UN VIAJE A LOS CONFINES DEL MUNDO
Un viaje a los confines del mundo
Alvaro Pérez Capiello
«Cuando el conejo sacó un reloj del bolsillo de su chaleco, miró la hora y luego se alejó a toda prisa, Alicia se incorporó de un salto, pues cayó en la cuenta de que nunca había visto un conejo que llevara chaleco ni reloj que pudiera sacar del bolsillo y, ardiendo de curiosidad, lo siguió corriendo por el prado (…)» Estas líneas, corresponden a un clásico de la literatura: Alicia en el País de las Maravillas del escritor inglés, nacido en Cheshire, Charles Lutwidge Dodgson, mundialmente conocido por su pseudónimo Lewis Carroll. Profesor universitario, matemático y gran aficionado al ajedrez y las cartas, le gustaba sobremanera jugar con las palabras. En Alice in Wonderland, todo sigue su propia lógica: los gatos desaparecen sonrientes, la hora del té no acaba nunca y las reinas tienen ejércitos de naipes. Como muchas historias para niños, acaban seduciendo a los adultos que se internan en ellas y advierten, por ejemplo, la angustia que supone el tránsito de la niñez a la edad adulta a tiro de piedra de una rebanada de pastel o de una botella que, simplemente, está rotulada con la palabra «bébeme».
En el asueto de carnaval, llegó a mis manos una pieza teatral, aún no estrenada, del joven diseñador, actor y dramaturgo, Nelson García Restrepo (Nelson Alexandre). Titulada «El Quinto Elemento», posee indudables referencias al mundo helénico, siendo cuatro de sus personajes dioses que corresponden a los cuatro elementos clásicos: aire, agua, fuego y tierra. Como si estuviésemos al frente de uno de los pasajes de La Ilíada o La Odisea de Homero, Nelson nos presenta a dioses que juegan con el destino de los hombres a su antojo en una asamblea que bien pudiera estar emplazada en las alturas del monte Olimpo. Las acciones se inician con un niño al cual un mendigo ha resuelto contarle una historia… La isla de Kun, hogar de los kunianos, sufre por el poco respeto que sus habitantes han prodigado a las leyes de la naturaleza y, de allí, la intención de aquellos dioses de destruirla. ¿Habrá una salida? Al mejor estilo de los héroes de las epopeyas griegas; Jasón, Hércules, Aquiles, por solo mencionar algunos, el joven Alhí se embarca en una cruzada, y no en una cualquiera… En su viaje, se topará con La Gaviota en una barca, pasaje que me trajo a la memoria las vicisitudes sufridas por el protagonista de Relato de un Náufrago, aquella novela periodística de Gabriel García Márquez. Como bien diría Harold Bloom, todo en nuestro viejo universo algo le adeuda al pasado, hasta la misma idea del vuelo, que tiene su asiento en las alas de cera confeccionadas para Icaro por su padre Dédalo.
Alhí posee una brújula mágica que apunta a lo que más desea su corazón, aunque pareciese no estar preparado para las pruebas que ha de sortear en su búsqueda de los dioses Elementales, los únicos que pueden salvar a la isla de Kun de su trágico destino. Su barca zozobrará a causa de una tormenta que lo llevará a un islote en el centro de la Nada y, salvado por delfines, retomará la cruzada hacia el lugar donde el mar también es cielo. Esto me recuerda, sin duda, a la «Aventura de Jasón en búsqueda del vellocino de oro», cuando la nave Argos cruza un pasaje entre las simplegadas, enormes rocas movedizas que se tragaban a los navíos antes de remontar La Cólquida (El País del Sol). Nelson Alexandre, de nuevo nos revela su gusto por el mundo antiguo, por ese destino inexorable que no puede cambiarse: «todo sucede por una buena razón y en nuestro camino siempre encontraremos a las personas indicadas» -dice el personaje Alhí a La Gaviota.
Esta ave, parece huir cada vez que las cosas se tornan feas, es, digamos, una amiga de la conveniencia. En el caso de los dioses Elementales, ellos exhiben las virtudes y los defectos propios de los seres humanos, algo también muy del mundo helénico en verdad. En la escena siguiente, Alhí es capturado por piratas. El capitán Cascarudo, un temerario hombre-cangrejo, cuyo nombre es conocido hasta por las olas, amenaza con arrojar a nuestro héroe al mar hasta que descubre que es, nada menos y nada más, que un habitante de la isla de Kun. Continúa el viaje rumbo a la Gruta de Sorrento, lugar del Santuario de los dioses Elementales, pero, antes, hay un nuevo escollo que salvar. Se tejen muchas leyendas sobre el canto de las sirenas, un embrujo al que nadie se resiste, ni siquiera un pirata… La odisea que ha vivido Alhí, es una preparación que lo llevará a cumplir su sino. Nada de lo ocurrido, en esencia, es bueno o malo, aunque lo que está claro es que: «las cosas grandes y bellas son siempre difíciles de alcanzar».
El autor, en un tono filosófico, plantea una cuestión trascendental en las palabras del Maestro Februs: «Pequeño, Alhí, es imposible salvar a quienes no quieren ser salvados. Los sacrificios también deben meditarse». Este anciano alquimista, halló al propio Alhí de bebé dentro de una gran ostra en un paseo a orillas del malecón. Estaba envuelto en un manto de oro y llevaba, colgado al cuello, un curioso collar tejido del que colgaba una perla multicolor. A su tiempo, sería él quien le daría algunas claves para iniciar la aventura que nos ocupa rumbo al Santuario de los dioses Elementales. Resulta, de todo punto imposible, no dejarse llevar por algunas lecturas que han dejado huella indeleble en nosotros, concretamente la saga de los caballeros del Rey Arturo y su Tabla Redonda en búsqueda de una reliquia sagrada: el santo grial. Imagino, pues, al Maestro Februs como al Merlín de Camelot, rodeado por sus pócimas y escudillas en una atmósfera de misterio. Al protagonista, se le presenta entonces una decisión; abandonar la misión que lo ha traído tan lejos, o continuar… La historia nos coloca aquí frente a un dilema moral y, como espera el lector, Alhí, tomará la acción correcta… Es un héroe de los tiempos homéricos, que escucha los dictámenes de su corazón, alguien capaz de ofrendar la propia vida por los demás (los kunianos).
Las conversaciones entre los dioses Elementales a veces se nos antojan como una letanía: «¡Yo soy el más afectado por lo que está pasando! (Silfo). ¡Yo soy la más afectada! (Silce). ¡Yo propongo chamuscarlos! (Flamel). ¡Flamel! (Silce y Sifo). ¡Yo soy el que más sufre! (Silfo). ¡No, yo! (Silce)…» Ello, aporta a la pieza un halo de frescura y, hasta pudiera decirse, de comicidad. Muchas historias, exhiben una cierta circularidad, ellas «acaban donde comienzan» y, en nuestra opinión, esto ocurre con la pieza de Nelson Alexandre. Después de muchas aventuras, aquellos dioses continúan enfrascados en la misma cuestión: ¿cuál será la mejor forma de acabar con los kunianos y su isla en forma de pez?
