«Moshe y Joshua, el mismo ser», novela de Martha Rosenthal
EL ÁNGULO DIDÁCTICO, POR JERÓNIMO ALAYÓN
El ángulo didáctico
Por Jerónimo Alayón 31 de mayo de 2024
Lunes 15 de enero de 1990 y martes 8 de marzo de 1994. Son dos fechas emblemáticas en mi vida. En una dicté mi primera clase de Castellano y Literatura en cuarto año de secundaria. En la otra dicté mi primera clase de Lengua y Comunicación a alumnos del primer semestre de la Facultad de Ingeniería, en la Universidad Central de Venezuela. Ambas fechas significan el inicio de una vocación que tuvo su origen en una abuela pedagoga. Así pues, crecí en una familia en la que era habitual hablar del «factor educación». Una de las cuestiones que más temprano cautivaron mi atención —y que con el paso de los años denominé ángulo didáctico— es la de la perspectiva docente.
No es fácil acercarse en términos pedagógicos a los jóvenes. Tienen sus propios códigos, intereses y maneras de entender las cosas. Pero si uno es capaz de alinearse con estos requerimientos, el resultado del aprendizaje puede ser más que satisfactorio. En alguna ocasión intenté hacer entender a jóvenes de secundaria el viaje experiencial del héroe, a propósito de Aquiles en la Ilíada. Ellos, sin embargo, estaban conmovidos por el valor de la amistad entre Aquiles y Patroclo. En su momento, me parecía solo vislumbrar dos salidas: imponer mi visión o abrirme a la de ellos. Elegí la segunda —si bien hoy entiendo que cabían otras posibilidades—.
Lo que siguió lo recordaré siempre. Aquellos alumnos no solo analizaron el valor de la amistad en Patroclo, sino que elaboraron un cuadro comparativo de la noción de amistad entre la Grecia antigua y la modernidad, además de proponerse actualizar algunos valores griegos atinentes a la amistad. Jamás habría logrado algo semejante si me hubiera enfrascado en mostrarles al héroe cuya soberbia le había costado la vida a su mejor amigo. A partir de entonces, siempre estoy atento a la perspectiva de mis estudiantes.
Todo objeto de aprendizaje tiene un ángulo didáctico, y la habilidad del docente consiste en manipular dicho objeto hasta dar con el ángulo idóneo. De nada sirve enseñar lo que es del interés exclusivo del educador. El alumno solo recibirá y guardará lo que le cautive porque él también intentará dar con el ángulo acertado. Así que para mover este objeto de aprendizaje hay que vaciarse de sí, desprenderse de las seguridades y estar abierto al otro.
Es posible enseñar sin aburrir y aprender sin fastidiarse. Solo es asunto de girar el objeto de aprendizaje hasta dar con el ángulo didáctico. Lamentablemente, a veces solo enseñamos por enseñar, por cumplir un programa. ¿Para qué enseñamos? ¿Cuál es nuestro objetivo y cuál el del alumno? ¿Enseñar? ¿Aprender? Enseñar por enseñar apenas basta para matar la curiosidad intelectual, pero será insuficiente si el alumno quiere realizar un aprendizaje existencial, si el objeto de estudio cuestiona sus certezas.
Ahora bien, todo conocimiento tiene múltiples ángulos didácticos, y uno de ellos aguarda a ser descubierto por los alumnos. Por tanto, cada clase debe ser única: difícilmente hallaremos dos alumnos o dos cohortes con idénticos intereses. En tal sentido, una práctica que a menudo ayuda es desechar todo y comenzar de nuevo en cada período lectivo… No sucumbir a la tentación de sobar estrategias pedagógicas borroneadas sobre hojas amarillentas.
Por otra parte, el ángulo didáctico no es estático. La perspectiva que permitió durante un período lectivo desarrollar determinada aproximación didáctica podría ser inútil en presencia de otro grupo de estudiantes.
La vida se parece a un gran salón de clases. Entran y salen alumnos mientras otros permanecen en él. Lo que aprendamos allí dependerá ciertamente de otros, pero intrínsecamente de nosotros. En ocasiones elegimos a los maestros y a veces a los compañeros. No escaparemos, sin embargo, de alguna dura lección, que lo será menos si le buscamos el ángulo didáctico. No siempre lo hallaremos enseguida. Yo tardé catorce años en comprender y asimilar el sentido de la muerte de mi padre, y este aprendizaje me ha hecho mejor progenitor de lo que habría sido sin él.
Un día abandonaremos el aula para siempre. De nosotros quedarán anécdotas, cuentos –desapacibles unos y amables otros–, leyendas y hasta mitos… pura palabra, solo verbo quedará y un puñado de recuerdos que otros administrarán a su modo. Con suerte habrá alguna fotografía que alguien guarde como un talismán. Entonces algo de nosotros tendrá algún perfume de nuestra existencia que acompañará a alguien hasta hacerle intuir que, al final, todos somos renglones de un mismo libro imposible de abarcar
En el natalicio de Aquiles, por Jesús Peñalver
AQUILES NAZOA. POETA, DRAMATURGO Y HUMORISTA
Nació en Caracas, Venezuela. Poeta, ensayista y narradora. Abogado graduada en la Universidad Católica Andrés Bello con estudios de Gramática española y Ontología del Lenguaje. Ocupación actual: gestora cultural, correctora literaria, asesora en publicación de libros. Actualmente es Directora del Círculo de Escritores de Venezuela y Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua. Obtuvo la Medalla Internacional de Poesía “Vicente Gerbasi”. Obra publicada: Canto al Amor Divino, Cármina Editores, Canto al Hombre, Cármina Editores, Caracas 1996, tres ediciones (traducido al francés y publicado por la Biblioteca de Analítica). Fragmentos de isla, Editorial Poiesis, Caracas 1988. Escribe un poema para mí, Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela, Caracas 2000. Prisión abierta, Editora Al tanto, Caracas 2002. Atavíos, Editorial El Pez Soluble 2007. Huésped del amanecer, Ediciones de la Universidad Nacional Abierta, Caracas 2008. La llama incesante, Aforismos, Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca en coedición con Editorial Diosa Blanca, 2013 (4 ediciones). Vida y Escritura. Ensayos. Amazon.com 2014. Donde no cuenta el tiempo. Editorial J. Bernavil 2023
Monografías: Rafael Cadenas: Templanza en el lenguaje. Eugenio Montejo: Viaje a lo sagrado. Luz Machado: Acontecer fecundo. Rimbaud: El lenguaje del alma, publicado en Revista Círculo de Escritores Venezuela y en Letralia, Tierra de Letras. El Círculo de Escritores de Venezuela. Ensayo publicado en el libro Peñas y Tertulias, edición de la Fundación Venezuela Positiva. Caracas 2012. Acercamiento a la poesía de Cadenas (Papel literario agosto 2022). Emily Dickinson, sin trampas del lenguaje. Eugenio Montejo, viaje a lo sagrado. García lorca, eternamente joven. Joaquín Marta Sosa, los barcos de la memoria. Juan Liscano, hijo del sol y de la noche. Y otros ensayos.
