, Caracas,Venezuela(2013) Transfigurar es un país que amas (Editorial Dos Islas, Miami,Estados Unidos (2020). La larga noche de las jaurías Editorial Nautilus, España (2023)

 

Editora de la web: Carmen Cristina Wolf, poeta, ensayista y gestora cultural

 

 

 

 

Mariela Cordero. Valencia, Venezuela. Es abogada, poeta, escritora, traductora y artista visual. Su poesía ha sido publicada en varias antologías internacionales .Ha recibido algunas distinciones entre ellas: Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik Argentina (2014). Primer Premio del II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015). Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015) Premio Micropoemas en español del III concurso TRANSPalabr@RTE (2015) .Primer Lugar en Concurso Internacional de Poesía #AniversarioPoetasHispanos mención calidad literaria, España (2016). Finalista Premio Internacional de Poesía Aco Karamanow, Macedonia (2022)) Premio Internacional Sahitto a la Excelencia Literaria (2023). Premio Literario Naji Naaman, Líbano (2025). Ha publicado los poemarios: El cuerpo de la duda Editorial Publicarte, Caracas, Venezuela (2013) Transfigurar es un país que amas (Editorial Dos Islas, Miami, Estados Unidos (2020). La larga noche de las jaurías Editorial Nautilus, España (2023) Sus poemas han sido traducidos al hindi, checo, estonio, serbio, shona, uzbeko, rumano, macedonio, coreano, hebreo, bengalí, inglés, árabe, francés, chino, ruso y polaco. Actualmente coordina las secciones #PoesíaVenezolana y #PoetasdelMundo en la Revista de Poesía Poémame (España). Asesor Editorial de la revista del Instituto de Simbología (Corea del Sur).

 

 

 

 

 

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GALLEGOS Y DOÑA BÁRBARA

Jesús Peñalver
Jesús Peñalver

Gallegos y Doña Bárbara

Jesús Peñalver

Doña Bárbara, la obra cumbre de Rómulo Gallegos, apareció el 15 de febrero de 1929, hace 96 años.
Se sabe que Rómulo Gallegos fue político, maestro, presidente y, desde luego, un grande escritor. Por eso el homenaje hoy a propósito de Doña Bárbara, su obra cumbre publicada por Editorial Araluce el 15 de febrero de 1929, en Barcelona, España. Y la mención de su excelsa figura en razón de una nueva edición del premio que lleva su nombre, y otrora tendría una importancia de fama y valiosa significación mundiales.
Me he propuesto recoger algunas breves referencias sobre esta obra y el escritor. Veamos:
La novela comenzaba (había escrito el autor): “Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen meridional”, pero Gallegos decidió modificarla de esta forma —se dice que a sugerencia del poeta Andrés Eloy Blanco—: “Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha”.
 El poeta Andrés Eloy Blanco fue abogado de Doña Bárbara. El poeta, que también fue un eminente hombre de leyes, ejerció su profesión de abogado en Apure, y fue contratado para defender a doña Francisca Vásquez de Carrillo (la Doña Bárbara de Rómulo Gallegos). De modo que fue el poeta quien le presentó a Gallegos a la mujer que sería su personaje, conocida en vida como Pancha Vázquez en las sabanas del bajo Apure.
Fue Andrés Eloy quien le comentó las características de esta mujer al escritor Rómulo Gallegos. Era toda una mujer que se parecía a un hombre para jinetear caballos, y enlazar cimarrones, codiciosa, supersticiosa, sin grimas para quitarse de por delante a quien le estorbase.
 El Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos fue creado en honor al novelista y político venezolano el 6 de agosto de 1964, mediante un decreto promulgado por el entonces presidente de Venezuela, Raúl Leoni. Los primeros tres ganadores fueron Vargas Llosa con La casa verde, 1967; García Márquez con Cien años de soledad, 1972, y Carlos Fuentes, con Terra Nostra, 1977.
La actriz mexicana María Félix como Doña Bárbara en el filme de 1943 dirigido por Fernando de Fuentes. Se cuenta que cuando Rómulo Gallegos vio por vez primera a María Félix, exclamó: “Allí está mi Doña Bárbara”.
 Muchos se preguntan por qué Rómulo Gallegos no está en el Panteón Nacional.
Por decisión propia. En vida el escritor manifestó su voluntad de ser sepultado al lado de su “amada Teotiste”. Hoy sus restos —los de ambos— reposan en el Cementerio General del Sur.
Finalmente, este soneto que el poeta Andrés Eloy escribiera a Gallegos, estando ambos en el exilio, en México:
Rómulo, ya la patria está muy lejos;
la escucho ya en canciones y relatos,
la busco ya en sus cartas y retratos,
la encuentro ya como al amor los viejos.
No digo aquella de los cien reflejos
en el machete de sus arrebatos,
sino la sin maldad y sin zapatos,
de pie y de agua, como los espejos.
Ya no queda no más la que escribiste;
en tus libros su olor y su cadencia,
su azul remoto en tu camino triste,
su rumbo y su paisaje en tu conciencia,
lo demás es tu pálida Teotiste,
la mitad gloria y la mitad ausencia.
Andrés Eloy Blanco. Cuernavaca, 1954
Por mi parte, y en esta hora de angustia, ojalá desaparezca El Miedo, todo vuelva a ser Altamira y la barbarie se vaya “más lejos que más
Jesús Peñalver. Escritor venezolano (Barcelona, Anzoátegui, 1964). Abogado de la Universidad Santa María (USM, 1988) y especialista en derecho administrativo (USM, 1988). Profesor en la Universidad José María Vargas (UJMV). Tallerista del Consejo Nacional de la Cultura (Conac) en materia de legislación cultural y descentralización del sector cultura. Asesor de la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados del Congreso de Venezuela. Asesor de la Comisión de Cultura del Colegio de Abogados del Distrito Federal. Consultor jurídico adjunto y adjunto al director general de la Fundación Teresa Carreño. Asesor jurídico de Clada-Danzahoy, Fundación Artistas por la Vida y de Fundavisual Latina. Abogado de varias empresas e instituciones privadas. Agente de la propiedad intelectual. Consultor jurídico de la Fundación Cinemateca Nacional y de la Fundación de la Diversidad Cultural. Actualmente columnista de varios diarios en Venezuela, Miami y Suramérica, así como en páginas de Internet.

Editor de la web: Carmen Cristina Wolf

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SELECCIÓN DE POEMAS DE MARGARITA BELANDRIA

Margarita Belandria

 

 Sublevación

Has hecho mis ojos para mirar la nada,

mi lengua incapaz de pronunciarte,

mis oídos sordos a la sinfonía de las esferas.

Abro la puerta por donde salió la ausencia:

los árboles gritan su caída;

las piedras, su silencio.

Los corazones golpean furiosos en los pechos afanados,

y un alcatraz vigila el eco de su corazón dormido.

Mi alma delgada de tristeza se subleva.

Clama en el áspero color  de los desiertos,

en el grueso sabor  de la tiniebla.

Como yo aquel día

has puesto un silbido en el roto corazón de la calandria,

y un nidal secreto en cada bosque de la Tierra.

Desde esta tierra querida de la muerte

lenguaradas  se alzan en busca de tu nombre.

Callado el cielo  oscurece  herbolarios tropicales,

borrando de tristeza ciertas tardes,

aquella esquina no mirada.

Por ti los lirios cayeron de rodillas

y una barca ligera se arriesga en profundidades marinas.

En la tarde postrera regresas una nube

a la niña que juega con  zafiros.

 

La yerba de las rosas

Despido sin duelo los festines.

Un aplauso sacude los huesos de  mis manos,

las  que retiran la yerba de las rosas

que tiemblan  al rumor de los clamores

maldiciendo al  colmillo  enrojecido

que muerde el dolor de los corderos.

Manos para  siembras afanadas,

para tantear oleadas de palomas

que olvidadas de nidos y algodones

muy lejos se alejan arrullando.

 

 Cuando la tarde muera

Mañana cuando llueva miraré a la araucaria con sus viejos temblores.

Cantaré aquella canción mañana mismo cuando la tarde muera.

Entonces, ¿quién estará en la puerta  cuando  el invierno venga?,

¿quién  en la sala para  escuchar del viento  su gemido?

Pienso en qué harás con la delgada huella que dejé en tus manos,

con esa lágrima que saltó al lugar por donde tu alma se levanta.

Recuerdo  en tus ojos el revoloteo de golondrinas

y en tu boca  el susurro quedo de las abejas errantes.

Voy soñando  tus manos imposibles,

y tus pies enrumbados por lugares que ignoro.