El desenlace llega con grandes acordes, como si de una sinfonía del gran Beethoven se tratase, solo El Quinto Elemento, extraviado desde antiguo, puede salvar a los kunianos. Él, representa la armonía del Cosmos, siendo la suma de las cuatro energías elementales: fuego, tierra, aire y agua. Llegó el momento de que lo evidente se haga, pues, visible… Alhí es, en realidad, ese Quinto Elemento, pero, la verdadera moraleja de esta pieza estriba en que todo es cíclico, y que, de alguna forma, los comienzos se unen a los finales en esa maravillosa rueda de la vida. A veces, hay que recorrer medio mundo para entender que lo ansiado estaba a la vuelta de la esquina. No existen remedios mágicos, la verdad se halla en nuestro interior… Muchas enseñanzas pueden extraerse de esta obra, siendo un eje central la conservación de la naturaleza. A nuestro entender, quizá en un futuro próximo, Nelson García Restrepo (Nelson Alexandre) se anime a escribir una segunda parte donde el narrador se despoje de las ropas de mendigo y se nos revele como el mismísimo Maestro Februs.
CARMEN CRISTINA WOLF EN EL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA
Por ser hoy 21 de marzo Día Mundial de la Poesía, publicamos el presente ensayo de la poeta Carmen Cristina Wolf. Fue publicado en su libro «Vida y Escritura»:
El Lenguaje, una Visión del Mundo
Por Carmen Cristina Wolf
El poema es un salvoconducto hacia la redoma azul de la libertad
Un poema que es un verdadero poema nos acelera el pulso. Puede hacernos sentir asombro, admiración, ternura, rabia, espanto, alegría, dolor, nostalgia. Pero jamás nos dejará indiferentes.
El Ser de la Palabra
Los seres humanos no tenemos otro apoyo ni otro refugio más que el lenguaje y el amor. Nos vamos haciendo, crecemos y nos construimos a través de lo que pensamos, decimos y creamos. O nos conformarnos con un molde ya hecho, lo que significa repetir patrones, o nos damos a la tarea de construir nuestro propio mundo. Ahondar en el ser del lenguaje permite encontrar caminos y avizorar horizontes para encarar el peor de los males de este mundo: la pérdida de sentido de nuestra propia existencia.
Uno de los libros más interesantes que me acompañan en el viaje por estos rumbos, es Ontología del Lenguaje de Rafael Echeverría (Dolmen ediciones). Parece una exageración, pero identificar y ahondar en los actos lingüísticos básicos, tales como decir sí o no, las declaraciones, afirmaciones, juicios, ofrecimientos, peticiones y promesas, en fin, todo lo que expresamos y callamos a cada instante, puede ser vital para entender un poco más nuestro universo personal y desplazarnos del desconcierto a la comprensión.
No hay palabras inocentes que caigan en saco roto. Toda frase construye un mundo de significados y genera acciones constructivas, respetuosas, adorables o perversas. El lingüista Mortara Garavelli acota que uno de los secretos del buen empleo de la teoría de la argumentación es saber guardar silencio cuando es menester. Es preferible hablar menos y reflexionar más sobre lo que pensamos y decimos. Este ejercicio puede convertirse en un juego fascinante, en un arte placentero. Ya la vida está muy enredada últimamente para pretender algo que vaya más allá de pensar apasionadamente en las cosas.
El desarrollo o la decadencia de los pueblos se reflejan en la riqueza o en la pobreza de su lenguaje, porque el lenguaje implica una visión del mundo. Somos de acuerdo a como hablamos. Todo fenómeno social es siempre un fenómeno lingüístico. Nosotros cortamos en pedazos el mundo, lo organizamos, lo conceptualizamos. Por ejemplo, cuando se habla de esencia y substancia, del ser y el ente, estas palabras están impregnadas de una visión que propusieron los griegos. Cuando nombramos los vocablos alma y cuerpo, nos enmarcamos en una concepción cristiana, estamos dejando sentado que existe una clara delimitación entre dos componentes del ser humano, uno visible, tangible, transitorio, el otro intangible e inmortal. Otra manera de entender la naturaleza humana, diría que no existe esta división entre alma y cuerpo, simplemente son estados distintos de energía y de conciencia. Solo mencionar estas palabras representa la adopción de un sistema de pensamiento religioso, filosófico, científico y social.
Un gobernante o líder que posea un lenguaje constreñido a una ideología excluyente y pretenda ignorar las otras visiones del mundo, pretenderá encasillar a la sociedad en su visión, despreciando al resto de los ciudadanos que no piensan como él.
Hablar sobre la importancia del lenguaje es como constatar que el sol sale todos los días, pero con frecuencia es necesario insistir sobre lo evidente. Leer, escribir, es algo tan común que se pierde la percepción del carácter extraordinario del lenguaje.
¿No es sorprendente que las grandes transformaciones de las sociedades se inicien con palabras? El poeta alemán Hölderlin escribió: “Al hombre se le ha dado el más peligroso de todos los bienes, el lenguaje, para que atestigüe lo que es”. Y yo agregaría: lo que es y también lo que no es, porque el lenguaje está al servicio del albedrío del ser humano, para manifestar lo mejor de nosotros mismos y también para generar confusión, guerras y sufrimiento.
Ha llegado el tiempo de que en Venezuela los maestros y los estudiantes aprendan teoría de la argumentación. La nueva lingüística reivindica la Retórica, expresarse con eficacia y con ética. Retórica no consiste en adornar las frases con vocablos extraños, no es un simple artificio literario y mucho menos pretender engañar a los otros mediante la persuasión.
La retórica es una disciplina indispensable para transformar a la sociedad. Así como un cuchillo se utiliza para partir el pan y mondar una naranja, también puede ser empleada para herir. Es por eso que saber retórica debe ir indisolublemente unido a la ética. Es un daño irreparable privar a los maestros de su arma principal: la teoría de la argumentación, el arte de la expresión persuasiva.
¿Cómo vamos a inflamar los corazones de los jóvenes de valores éticos, de ideales, cómo vamos a convencerlos de tener fe en ellos mismos y orgullo de hacer las cosas bien, si los maestros no conocen el arte de convencer porque carecen de los recursos de la retórica?
La debilidad de nuestra nación se inicia en las aulas de clase.
La Seducción del Ritmo
El lenguaje cobra su mayor fuerza expresiva cuando está sustentado en el ritmo. El universo está inmerso en el ritmo. El ritmo rige el crecimiento de todo cuanto existe, de los hombres y de los imperios, de las cosechas y de las instituciones. El ritmo nos atrae porque desde el vientre materno vivimos en los latidos del corazón de nuestra madre. Al nacer nos mecen y nos cantan tonadas que repiten sus estribillos una y otra vez: “Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan (…) los de rique, alfeñique, los de roque, alfondoque, riqui, rique, riqui ran (…)”.
El ritmo produce el placer de la espera, el placer de la realización y del recuerdo. El poeta siente el ritmo de sus pensamientos, de los sucesos, de los sentimientos. Se ha hablado mucho del ritmo interior del poema. Ese ritmo interior tiene que revelarse en intensidades, acentos, entonaciones, pausas, ritmo.
Aproximación al Poema
Todo lo que pensamos y sentimos, lo imaginario y lo real, puede ser transformado en poema. Una vez escrito, el poema es propiedad de quien lo haga suyo, no de quien lo escribió. Berkeley decía que el sabor de la manzana no está en la manzana, sino en el encuentro de la manzana con el paladar, así el ser del poema está en el encuentro entre el poema y el ser humano que lo lee o lo escucha. El poema solo existe a medias cuando no es leído. Y cuando el poeta dice que a él no le importa si lo leen o no, me permito dudar de su sinceridad, porque no hay nada más gratificante que encontrar a alguien conmovido con un verso escrito por nosotros.
Sin pretender ponernos a buscar imposibles definiciones, recuerdo a Octavio Paz cuando dice que el poema es una obra única, irrepetible, insustituible, es una unidad autosuficiente. El poema empieza y termina en sí mismo. No tiene valor de cambio ni utilidad tangible. No es fácil poner a las palabras a decir lo que el poeta quiere que digan. Él libera las palabras de la conversación y vuelve a reunirlas en su condición de amigas, gracias a las frases: sonido-silencio, sonido-silencio y así.