Sus poemas han sido publicados recientemente en: Metapoéticas, Antología de poetas hispanoamericanas, selección de Margara Rusotto, Editorial Pre-Textos. Libro ELLAS, compilación de Amanda Reverón, Editorial Dos islas. Edición en cinco idiomas.
Selección de poemas incluidos en: Antología de poetas del Círculo de Escritores de Venezuela. Caracas 2005; Travesías del alma. Doce escritoras con Teresa. Editora: Verónica Amat. Trilce Ediciones, Salamanca 2015. Santa Teresa de Ávila, Poemario. Ediciones Universidad Nacional Abierta, Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y Museo Abierto para el Mundo. Caracas 2015. Arca de los afectos, Antología de varios autores, de Alfredo Pérez Alencart. Editorial Verbum, Salamanca, España 2013. V Antología de la Asociación de Escritores de Mérida, Octavo Encuentro Internacional de Escritoras. Ponencia: “La poética femenina ante el abuso del poder”. Mérida 2008. Voices take flight in the reflection of the fallen stones. Antología, textos ingles/español. Compilación de María Gabriela Madrid. Pukiyari editores, Charleston 2015. A voz limpia. Antología de varios autores, textos en inglés/español. Melbourne 2017. Pasajeras, Editorial Lector Cómplice 2020. Hacedoras 2021 (Editorial Lector Cómplice). Homenaje al Dr. José Gregorio Hernández, antología de poemas 2021. El dulce ron que nos embriaga, 60 poetas de Venezuela y de Canarias publicada en Canarias, 2022
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PALABRAS PARA COROMOTO RENAUD Y SU LIBRO AGUA QUE CORRE LENTA
En La Maison de L´ Amerique Latine, Paris, se presentó el poemario «agua que corre lenta» de Coromoto Renaud, el pasado 7 de mayo. Publicamos las palabras que pronunció José Pulido con motivo de la presentación:
PALABRAS PARA COROMOTO RENAUD Y SU LIBRO
AGUA QUE CORRE LENTA
José Pulido
Quienes estamos dedicados día y noche al asunto de buscar poesía a través de la estructura del poema, casi podríamos compararnos a los perros truferos, quizás nos comportamos como un Lagotto Romagnolo oliendo a larga distancia las trufas negras.
Queremos encontrar la poesía. Queremos encontrarla y compartirla. No la queremos para nosotros solos. Pero es el gran tesoro que tenemos. Es una llaga de tesoro, es una dolorosa posesión de tesoro, es una alegría de todas maneras, que sobrepasa y desafía infiernos.
Porque la amamos como algo vital, esa búsqueda difícil de la poesía nos convierte en seres que aspiramos con cierta desesperación que aparezcan lectores capaces de integrarse a la fascinación de retornar al origen. Porque somos hechos de lenguaje. Ya Octavio Paz habló de eso de esta manera:
“La palabra es el hombre mismo. Estamos hechos de palabras. Ellas son nuestra única realidad o, al menos, el único testimonio de nuestra realidad. No hay pensamiento sin lenguaje, ni tampoco objeto de conocimiento: lo primero que hace el hombre frente a una realidad desconocida es nombrarla, bautizarla. Lo que ignoramos es lo innombrado. Todo aprendizaje principia como enseñanza de los verdaderos nombres de las cosas y termina con la revelación de la palabra-llave que nos abrirá las puertas del saber. O con la confesión de ignorancia: el silencio. Y aun el silencio dice algo, pues está preñado de signos. No podemos escapar del lenguaje”
Cada palabra es una memoria. No solo contiene lo que significa, lo que nombra. También refleja su origen, el tiempo en que surgió como lenguaje. Con lo que una sola palabra lleva en sus misteriosas entrañas, se puede generar una biblioteca como la de Alejandría.
Sintetizo lo que don Ramón del Valle Inclán escribió: “Toda palabra encierra un oculto poder cabalístico… El pensamiento toma su forma en las palabras como el agua en la vasija”
Imaginen ahora lo que ocurre cuando el poeta escribe un poema, elabora una estructura hecha de palabras, destinada a permanecer en el tiempo como un objeto indestructible. Hablo de un objeto capaz de penetrar en la mente y en los sentimientos. Algo que desata un proceso y cambia la interioridad del ser humano. Y después de realizar tal prodigio, el poema surge con más fuerza porque seguirá siendo nombrado, sentido y meditado.
A veces uso ejemplos fáciles de atravesar como puertas abiertas hacia la poesía. Como este verso de Nikos Gatsos que me impresionó en cierto momento:
Y si tienes sed exprimiremos una nube
Y si tienes hambre mataremos un ruiseñor
Puedo citar otros más poderosos por su contenido poético:
En un cementerio, ante las cenizas de varias cremaciones, la poeta Emily Dickinson se quedó pensativa largo rato y cuando estuvo en su casa comenzó a escribir un poema que dice así:
Este callado Polvo fue Damas y Caballeros
Muchachos y Muchachas
Fue risa y habilidad y fue Suspiros
Y Vestidos y Bucles.
Ann Carson, una poeta fabulosa escribe versos como este:
Una herida despide su propia luz
dicen los cirujanos.
Si todas las lámparas de la casa se apagaran
podrías vendar esta herida
con el resplandor que de ella surge.