Margarita Belandria nació en Canaguá, capital del municipio Arzobispo Chacón del estado Mérida , Venezuela.Escribe ensayo, cuento, novela y poesía, es jurista y magíster en Filosofía y profesora titular de la Universidad de Los Andes (ULA) en el área de Filosofía, Lógica y Hermenéutica. Autora de libros y numerosos ensayos publicados en revistas impresas y electrónicas. Es miembro activo de la Sociedad Venezolana de Filosofía, Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes, Red Iberoamericana de Kant: Ética, Política y Sociedad (RIKEPS). Colegio de Abogados del Estado Mérida. Asociación de Escritores de Mérida. Círculo de Escritores de Venezuela.
Algunas de sus publicaciones:

Qué bien suena este llanto (Coedición del CENAL y la Asociación de Escritores de Mérida. Mérida, 2006), novela  que recibió Mención Honorífica en el I Concurso de Narrativa «Antonio Márquez Salas», convocado por la Asociación de Escritores de Mérida, septiembre de 2004. Esta novela fue objeto de estudio en el Seminario sobre Escritoras Iberoamericanas, en la Maestría de Literatura de la Universidad de Los Andes y ha sido reseñada por distintos autores españoles y venezolanos, entre ellos José Calvo González, Eduardo Casanova Sucre, Ricardo Gil Otaiza y Gladys Portuondo.

Segunda edición de la novela Qué bien suena este llanto. Dirección de Cultura de la Universidad de Los Andes (ULA). Mérida-Venezuela, 2016.

Libro de poemas Otros puntos cardinales (Coedición del CENAL y la Asociación de Escritores de Mérida. Mérida, 2006). Este poemario obtuvo Mención de Honor en el II Concurso de Poesía «Simón Darío Ramírez», convocado por la AEM en el año 2005.

Editora de la web: Carmen Cristina Wolf

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ARMANDO ROJAS GUARDIA Y LA PATRIA DE SU POESÍA

Armando Rojas Guardia

                       Fotofrafía: Mariam Krasner

Por Alberto Hernández

1

Desde el mismo instante del poema, el autor designa su patria. La de Armado Rojas Guardia comenzó cuando trazó el primer verso que lo consagraría  como uno de los poetas más importantes de nuestro país. Su dedicación a la escritura poética lo elevó al respeto que varias generaciones sienten por él y por su indagación acerca del pensamiento filosófico, reunido en los títulos “El dios de la intemperie” (1985), “El calidoscopio de Hermes” (1989) y “Diario merideño” (1991), publicados por las editoriales “Equinoccio”, de la Universidad Simón Bolívar, y “el otro el mismo” de la ciudad de Mérida.

El poema para pensarlo, entonces, encontró cauce en estos volúmenes que revelaron el carácter reflexivo de un hombre que no dejó de escribir mientras hablaba.

Su bibliografía, concentrada en “Del mismo amor ardiendo” (1967-1975), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Poemas de Quebrada de la Virgen” (1985), “Hacia la noche viva” (1985-1988), “La nada vigilante” (1996), “El esplendor y la espera” (2000), “El principio de la incertidumbre” (1994), “Crónicas de la memoria” (1999), entre otros trabajos, da pie para afirmar que la patria de Armando Rojas Guardia estaba y está radicada en la poesía, y que la poesía es la patria que alberga la memoria de este autor venezolano, quien por gracia de su bondad fue quien me propuso como miembro de esta honorable Academia de la Lengua en representación del estado Aragua.

Estas palabras, las que dejo al arbitrio de ustedes, estimados oyentes, son un homenaje a este poeta caraqueño que también formó parte de esta casa y ahora forma parte de la casa universal.

2

De toda su obra se ha hablado mucho. Se ha navegado en el mar de sus imágenes. Su verbo, anclado en la belleza, reunido en los libros ya mencionados, conforma un estado de ánimo, un élan vital que ha enriquecido nuestro paisaje poético.

Armando Rojas Guardia es todos sus libros, pero me quiero referir específicamente a “Patria y otros poemas” (Editorial Equinoccio, Caracas, 2008) porque es el poemario del dolor de un país que no ha terminado de emerger de la sombra.

Es un libro que define al Armando Rojas Guardia apegado a la historia de su país, a los dolores de una Nación que fue pasado y que ahora es el pasado de un presente aturdido.

Para no dejar duda de esa afirmación, al final de este trabajo mostraré algunos poemas que hacen parte de este libro que debe ser leído con todos los sentidos. Un autor que es lengua viva, castellano de nuestro inmenso patio español americano, castellano doliente. Idioma consagrado a decir lo que la poesía siempre ha sido capaz de decir.

La poesía de quien hablo entra en Dios y abarca un mundo que va más allá del diario devenir. Rojas Guardia es el poeta de la divinidad. Entregado a su fe, hizo de la palabra verbo mayúsculo.

Cada uno de sus libros anda en los pasos que su creencia favoreció en imágenes íntimas, sagradas y carnales.

Dicho queda con estas palabras recogidas en su ensayo “Los dos polos de Antígona”, nuestro autor resume su paso por el mundo, por el pensamiento que lo definió:

“La única manera de que la tragedia, la que enmarca perennemente nuestras vidas individuales dentro de la comunidad política, no degenere en melodrama, y por eso mismo se haga incapaz de elevación y grandeza, consiste en mantener irreductiblemente la necesidad binaria de ambos espacios antagónicos y sin embargo hermanados: el de la conciencia personal y el de la vida en común que no convoca y reúne”.

Así queda el calco de su tránsito vital. El de su tránsito poético, dueño de una lengua que nos autoriza a nombrarlo con todas sus letras, con toda la fuerza de su talento.

3

La tierra, “la de otros muertos”, como confiesa Marguerite Duras en La mar escrita, consigue lugar en algunos de los versos que se agitan en Patria y otros poemas de Armando Rojas Guardia (Editorial Equinoccio, Universidad Simón Bolívar, Caracas, 2008). Y lo afirmo con el rigor que podría conferirme una lectura donde el presente, éste que escuece y enferma, es el más desaforado compañero. Admito que la poeta francesa tiene en la muerte una tumba clausurada, con los datos de los enterrados, asunto que no toca la poesía de Rojas Guardia, quien recorre la carne viva de hombres vivos —ellos llevan la tumba a cuestas—, que morían a diario sin epitafio alguno o escondidos en los sótanos y catacumbas de nuestras dictaduras. O de otras ajenas, que se nos hicieron cercanas y propias.

 

Marguerite Duras pregunta: “Quiénes son ustedes, sin ese anonimato, esa patria reciente, moderna, la de otros muertos, la de esa infancia muerta en combate con su cuerpo”. Y deja el tema pendiente, para luego entrar de nuevo en la muerte hasta el punto final, “perfecto”, del poema. La narrativa de este texto configura la “catástrofe” que una vez anunció Lacan —citado por Jacqueline Goldberg— a propósito de la desaparición de quien escribe, para darle paso a quien lee: una muerte, un nacimiento. Así, en Rojas Guardia tanto escritor como lector se hacen una sola tragedia, un momento del lugar y del sentir por una tierra, por una gente, por una particularidad de los afectos: el padre, el loco, el insomne, el que estuvo preso, el que ya murió y ha quedado como una gota de ácido sobre la conciencia de un país.

Este libro de Rojas Guardia, con once presencias cuya fuerza y densidad forman parte de una conmoción que une a poeta y lector en una suerte de lucha por deshacerse del niño que una vez fue testigo o víctima de esa experiencia, la de haber vivido en un territorio donde la maldad política, la tortura y la prisión eran los platos fuertes de la existencia. Digo, este libro del autor caraqueño muda el tiempo: nos trae el pasado y lo coloca sobre la horma de este presente que agobia, que desfigura la palabra patria y la convierte en un ahogo.

4

“El cuerpo que se desvanece para dar realidad a la mirada”, así lo dice Guillermo Sucre en el ensayo de su imprescindible La máscara, la transparencia, el titulado “La última lectura”, y con el que cierra con una pregunta de Lezama Lima que queda colgando en la línea final del voluminoso tomo: “¿Leer es poseer el libro de la vida, donde tiene que leerse nuestro nombre, y ya, no somos poseídos?”. Podría parecer exagerado, pero estas dos reflexiones animan la lectura, la hacen más renuente a ocultarse con el escritor, con el que escribe y se abandona al sonido lejano de las imágenes. Dos pronunciamientos, uno toca la llaga, la herida, los pies hinchados por los grillos. Otro define la fuerza de una “realidad”, para muchos desvaída, que aún late en la memoria, en la vida de quienes la regresan en versos y la hacen de nuevo vida. Poseído por la vitalidad de la memoria, Rojas Guardia rescribe el país, la patria que le ahonda, que lo subsume, que lo desfallece. “Patria” —entonces— es el poema de “había una vez” y el poema de “hoy te quedas, quizá mañana”. Son dos tiempos en dos cuerpos, en dos países que terminan en un uno. En un solo instante que hizo escribir a Gabriela Kizer: “Patria” es imagen y, como tal, revela y oculta, permite el destello de la oscura clave —el cuerpo ajeno, ávido, otro— que somos”. En efecto, esa “patria” hemos sido todos revelados o escondidos, libres o presos, pero más, un hombre, cualquiera, sometido al escarnio de cadenas alrededor de los tobillos, al ring, a la piqueta, a la electricidad en el escroto, a la burla, a la humillación en nombre de un nombre, en nombre de algún héroe, de una bandera, en nombre de la patria de quienes humillan.