Un poema que es un verdadero poema nos acelera el pulso. Puede hacernos sentir asombro, admiración, ternura, rabia, espanto, alegría, dolor, nostalgia. Pero jamás nos dejará indiferentes. El poema es una confesión de fe: el poeta puede o no creer en Dios, puede amar la vida o aborrecerla, creer que el ser humano es bueno, o malo, o ambas cosas, no creer absolutamente en nada. Aun así, el poema es una confesión de fe.
El auténtico poema no es fruto de la inspiración. Se aprende a escribir y es el fruto de una larga paciencia y de un intenso trabajo. Dice García Lorca: “Si es que soy poeta por la gracia de Dios, o del demonio, también lo es que lo soy gracias a la técnica y al esfuerzo y a saber de una manera absoluta, lo que es un poema”.
Concluyo con una anotación de Rafael Cadenas: “un pueblo sin conciencia de la lengua termina repitiendo los slogans de los embaucadores, es decir, muere como pueblo”.
EN EL ANIVERSARIO DEL POETA LUIS BELTRÁN MAGO
ANIVERSARIO
Por Lidia Salas
En su poemario: El mundo de la piel, habla desde su corazón enamorado con imágenes diáfanas que iluminan el diálogo con la amada:
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Día Internacional de la Mujer
Por Farah Cisneros
1.Orígenes y contexto histórico
2.Derechos e igualdad de género
3.Reconocimiento y visibilidad
4.Movilización y cambios sociales
Relevancia del Día de la Mujer en la Literatura
1. Visibilidad de escritoras y sus aportes
2. Temas clave en la literatura feminista
3. Movimiento feminista y literatura
4. Premios y reconocimientos
¡Haz lo que te dé la gana! es un libro de mi autoría , publicado inicialmente en 2016 y reeditado en 2020. La obra se centra en el autodescubrimiento y la transformación personal, invitando a los lectores a reflexionar sobre su identidad y autoaceptación. En esta obra promuevo la idea de que cada individuo tiene el poder de cambiar su vida al hacerse cargo de su preparación y avanzar hacia un futuro inédito.
Reconozco mi enfoque en áreas como la Programación Neurolingüística, el liderazgo y el crecimiento personal. Además de mi labor literaria, me considero formadora en metodologías organizacionales y mentora en desarrollo integral.
Actualmente, formo parte de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela y fundadora de EGP Escuela de Gerencia y Pensadores, donde apoyo la divulgación del trabajo literario de escritores venezolanos en el mundo.
En una reciente entrevista, me permití compartir mi pasión por la escritura que comenzó desde temprana edad, influenciada por mi abuelo materno, periodista y cofundador de “Il Corrieri di Caracas”. Después de dedicarme al derecho y al ámbito empresarial, retomo la escritura en 2011, enfocándome en la psicología humanista y la educación emocional. Estas experiencias me llevaron a publicar ¡Haz lo que te dé la gana!, donde abordo la importancia de enfrentarse a las propias emociones y buscar la felicidad a través del autoconocimiento.
@farah_cisneros en Instagram
Editora de la web: @carmencristinawolf
BEATRIZ ALICIA GARCÍA, SELECCIÓN DE POEMAS
En celebración del Día de La Mujer, publicamos una selección de poemas de la escritora venezolana Beatriz García Naranjo:
QUERERSE LLEVA TIEMPO
Quererse lleva tiempo
a veces una vida entera,
entre el amor y el desamor.
Amor es acompañarse
en los buenos y malos ratos,
con las virtudes
y los defectos,
tenerse paciencia,
disfrutarse cada día
llueva o haga sol,
entender las equivocaciones
-errar es humano, tan humano-
Quererse lleva tiempo,
a veces una vida entera,
entre el amor y el desamor.
Mentiría si dijera
que te quise siempre
Bea,
que tu belleza me deslumbró,
tu corazón abierto,
tu perseverancia,
tu loco deseo de vivir,
-hay momentos en que
francamente te detesté-
no supe entenderte
Quererse lleva tiempo
a veces una vida entera
entre el amor y el desamor.
Amarte
ha sido mi triunfo,
el mejor de todos.
CAMINOS
Caminos que no van,
no llegan,
caminos paralelos,
caminos que no
volvían.
Caminos
que son promesas
vanas.
Caminos medusa,
caminos Reina de las Nieves,
caminos Frankestein,
caminos Robinson Crusoe,
caminos Alicia
en el abismo sin fin.
Caminos Dickens,
caminos Anaïs Nin,
caminos Cortázar,
caminos Javier Marías,
caminos Hanni Ossott.
No he conocido otros caminos.
¿QUIÉN SOY?
Me busco
en los áticos del alma
donde me espero
cuando me alejo de mí
en este silencio fértil
tejo la urdimbre
de la mujer que soy
AUSENCIA
Busco entre las horas
tu voz tu abrazo
en el inmenso océano
de la distancia
Tejo tus manos fuertes
protectoras tomando las mías
escucho el silencio
de ese latido que falta
en este amanecer
sordo inhóspito de no verte
Pero a veces
es la ausencia necesaria
el puñal que atiza
los encuentros más hondos
Beatriz Alicia García Naranjo, escritora venezolana, poeta y ensayista, con dilatada experiencia en impartir talleres de escritura creativa. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Con una amplia obra publicada, sus poemas aparecen recogidos en numerosas antologías.
@bagtalleresliterarios
#circuloescritoresvenezuela
Editora: @carmencristinawolf en IG @literaturayvida en X
MARIE CURIE, FÉRREA VOLUNTAD Y ABNEGACIÓN
Marie Curie, férrea voluntad y abnegación
Por Ernesto Marrero Ramírez
En la lista de científicos abnegados y benefactores de la humanidad hay que resaltar, en letras mayúsculas, el nombre de María Salomea Sk?odowska, mejor conocida como Marie Curie o Madame Curie. Una mujer menuda, sencilla y de aspecto frágil, pero con un corazón de acero, un ingenioso cerebro y un alma indómita, que nace Varsovia, capital de Polonia, el 07 de noviembre de 1867. Su padre fue un profesor de física y su madre una profesora que dirigía un pensionado para hembras. Siendo aún niña la vida le presentó muchos reveses que tiñeron su infancia de gris. Tuvo que vivir en un país que se encontraba bajo el yugo de la Rusia Imperial y además le tocó soportar el distanciamiento de su madre que, aunque amaba mucho a sus hijos, evitaba abrazarlos y besarlos para no contagiarlos de tuberculosis. A la edad de 9 años muere su hermana Sofía a quien apodaban cariñosamente como Zosia, a consecuencia de una epidemia de tifus, y dos años después su adorada madre, producto de esa infección bacteriana con la que tanto luchó. Por estos sucesos, el hogar de los Sklodowski se convirtió en un lugar sombrío, con las ventanas oscurecidas y atuendos negros. Estos hechos formaron en María un carácter fuerte y una mirada seca y triste, que la acompañaría el resto de su vida. Su educación inicial la obtuvo en Polonia, mostrando una capacidad impresionante para memorizar, además de realizar con facilidad cálculos matemáticos. Por otro lado, llegó a dominar varios idiomas: el polaco, el ruso, el alemán, el francés y el inglés.