Quien no sienta la poesía, quien no reconozca todavía la poesía, pasará de largo y se irá lejos de esos versos y ocurrirá lo mismo si alguien lee superficialmente una línea de Rimbaud, como esta:
¡Ha reaparecido! ¿Qué? La eternidad.
Por eso la poesía seguirá siendo interesante como un misterio inabordable, y continuaremos teniendo este tipo de reuniones que nos llenan de amor por esas palabras que de repente se juntan y hacen que todos nuestros sentidos florezcan con más ganas de vivir y de apreciar la ampliación de la sensibilidad. Vivir intensamente con solo leer y pronunciar las palabras de un modo más consciente.
Quiero leerles un poema del libro Agua que corre lenta. El libro que nos ha traído hasta este recinto emocionante. Este poemario forma parte de la Colección Patrimonio de la Biblioteca Digital Banesco y de la Colección OT Poesía de Oscar Todtmann Editores.
Sentirán cómo fluyen esas palabras, esas frases de un poema creando imágenes, despertando sentimientos, ahondando sin cesar en lo que llamamos alma, en lo que llamamos psiquis, en lo que llamamos corazón. Escuchen este poema de Coromoto Renaud. Saldrán fortalecidos aprovechando su poder y a la vez sentirán que hay una buena razón para amar la poesía:
Somos tiempo –se ha dicho–
somos árboles de raíces milenarias
desnudos a veces
a veces florecidos
siempre a la intemperie
cortezas goteando
somos capas de fango tierra arena
sedimentadas
somos memoria recobrada
presente extendido
hecho a retazos sin bordes
niños jugando a ser eternos
cuerpos retornando a un origen
que ya no existe
voces
que serán susurros incomprensibles
esperando el olvido
El libro «agua que corre lenta», de Coromoto Renaud, es un perfecto ejemplo de poesía llevada al tope de su pureza.
Cuando ella escribe que somos tiempo, de una vez lo dice todo y coloca en un espejo muy antiguo la imagen del ser humano intentando conocer el inicio de los inicios, el momento en el que se pierde el paraíso de la naturaleza para poder obtener la transformación de la especie con el lenguaje.
Y en ese proceso no solamente nació el ser humano como es hoy, portador de un lenguaje y por ende de un mensaje necesario y constante: también surgió la sospecha divina de que algo llamado poesía balbuceaba su función como lengua del alma.
Todos los versos y toda la música son promesas de la tierra prometida, la cual no existe. Eso decía Marina Tsvietáieva, una de las poetas que he leído con más fervor.
La poesía es la certeza de que somos algo más que un recipiente del lenguaje: somos una hechura del lenguaje. Y la poesía es la manera en que el lenguaje trata de abrirnos los ojos, pero no estos ojos solamente. También los ojos que tenemos instalados en el pasado más remoto, los ojos de la piel, los ojos de la misericordia, los ojos de la humildad, los ojos principales del sueño.
Antes de terminar para que Coromoto lea sus poemas, debo leer este poema de su libro, porque ella logra juntar las dos funciones básicas del poema: decir algo conmovedor, significativo y al mismo tiempo emanar una especie de música que no es posible -ni deseable- separar del sentimiento:
Llévame a ver el mar
dicen que el movimiento de las olas
es una música que dura para siempre
la voz sonora más antigua
antiquísima cuna
también he escuchado
que las huellas sobre la arena son transitorias
el oleaje disuelve la materia más sólida
es cuestión de tiempo
que se puede navegar hacia el infinito
aunque nunca llegues
quiero pasar la prueba del salitre
saber de quién es esta voz que me despierta
Es una persona que le pide a otra o a una entidad invisible que la lleve al mar; quizás no es otra persona sino la aceptación de un ser poético que cobra vida al ser invocado por los deseos de una poeta que busca respuestas, aunque ya las conoce, pero eso genera una música en donde el mar también ejecuta su instrumento.
En este poema, la poeta que no ha ido al mar, lo conoce gracias a todas las características vertidas por el coro humano.
La poeta logra, en el poema, que sintamos el mar moviéndose, cantando, mostrando su extensión y una cercanía casi sanguínea con nosotros. El mar infinito, ir hacia allá y mirar hacia atrás desafiando la sal porque vale la pena saber de dónde viene la voz que te despierta para que no te conviertas en estatua.
Harold Bloom decía:
“La mente siempre retorna a su necesidad de belleza, verdad, discernimiento”. Creo que compartimos ese modo de pensar.
La poesía no tiene dueños. Tampoco tiene esclavos. Ni preferidos. La poesía es como los picos Himalayas: los subes o los contemplas. La poesía tiene su propia vida y quienes pueden sentirla cuando palpita, son testigos de un hecho permanente pero invisible. Este hecho podría definirse como el sonido y bullir del ámbito donde se forma lo humano, la metalurgia gramática, el espíritu. Todo lector es una posibilidad de sentir la poesía. Es muy interesante cuando se forman lectores de sensibilidad idónea, capaces de sobrepasar las opiniones interesadas y de tener un criterio propio y libre respecto a la lectura.
Y por supuesto: la poesía es más importante que el poeta, porque lo que el poeta desea con más pasión es que sus poemas pasen a formar parte del sentimiento ajeno, de las almas y los corazones que quieran leerlos.
Muchas gracias.
José Pulido
Foto cortesía de El Universal
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EL FRANCISCANO ENTRE DOS TIERRAS, NOVELA DE HEBERTO GAMERO CONTÍN
Foto: Heberto Gamero Contín
EL FRANCISCANO ENTRE DOS TIERRAS
Por Lidia Salas
Por las circunstancias que atraviesa Venezuela, me había acostumbrado a leer en pantalla o a escuchar audio libros. En su reciente visita a Caracas mi amigo, el escritor Heberto Gamero Contín, me regaló dos libros: “Después de todo” de Piedad Bonett y “EL FRANCISCANO Entre dos tierras” de su autoría. Qué fascinante es recobrar los rituales de la lectura como el diálogo con un objeto físico. La textura de las páginas de papel, su olor, el ejercicio de subrayar, de intercambiar ideas o de interrogar a quien escribe en una franca conversación. Recobré el placer que inicié en la infancia lejana, cuando la lectura me sirvió de refugio y de compañía.