 

El poema se lee y se duele: “Alguna vez amamos, o dijimos amar, / la terquedad sombría de su fuerza. / La voz del padre enronquecida / al evocar calabozos, muchedumbres, / hombres desnudos vadeando el pantano, / llanto de mujer, un hijo / y más arriba (¿dónde arriba?) / el trapo contumaz de una bandera. / Supimos, lenta y vagamente, / que lo imposible te buscaba / extraviándote los pies…”.

 

La “patria”, la del poema, la de aquel país del padre torturado, tiene el mismo miedo y el sudor de ésta en la que alguien arrastra el presente y lo hace pasado.

5

El libro viaja en su interior. Una apuesta, un naufragio de quien lee y luego escribe: el libro comienza con “Patria” y termina con “La desnudez del loco”. Son los extremos de un mismo tema, de un mismo golpe. Y afirmo apuesta y naufragio porque quien busca en el resto de las páginas la continuación de la ofrenda, queda suspendido, en equilibrio, en vilo, en las imágenes del “Retén judicial” (“La soldadesca ríe y las antorchas / iluminan mi frente, señalándome. / Ustedes somos todos, somos él / llevado a declarar, fotografiado / en todos los archivos, los prontuarios, / las actas judiciales de Judea”). Otra instancia de la tortura. Se trata de aquel hijo en uno de los versos del texto que le da nombre al libro, que es testigo del “paseo” que hace el padre a los tribunales. Pero después Rojas Guardia nos saca del lugar y nos lleva, una vez oído el canto del gallo, seguramente el mismo que anunció las negaciones de Pedro, a la luz, a un poema conceptual, muy del adentro, y nos deja un momento en oración musical con “el acorde” de Nuestra Señora, en pregunta a Dios por ese sonido, por ese profundo sonido de la memoria. Busca una canción, la de la despedida, pero continúa en la esencia de los objetos, de “Las cosas”, en una indagación que anuncia “la utopía / inscrita en esa santidad / constantemente maculada / de la amnesia fragante de las cosas”. ¿Querrá decirnos el autor de la cercanía entre el Dios de los hombres y los mismos hombres, víctimas de los mismos hombres? Otros textos pasan por el alma del lector, que ansía llegar al último donde se mirará sin ropa, en ruinas, sucio de miedo, moribundo, aquejado por la perversión, por la maldad de otros hombres que también son una patria, un estadio, un lugar en la conciencia, en la muerte y en la carne aporreada.

6

No se desvanecen los presos de Guasina, los de Palenque, los que viajaron en el mismo avión o remolcados en un camión mientras el ojo de Otero Silva los asilaba en La muerte de Honorio. No se quedan rezagados los condenados que el lector acumula en la memoria de la que nos dotó José Vicente Abreu en Se llamaba SN. Nada se pierde: “La desnudez del loco” es nuestra desnudez, la de aquellos padres que pasaron la prueba y emergieron vivos o cadáveres. Es la misma cárcel, el mismo campo de concentración, la misma tortura, la misma muerte: la de Auschwitz o Dachau, la del Retén de Catia, la misma muerte siempre, con el mismo nombre, con todos los nombres.

 

“La desnudez del loco” es un poema hermosamente doloroso, musicalmente doloroso. Escrito con una tensión envidiable, el texto se pasea por la lengua, por los ojos, por las imágenes que van y vienen, con la piel agitada. Es un poema para dolerse en él. Hay que decirlo: somos ese poema, somos en ese poema. Rojas Guardia lo maneja con destreza, con magistral destreza. Desde la experiencia de la historia, desde los campos de la muerte de Hitler, desde la simulación del mundo, desde la desnudez de un grupo de hombres que se desvanece en “la solar ingrimitud de ser un cuerpo / parado allí frente a los ojos / del escrutinio ajeno”. Son seres disminuidos, castigados “en la pulpa del hombre”, en medio del “asco de tanto desamparo genital”. Son hombres en un poema, pero fueron hombres reales, mutilados, cegados, asfixiados, desnudados, ofendidos, medidos para la muerte y para el sufrimiento.

La anécdota bíblica, la parábola o la historia de quien sigue al Padre arropado por una sábana, auspiciado por el amor que siente por el Hijo del Hombre. Y así sigue, desnudo, polvoriento, alucinado, amado, pero también los otros, los que sucumben o sobreviven en las ergástulas de Hitler, Mussolini, Gómez, Pérez Jiménez, Pinochet, Castro u otros pervertidos que se solazan “en cada bocado masticando el pánico”·

Desnudo está el poema. Musicalmente desnudo, aterido por el clima en un muchacho que se niega a bañarse a las doce. Entonces aparece otro crimen: “Otra desnudez, distinta a la / buscada para lavar el propio cuerpo en el agua lustral, / bajo la ducha, le era ahora ofrecida dentro de aquel / calabozo: la de estar sin abrigo en la gélida humedad, / y la de estar excluido, siendo un réprobo”.

Los presos son uno solo. Un grupo de hombres con un nombre común. Muchos en uno solo. O uno solo en muchos. Así, “éramos y aún somos aquel hombre”… “Nosotros todos éramos y somos / aquel evangélico muchacho”. La lectura nos deja desnudos, apocados frente al mismo texto y frente a quien nos mira leernos. Al leerlos. Rojas Guardia se desnuda en él y muere en él. Vuelve desde la desnudez de esos hombres y cierra el poemario: “la libertad desnuda de Adán en el jardín / y esa misma desnudez ya avergonzada”. Dos patrias, la primera del Génesis; la segunda de un Apocalipsis que amenaza y se trajea frente a todos con la desnudez de quien se atreva a desafiarlo.

 

7

En el prólogo a este libro Gabriela Kízer  destaca:

“…si la tensión interna que enlaza este conjunto de poemas está en la polaridad que vade la “luna insalubre” de “Retén judicial” al sol de agosto, al mediodía del loco, su movimiento, su rqieuza figurativa y cromática, se va trazando en “una mínima llama”, en la penumbra, en “la luz aun tímida del alba”. Se va trazando con un tono confidencial, “pasito”, casi un susurro. El corazón de lo sagrado va envolviéndolo todo” de puntillas”…”

El miedo, la muerte, la no razón: “las historias que nos importan y que vuelven…”, como afirma Kízer.

Y así: el poema:

PATRIA

Alguna vez amamos, o dijimos amar,

la terquedad sombría de tu fuerza.

La voz del padre enronquecía

al evocar calabozos, muchedumbres,

hombres desnudos , vadeando el pantano,

llanto de mujer, un hijo

y más arriba (¿dónde arriba?)

el trapo contumaz de una bandera.

Supimos, lenta y vagamente,

que lo imposible te buscaba

extraviándote los pies

-aquellos pies de Hilda obsesionaron

a mis ojos de niño: su corteza

terrosa, vegetal, desconcertada

sobre la pulitura del granito.

 

Tal vez una tarde, entre los campos,

la música te deletreó de pronto

al lado de algún bosque, una colina,

un lago triste que se te parece:

la misma terquedad al revelarse

ávida no precisamente de nosotros

(los efímeros, los quizá, los transeúntes)

Sino de tu pátina absurda de grandeza

-esos sueños opulentos de la historia

que son más bien su horror, su pesadilla.

 

Ahora que te conoces vil, prostibularia,

porque tanta voluntad ecuestre

se apeó bajo el sol a regatear

y el héroe mercadeó con su bronces

y el oro solemne del sarcófago

adornó dentaduras, fijó réditos,

y no hay toga ni charretera ni sotana

que te oculten cuadrúpeda, obsequiosa

por treinta monedas ancestrales,

yo me atrevo a cubrir tu desnudez.

No es verdad que te vendiste. Tú anhelabas

dilapidarte brusca, totalmente:

Un lujoso imposible.

Lo sabías,

siempre lo has sabido y como siempre

aras en el mar. Te concibieron

con voluntad precisa de fracaso.

 

Cómo afirmar, pasito, que hoy te quedas

en la dificultad de sonreírte

levantando los hombros, desganado,

y diciéndote con sorna, con ternura,

mañana sí tal vez. Quizá mañana…”

 

Gracias, Armando Rojas, Guardia. Gracias, poeta.

Alberto Hernández.

Alberto Hernández. Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano. En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Aragua. Tiene un posgrado en Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra.