Sus deseos de continuar estudios en la Universidad, se hicieron una necesidad muy grande. El problema era que en Polonia no le era permitido estudiar a las mujeres en niveles universitarios. Su hermana Bronia también quería estudiar medicina y así llegan a un acuerdo, Marie ejercería la labor de institutriz y ayudaría a pagar sus estudios con la colaboración de su padre, y cuando Bronia obtuviera su título, ella ayudaría a María a realizar los suyos. Y así lo hicieron. Con los años Bronia se gradúa y se casa con un médico, entonces María parte para París a estudiar en la Sorbona. Pasó un tiempo viviendo con su hermana y su cuñado antes de alquilar una buhardilla en el Barrio Latino, que quedaba cerca de la Universidad. Después de años de sacrificios, necesidades y mucho estudio se gradúa con honores en el año 1893, en la carrera de Física y un año después obtiene una segunda licenciatura en Matemáticas.
En Francia, María conoció al físico francés Pierre Curie, quien tenía ya un reconocimiento importante dentro del mundo científico por haber descubierto en 1880, junto a su hermano Jacques, la piezoelectricidad, un fenómeno por el cual al comprimir un cristal de cuarzo se genera un potencial eléctrico. Y Surgió así, prácticamente a primera vista, una atracción en la pareja, no solo física, sino intelectual y espiritual. Por este motivo, contrajeron nupcias el 26 de julio de 1895 ante el alcalde de Sceaux, población cercana a parís. Fruto de esta unión nacerían sus dos hijas: Irene y Eva.
En 1896, María, animada por Pierre, decidió hacer su tesis doctoral sobre los recientes trabajos del científico Henri Becquerel, quien habían descubierto que las sales de uranio transmitían unos rayos de naturaleza desconocida. Dicho trabajo estaba relacionado con el reciente descubrimiento de los rayos X por parte del físico alemán Wilhelm Röntgen. Marie Curie se interesó por este hallazgo y, con la ayuda de su esposo, decidió investigar la naturaleza de las radiaciones que producían las sales de uranio. Lo primero que descubrieron ambos, es que las radiaciones no eran el producto de reacciones químicas, sino que se debían a la naturaleza misma de la materia. En 1898, tras varios años de arduo trabajo, a través del estudio de un mineral denominado pechblenda, aislaron dos nuevos elementos químicos, uno fue el polonio, que María lo bautizó así en referencia a su país natal, Polonia. Ella quería que este nombre atrajese la atención del mundo hacia una Polonia sometida por el yugo imperial ruso y que anhelaba su soberanía e independencia. Y el otro elemento fue el radio, cuyo nombre se lo colocaron debido a su intenso poder radioactivo.
A raíz del descubrimiento del radio, el mundo estaba pendiente de la radioactividad, y por este motivo comenzaron a realizarse investigaciones y experimentos por todo el mundo. En este sentido, se establecen diversas propiedades del radio, el cual es capaz de impresionar las placas fotográficas, convertir la atmósfera en conductora de electricidad, reducir a polvo el papel o el algodón con el que se le cubre, logra expandir su radiación por todas partes, desprender calor, hacer fosforescente el diamante, producir gas de helio y lo más importante: sus rayos queman las células cancerígenas, de aquí se creará la radioterapia o cómo se le llamaba entonces: la curieterapia.
María y Pierre Curie se dedicaron a estudiar diversos materiales radiactivos. En esos años trabajaron en un cobertizo poco equipado y Pierre era el encargado de suministrar todos los medios y artilugios para que María trabajara. Los dos sufrieron quemaduras y llagas producidas por los peligrosos materiales radiactivos.
El 25 de junio de 1903, publicó su tesis doctoral titulada: Investigaciones acerca de las sustancias radiactivas. Y defendió su tesis ante un tribunal para obtener el doctorado con mención Cum Laude. Ese mismo año, junto con Pierre Curie y Henri Becquerel, María fue galardonada con el Premio Nobel de Física: «En reconocimiento a los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubierta por Henri Becquerel». Es notable que estos dos grandes científicos, a pesar de vivir con muy escaso recursos económicos, nunca quisieron patentar sus descubrimientos e inventos. Siempre se atuvieron a sus ideas de que el conocimiento debería estar a total disposición de los otros científicos y en general de toda la humanidad, un acto elevado de altruismo.
Cuando todo indicaba que la familia Curie, caminaba por la senda de progreso profesional y familiar, ocurre una tragedia que va a ensombrecer sus vidas. El 19 de abril de 1906, Pierre, fue atropellado por un carruaje de caballos en la calle Dauphine, cerca de Saint Germain de Pres, en París. Murió de manera instantánea, con el cráneo triturado, sin que nada se pudiera hacer por él. María quedó muy afectada por esta desgracia, sintió que el mundo se le venía encima, ya no contaría con su compañero de investigaciones y de vida. Días después del fallecimiento de su esposo, comienza a escribir un diario, en el que plasma estas letras: “En la mañana del domingo que ha seguido tu muerte, Pierre, he ido por primera vez al laboratorio en compañía de tu hermano. He tratado de hacer un cálculo para una medida, pero me he visto en la imposibilidad de continuar. En la calle, camino como hipnotizada, sin preocupación por nada. No me mataré, no tengo ni el deseo de suicidio. Pero entre tantos coches, ¿no habrá uno que me haga compartir la misma suerte de mi amado?”.
En esos días el gobierno francés le ofrece una pensión vitalicia, la cual rechaza y argumenta que aún se siente lo suficientemente fuerte para obtener el sustento de su vida con su propio esfuerzo. Y poco a poco fue retomado fuerzas para seguir adelante y velar por la educación y el futuro de sus hijas. En este sentido, aceptó la cátedra de física que su marido había obtenido en 1904. Su primera clase en la Universidad causó gran expectación, pues era la primera mujer que daba clases en la Sorbona, que ya tenía 650 años de fundación. En 1911, recibió su segundo Premio Nobel, ahora en Química: «En reconocimiento de sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento». Marie Curie fue la primera persona a la que se le concedieron dos Premios Nobel en dos campos diferentes y, como mujer, era algo impensable para su tiempo.
En el año 1914, inicia la primera guerra mundial. Durante el conflicto bélico, los hospitales de campaña, en Francia, carecían de personal experimentado y máquinas de rayos X apropiadas para revisar a los soldados heridos en batalla, así que María propuso el uso de la radiografía móvil cerca de las líneas de guerra para ayudar a los cirujanos en el campo de batalla. Aseguró con esta iniciativa, que los soldados heridos fueran atendidos con mayor efectividad si los cirujanos contaban a tiempo con las placas radiográficas. Después de un rápido estudio de la radiología, anatomía y mecánica automotriz, adquirió equipos de rayos X, vehículos y generadores auxiliares y diseñó unidades móviles de radiografía, a las que llamó «ambulancias radiológicas», pero que llegaron a ser conocidas posteriormente como las «pequeñas Curie». Se convirtió así en la directora del Servicio de Radiología de la Cruz Roja francesa y creó el primer centro de radiología militar de Francia. Después de culminada la guerra, a Madame Curie se le ofrecían todo tipo de honores y se le llamaba «la bienhechora de la humanidad». Manifestaciones que supo esquivar con la singular modestia que le caracterizaba.
Después de una vida dedicada a la ciencia y al aporte social, Marie Curie parte de este mundo material, el 4 de julio de 1934, cuando tenía 66 años, debido a una anemia perniciosa, por una alteración de la médula ósea, como consecuencia de las radiaciones a las que estuvo expuesta por tantos años en sus trabajos. Los efectos nocivos de la radiación ionizante no se conocían en ese momento y los experimentos se realizaban sin las medidas de seguridad pertinentes. Fue enterrada junto a su difunto esposo, como lo había pedido en vida. Se fue su cuerpo físico, pero su alma se quedó recorriendo los derroteros de la historia, al dejar un ejemplo de férrea voluntad y abnegación por el mundo científico y la humanidad.