La ya mencionada novela corta de Gamero Contín es un homenaje a la amistad que mantuvo durante años con Fray José Manuel Teja Fernández, un hermano lego capuchino a quien había conocido en Kavanayen durante sus viajes a la gran sabana. El marco histórico donde los hechos se desarrollan se remonta a la guerra civil española—años en los que creció José Manuel— y a las últimas tres décadas en Venezuela, en donde trabajó en misiones religiosas, primero en la desembocadura del río Orinoco y luego en esas extensas tierras altas compuestas por tepuyes y ríos. La voz que narra es la del religioso, quien al describir a su padre como una persona estricta —que rayaba en la crueldad — y rememorar las circunstancias nefastas vividas en su infancia a causa de la miseria y de la violencia de la guerra, casi sin proponérselo, establece un paralelo con lo vivido en estos últimos años en este país: destrucción y vandalismo ocasionados por el resentimiento, por la ambición y el deseo de control de quienes gobiernan. Así mismo cuenta la labor desarrollada por las congregaciones religiosas, quienes ofrecían educación y servicios de salud a los grupos indígenas asentados en esas tierras; el empobrecimiento de las mismas debido a una ayuda gubernamental inexistente.
Disfrutemos del mágico espacio físico que se describe en los diversos capítulos en las palabras del escritor: Kavanayen está en la parte más alta de la gran mesa y la más alejada de cualquier centro poblado, rodeado de tepuyes y de riachuelos siempre cristalinos. Es la gloria. Todavía resuenan en mis oídos la algarabía de las guacamayas cada vez que despierto en las mañanas. Y unas páginas más adelante: La selva siempre misteriosa. El ruido de los animales. Las lluvias sorpresivas. El olor de la leña ardiendo y del monte húmedo al amanecer.
Pero esta escritura no sólo relata la vida, vocación y misión del personaje que la cuenta, sino que en las voces de otros personajes: Antonio, Mikel y Julián, el lector se entera de las vicisitudes del pueblo venezolano, víctima de la escasez de gasolina, de alimentos y de seguridad, de los hechos misteriosos que ocurren en esos míticos territorios. Este país, al igual que en la España postfranquista, sufre genocidios como el que se narra a continuación: En resumen le dijo que seis de la banda de Los Ciegos, a pleno día, llegaron en una Land Cruiser último modelo y sin cruzar palabra ametrallaron a los pemones que todavía con medio cuerpo en el agua meneaban sus bateas en busca de oro. ¡Desalmados! Los que alcanzaron a correr fueron acribillados por la espalda y de los pocos que lograron internarse en la selva todavía no se sabe nada…
Con un lenguaje claro y preciso se cuentan atracos y asesinatos perpetrados ante la impotencia de testigos durante las largas colas que los usuarios deben hacer para llenar de gasolina los tanques de sus vehículos. De hurtos y de expropiación de negocios en una racha de destrucción que empobreció la otrora república petrolera con su pujanza y riquezas.
Esta es una crónica de dos tierras y dos tiempos con el mismo resultado triste de violencia y de muerte, pero es también un emocionado testimonio de la amistad del religioso y el señor Antonio que abarca varios años y finaliza, como en una historia redonda, en España, donde el primero debe regresar para curar una mordida de serpiente en su talón y el segundo emigra huyendo de la ruina de un país en crisis.
He leído casi toda la obra de Heberto Gamero, a quien celebro su disciplinada persistencia en la narrativa y su pasión por la escritura expresada en la fundación que él creó con sus propios medios económicos: FAEC, para enseñar a los más jóvenes cómo escribir cuentos. Sirvan estas palabras como voz de agradecimiento por la generosidad del amigo, pero también para invitarlos a leer una de sus publicaciones más recientes, de venta en Amazon.
Lidia Salas. Caracas, abril del 2024
@lidiaspo
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Editora de la web: Carmen Cristina Wolf

SELECCIÓN DE POEMAS DE DOUGLAS M. SNEIDEN
ESAS TARDES
a mi eterna amiga Gris
Después de sortear los transbordos y estaciones subterráneas, donde el tiempo parecía no circular por ausencia de matices diurnos y nocturnos, al fin el tren me vomitaba al exterior de la estación Tlatelolco, a una atmosfera de edificios casi similares y de intrincados senderos que me llevaban a la entrada de tu piso de aquel conjunto habitacional, evocado a principios de los ochentas.
Tú estabas allí puntual a la cita, con un vestido ceñido a tu grácil figura de bailarina arrepentida, esperándome en una banca del parque, en aquellos laberínticos pasadizos donde igual pasaba una turba de niños gritando, un viejo con su famélico perro, o alguna ama de casa con una bolsa de bizcochos para la cena.
Solo tú, aquella presencia y aroma tranquilizaba mis entonces angustias, en esas tardes crepusculares de una ciudad gris/plateada. No recuerdo si eran de un tardío verano o de un casi gélido invierno de diciembre. Podíamos sí, percibir el despertar prematuro de aromáticos nardos y de adormilados geranios.
Cuando llegaba a subir a tu pequeño edificio multifamiliar, me extrañaba sin decírtelo cómo podía vivir tanta gente, en tan poco espacio, yo un mulato que venía de un trópico de palmeras y amplios solares iluminados por los soles del Caribe. Pero pensándolo bien, creo que aquellas nostálgicas narraciones de mis cálidas y pretéritas vivencias te hacían feliz, quizás por lo exótico que sonaban a tus oídos y ojos vírgenes de paisajes tropicales.
Cómo te dibuja ahora mi mente, después de mas de cuatro décadas que nos conocimos, asombrados hoy de un mundo demasiado cambiante, demasiado demente.
Sé que nuestras memorias no se bañan en las mismas aguas del tiempo, parafraseando a Heráclito , pero hoy te evoco oyendo a través de mis audifonos Clair de lune de Debussy, en una misma tarde crepuscular, con el casi mismo aire de nardos en la atmósfera, con la luna llena despuntando al este de esta ciudad de vientos frios.
Sé que ahora andas muy al norte de mi sur y de esas tardes de pincelados colores, de aquel pretérito Tlatelolco.
2009
PASOS DE LUNA
a la también poeta Lucy B.