 

 

 

 

 

 

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CONCILIACIÓN, POR ERNESTO MARRERO RAMÍREZ

Conciliación

Ernesto Marrero Ramírez

En este pequeño mundo, donde las fronteras son murallas que hieren,

sueño con un alba de notas unidas en un solo acorde,

donde rostros diversos se iluminen con el faro de la paz

y las voces no se extingan con el fragor de la guerra…

 

La guerra…

Boca de pólvora que muerde el aire tranquilo

Humo negro que ensombrece las mentes y aviva el rencor

Lodo siniestro que recubre corazones y ahoga esperanzas

… Oscuro laberinto de siluetas, demonios, fuego y destrucción

 

Cicatrices de conflictos tallan surcos en el rostro de la Tierra

y lágrimas forman ríos que recuerdan lo frágil de nuestra existencia.

 

Transitamos así el efímero puente que se balancea de un lado a otro,

buscando sentido a cada paso, a cada desaliento, a cada vaivén

 

Verbos de unión irradian la vigorosa voluntad

y manos sensatas tejen Caminos de esperanzas…

Caminos de escasos días con lluvias de incertidumbres

donde puede florecer la ilusión de un mañana equitativo

 

Que las diferencias sean como el arcoíris que combina sus colores

que el amor y la razón sean ingredientes de una sabia poción

que la Conciencia sea nuestro legado y la Paz nuestra herencia

en este corto Viaje de luces y sombras.

 

Un Viaje… al que hemos llamado Vida

Autor: Ernesto Marrero Ramírez

 

EDITORA: CARMEN CRISTINA WOLF

@carmencristinawolf Instagram

 

Mosaic representing Christ’s Face, in byzantine style. Golden background. It is modern, made by a Sicilian artist, and looks like the Blessing Christ of the Monreale Cathedral or Cefalu’ one. The background is made of golden leaf. This image is characteristic for its uniqueness.

 

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LA ESCRITURA COMO REBELDÍA ANTE EL ABSURDO. Por Jerónimo Alayón

Jerónimo Alayón

Por Jerónimo Alayón

A menudo, nos enfrentamos a un silencio disonante: la apatía del mundo ante nuestra exigencia de un sentido profundo y trascendente. La conciencia de dicho absurdo genera angustia y una sensación de pérdida de significado que amenaza con paralizarnos. Sin embargo, en medio de este abismo existencial, la escritura literaria emerge no solo como un ejercicio estético, sino como un acto fundamental de rebeldía. Desde sus orígenes, la literatura ha sido un vehículo para explorar y resistir las complejidades de la existencia.

Ante el vacío existencial que surge de la confrontación con una realidad carente de significado, el sigilo pretextual se alza como respuesta… esa conciencia sutil de que somos apenas un hilo en el vasto tapiz de la condición humana y, sin embargo, tan imprescindibles como para que dicho tapiz pierda la armonía de su conjunto si dejásemos de estar. Es precisamente en ese abismo locuaz —abierto entre el anhelo humano de sentido y el silencio indiferente del mundo— donde la escritura encuentra su más profunda justificación.

Se trata de una experiencia universal y, a la vez, mordazmente íntima. Quizás la palabra griega que mejor la define sea ???????? (eremosis, ‘desolación’), y supone el tránsito previo de la ?????? (eremía, ‘desierto’). Frente a la caída de los grandes relatos que alguna vez otorgaron sentido a la existencia humana, la creación literaria se convierte en un refugio —uno de tantos—, un esfuerzo por forjar un orden propio que afirme la dignidad de la libertad y la conciencia ante un mundo que parece negarlas. Revisemos algunos hitos literarios que ilustran esta rebelión, desde el nihilismo hasta el surgimiento del absurdismo.

En Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov, Dostoievski exploró el nihilismo y la crisis espiritual que anunciaban el vacío existencial que se avecinaba. Raskólnikov y los Karamazov son el signo de la lucha con la idea de que «si Dios no existe, todo está permitido» (frase proferida por Iván Karamazov). Para Dostoievski, la escritura es una vía para explorar las consecuencias de la pérdida de la fe y los valores morales, indagando no solo en los efectos devastadores del nihilismo, sino también en la posibilidad de redención a través del sufrimiento, el amor y la fe.

La escritura dostoievskiana no es solo denuncia del sinsentido, sino la búsqueda de un nuevo fundamento para la existencia. El acto de escribir se convierte en un acto de fe, un anhelo de hallar en las profundidades de sus personajes una luz capaz de iluminar las inquietudes más abyectas de la condición humana. Su rebelión es la del profeta que, ante la inminencia del abismo, utiliza la palabra para forzar una confrontación con las últimas cuestiones de la vida y la muerte.

Kafka, por su parte, anticipó en El proceso y en El castillo la sensibilidad absurda de la que hablarían más tarde los existencialistas. Josef K., acusado de un crimen que ignora, y el agrimensor K., que lucha en vano por obtener el reconocimiento del castillo, se enfrentan a una burocracia irracional, opaca y aplastante. A diferencia de Dostoievski, Kafka no ofrece alternativas: su obra nos sumerge en la angustia, la imposibilidad y la confusión.

Aunque su escritura parece limitarse a denunciar el vacío existencial, en realidad es un intento de dominarlo. Al darle forma precisa, la burocracia deviene en metáfora de una existencia regida por leyes incomprensibles. Lejos de evadir el sinsentido, Kafka lo confronta, lo esquematiza y lo muestra en toda la extensión de su horror. Su obra es un acto testimonial, una negativa a aceptar pasivamente la alienación y la falta de sentido. La rebelión kafkiana es la del testigo que, a través de su relato, se niega a permitir que el absurdo se normalice o permanezca en el anonimato.

En su ensayo El mito de Sísifo —obra liminar del absurdismo—, Albert Camus define el absurdo como el desencuentro entre el anhelo de sentido del ser humano y el silencio irracional del mundo. Frente a ello, descarta el suicidio (físico o filosófico, es decir, la renuncia a la vida o a la razón) como alternativa. Las únicas vías para otorgar significado al vacío existencial son la rebelión, la libertad y la pasión, la «confrontación perpetua del hombre con su propia oscuridad».

El escritor con conciencia del absurdo — al igual que Sísifo— encuentra su propósito en el esfuerzo mismo de crear. Cada palabra, cada personaje y cada trama son un empuje de la roca hacia la cima. Aunque la obra terminada no altere la naturaleza indiferente del mundo, el acto de escribir — como voluntad creativa que impone orden sobre el caos— es una victoria en sí misma. Es la afirmación de que, pese a la ausencia de un sentido último, el ser humano puede forjar significados provisionales pero vitales. La rebelión de Camus es la del creador que halla la libertad en el propio acto de la creación.

En La náusea, Jean-Paul Sartre ofrece una perspectiva complementaria. Su protagonista, Antoine Roquentin, experimenta un asco permanente por una realidad que percibe como viscosa y superflua, carente de significado. Sin embargo, vislumbra finalmente una vía de escape al escuchar una pieza de jazz y reconocer en ella un tipo de orden: intuye la posibilidad de crear una novela que posea una esencia y supere el caos de la existencia.

Desde la perspectiva sartreana, la escritura es un proyecto a través del cual la libertad se afirma. Siendo la vida una «pasión inútil», el arte le permite trascender esa inutilidad dejando una marca esencial en un mundo vacío de significado y lleno de contingencias absurdas. La rebelión sartreana es también la del creador, pero uno que busca impregnar el mundo con la esencia que él mismo ha forjado.

El pensamiento de Camus y Sartre derivó en el teatro del absurdo, quizás la expresión literaria más cohesionada de esta rebelión. En Esperando a Godot, de Samuel Beckett, Vladimir y Estragón esperan indefinidamente a Godot, símbolo de un sentido trascendente que nunca llega. Mientras tanto, tienen lugar diálogos inconexos y juegos absurdos.

A primera vista, Beckett parece limitarse a mostrar la futilidad de la comunicación y la espera. Sin embargo, la obra revela una capa más profunda: el acto mismo de esperar juntos y de hablar para llenar el silencio constituye una forma de resistencia. La rebelión beckettiana no busca construir un nuevo orden, sino exponer la vacuidad de tal manera que obliga al espectador a confrontar su propia búsqueda de sentido.

En definitiva, la escritura literaria se erige como un acto de rebeldía fundamental y profundamente humano ante el absurdo. No se trata de una rebelión que pretenda aniquilarlo, sino convivir con él en un estado de tensión creativa que abra un espacio para la reflexión sobre la condición humana. Ya sea a través de la búsqueda de nuevos fundamentos en Dostoievski, el testimonio lúcido de la alienación en Kafka, la creación de sentidos en Camus y Sartre o la descarnada exposición del sinsentido en Becket, la literatura afirma la primacía de la conciencia y la libertad.