Pasado un año de su deceso, en 1935, su hija mayor Irene, también obtiene el Premio Nobel de Química, junto a su marido Frédéric Joliot, por su descubrimiento de la radiactividad artificial. Cuatro años después un grupo de investigadores alemanes descubre que cuando el átomo de uranio es bombardeado con neutrones se desencadena la llamada fisión nuclear; y Frédéric Joliot completó la investigación, al descubrir que este bombardeo sobre el núcleo de uranio produce, a su vez, nuevos neutrones capaces de hacer estallar otros núcleos de uranio, produciendo así una reacción en cadena. Con este avance se iniciaba la era de la energía atómica. Una era que Madame Curie no conociera pero que fue posible gracias a su incansable trabajo y dedicación por la investigación y la ciencia.
Sesenta años después, en el año 1995, sus restos fueron trasladados, junto con los de Pierre, al Panteón de París, donde se le brindaron las distinciones correspondientes. En honor a esta infatigable pareja se le otorga el nombre «Curie» al asteroide 7000, descubierto el 6 de noviembre de 1939 por Fernand Rigaux. También se le asignó el nombre al elemento sintético Curio (Cm) descubierto en 1944, así como el cráter Curie, ubicado en la Luna, y el cráter Curie del planeta Marte. Sin duda alguna, una labor que dejó una huella indeleble en los anales de la historia.
Tal vez demasiado solos, por Raquel Markus-Finckler y Ernesto Kahan, Premio Nobel de la Paz
Tal vez demasiado solos
Texto escrito por Raquel Markus – Finckler en colaboración con el Doctor Ernesto Kahan (Premio Nobel de la Paz, 1985)
Estamos solos, tal vez demasiado solos
En memoria de Shiri, Ariel y Kfir Bibas Z´L. Dedicado al Doctor Ernesto Kahan
Cada cincuenta años
y en cada generación
seremos elegidos para el juicio.
Cada cincuenta años
y en cada generación
hay quien nos exige sacrificio.
¿Elegidos para qué?
No para vencer
¿Elegidos para qué?
Si ya no nos queda la piel.
¿Elegidos para qué?
Si ya nos ponemos de pie.
¿Elegidos para qué?
Si ya nos colgamos la fe.
Herederos de la rabia de Caín
y de la suerte de Abel.
Siempre en el altar sin ángel ni cordero.
Seguimos ardiendo en el desierto,
Seguimos desafiando el desconcierto.
Estamos solos, tal vez, demasiado solos.
¿Alguien escucha nuestros rezos?
Estamos solos, tal vez, demasiado solos.
¿Alguien atiende nuestros ruegos?
Estamos solos, tal vez, demasiado solos.
¿A partir de qué edad merecernos piedad?
Aunque hoy las redes se vistan de naranja
en nuestro centro, hoy dos niños siguen muertos.
¿Acaso un like los salvará?
¿Acaso una mención los liberará?
Porque hoy ya es muy tarde para ellos,
nuestros niños siguen muertos, tal vez demasiado muertos.
Cada cincuenta años y en cada generación
seremos el pueblo elegido para probar el odio.
Cada cincuenta años y en cada generación
seremos el pueblo elegido para sentir la ira.
¿Para qué molestarse en cosernos las heridas?
¿Para qué molestarse en clamar por empatía?
Siempre en agonía.
Sin llegar a morir del todo.
Siempre en agonía.
Sin dejar de sufrir por todo.
Sería más fácil terminar de caer.
Siempre seremos los extraños.
Siempre seremos los vencidos.
Somos Holocausto. Somos sacrificio.
Somos los culpables, pues seguimos vivos.
Este crudo poema que hoy me atrevo a publicar (y a dedicar), por muy fuerte que pueda llegar a sonar, surgió en mi alma durante una de las profundas e inspiradoras conversaciones (vía chat) que he tenido la suerte y el privilegio de mantener con el Doctor Ernesto Kahan, a quien llegué a conocer gracias a la intervención de dos amistades que valoro y respeto, la que me ha unido por años a Samy Yecutieli, y la que he ido creando, más recientemente, con Cristina Olivera Chávez, una verdadera gigante en el mundo de la literatura y un ser humano inspirador.
El nombre del Doctor Ernesto Kahan se presenta por sí solo, aunque para quienes no lo conozcan, puedo ir adelantándoles que entre muchos otros de sus grandes méritos fue galardonado con el premio Nobel de la Paz, del año 1985, en su figura de vicepresidente regional de la asociación Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear y el Premio Albert Schweitzer de Paz. Es médico, poeta, profesor universitario, académico de honor de la Real Academia Europea de Doctores y Doctor Honorario en Literatura, judío nacido en argentina que, debido a la dictadura de la Junta Militar, emigró a Israel en 1976. También ha encontrado tiempo para expresar su alma por medio de la poesía y el arte, y es un ferviente activista en la búsqueda de una paz verdadera y sustentable para toda la humanidad.
Nuestra amistad se inició a raíz de la invitación que recibí para participar en el Concurso Internacional de Trovas Clásicas de la Organización Mundial de Trovadores (OMT), un certamen promovido desde Israel por el doctor Kahan, quien actualmente se desempeña como Presidente Honorario de este ente. La edición de febrero, centrada en dos temas: pobreza y liberación, estuvo dedicada a honrar al ilustre poeta Jaim Najman Bialik, considerado el poeta nacional de Israel y una de las figuras más influyentes de la poesía hebrea moderna.
Aunque nunca había realizado trova y estaba muy poco familiarizada con su estricta métrica y estructura, tuve la suerte o el mérito (como quiera que se desee interpretar) de conseguir el tercer lugar en la Categoría Vencedores entre los Nuevos Trovadores premiados por este certamen, el cual llegó a convocar a más de trescientos participantes entre Asia, Europa, América e, incluso, África.
A partir de este mes, es para mí un honor y un privilegio contar en mi currículo con un diploma que contiene la firma de la Presidenta de la OMT: Cristina Olivera Chávez y de su Presidente Honorario, el Doctor Ernesto Kahan. Espero que mi relación con la trova siga in crescendo, pues se trata de un género muy retador que exige condensar un poema completo en solo cuatro versos octosílabos, con rima consonante y en esquema abab.
Estoy segura de que mi reciente amistad con el Doctor Kahan seguirá adelante, nos une el amor por la poesía y el arte, un profundo sentido de conciencia sobre nuestra condición humana y un doloroso amor, pero amor al fin, hacia el pueblo y el Estado de Israel. Puede que le resulte sorprendente, y espero que sea para bien, que haya decidido dedicarle este poema, aunque estoy segura de que si revisa nuestras conversaciones encontrará el detonante. Es una sentencia que me dijo y que se me quedó grabada en el alma a sangre y fuego: “en este mundo los judíos estamos demasiado solos”.
Hace pocos días se llevó a cabo en Israel el entierro de los restos de Kfir, Ariel y Shiri Bibas (que su recuerdo sea una bendición). Los tres permanecen sepultados en un mismo ataúd. Lo que la ignominia separó, permanecerá unido para toda la eternidad. Y no hay forma de describir el sentimiento, la emoción, la desolación que hoy embarga a todo el pueblo judío, por separado y en conjunto.