Una vez más la luna se asoma
en el horizonte del crepúsculo.
Las ramas de los arboles se estremecen
al alborozo de los pájaros por el devenir
de la noche.
Poco a poco el bosque se viste
de sombras- siluetas
y los frutos pierden sus colores.
La luna ya en el cenit parpadea
al paso de las nubes
y las lechuzas elevan su canto triste
a través de los senderos.
En los preámbulos del alba
el cíclope nocturno
descubre una osamenta entre arbustos
A su alrededor se paralizaron
los segundos,
los minutos,
las horas.
Los ciclos de la luna
todo lo oculto lo desnuda en polvo
Tríptico a la musa de mi alma:
DESIGNIO
a angela rayito
Al principio fue la mirada
ese gesto que parecía flotar
como el gusanito para un pez.
Después vendría el roce de las
yemas en una sutil caricia.
La colisión de las miradas y
el tacto cálido de las manos
encenderían ese fuego mutuo.
Nos inventamos entonces el arco iris
con un hâlito de fresca brizna.
El giro de tu cuello al recoger tus cabellos
desnudó ese lunar solitario
y de la obertura de tus labios
escaparían
cien pétalos de rojos claveles.
De aquella isla de nuestra infancia
nos traeríamos mariposas oníricas
que soltamos en los senderos del destino
así nos iluminaran los laberintos
esquivos de la ternura.
Octubre 2023
EPÍSTOLA
a angela rayito
Te quiero como para invitarte
otra vez a mojar tus pies entre olas.
Te quiero como para salir a caminar,
hablar de los dos, mientras pateamos
piedrecillas.
Te quiero como para volvernos chinos
de risa, ebrios de nada.
Pasear sin prisa a aquella plaza de Puerto Morelos
y sentarnos a ver caer
otra vez la tarde.
Te quiero como para ir contigo a los
lugares
que más frecuento, y contarte
que es ahí donde me sentaba
a pensar en ti.
Te quiero como para escuchar
tu risa toda la noche.
Te quiero como para
no dejarte ir jamás de mi abrazo. _
Te quiero como se quiere a ciertos amores,
a la antigua, con el alma
y sin mirar nunca atrás
Agosto 2023
RETAZOS DE INSOMNIO
a angela rayito
A un costado del bosque se desploma la luna.
Verás caer ese lucero
como el beso fugaz que esa tarde me diste.
Tu mirada me brilla en la sombra nocturna.
Tu altivo pecho me trae fragancias embriagantes.
Volarán las hojas a tu paso.
Y algún día vendrán las rojas alegrías
a burbujear bajo un sol radiante.
Mientras,
te espero paciente a la ribera del rio.
Febrero 2024
Douglas M. Sneiden (seudónimo de Douglas J. Maza González. (Barranquilla, Colombia 1954.), poeta. Ejerce como especialista en neumología pediátrica en Cancun México. Publicaciones en revistas y suplementos literarios de Colombia, México y Argentina. Premios literarios en Mexico y Colombia.
Editora: Carmen Cristina Wolf @carmencristinawolf en IG @literaturayvida en X
LA MUERTE DE PAUL AUSTER, UN AMANTE DE LA VIDA
LA MUERTE DE PAUL AUSTER, UN AMANTE DE LA VIDA
Por Lidia Salas
Leí en alguna parte, que el libro es el espacio donde se comunican dos desconocidos: el autor y el lector. Encuentros verdaderos que propician la admiración y el amor, que se siente por quienes han escrito páginas, que no sólo estremecen el alma, sino que ayudan a reconocer la naturaleza personal y la realidad en la que se habita. Los autores que han impactado con sus palabras, son aquellos quienes como Gabriel García Márquez, Constantino Cavafis o Paul Auster, utilizaron elementos de su vida como material esencial en la escritura de novelas y poemas. La lectura se convierte entonces, en el reflejo de heridas, sueños y memorias propias, que resuenan en la cadencia de un lenguaje estructurado con la salvia de la existencia.
El pasado 30 de abril falleció el escritor Paul Benjamín Auster, a los 77 años víctima de un cáncer de pulmón. Había nacido en Newark, N. J. el 2 de febrero de 1947. Estudió literatura inglesa y francesa en la universidad de Columbia. Narrador, poeta, traductor, ensayista, dramaturgo, guionista, director de cine y profesor universitario, inició su carrera literaria con novelas como: Ciudad de cristal ( 1985), La trilogía de Nueva York (1985—1986) El palacio de la luna (1989), Leviatán (1992), El libro de las ilusiones (2003), Brooklyn Follies (2005) entre otras. Cuando ya era reconocido como narrador, publicó sus poemarios: Desapariciones. Poesía 1970—1979 y Poesía completa (2007). Se recuerda entre sus ensayos: Experimentos con la verdad (2001) y La llama inmortal de Stephane Crane (2021). Ha escrito también relatos, memorias, obras de teatro, guiones de películas. De joven vivió en París y tradujo obras de Stéphane Mallarmé, Jean _ Paul Sartre y Georges Simenon. Entre muchos reconocimientos a su obra se mencionan: el Premio Faulkner, Premio Médicis Extranjero, Premio Príncipe de Asturias y Comendador de las Artes y Las Letras.
Escribió que se inició en la escritura a una edad temprana, inspirado por una experiencia vivida con un ídolo del béisbol, deporte que amaba desde niño. Nunca olvidaría que por no tener un lápiz, perdió la oportunidad de obtener un autógrafo del jugador que admiraba, suceso que le hizo derramar amargas lágrimas y que jamás olvidaría. Desde entonces, no volvería a salir sin llevar un lápiz en su bolsillo. Apasionado por el juego de azar, introdujo este elemento en la escritura de sus narraciones. Es muy cuidadoso en el lenguaje que usa en párrafos y estrofas, en las que la identidad de quien escribe, y la intención del habla, las muestra con la preocupación de quien conoce la distancia entre la realidad y la palabra, y el poder de las voces como expresión de identidad. Cuidadoso en los detalles pueriles, que contienen la fuerza emotiva para transmitir experiencias de vidas que marcan a todos los habitantes de las ciudades. Utilizó una y otra vez, símbolos que como los muros, las piedras, la repetición de la cotidianidad, marcan de manera sorprendente las experiencias de vida.