En el acto de nombrar, describir y dar forma a la angustia, el escritor se niega a ser reducido a un objeto más en un mundo indiferente. La pluma se convierte, por así decirlo, en un instrumento con el cual el autor cincela su propio rostro en la roca informe de la existencia, un acto de desafío que, en su aparente futilidad, constituye la más alta expresión de su dignidad.

De este modo, la obra literaria perdura como un faro, un recordatorio de que, incluso en la noche más oscura del sentido, la voluntad de crear es, en sí misma, una forma de luz y una razón para continuar.


Fuente: El Nacional

© Jerónimo Alayón y El Nacionalhttps://bit.ly/3KcYCYv

CITA CHICAGO:
Alayón, Jerónimo. «La escritura como rebeldía ante el absurdo». El Nacional. 13 de junio de 2025. https://is.gd/YqPKB4

CITA APA:
Alayón, J. (2025, 13 de junio). La escritura como rebeldía ante el absurdo. El Nacionalhttps://is.gd/YqPKB4

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MAGALY SALAZAR SANABRIA: SELECCIÓN DE POEMAS

FUEGO
Sostengo mi fe entre las brasas
y  desde la combustión te llamo
con el más largo nombre de la tierra
Remuevo el grito para doblar el regocijo
antes  que el firmamento se humedezca
rompo el extremo oscuro del espacio,
el costado ignorado por ti,
porque soy el que alumbra.
Viajo por donde el sol brilla rasante
Y no sé dónde meter este calor hecho para la vida,
¿dónde la llama para la salud?
Un día mientras buscaba el aire, me topé a la ventisca
 y le hice advertencias al verano para que recogiera sus malezas.
Vino el estío,
 se dobló contra el viento, desafiándolo,
un ave entró en el fuego y rechinó
desde entonces la guacharaca chilla
 en la hojarasca para aturdir al cielo.
La candela picó el monte
pero la palma fue definitiva
 y los palos que estrenaron cenizas
verdearon
Y por allá, en el sitio donde abrevan los hombres
calentó la alegría con olores a aliño
 y en cualquier rincón de lo intuido,
 el flamboyán escandaliza la colina
y los tizones se sonrojan
 en el fogón
Del libro Levar fuegos y sietes (1998)
XXVII
Ser un sitio sin tapias,
solo manantial de palabras,
una voz que descubre los rostros,
porque en la noche brotan las semillas.
 La luz colma cada decisión
mientras tanto,  tú aceptas.
 Nada parece asirte al deseo de ser,
 todo se encomienda a los paréntesis.
El mundo está afuera,
como un Guernica en conversas con Trilce;
grises, desesperación,
 o dicotiledones absurdos,
 lienzos o papel en trizas de vida
 y tú colocas la responsabilidad en negritas
 Escribes cinismo como religión, tecleas la esperanza
 y marcas Suprimir.
Toma tu cuota de libertad
y vive.
Del libro Cuerpos de resistencia (2006) Círculo de Escritores de Venezuela.
XXXIV
Aclamados ellos
los versos se escapan afanosamente
 del tintero.
El alma tiende a salir
 responde al soplo
 porque el espíritu es paloma
 y en arrobamiento se lleva a Sor donde hacía su morada.
El ser y la vida ascienden
con el alma
 «quejío»que embiste y abraza adentro.
 Y nuestra imaginación pagana solicita la anuencia
 de los alcatraces de Diego Rivera y la beatitud de los ángeles de Fra Angélico,
 paradoja que el amor de Dios salva y une.
Sobre un folio blanco,
 la poesía de Sor.
Del libro Andar con la sed. Palabreos con Sor Juana Inés de la Cruz. (2016) Círculo de Escritores de Venezuela.

Magaly Salazar Sanabria. Venezolana, poeta, ensayista, profesora universitaria. Licenciada en Letras con Maestría en Literatura Hispanoamericana y Doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Con una amplia obra poética publicada, es Vicepresidenta del Círculo de Escritores de Venezuela e Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua.

Editora de la web: Carmen Cristina Wolf

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Poemas inéditos de Carmen Cristina Wolf

POEMAS INÉDITOS DE CARMEN CRISTINA WOLF

1

MAR EGEO

A Odysséas Elýtis

Dejar atrás la tristeza

los días de soledad

Mientras me acuesto como tú en la arena

Imagino que escribiste para mí

la bella de las bellas del jardín

y renazco

con una fresca primavera

en el pecho

 

2

AIRES DE LIBERTAD

                  A Marguerite Yourcenar

Te pierdes tras los edificios

y  persigo tus formas invisibles

te adivino en las ramas de los árboles

en el batir de sábanas blancas

mientras los  pies se quedan

anclados en el polvo

flotas más allá de las complicaciones

ni siquiera la lluvia te perturba

el aire es libre, más aún que las nubes

Los hombres permanecen asidos a su apego

sembrados en un punto de la tierra

en alguna ciudad

unidos a su sombra

el alma escapa de su cárcel de piel

Solo es libre su esencia

3

JUEGO DE PALABRAS

                       A Edgar Vidaurre Miranda      

Me enamoro de las palabras

por eso olvido los hechos

cuánto quisiera decir

aunque estoy atenta

enmudezco de pronto…

Leo tus versos al eterno femenino

me enseñan que escuchas

aquello que es silencio para los otros…

miras el balanceo de los caminantes

ellos pisan las calles  y adivinas

lo que los demás no vemos

ciegos de tanta mente inútil

Ves el amor

donde otros no sienten más que indiferencia

 

4

EN EL EXILIO

Oscura incertidumbre, frío de invierno

en aquel país ajeno bajo un cielo prestado

Él respiraba apenas

un aire de papel amarillento

unos libros que trajo en la maleta

y aroma de café

Esperaba un posible roce de palabras

algún toque amistoso en la puerta no llega

 

La radio… sí,   la radio

salvación de las horas insomnes de ceniza

se escucha una canción que trae nostalgias

de días soleados, sin preocupaciones

De pronto recordó la figura entrañable de la madre

solo vista a través de una pantalla

 

Buscó las botas, la chaqueta,  el paraguas

Hoy no

La muerte no le encontraría

sobre un sillón desvencijado, triste

como un muñeco roto en un rincón

 

Con su abrigo gastado

asaltó la avenida

la soledad no le ganaría el juego

4

MUJER QUE PASA EN OTOÑO

                         A Giuseppe Ungaretti

 

Al leer tus páginas

imagino que escribiste un día para mí

 

Paseo por calles, parques, librerías y aeropuertos

prefiero ver hojas caídas en la tierra

Cuando las veo recuerdo tu poema:

 

Eres la mujer que pasa como una hoja

y dejas en los árboles

un fuego de otoño

 

Síntesis biográfica de Carmen Cristina Wolf

Poeta, ensayista y editora nacida en Caracas, Venezuela. Abogado,  estudió Literatura Hispanoamericana. Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua. Recibió la Medalla Internacional de Poesía Vicente Gerbasi. 

Obra publicada:   En poesía: Fragmentos de isla,1993. Canto al Hombre, Cármina editores 1997. Canto al Amor Divino, Cármina Editores 1998; Escribe un poema para mí, Círculo de Escritores de Venezuela 2001; Prisión Abierta, Al Tanto 2002, Colección Las iniciales del tiempo; Atavíos, Editorial El Pez Soluble 2007; Huésped del Amanecer, poemas, Ediciones Universidad Nacional Abierta 2008.  La llama incesante, 3ª edición del Instituto de Estudios Iberoamericanos de Salamanca 2010; Retorno a la Vida, Ensayo, Cármina Editores; (tres ediciones). Donde no cuenta el tiempo, Editorial J. Bernavil 2023: La llama incesante, Aforismos, Editorial Diosa Blanca, Caracas 2014.

Ensayos: Vida y Escritura 2014, publicado en Amazon.

Sus poemas han sido traducidos al francés y al catalán, publicados en La casa que soy.

  Poesía Femenina y violencia, ponencia publicada en Antología 8º Encuentro Internacional de Escritoras 2008; Acontecer fecundo: Estudio sobre la obra de Luz Machado, publicado por la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Aproximación a la obra de Rafael Cadenas, publicado por ConcienciActiva 21.

En dos oportunidades ha presidido el Círculo de Escritores de Venezuela. Obtuvo la Medalla Internacional de Poesía Vicente Gerbasi en el 2013. y el Premio al Concurso de Cuentos 2005 de la Librería Mediática. Finalista en el Concurso de la Sociedad de Arte y Literatura con el libro El huésped insomne

  Su obra aparece reseñada en Antología de Poetas Venezolanos de José Antonio Escalona, Universidad de Los Andes 2002.. Quiénes escriben en Venezuela (Conac 2004); El Hilo de la Voz  2004; Antología del Círculo de Escritores de Venezuela 2005; Biblioteca de Venezuela Analítica; Mujeres Venezolanas ante la Crítica de la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Antología Octavo Encuentro Internacional de Escritoras, de la Asociación de Escritores de Mérida, 2008; Antología de Versos de Poetisas Venezolanas Editorial Diosa Blanca 2006; Travesías del alma, 12 mujeres con Teresa de Ávila, publicado por Verónica Amat en España 2014.:Pasajeras, Editorial Lector Cómplice. 