Sé que escribir no cambia nada, al menos nada realmente importante. Sé que no hay verso que le devuelva la vida a Kfir, Ariel y Shiri. Sé que no hay edificio iluminado de naranja, que no hay ninguna cantidad de likes en una publicación que les restituya todo el futuro que les fue arrancado a la fuerza solo por ser judíos, solo por ser israelíes. Pensar en ellos me hace cuestionarme… tal vez la poesía no siempre tenga una respuesta para todo o, tal vez, la poesía no siempre encuentre la forma adecuada para expresarlo todo. Aun así, no puedo dejar de ver, entender y sentir al mundo (no tanto a su gente) a través del cristal de la poesía que vive dentro de mí… aunque ella no siempre logre salvarme de mi misma o de los demás.
Para que mis lectores no se queden con la curiosidad sobre la trova que me permitió conseguir el tercer lugar entre los veinte ganadores elegidos por la OMT para la edición de febrero 2025 (en idioma español), aquí les dejo mis versos:
¡Si pudiera condensar
en un beso al Universo;
yo podría compensar
la pobreza de mi verso!
Quiero terminar esta entrega citando el Doctor Kahan, quien ha encontrado en el arte y la literatura (y también en la trova) una manera de entender y procesar el mundo en el que vive, aunque algunas veces este mundo por el que tanto ha trabajado lo haga sentir demasiado solo.
Palabras del Doctor Ernesto Kahan
A la reconocida y superior poeta Raquel Markus, que enternece al corazón de los lectores, la conocí cuando se presentó al concurso de Trovas Clásicas que organicé en la OMT (Organización Mundial de Trovadores) desde Israel en homenaje a su poeta nacional Jaim Najman Bialik.
La familia que heredé de mis padres tiene raíces muy profundas, por el lado de Catalina, mi madre, que siempre me inició y llevó, por el camino del arte; la literatura hispanoamericana y la pintura, llegó a fines de los años del 1.800 desde Kishinau, entonces provincia de la Rusia Zarista y hoy día Moldavia, donde sufrían crímenes y persecuciones. En Argentina se transformaron en los “gauchos judíos”. El gran escritor Bialik escribió un poema que en mi infancia me desgarró y también por eso lo elegí para el concurso que hice.
(Fragmento de su poema sobre el pogromo de Kishinau)
¨Levántate y marcha hacia la ciudad de la matanza.
Ve a sus plazas,
observa con tus propios ojos,
palpa con tus propias manos
las cercas, los árboles, las rocas.
Mira: sobre la cal del muro
la sangre coagulada,
los sesos endurecidos de las víctimas.
Encaminate hacia las ruinas,
salta por encima de los desechos,
atraviesa las paredes rotas
y las cocinas incendiadas
en donde la piqueta ha perforado quiebres
y agrandado, ensanchado vacíos,
donde la negra piedra se descubre,
la desnudez del ladrillo calcinado,
abiertas, desesperadas bocas de heridas negras”
[…]
Mis abuelos llegaron a Argentina escapando de la Rusia Zarista, de los pogromos y de la miseria y el terror. A finales del siglo XIX e inicios del XX, antes de las Revoluciones de Abril y de Octubre (Noviembre) de 1917, en todo el territorio ruso el antisemitismo fue una política casi oficial por el Gobierno del Zar, algo que no sucedía de forma tan abierta en Europa Central, Occidental y menos en los Estados Unidos, México o Argentina.
Ahora en los pogromos de Hamás en las poblaciones agrarias de Israel y en mi casa, me encuentro con Raquel y en su hombro y el mío escribimos poesía y yo me declaro culpable.
Me declaro culpable. Un acto de palabra y cicatriz.
Por Ernesto Kahan © febrero 2025
Me declaro culpable
por haber desbordado mi herida
sobre la vasta llaga del mundo,
y por haber sembrado mi sangre
en la tierra ya calcinada
que arrastra siglos de puñaladas y donde
el odio se amasa con la arcilla
y el nombre de Dios es filo y fiebre.
Perdón —
no debí regar mi hiel fuera de mi pecho,
no debí manchar con mi fiebre
la fiebre ancestral,
ni desnudar mi duelo
sobre los cadáveres que todavía
gritan en lenguas de ceniza.
Pero me dolió el viento
que trae con él las voces de mis muertos,
me dolió la sombra que atraviesa el exilio
como un perro sin patria,
me dolió la historia enterrada
y la historia que no deja de nacer
con la misma hemorragia.
Me declaro culpable
por no haber podido contener mi lágrima
en la cárcel de mi ojo.
Por haber dejado que mi rabia
se hiciera río e inundara las manchas.
Perdón —
Yo también soy escombro de Babel,
también cargo la culpa
de los que lloran con la boca apretada,
de los que mueren en los márgenes
porque nacieron con la estrella de David
bordada en la piel.
Me declaro culpable
de haber dicho lo que arde,
de haber amado lo que el mundo
ha condenado a llamas.
Culpable por recordar,
por no haber dejado que la costra
cierre la herida.
Culpable —
porque dentro de mí
se sigue escribiendo la historia
que otros quisieron borrar.
Y aunque pida perdón,
y aunque suplique silencio,
no sé si puedo evitar
seguir sangrando.
#circuloescritoresvenezuela
#raquelmarkusfinckler
#ernestokahan
Editora de la web: @carmencristinawolf
Metamorfosis de un propósito
Metamorfosis de un propósito
Alvaro Pérez Capiello
Caracas es una ciudad que ha inspirado a muchos creadores: pintores, escritores, músicos, escultores… Pareciera que nadie puede resistirse a transitar los secretos de sus calles, esquinas, plazas y parques cobijados por la imponente estampa de la montaña. El Ávila, al cual Manuel Cabré dedicaría sus mejores pinceladas y Juan Antonio Pérez Bonalde inmortalizaría en aquellos versos: «Caracas, allí está; vedla tendida/ a las faldas del Ávila empinado,/ odalisca rendida/ a los pies del sultán enamorado (…)». Las urbes, siempre están en movimiento perpetuo, nunca se detienen. Recientemente, acudimos a la exposición Metamorfosis de un propósito en la Galería Raise de Los Palos Grandes. Una muestra que reúne el trabajo de trece participantes de un taller dictado por Ricardo Benaím en el TAGA, entre junio y octubre de 2024.
Pese al auge de las nuevas tecnologías, el libro mantiene hoy plena vigencia. No solo como reservorio de conocimientos, sino como objeto de culto. Ninguno de los talleristas es, en estricto sentido, un editor, aunque eso no les impidió entregarse a la magia de las palabras. Sabido es que el lector completa el proceso que el escritor ha iniciado, de la misma forma que ocurre con el espectador, parado frente a cualquier pieza artística. Daniel Perozo, uno de los jóvenes expositores, realiza una suerte de libro-escultura cuyas formas calzan perfectamente con el espacio urbano. Una gama de grises, se unen, pues, al negro y al blanco, para componer muros y habitaciones imaginarias que, sin embargo, resultan teñidas de realidad. En esas construcciones fantasmales, si bien no se contienen personajes, la presencia humana está latente. Hay, quizás, alguien que lo sabe y lo ve todo detrás de cada pared, cada viga y cada puerta, a medida que lanzamos una mirada a la obra de Daniel Perozo. Él, viene de culminar estudios de fotografía y de diseño gráfico, por lo que se ancla en esa divina capacidad de las imágenes para contar historias.