Maestro del verso libre como se aprecia en el siguiente poema:
CLANDESTINO
Recordemos juntos hoy — la palabra
y la antipalabra
del testigo: la aurora palpable saliente
de mi puño: el apretón
ciliar del sol: el tramo de penumbra
que escribí
sobre la mesa del sueño.
Ha llegado la hora.
Llévate de una vez
todo lo que has venido
a quitarme. No
olvides
olvidar. Llénate
los bolsillos de tierra,
sella la entrada
de mi gruta.
Fue ahí donde
soñé mi vida
en un sueño
de fuego.
Paul Auster
Quedan las memorias en su amada esposa, la poeta Siri Hustvedt, las frases atesoradas por los lectores, y una obra literaria que testimonia su paso por esta dimensión, donde las palabras resguardan los sueños y experiencias de todo amante de la vida.
Lidia Salas
Caracas, 5 de mayo del 2024
Lidia Salas. Poeta, ensayista, Magister en literatura de la Universidad Central de Venezuela. Integrante de la directiva del Círculo de Escritores de Venezuela
Autora de los siguientes libros: Arañando el Silencio.
1a mención de honor del Concurso de Poesía Libre. Cartagena.
Mambo Café.
Finalista del Concurso del Ateneo Casa de Aguas.
Venturosa.
Premio Único del VII Concurso Nacional del IPASME. Caracas.
Luna de Tarot, Kartharsis, Sedas de Otoño, Itinerario fugaz, Ciudad de Azul y Vientos.
Su más reciente libro en prosa:
La Palabra
7 Secretos de su energía creadora.
Sus ensayos han sido publicados en:
Antología del Octavo Encuentro Internacional de Escritoras,
La mirada femenina y en el libro de ensayos: Nuevas IDEAS para viejos problemas, fundaciónVenezuela Positiva.
Muestra de su obra ha aparecido en antologías, revistas y diarios nacionales e internacionales.
Editora: Carmen Cristina Wolf @carmencristinawolf Instagram @literaturayvida X
Poemas de Benito Raúl Losada Navas
Hoy publicamos poemas inéditos de Benito Raúl Losada Navas, hijo del poeta venezolano Benito Raúl Losada (nacido en 1923, perteneciente a la generación de poetas del 42).
Olas y memoria
Incesante golpeteo da al risco su traste
la angustia declina
a veces
devuelve la conciencia a las
creencias perdidas
Brumas aligeran la noche,
roída la piedra
avizora esa infancia que vuelve
escondida
En la arena yace la luna
que persigue el recuerdo
de la tempestad vencida
La música y el dolor
Trémolos lejanos enturbian el diseño
la razón se desarma ante lo inevitable
con el lento gemido de armonias destrozadas.
Inicia el concierto sus disímiles notas
no acompasan ya más las múltiples funciones
y el balance perfecto de un cuerpo así creado.
Suena el fagot y el canto de tenores
tratando de aliviar sentidos adioses
y rescatar vivencias que guardaba el olvido
Se entrelazan tambores, susurros de sopranos
hasta que clarinetes suavemente aminoran
los presagios oscuros
Los violines penetran al alma de un cuerpo vencido
cuando el fragor inclemente de los bajos
tortura el resquemor perplejo
y eleva el espíritu acongojado por la conciencia en la
escisión de la muerte.
Murmullos inconfundibles del arpa
sosiegan luego al ser atribulado
anunciándole que ya no existe…
y sin embargo
las notas recuerdan su nombre en bellísimos arpegios
de instrumentos extraviados.
Benito Raúl Losada Navas, escritor venezolano. Poesía inédita
Editora: Carmen Cristina Wolf @carmencristinawolf Instagram
EL MISTRAL EN EL TEATRO TRASNOCHO
Ellas, antología de poemas y textos traducidos en cuatro idiomas, por Amanda Reverón
DANIEL NAVAS. SELECCIÓN DE POEMAS
Daniel Navas nació en Caracas, Venezuela, en 1953. Desde septiembre de 2016 reside en España.
Es licenciado en Economía con un Master of Sciences (MSc) en Economía Industrial (Rumania, 1979). En 2015 se retiró de la profesión y en el 2017, de la mano de la poeta española Pilar García Orgaz se incorporó al taller de Poesía de Jesús Urceloy en Fuentetaja, Madrid. Hasta el momento su único libro publicado es “El salto del lugar más profundo” (Ars Poética, España, 2022). Poemas de su autoría fueron publicados en la antología: “Antología 54 poetas que corrieron la Maratón de Chicago” (Ars Poetica, 2018). Ha colaborado con la revista digital Aschel Digital (2020). Ha participado en varios recitales en Madrid (2018-2019) y en Barcelona, España (2021) y en los festivales de Poesía: Festival Internacional de Poesía (Asociación Cultural Diverbium, Centro Cultural Casa de Vacas, Madrid, Marzo 2019) y Festival Hispano Rumano de Poesía (Asociación Cultural Diverbium, embajada de Rumania en Madrid, abril, 2019).
En los versos de Daniel Navas, escritos durante el confinamiento de la pandemia del Covid-19, compilados en el libro “El salto del lugar más profundo” (Ars Poética, España, 2022) encontramos un salto a las honduras del alma, que indaga en la memoria, en lo pasado, lo perdido, pero al mismo tiempo mira hacia el paisaje del presente, la naturaleza que le rodea, los objetos, la luz, dotándolos de nuevo sesgo, de profundas resonancias. Lo mudo cobra forma y cobra voz al entrelazarse con esa alma quieta que observa, como sólo un poeta puede hacerlo. Mostrándonos ese asombro de lo real que produjo el confinamiento, ese asombro del ojo que mira largamente una calle vacía demasiado tiempo; que te arroja, te lanza al “lugar más profundo”, donde anidan los recuerdos más hondos y lejanos. Navas nos ofrece en estos versos llenos de lirismo, de verbo elegante, una suerte de compás de espera de un mundo que ve pasar los días y las estaciones, pero al mismo tiempo se encuentra de algún modo detenido. Lo que lo avanza quedó atrás, lo que lo avanza son los laberintos de la memoria.
Beatriz Alicia García N.