Colaboró con el periódico de la cultura PublicARTE, Una muestra de su poesía aparece en el libro La Mujer Rota (Primer Foro Internacional de Poesía);  Literalia Editores México 2008; Papel literario, Letralia,  y en las Revistas Circunvalación del Sur, Conciencia Activa 21, Ateneo de Los Teques y otras. 

Ha escrito numerosos ensayos, publicados en  diarios y revistas nacionales e internacionales. Sobre su obra han escrito: José Pulido, Helena Sassone, Alfredo Pérez Alencart, Alejandro Lasser, María Isabel Novillo, Miguel García Mackle, Edgar Vidaurre, Lidia Salas, Alejo Urdaneta, Eduardo Casanova, Enrique Viloria, Pedro Pablo Paredes, Milagro Haack  y Lubio Cardozo. Fundadora de Cármina Editores y actualmente es Directora  del Círculo de Escritores de Venezuela

https://carmencristinawolf.wordpress.com

 

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NORMA Y USO EN LA LENGUA ESPAÑOLA

 

Norma y uso en la lengua española

Jerónimo Alayón

La lengua es un fenómeno dinámico y estructurado que evoluciona conforme al uso que le dan sus hablantes. En el vasto y complejo panorama de la lengua española, este dinamismo se manifiesta a través de la intrincada y, en ocasiones, tensa relación entre el uso y la norma. El uso representa la práctica lingüística real, espontánea y diversa —denominada actuación lingüística— de la comunidad de hablantes, mientras que la norma encarna el conjunto de reglas, convenciones y modelos de corrección que forman parte de la competencia lingüística y procuran regular y unificar el idioma. Lejos de ser entidades disociadas, el uso y la norma se encuentran inmersos en un diálogo constante, influyéndose mutuamente y configurando la identidad y el devenir de una de las lenguas más habladas del planeta.

Nos proponemos, por tanto, explorar la complejidad de esta interdependencia, analizando cómo el uso desafía y valida la norma, cómo la norma busca mantener la coherencia y el prestigio, y las implicaciones de tal relación para la unidad, diversidad y pervivencia del español.

En general, la codificación de la norma lingüística es tarea de las instituciones académicas. En el caso de la lengua española, ese cometido corresponde a la Real Academia Española (RAE) desde su fundación en 1713. Su lema, «Limpia, fija y da esplendor» —elegido en 1715—, da buena cuenta de ello. A tal fin, la RAE ha creado una profusa colección de diccionarios, gramáticas y manuales de ortografía que han sido esenciales en la enseñanza y el uso formal de nuestro idioma.

Esta labor prescriptiva ha resultado fundamental para dotar al español de una estructura y coherencia que faciliten la comunicación transnacional. Sin embargo, una revisión de los manuales y boletines de la RAE demuestra que la norma no es inmutable: ha debido adaptarse —en ocasiones con reticencia— a los cambios impulsados por el uso. La incorporación de americanismos, la aceptación de nuevas grafías o la flexibilización de ciertas reglas gramaticales constituyen un testimonio de ello. La norma, si bien busca estabilidad, no puede desatender la actuación lingüística.

El uso, por su parte, se erige como el verdadero motor de la evolución lingüística. Es en el habla cotidiana, en la creación literaria, en la comunicación mediática y en la adaptación a nuevas realidades sociales donde la lengua experimenta sus más profundas transformaciones. La aparición de neologismos para denominar conceptos emergentes (tales como tuitear), la adopción de préstamos de otras lenguas (como en el caso de email), la resignificación de términos existentes o la evolución de estructuras sintácticas son fenómenos que produce el uso. La migración, la globalización y, de manera muy significativa, el advenimiento de las tecnologías de la información y la comunicación han acelerado esta dinámica. Así pues, las redes sociales han propiciado un lenguaje de carácter más espontáneo, informal, abreviado y visual que frecuentemente desafía las convenciones ortográficas y gramaticales establecidas por la norma, pero que constituye un reflejo de la adaptabilidad y la creatividad propias de la lengua.

La tensión entre uso y norma es, por consiguiente, ineludible. La norma, en su afán por preservar la unidad de la lengua y su inteligibilidad, suele ser percibida como conservadora y lenta en la incorporación de los cambios que el uso ya ha consolidado, lo cual favorece todo tipo de debates acerca de la corrección de ciertas formas y la legitimidad de las innovaciones lingüísticas.

Un ejemplo de esta tensión entre uso y norma lo constituye el debate sobre la acentuación ortográfica del adverbio solo. En su Ortografía de la lengua española de 2010, la RAE había establecido, en atención al uso, que no se tildara la forma adverbial. Sin embargo, la presión conservadora de escritores como Javier Marías, Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez-Reverte llevaron a que la RAE relajara la norma en 2023 volviendo a la tilde diacrítica de la Ortografía de 1999… pese a que cada vez menos hablantes la emplean.

El extenso dominio geográfico de la lengua española añade más complejidad a esta relación. El español no es una lengua monolítica, sino que evidencia una rica diversidad de variedades geográficas, cada una con sus propios rasgos fonéticos, lexicales y gramaticales. Lo que se constituye como un uso común y aceptado en España podría no serlo en Venezuela, Argentina o México, y viceversa. Así pues, el verbo informar puede regir o no un complemento preposicional con de o sobre según se emplee en España o América: Informó de la novedad a sus superiores (España) / Informó la novedad a sus superiores (América).

La norma panhispánica, impulsada por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), precisamente pretende armonizar estas diferencias y establecer un estándar común que resulte aceptable en todo el ámbito hispanohablante, sin eclipsar la legitimidad y la riqueza de las variedades locales. Este enfoque —tanto más descriptivo que prescriptivo— intenta aproximar la norma al uso diverso y promueve una visión integradora del español.

En el ámbito educativo, la relación entre uso y norma adquiere una relevancia crítica. Las instituciones educativas son quizás el principal vehículo para la transmisión de la norma lingüística. Entre sus muchas finalidades, tienen la de ofrecer a sus estudiantes el conocimiento apropiado para una correcta y formal actuación lingüística. Sin embargo, una enseñanza rígida —excesivamente centrada en la competencia lingüística y desdeñosa del uso— producirá hablantes desconectados del habla cotidiana, tanto local como global. En este sentido, una pedagogía de la lengua enfocada por igual en la norma y en el uso favorecerá el desarrollo de hablantes críticos, conscientes de la necesidad de las reglas y del valor de la riqueza dialectal del español, así como del impacto de esta en su evolución.

Finalmente, la era digital y la inteligencia artificial están redefiniendo la interacción entre uso y norma. Los correctores automáticos, los sistemas de traducción y los modelos de lenguaje se entrenan con inmensas cantidades de datos que reflejan el uso actual del idioma. Esto, ciertamente, podría tener un efecto homogeneizador al fijar ciertas formas en detrimento de otras, pero también podría servir como una herramienta para identificar patrones de uso emergentes que pudieran influir en futuras revisiones de la norma.

De una parte, el desafío de la inteligencia artificial radicará en evitar que sus modelos de lenguaje fosilicen el idioma en un punto determinado. A tal fin, estos deben reflejar su riqueza lingüística y su capacidad de adaptación. De otra parte, el reto de la RAE estribará en no ignorar la creciente aceleración que la evolución de la lengua está teniendo bajo el impacto de las nuevas tecnologías de procesamiento, producción y distribución de la información.

En conclusión, la relación entre el uso y la norma en la lengua española es un proceso dialéctico incesante. El uso, con su constante innovación y adaptación a las necesidades comunicativas, representa la fuerza motriz de la evolución lingüística. La norma, por su parte, actúa como un ancla, proporcionando estabilidad, unidad y un marco de referencia para la inteligibilidad. Lejos de ser oposiciones irreconciliables, ambas son interdependientes y necesarias para la vitalidad del español.

Reconocer esta compleja interacción, aceptar la legitimidad de la diversidad y promover una norma que sea flexible y descriptiva, sin renunciar a su función reguladora, resulta fundamental para asegurar que el español siga siendo una herramienta de comunicación rica, vibrante y eficaz para sus más de 500 millones de hablantes en todo el mundo. La lengua no es una estructura inmutable, sino dinámica y vigorosa, que se nutre del del uso y se estabiliza en la norma, garantizando así su continua fluidez y relevancia.