Otra propuesta, esta vez de Manuel Aranguren, se centra en las siete letras que componen la palabra Caracas. Su búsqueda, lo lleva a preguntar a un universo de personas, muy diferentes entre sí, cómo definirían a nuestra capital en solo siete palabras. Este número, nos conecta con la sabiduría, la intuición y la espiritualidad. Para muchas culturas y religiones, simboliza el fin de un ciclo y la renovación. Hay que recordar que Dios creó al mundo en seis días, según el texto bíblico, y al séptimo descansó. El simbolismo de la curación también está asociado al siete, así como la profecía del fin de los tiempos contenida en el Libro del Apocalipsis: siete sellos proféticos, siete iglesias, siete trompetas e igual número de ángeles que las tocan. Tiene especial importancia para el judaísmo (el candelabro de siete brazos de la Menorah), el hinduísmo, la numerología, y puede hallarse también en los antiguos mitos sumerios por su carácter de número primo.
Este experimento de Manuel Aranguren, lo lleva a componer un mapa de palabras, tal vez el cuaderno de bitácora de un capitán sobre el propio plano de nuestra ciudad capital. Allí, no puede darse nada por sentado. Cientos de palabras, algunas esperadas y otras extrañas, estimulan nuestra imaginación. El título de esta muestra: Metamorfosis de un propósito, alude a los cambios de vida a nivel personal o social, por lo cual la recomendamos sin reservas.
EL SISTEMA Y JOSÉ ANTONIO ABREU, EL GRAN PROMOTOR CULTURAL
Por Jesús Peñalver
LENGUAJE Y PENSAMIENTO: UNA VIEJA CUESTIÓN, POR JERÓNIMO ALAYÓN
Lenguaje y pensamiento, una vieja cuestión
Jerónimo Alayón
Desde Platón nos hemos planteado la cuestión de la relación entre pensamiento y lenguaje. Para aquel, el lenguaje era un vínculo entre la lengua y la cognición, puesto que las palabras eran signos de las ideas y estas, signos de las cosas. En la alegoría de La caverna, el filósofo de la Academia nos muestra el pensamiento como conformador del lenguaje. Solo quien ha ascendido al mundo inteligible, al conocimiento de las ideas y las formas, reveladas por la luz verdadera de la razón (regida por la idea de bien), puede regresar al mundo sensible para convencer a sus oprimidos habitantes de su falsa ideación, a riesgo de ser asesinado.
En dicha alegoría, por cierto, hay algo interesante. El filósofo, que en su ascenso al conocimiento ha pasado cerca de la hoguera y se ha percatado de que las sombras en la pared de la caverna no son la realidad, sino la sombra de esta, ha descubierto el error y ahora anhela hallar la verdad. Sin que explícitamente lo haya demarcado, Platón ha significado dos grados en el ascenso al conocimiento: de la doxa (‘opinión’) a la episteme (‘ciencia’), con su consecuente descenso al mundo sensible para dar testimonio de las ideas, todo lo cual nos lleva al desarrollo de la noción de afato en Ramón Llull a principios del s. XIV.
Tomando como punto de partida el pensamiento platónico, y a grandes rasgos, podemos definir tres corrientes filosóficas en la relación lenguaje-pensamiento: 1) tradición platónica, en la que el lenguaje, asimilado al pensamiento, es una facultad para conocer la realidad y expresar lo conocido; 2) tradición aristotélica, según la cual el lenguaje, asimilado a la expresión, es un sistema de signos; y 3) tradición saussureana, que planteando el lenguaje emancipado del pensamiento y la expresión, lo asume en cuanto que facultad de crear sistemas de signos.
Como se echará de ver, la concepción platónico-aristotélica dominó el pensamiento occidental en torno del lenguaje desde el siglo IV a. C. hasta mediados del siglo XIX, cuando Wilhelm von Humboldt planteara el lenguaje en tanto que vínculo entre el individuo y la sociedad, abriendo así el camino, de una parte, hacia la tradición saussureana y, de la otra, hacia la concepción moderna del lenguaje en cuanto que creador de realidades y modelador del pensamiento. Dicha evolución marcó el paso del filósofo lingüista al lingüista filósofo, que en Humboldt fue asumido en el marco de un proyecto lingüístico-antropológico.
Alcanzamos así la segunda mitad del siglo XX en la que podemos identificar, entre tantos lingüistas y sus propuestas, dos corrientes esenciales: una que considera el carácter modelador del lenguaje sobre el pensamiento y otra que asume el lenguaje como un síntoma de influencia social.
En la primera corriente destaca la hipótesis whorfiana, propuesta primero por Edward Sapir y más tarde por su discípulo Benjamin Whorf, ambos lingüistas estadounidenses, si bien la teoría no fue presentada hasta 1954 (13 años después de la muerte de Whorf) por otro discípulo de Sapir, Harry Hoijer.
La hipótesis whorfiana tiene dos vertientes. Una dura, conocida como determinismo lingüístico, según la cual el lenguaje y el pensamiento —si bien son independientes entre sí— son estructuras sincrónicas y, por consiguiente, la lengua condiciona el pensamiento y las categorías lingüísticas de aquella modelan las categorías cognitivas de este.
En otras palabras, la versión radical de dicha concepción asume que el sistema lingüístico (signos + estructuras gramaticales + reglas funcionales) que emplea determinada comunidad lingüística no solo moldea su forma de pensar, sino que condiciona sus modus intelligendi (maneras de comprender la realidad), para emplear un término caro a la escuela modista. Por cierto, lo mismo que esta, la hipótesis dura de Sapir-Whorf tiene el mérito de volver a apuntar hacia una gramática universal como la que poco después desarrollaría la escuela transformacional y generativa.
Por otra parte, la hipótesis whorfiana laxa, conocida como relativismo lingüístico, parte del principio de que lenguaje y pensamiento son estructuras asíncronas, de manera tal que el lenguaje antecede al pensamiento. En este sentido, tanto la lengua como sus categorías lingüísticas solo modificarían el pensamiento y, por extensión, la voluntad. Se asume, por consiguiente, que el lenguaje es un poderoso inductor de procesos culturales. En síntesis, la postura whorfiana de que el lenguaje modela el pensamiento abrió las puertas para que en el último cuarto de siglo se asumiera el lenguaje como el gran síntoma de la influencia social.
En este sentido, dos hitos fundamentales fueron, de una parte, la gramática generativa de Noam Chomsky y su planteamiento de la teoría lingüística de la competencia (1975) y, de la otra, la noción de campo social de Pierre Bourdieu (1991).
El paso de la competencia a la actuación lingüísticas supone, en términos chomskianos, la actualización de un conjunto de reglas inconscientes en otro conjunto de reglas gramaticales y sociales que establecen, correlativamente, tanto la gramaticalidad como la aceptabilidad del enunciado. En otras palabras, si bien Chomsky no plantea un determinismo lingüístico, la innata predisposición a adquirir el lenguaje a partir de una gramática universal implica que el lenguaje responde a una estructura subyacente común, grabada en nuestro cerebro desde el nacimiento.
Por su parte, Bourdieu plantea una suerte de determinismo social al establecer la noción de campo social, esto es, un espacio colectivo (llamado por el habitus) en el que el sujeto es condicionado por la sociedad. Dicho condicionamiento se refleja en su lenguaje, de modo que este se constituye en síntoma de aquel. Finalmente —y respondiendo a la tesis del relativismo lingüístico—, tal lenguaje sintomático termina afectando el pensamiento y la voluntad del individuo, reiniciándose el ciclo.
Es una pena que Bourdieu haya insistido —con cierta miopía filosófica— en una perspectiva marxista y antineoliberal tratando de expandir el conflicto de clases al del capital cultural y la violencia simbólica. Su concepción del campo social en cuanto que gran modelador del lenguaje —y este, a su vez, como potente escultor del pensamiento— no solo aplica a la lucha de clases, sino que merecía mayor amplitud, pues permite medir cómo sociedades enteras, durante décadas, dejan evidencia en su lenguaje de una recia esclavitud ideológica y, peor aún, de la palabra al servicio del adoctrinamiento… Un lenguaje que moldea un pensamiento lisiado.