ABRIL Y LA HOJA VERDE DE LOS CÁRPATOS
«He soñado en el hombre
la víspera del adiós definitivo».
Jesús Urceloy
A Georgeta Cristea (Tutzi),
la hoja verde de los Cárpatos
Como un neón solitario de galería
el alba siempre desierta en el último cielo de abril,
el mar huérfano de horizonte
y sobre mis hombros la orilla del alfiler.
El reloj enmudecido se anida en el último solar
y la hoja verde de los Cárpatos
se inverna en un final de cerro mudo.
La misma huella dibuja el monólogo de la noche
y con el síntoma que inhala la metáfora
voy en la cuenta regresiva del musgo
sin otro misterio
que el último aire que cierra la ventana.
Sin la butaca y su incertidumbre
y bajo una cadencia de contraluz y neón,
abril se retira sin irse
con su enjambre de curiaras y canoas oscuras
en río que corre sobre un rumor de tierra.
Y en la seducción de la memoria:
la hoja verde de los Cárpatos.
AMANECER
La cortina me obliga a repetirme
entre sus pliegues
que al correr
despiden la penumbra.
El sol se derrama ciego de párpados
y teje un aterrizaje de inexacta sombra.
La ventana es una predisposición
de reflejo, rostro y ausencia
con síntoma de rastro, juicio y azar,
de lo que pudo ser y no fue.
El mismo bálsamo: un nuevo día,
todo se recobra, todo continúa.
Y escucho la celebración:
la hoja verde acoge el ave que la ronda.
AUSENTE CERCANO
A cierta hora
sin memoria
sin roce
sin brisa,
algo vuelve.
Pasa a mi lado como eco de llovizna y musgo.
Y vuelve con el mismo acento del crujir de una llama,
como la pisada de una ramita seca
en el sendero de un bosque detenido,
el columpio que le mece un ruido a la ventisca,
el abrazo de vidrio con olor a incienso antiguo,
la vieja caricia que anochece sin reestreno,
el borde sin sonido de mis tardes.
Y pasa a mi lado como eco de llovizna y musgo.
¿Cuál es el ausente cercano
que vuelve, que pasa y me sorprende
como un recuerdo mendigo?
AUTORRETRATO
Yo sé que no soy el que siempre soy.
Busco el matiz que despierta el rumor.
Me arrimo al selfie,
a la imagen fundida en la grieta y el polvo,
el espejo es fotomatón a mano alzada,
territorio inmune de indicios.
No hay ritual,
ocultan el ayer en el eco de hoy.
La mirada es un exilio de ojos abiertos,
un destello de foco amable,
un respiro de una somnolencia envejecida.
Mis labios son un silencio de pincel,
¿y la sonrisa?
siempre la misma pregunta en el mismo poste de luz,
como si fuera una mueca asfixiante que se lleva de sello,
solo es hebra,
es humo tenso quebradizo.
Tengo un perfil de red melliza
que arrastra algo de escarcha
y derrama la señal de que estoy en un atajo
que desciende hacia un final de almanaque.
Y siempre, estoy recostado a un fondo de aire sobrante
que redunda en una pared que sueña más allá de ella.
LOS AUTORES FRENTE A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Los autores frente a la inteligencia artificial
Por Raquel Markus – Finckler
Nadie me lo pidió, nadie me preguntó; sin embargo, voy a tomarme el atrevimiento de expresar públicamente algunas ideas y reflexiones que me están dando vueltas en la cabeza y en el alma sobre la aplicación de la inteligencia artificial en la literatura, el arte y el mundo creativo.
Yo uso la inteligencia artificial casi todos los días, me ayuda a dar un formato atractivo por medio de imagen, imágenes y videos a contenidos que he creado y desarrollado por mi misma. Estas aplicaciones son muy útiles a la hora de buscar formas interesantes y visualmente atractivas para tratar de llegar con mis palabras a la mayor cantidad de personas posibles.
Es decir, no estoy para nada en contra del uso de la Inteligencia Artificial, aunque sí reconozco que soy de las personas que pide y exige que se creen regulaciones para limitar su uso y aplicación ahora, cuando todavía estamos a tiempo de formular las preguntas éticas y morales que debemos hacernos si no queremos llegar a una distopía inevitable de seguir sin pausas ni ajustes por el camino que ya iniciamos. Debo decir que existe una negativa de sectores muy poderosos a hablar, discutir y tocar públicamente el tema de las regulaciones a la Inteligencia Artificial, pues eso afectaría sus intereses económicos, políticos y del manejo del poder.
Somos nosotros, los grandes consumidores de Inteligencia Artificial (aunque muchas veces no seamos conscientes de ello), los que debemos unirnos para exigir la redacción, implementación y normalización del uso práctico de la Inteligencia Artificial.
Para darles una idea de lo que está pasando actualmente… Un importante porcentaje de las interacciones en redes sociales, principalmente en Instagram y Tik Tok, sucede entre Boots que crean y publican contenido y Boots que consumen y responden a ese contenido. Boots interactuando con Boots sin ningún tipo de interacción humana en una red social supuestamente creada por personas para permitir la interacción social de personas. ¿Parece mentira no? Pero hay muchos estudios que lo demuestran.
¿Quieren más pruebas? Hay estudios que demuestran que al menos el 80 por ciento de los libros más vendidos actualmente en Amazon han sido redactados total o parcialmente por Inteligencia Artificial. Lo que diría mucho de la poca preparación de sus lectores de no ser porque la mayor parte de los supuestos compradores de estos libros son otros boots fabricando números de manera artificial (y no me pregunten por los mecanismos, pues no los conozco). Esto quiere decir que una gran parte de libros creados por Inteligencia Artificial están siendo, supuestamente, comprados por otra Inteligencia Artificial. Estamos hablando de la lista de libros más vendidos por Amazon ¿Y dónde queda el ser humano en esa ecuación? Ni escribe los libros más vendidos, ni los compra ni los lee. Esto no es el futuro, esto es el presente.