 

@JeronimoAlayon

CITA CHICAGO:
Alayón, Jerónimo. «Norma y uso en la lengua española». El Nacional. 30 de mayo de 2025. https://is.gd/F21N6n

CITA APA:
Alayón, J. (2025, 30 de mayo). Norma y uso en la lengua española. El Nacional. https://is.gd/F21N6n

Editora: Carmen Cristina Wolf

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ERNESTO MARRERO RAMÍREZ: INMENSIDAD

Inmensidad
Soy un observador que se observa,
un pensador que se cuestiona,
un átomo en la inmensidad del Cosmos…
Mi voz,
susurro perdido
en el rugido constante
del imponente océano
Mis días,
burbujas efímeras
estallando
contra la roca milenaria
de la montaña
Mi casa,
mota de polvo
en el manto estrellado,
donde las galaxias suspiran
silenciosamente
Mi pensamiento,
chispa breve
que parpadea
en la noche profunda
del cosmos…
Soy una huella fugaz
en la arena mojada
que la ola gigante
borra sin piedad
Soy el eco distante
de una pequeña pregunta
que la eternidad
no responde
Soy un asombro humilde
ante el verde que trepa,
el azul que se expande
y la luz que viaja siglos
Pequeño, sí…
Pero capaz de sentir
a la vastedad palpitar
dentro de este instante,
             dentro de este cuerpo
@ernestomarreroramirez en Instagram
Ernesto Marrero Ramírez, venezolano, destacado poeta, ensayista, filósofo y docente. Con catorce libros publicados.
Los más recientes: «Fragmentos de impermanencia», «Entre dioses y mortales».
#poesiavenezolana #poesiahispanoamericana #poesiaenespañol
Editora: Carmen Cristina Wolf
@carmencristinawolf en Instagram
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Ser presidente era su sueño, su sueño más preciado

En conmemoración del nacimiento del destacado escritor venezolano  Arturo Uslar Pietri, hoy publicamos un valioso  texto de Heberto Gamero Contín, publicado en su libro Escritores inmortales

Arturo Uslar Pietri (1906-2001)

Ser presidente era su sueño, su sueño más preciado

Jorge Luis Borges dijo una vez que Uslar era dos hombres en uno. Sin duda se refería al político y al escritor. Como escritor obtuvo muchos galardones; como político incontables reconocimientos. Pero, Presidente de Venezuela es lo que más hubiese querido ser. Se había preparado con ahínco, venía de una familia de hombres y mujeres recios, valerosos, acostumbrados a luchar por sus creencias. Su bisabuelo, el general Juan Uslar, participó en la batalla de Waterloo bajo las órdenes del Duque de Wellington y, tiempo después, en la Batalla de Carabobo al lado del Libertador. Su abuelo, Juan Pietri, hijo de inmigrantes corsos, llegó a ser Encargado de la Presidencia de la República, Vicepresidente, Ministro, Diplomático… Así que, en una época de su vida, el joven Uslar se debatía entre ser político o escritor. Llevaba la política en la sangre, es cierto, pero también el corazón se le llenaba de felicidad cuando tomaba el lápiz entre sus manos, la mirada azul distante, el tiempo detenido, y comenzaba a escribir uno de sus cuentos o novelas. Aquellos dos hombres que señalaba Borges entonces se prepararon para, cada uno de ellos, de forma independiente, lograr las metas que se habían trazado: El Uno, ser un gran escritor; El Otro, llegar a ser Presidente de la República. Ambos tenían la misma apariencia física: altos, delgados, protocolares, refinados, de verbo fácil y mirada profunda. Pero mientras que El Uno se debatía entre personajes, escenarios, tramas y signos de puntuación, El Otro lo hacía entre denuncias, discursos y cargos públicos. El Uno era un observador de la vida, de las costumbres del campo y sus paisajes, leía a Kipling, a Shaw, a Goethe y se emocionaba cada vez que recordaba el cuadro de El entierro del conde de Orgaz que una vez vio en Toledo; El Otro centraba su atención en la miseria, la pobreza de su país, la corrupción, y trataba de luchar contra ellas desde posiciones en las que poco podía lograr. Ambos habían sido unos niños vivaces e inteligentes. Habían nacido en 1906 en una populosa zona del centro de Caracas, cerca de la estación del tranvía, cuando la ciudad todavía era un fresco valle donde se podía caminar sin temor a que un delincuente te robara los zapatos deportivos, el maletín de cuero o los lentes de marca. Ambos, a pesar de su abolengo, reconocían que muchos de sus parientes eran “gente muy rica”, pero ellos pertenecían a la rama pobre de la familia. Los dos vivieron la humillante manera en la que su padre, el coronel Uslar, fue despojado de su finca de café y lanzado “a un calabozo y remacharle la carga de grillos”. Ambos vieron morir a sus dos hermanas aún a muy tierna edad, ambos se graduaron de abogados sin querer serlo y ambos, un día, se encontraron frente a frente y se preguntaron qué querían ser o hacer. El Uno mantuvo su posición; El Otro no dio su brazo a torcer. Entonces decidieron separarse con la elegancia de dos personajes que se respetan: la mirada fija en el espejo, un toque en el sombrero, un último vistazo al traje de lino, la corbata negra en su sitio y hasta la vista.

El Uno se dedicó a escribir (cincuenta y cinco cuentos, siete novelas, más de mil setecientos artículos, innumerables ensayos) y a cultivar amistades. Logró todo lo que se había propuesto. Se consagró al recibir el Premio Nacional de Literatura de su país, el Príncipe de Asturias de las Letras… Su primera novela, Las Lanzas Coloradas, había sido un éxito internacional, traducida al francés, al inglés y al alemán; publicada por primera vez en Madrid, luego en Santiago de Chile, París y Berlín. Gran cosa para “un joven escritor que llegaba por tren, de París (a España), en busca ilusionada y azarienta de un editor para mi primera novela”. Mientras esperaba respuesta de la editorial en Madrid, Uslar asistía a las tertulias de la Granja de Henar, a la de Don Ramón del Valle de Inclán, las de la Calle de Carretas donde estaba Ramón Gómez de la Serna y su Café de Pombo. “Pocos días después yo tomaba el tren para París. Llevaba en el bolsillo el contrato de edición de Las Lanzas Coloradas, unas miles de pesetas y una inmensa esperanza”. En la ciudad luz se codeó con otros escritores, pintores, músicos, cineastas: Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Paul Valery, Breton, Desnos, Dalí, Hafter, Buñuel y de nuevo con Gómez de la Serna en otro Café de Pombo que este había abierto en la colina de Montparnasse. El mundo de la literatura había caído a sus pies, el reconocimiento de los más destacados era un hecho, todos lo conocían; en la Coupole, entre té, vino y café, se hablaba con admiración del venezolano de ojos azules y porte elegante; qué más podía pedir El Uno. A veces, en las noches, cuando estaba profundamente dormido, El Otro se aparecía en sus sueños, orondo, con la banda de la presidencia de la república en el pecho. El Uno, lejos de despertarse sudoroso e impresionado por la fantasía, reaccionaba con la agradable sensación de un sueño placentero.

El Otro, el político, no se quedaría atrás. Se hizo Doctor en Ciencias Políticas. Apenas con veintiún años fue nombrado Agregado Diplomático en París. Una vez de regreso a Caracas fue designado Presidente de la Corte Superior, Ministro de Educación, de Hacienda, de Relaciones Interiores, Secretario de la Presidencia. Como político, El Otro no escapó del más benévolo trato que los tiranos le dan a los que piensan y se expresan diferente: fue enviado al exilio. “De pronto, de ser un hombre poderoso, con ideales, con una gran actividad, una vida estable, me encontraba con mi familia en un país diferente sin saber cómo y dónde iba a trabajar para sobrevivir… Llegué a Nueva York desterrado, sin dinero, me habían hecho preso, me habían quitado todo, me habían saqueado… y llegué allá sin nada…”. Cuando finalmente cambiaron las circunstancias, El Otro regresó a Venezuela con aspiraciones de ser Presidente de la República. Y vaya si sabía lo que tenía que hacer: “La única manera económica, sabia y salvadora que debemos practicar es la de transformar la renta minera en crédito agrícola, estimular la agricultura científica y moderna, importar sementales y pastos, repoblar los bosques, construir todas las represas y canalizaciones necesarias para regularizar la irrigación y el defectuoso régimen de las aguas, mecanizar e industrializar el campo…”. Y en 1961 hizo una aclaratoria sobre aquella máxima suya de Sembrar el petróleo (al parecer poco comprendida) que puso a pensar a mucha gente y que hasta el día de hoy resuena en los oídos de los venezolanos como la última canción de un viejo disco de vinilo abandonado en el desván: “No íbamos  a sembrar aceite negro en los surcos de labranza como brujos de la noche de Walpurgis, sino que íbamos a convertir el petróleo en dinero y el dinero invertirlo en el desarrollo de una economía reproductiva, sana y creciente”.

Llegó el día de las elecciones, había sido una larga y costosa campaña. Poco a poco, a medida que se iban conociendo los resultados, El Otro se fue dando cuenta de que, en lo adelante, dedicaría el resto de su vida a El Uno.