Hay grupos humanos que consumen bienes materiales y otros a los que se obliga a consumir supuestos bienes ideológicos. ¿Cuál es la diferencia si, al cabo, unos y otros ofrecen en su discurso los mismos síntomas de dominación social? ¿Qué más da ser esclavo de una superestructura económica o ideológica si en el fondo se trata de un mismo tipo de sumisión?
CITA CHICAGO:
Alayón, Jerónimo. «Lenguaje y pensamiento, una vieja cuestión». El Nacional. 31 de enero de 2025. https://v.gd/Rwdflg
Fuente: Alayón, J. (2025, 31 de enero). Lenguaje y pensamiento, una vieja cuestión. El Nacional. https://v.gd/Rwdflg
Editora de la web: Carmen Cristina Wolf @carmencristinawolf en Instagram @literaturayvida en X (antes Twitter)
A PATRICIA GUZMÁN, POR JESÚS PEÑALVER

Foto: Lizbeth Salas
Jeús Peñalver
Hoy somos menos, ha cerrado sus ojos la poeta Patricia Guzmán, voz esencial de la literatura venezolana. Escritora, periodista, docente, editora, poeta y mejor persona. De allí el luto en las letras de nuestro país. Merece la honra de leerla y difundir su prolífica y valiosa obra.
Hoy acaso sí estoy triste… hoy quizá el raudo vuelo del pájaro anuncia el final descanso… hoy tal vez el ave tiene un ala de menos y hoy de verdad el cielo está rápido y gris.
Patricia Guzmán: la voz imperecedera de una poeta
Por Gisela Cappellin
Gisela Cappellin
@giselacappellinediciones

A Patricia Guzmán, por Edgar Vidaurre
Ernesto Marrero Ramírez: Fragmentos de impermanencia
Fragmentos de Impermanencia
La impermanencia es un concepto clave en diversas religiones y filosofías de vida. Nos dice que todo está en constante transformación, que nada es para siempre, ya sea en relación con nuestra realidad exterior como en la interna.
Fragmentos de impermanencia, del autor venezolano Ernesto Marrero Ramírez, es un poemario que aborda este concepto de la temporalidad, la conciliación entre la vida y su final, un sentido profundo que, como humanos, podemos hallar de esta realidad inevitable. Es una selección de poemas que invitan al lector a adentrarse en un viaje introspectivo alentado por los momentos efímeros que componen nuestras vidas. Con su acostumbrada sencillez y sensibilidad, Ernesto Marrero combina elementos de la filosofía, la psicología y la literatura para ofrecer una obra que no solo inspira, sino que también incita a la reflexión y al autoconocimiento.
En palabras del autor: «Este libro es una invitación a abrazar la impermanencia como una parte esencial de la experiencia humana. A través de estos fragmentos, busco compartir una visión que nos permita encontrar belleza, profundidad y propósito en lo transitorio de nuestras vidas”.
Este poemario nos invita a contemplar la impermanencia con asombro filosófico, y a encontrarle sentido a nuestra fugacidad. Es un espejo donde podemos ver reflejada nuestra propia condición mortal y, a la vez, contemplar el abanico de oportunidades que la vida nos presenta para ser mejores personas. Al aceptar la transitoriedad de todo, podemos cultivar una mentalidad de desapego, equilibrio emocional y compasión. Asimismo, nos insta a abrazar el cambio como una parte inherente y natural de la vida, incentivándonos a vivirla con plenitud y agradecimiento.
Fragmentos de impermanencia es un libro que invita, a través de la poesía, a despertar de la rutina diaria y a desarrollarnos como individuos más genuinos, conscientes de nuestra finitud y de la libertad que en ella habita.
A continuación, presentamos tres poemas seleccionados de este poemario:
Un día sin poema
Hoy quise escribir un poema
y no pude…
se diluyó por los poros
de la nada eterna
o se detuvo a contemplar al mundo
mientras Cronos lo devoraba,
o tal vez se montó en un avión
o en una balsa
buscando una ilusoria libertad
o se fue a aconsejar algún corrupto
para que tomara el camino
de la virtud,
o a consolar al afligido
-golpeado por la roca del dolor-
o se escondió en mi mente
detrás del muro
de las dudas y los lamentos
…No lo sé
Tal vez se deprimió
en el suburbio de la indiferencia
o se quedó atrapado en las redes
esperando un like o un seguidor
Aunque yo creo que se fue
con las metáforas,
las elipsis y los símiles
a beberse mis versos en un bar
y se olvidó de visitarme
Mañana intentaré
invitarlo nuevamente
a reunirse con mis letras
y mi inspiración
…Ojalá y se acuerde
de este solitario poeta
Impermanencia
Pasan los años, y la ola del tiempo avanza
sobre el océano de la incertidumbre.
Pasan días, meses, años y centurias,
y la esfinge del destino se presenta indetenible.
Pasa la primavera, el verano, el otoño y el invierno,
brilla el sol y luego se oculta, las hojas se secan y caen,
y una brisa helada empaña nuestros corazones
Pasa un reloj y luego otro, las manecillas marchan
y nadie, nadie las puede detener.
Pasan los circos, pasan los desfiles carnavalescos
y las máscaras yerran lastimeras, desorientadas,
todas disfrazadas de confianza
…de mentirosa certeza
Pasan los pensamientos, los símbolos y las letras,
pasan las inspiraciones más profundas
y también los días estériles, inertes,
los días de lucha contra la tirana sociedad
que subyuga con sus tortuosas rutinas e injusticias
… también eso pasa
Pasan los días y las noches, las lunas y los insomnios,
las risas y las tormentas, las palabras y los silencios,
las mentiras y las verdades,
pasan las cosas… todo pasa
Pasa la infancia, la juventud y llega la vejez con sus dolencias,
llega la piel resquebrajada y las mejillas flácidas,
la visión nublada y la espalda encorvada,
llega el cansancio y los lamentos pretéritos
… llega el final de la jornada
Pasa una existencia, una vida que se extingue como una llama,
una vida que se desliza hacia el laberinto de la eternidad…
Y quedarán marcadas sus huellas en el polvo de la historia:
inseguras o firmes, ligeras o pesadas, falsas o sinceras.
Y quedará, tal vez, una imagen, un suspiro o un triste mausoleo
Todo, todo pasa en esta vida
…solo quedan los recuerdos
Sonambulismo
¡Cuánto agobia la estridente voz
del ojo miope que simula sapiencia!
De aquel que moldeado por la arcilla
repite los sinsentidos que el sistema
inculcó en su cavernario cerebro.
De aquel que asesinó
a la creatividad y a la cultura
con la daga de la indiferencia
Sus verbos son gemidos,
estruendosas lenguas
que carcomen mis tímpanos
y exacerban mi hastiado corazón
que anhela una expresión consciente.
Ellos son los sonámbulos del sendero,
aquellos caminantes errabundos
que bailan al ritmo de la danza cotidiana.
Sus palabras son vacías, pueriles,
mercantilistas o resentidas,
tan inestables como ruinas
que se desmoronan con el viento
Y como borrachos delirantes
se tambalean por las calles de la vida
hasta caer en la fosa sin retorno,
a la que llegarán sin haber contemplado
el horizonte existencial…
Donde emerge y muere el sol
… Donde late la conciencia
Editora: Carmen Cristina Wolf @carmencristinawolf
@circuloescritoresvenezuela