Otra pregunta importante que debemos hacernos los grandes consumidores de Inteligencia Artificial, ya que la mayor parte de los productos que ahora llaman la atención en redes y plataformas sociales a las que nos hemos vuelto adictos, es ¿dónde quedan los derechos de autor de los creadores de cuya obra se alimenta la inteligencia artificial? Para quien lee Alas de Hierro (la segunda parte del muy popular libro Alas de Sangre) es muy notorio que el primer libro es mucho mejor que el segundo, también es probable que la razón para ello sea el exceso en el uso de la IA para llenar páginas tras páginas de la segunda entrega de esta historia que, la verdad, no gustó tanto como la primera.
Hace muchos años George Orwell escribió un libro muy conocido que se llama 1984, y advierte (de una manera muy profética) que el empobrecimiento del lenguaje termina por empobrecer también a las sociedades que lo degradan. Mientras más pobre sea el lenguaje con el que expresamos nuestras ideas, ideales, sueños, metas, pasiones e ilusiones… más pobre seremos como seres humanos, y seremos más fáciles de dominar, moldear o manipular al gusto de nuestros dirigentes. Ha sido muy usada la expresión “1984 era una novela, no pretendía ser un manual”, y aún así, de alguna manera, lo ha sido ayer y hoy.
Pero más allá de la pobre calidad de los textos literarios que nos estamos acostumbrando a consumir como sociedad, puedo preguntarme ¿qué pasará con los escritores, los artistas, los músicos que actualmente producen las ideas, la inspiración, las imágenes creativas y poéticas de las que se alimenta actualmente la IA para la creación de libros, cine, series de televisión, venta de publicidad, y un largo etcétera? ¿Qué pasará cuando ya no vendamos ni un libro, ni un guion, ni un cuadro, ni una partitura ni una idea, (pues la IA es capaz de hacerlo mejor) y terminemos por soltar las plumas, los pinceles, los instrumentos y los teclados pues nos estaremos muriendo del hambre y debamos acudir a otro tipo de profesiones y oficios para alimentar a nuestras familias?
¿De dónde se alimentarán las gigantescas bases de datos que actualmente usa la inteligencia artificial para la creación de contenido? El alimento ya no vendrá entonces de la creación del alma humana, será Inteligencia Artificial creando contenido elaborado por otras Inteligencias Artificiales, y probablemente consumida por ellas mismas. Los creadores, el alma de los creadores será borrada de la ecuación. ¿Y luego la humanidad terminará consumiendo literatura, arte, música, teatro, cine y televisión que tendrán muy poco de humano, y mucho de mercadeo, venta y comercialización… Consumiremos aquello que la IA crea, dictamine o decida que queremos consumir…
¿Y el mundo de las ideas?, ¿y el mundo de la filosofía?, ¿y el mundo de las personas que se hacían las preguntas adecuadas? ¿Dónde estará? ¿Dónde estará lo humano en el mundo artístico y cultural? ¿A qué estamos dispuestos a renunciar en nombre del dinero, del poder, de los intereses económicos y políticos?.
Como expresé… el momento de hacernos las preguntas adecuadas es ahora, y no cuando esa realidad utópica se materialice ante nuestros ojos o los de nuestros descendientes como una distópica realidad. Las regulaciones deben llegar y deben llegar pronto.
Por favor, no dejemos en las manos de programas y máquinas, por más avanzadas que sean o parezcan la comprensión de la verdadera naturaleza humana. Lo humano no debe quedar fuera de la ecuación en el medio literario, artístico y cultural de un futuro que no está tan distante como creemos o queremos.
Raquel Markus-Finckler. Periodista, escritora y poeta venezolana. Esposa de Michel Finckler, mamá de Samantha Yael y Joel Samuel.
Graduada de Comunicación Social, mención Periodismo Impreso con
Diplomado en Comunicación Digital de la Universidad Católica Andrés Bello
de Caracas, Venezuela.
Post grado en Dirección de Instituciones Comunitarias ofrecido para América
Latina por el Comité Judío Americano de Distribución Conjunta (American
Jewish Joint Distribution Committee).
Graduada del Seminario “Kaplan Leadership Initiative Global Jewish
Leadership Seminar 2019” ofrecido por el Spertus Institute for Jewish
Learning and Leadership, Chicago, Illinois, Estados Unidos.
Graduada del Taller de Poesía ofrecido por el reconocido poeta venezolano
Harry Almela impartido por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo
Gallegos (CELARG) de Venezuela.
Ganadora de la modalidad de poesía del Certamen Internacional “Notas
Migratorias César Vallejo 2021”. Organizado por la Fundación Universidad
Hispana.
Acreedora de la distinción Doctorado Honoris Causa otorgado por la
Fundación Universidad Hispana y por el Proyecto de Desarrollo de Perú
Cordilleras. por haber obtenido el Primer Lugar, en la modalidad de poesía,
del Certamen Internacional Notas Migratorias César Vallejo 2021.
Ganadora del Primer Lugar de Poesía del Segundo Encuentro Literario
Solidario Internacional Distrital 2021 – 2022, correspondiente a la
Coordinación Rotary Club Playa Ancha, de Valparaíso, Chile. En esta
convocatoria participaron quinientas ochenta obras literarias pertenecientes
a autores de países americanos, europeos y africanos, entre ellos:
Argentina, Bélgica, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador,
España, Estados Unidos, El Salvador, Francia, Guatemala, Haití, Honduras,
Italia, Marruecos, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, Reino Unido de
Gran Bretaña, Uruguay y Venezuela.
Elegida “Poeta Oscar Wilde Venezuela 2022”, en el concurso internacional de
poesía organizado por el Grupo Editorial Bernavil Internacional. Resultados
anunciados en junio de 2022.
Finalista de Poesía del Concurso del XIX CERTAMEN INTERNACIONAL DE
MICROCUENTO FANTÁSTICO Y DEL XIII CERTAMEN INTERNACIONAL DE
POESÍA FANTÁSTICA MiNatura 2021 de España. Resultados anunciados a
principios de diciembre de 2021.
Autora del poemario “Escribir para existir”. Avalado y auspiciado por la ONG
Espacio Anna Frank. Prólogo de Javier Vidal Pradas. Presentación de Ruth
Capriles. Editado por Joiner Bernavil del Grupo Bernavil Internacional. Se
encuentra disponible en Amazon (versión tapa blanda y Kindle).
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Editora: Carmen Cristina Wolf
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