 

Editora de la web: Carmen Cristina Wolf

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La obra audiovisual, artística y poética de Raquel Markus-Finckler por Orlando Campos Rodriguez

Ponencia “No alcanzan las palabras”:

La obra audiovisual artística poética de

Raquel Markus-Finckler

presentada en la Academia Venezolana de la Lengua 

por el Profesor Orlando Campos Rodríguez

La proyección de un recital de Video Art titulada “No Alcanzan las palabras” de Raquel Markus-Finckler en el Palacio de las Academias de Venezuela, sede de la Academia de la Lengua Venezolana equivalente a la Real Academia de la Lengua Española, por su calidad artística audiovisual y por su novedad literaria que la hace elevarla a la categoría de “Video art” como nueva forma artística técnica literaria de expresión es un logro importante del enriquecimiento de la poesía a través de la utilización del video, bandas sonoras, efectos especiales en el recitar poemas.

Los videos art de “No alcanzan las palabras” son el resultado de una búsqueda de un lenguaje artístico y literario nuevos en el cual establece Raquel Markus sus propias coordenadas poéticas-artísticas-audiovisuales, para expresarse a través de la originalidad, inacabables sincretismos estéticos. Un camino artístico-poético-audiovisual de conocimiento y de experiencia siempre en devenir, siempre en el hacer artístico y literario.

Por consiguiente, damos las gracias a la directiva de la Academia Venezolana de la Lengua y expresamos nuestro más alto aprecio el contar con el apoyo y colaboración para este proyecto.

Dr. Horacio Biord Castillo agradecemos su valiosa e importantísima participación en este proyecto en estos actuales momentos históricos donde instituciones, poetas, artistas, estamos llamados a realizar y a contribuir al gran sueño de un mundo donde resplandece el sol del saber, el sentir del corazón y de las letras, en el quehacer de una humanidad llena de paz y de justicia para todos los pueblos.

Este recital-proyección especial de videos art poéticos considera una nueva forma de hacer poesía y arte a través de los medios audiovisuales, es un logro que tiende a una nueva apreciación exaltada de la poesía. La apreciación del conjunto de las poesías a través de los medios audiovisuales empleando video, musicalización, efectos especiales, locuciones destaca la novedad y creatividad del arte de hacer poesía. Reflejan una perfecta unión entre creatividad, estética audiovisual y poesía.

La poetisa preconiza visiones, que transparentan y ponen en evidencia aspectos técnicos audiovisuales y poéticos del mundo interno de su yo creador. Pone de relieve elementos de orden y armonía, que se muestran a veces como paradigmas o ideales que tienen sentido en su foco central existencial. El lenguaje estético literario artístico audiovisual, descubre un sentido profundo de una variedad grande de imágenes poéticas que producen contemplación y deleite. A través de la actualización plástica literaria audiovisual nos persuade para que nos adentremos en los campos de otra dimensión audiovisual del arte, de la poesía y de la literatura.

La poesía de Raquel Markus-Finckler se caracteriza por ser una manifestación de los sentimientos, emociones, vivencias y reflexiones de su vida. Expresa el ser humano en torno a la belleza, al amor, a la vida o a la muerte, al sentirse pueblo escogido lleno de gloria y de pesares.

Se caracteriza por expresar ideas de patria, de hermandad, de repudio, de sentimientos encontrados e historias sagradas y dolorosas o triunfales, manifestado de modo estético, bello, libre. Sus composiciones literarias expresan cuitas de corazón, piden reivindicaciones con palabras duras o melodiosas, artísticamente perfectas, donde se reúnen finamente seleccionadas, para transmitir sus sentimientos de nostalgia, de alegría, de tristeza, de amor, de dolor.

La validez y vigencia de su poesía se pierde en el tiempo.

Sus registros poéticos se remontan a tiempos de Ur de la antigua Mesopotamia. Se mezclan con listas de exterminio, se celebran con gritos de libertad se juntan con alegrías amorosas.

Se vinculan a un significado religioso, y se desarrollan en distintos videos art como epopeya, como himnos, como elegías, como Raquel.

La Poesía de Raquel es también sublimación para proclamar hidalguía, paz, amistad compañerismo exaltación racial. Sus videos art son Piropos raciales, escritos testamentarios, mensajes arcanos, con léxico escogido, resultado de su enamoramiento con lo humano y lo divino.

Las Relaciones entre Raquel y la poesía, sin lugar a duda, es una transustanciación, hay una estrecha relación, unión única que forma una unidad. Hay una identificación plena.

Así pues, su amor es místico, es humano, es sabio, es bondad, es fuerza viene expresado como poesía, como video, como video art poético.

Su Maternidad va mucho más allá de su familia, tiene una especial atención a la ternura y a la delicadeza, digna de las mejores cuitas y zalamerías poéticas.

Su Descendencia viene considerada como una glorificación de la mujer que solo puede ser expresada con un lenguaje literario glorioso.

Hay una Unidad emocional y sentimental ontológica entre Raquel-mujer y poesía.

Hay Libertad sin barreras dogmáticas y legales entre Raquel y poesía.

Raquel y la poesía conforman un todo, un deseo vehemente irresistible que necesariamente debe ser expresado por medio de su palabra sublime.

La poesía se posesiona y protege a Raquel envolviéndola en un manto único de deleite y éxtasis, considerándola como Virtud, como cielo, como superación, como esperanza para su pueblo.

La poesía de Raquel es una dosis de felicidad por ser humana, por ser hebrea, por ser venezolana, por ser Raquel.

En la vida existen momentos de mucho caos e incertidumbre, es inevitable; después de todo, de eso se trata de la vida, de aventurarse a lo desconocido cada día. Pero esa incertidumbre se convierte muchas veces en tristeza, momentos en los que todo es sombrío y parece que la vida está en nuestra contra. En esas ocasiones es cuando ella cual heroína, comunica esperanza. Es en esas profundidades cuando la poesía e imágenes del video sirven como esperanza, en esos versos entra su rol femenino para trasmitir duelo y melancolía. Sin embargo, los versos permiten adentrarte en su mágico mundo, es no dejarse llevar por el dolor; pues su vida es ser maravillosa, también poesía.

Los videos art de Raquel son un bálsamo sanador, un consuelo para historia tristes, donde ella tiene una cita con un mundo de ensueño, donde ella conversa con su yo interior y donde llega a un acuerdo con ella misma para encontrar las fuerzas, para cantar, danzar, y desbordar la alegría de vivir.

Cuando la poesía la atrapa, ve la vida de otra manera, distingue la belleza que hay en lo sutil, y entonces del teclado de su computadora y de sus recursos técnicos audiovisuales nacen sensaciones, imágenes, sonidos, música, pensamientos, y su rostro y su alma sonríen al nacimiento de esas sensaciones. Y es así que descubre los tesoros de su diario peregrinar en esta su nueva tierra prometida.

Los videos art son un gran refugio que sirve de psicóloga, consejera, sanadora de almas; deleites visuales, musas que colocan al espectador en paraísos y edenes.

Los videos art amplían las dimensiones de su poesía, con la incorporación de la tecnología comunicacional y de nuevos mecanismos y formas de relacionarse con el lenguaje poético dan como resultado un mayor impactado en el espectador pues supera con creces solo lo escrito o lo leído.

Para cualquier área de su poesía el concepto de lo real maravilloso, reina.

Los videos presentados fueron:

  1. La violinista sobre el tejado

Su voz de poetisa, de profeta retumba llena de vida, superando el polvo del desierto, superando todo desde las alturas de un tejado maravilloso llamado esfuerzo.

  1. Buscando perlas en los desiertos

Un canto, un orgullo, Raquel nos presenta ser vencedora, superar obstáculos. Amansa los furibundos mares, retos, pues por sus letras corre la sangre, la herencia de un pueblo batallador.

  1. Me dicen poeta

Raquel es profeta en la tierra santa, la de sus ancestros. Es oráculo de bien y fortuna en su mundo actual. Sigue un camino de su mundo rico, con senderos bellos y abismos grandes.

  1. Despierta tu magia

Los astros la miman y sus ancestros se sienten orgullosos porque ella vence obstáculos y por la gratitud rebosa en su corazón y en su pluma.

  1. Después de ti

Es el canto autobiográfico de Raquel su trayectoria de vida, de ser canto, a un instrumento en un mundo de dificultades y seguir siendo ella.

  1. En un templo de papel

Su poema amoroso, íntimo, exalta su rol de entrega total, su goce infinito, su éxtasis amoroso.

  1. Somos polvo de estrellas

El video poético identifica plenamente su ser poeta y ser Raquel. Ella es infinita, es polvo de estrellas, ella es el amor encarnado infinito como el polvo de las estrellas. Ella se siente infinita.

Editora de la web: Carmen Cristina Wolf

 

 

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