Helena Sassone y la Extraña Sonoridad

 

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Helena Sassone y la Extraña Sonoridad

‘Extraña Sonoridad’ es un título que pre-dispone (en un sentido positivo, opuesto al que se asocia al pre-juzgar  a la reflexión. En parte, claro está , por el significado de las dos palabras, pero también porque no nos habla de un motivo o de una circunstancia, de un tema al que el poeta dedica su atención, sino de un modo , de una calidad, de una condición del poema mismo, del instrumento mismo con el que el poeta nos invita a ver, a entender o a sentir.
A reflexionar.

Y a escuchar. Se trata de ‘sonoridad’ – para entrar ya en el significado- y se trata de una sonoridad peculiar, una sonoridad extraña.
No sabremos, hasta que recorramos las páginas, si la extrañeza a que se refiere la poeta proviene del asombro o de un carácter no reconocido, no familiar. Podría que fuera de las dos cosas.

¿Y de qué sonoridad nos habla? La sonoridad del poema es una sonoridad interior, diferente a la de la música, que se expresa des-bordando el instrumento que la produce. No importa todavía cómo queramos responder, pero sí importa que el poeta haya colocado esa palabra, ese concepto de lo sonoro en el propio título del libro. Nos da a entender, antes de abrirlo, que podemos esperar que allí haya poesía ‘sonora’ , es decir perceptible y sensible, corpórea, material, y no solo intelectual.

Me he conducido pasando de uno a otro poema y deteniéndome en algún título o algún verso.

“Los signos del narrador se esfuman.”

Aquí he sentido confirmarse la presunción inicial de que la extrañeza de la poeta proviene de que la voz que deja oír  no es la voz habitual. Ya se refería ella antes a un «lenguaje desyoizado»  y podríamos pensar que nos hablaba de una idea cercana a la del  » yo es otro» de Rimbaud, central en la reflexión poética moderna, pero pienso que aquí el asunto poético es diferente, porque

“acuden raros presagios con su brillo
a perturbar los sueños
presiente que se equivocó de libro”

…Y nos deja allí, con el interrogante flotando frente a nosotros, como el rastro de un sueño que se nos escapa, sin darnos pista alguna de esos raros presagios que – justamente- perturban los sueños.

Luego nos dirá

“desde la cúspide del sueño os vi
llevar en vuestros picos temerarias
versos sublimes de rebeldes poetas”

y así seguirá , poema tras poema, como quien nos conduce de la mano paso a paso por una escalera que no sabemos si asciende o desciende, pero que – no hay duda- conduce a algún lugar que está más allá del libro y , también, más allá de lo conocido. Allí se descifrará tal vez- o se hará más misteriosa aún- la advertencia inicial sobre esa «extrañeza» que no sabemos si es la de lo insólito o la de lo ajeno.

Hay rellanos en la escalera, hay descansos en el sendero, lugares en que se mira hacia atrás, o hacia adentro.

“Más allá del palpitar de las iras
busco en la fuga incierta de la noche
un rostro de infante”

No puedo sino ver en el poemario entero, más que una colección de poemas de un período, un gran canto articulado, una suite orquestal compuesta por eslabones autónomos pero interdependientes, que recorren un teclado propio de la autora, un naipe de figuras que son las suyas, con las que se lee y nos lee
“oráculos de la mañana

traídos en los picos por esas

aves migratorias del amanecer”

que se decían “flechas/ aves”en un poema/ escalón previo, y que siguen volando página tras página a medida que la poeta nos hace volar con ella, en pos de un poema remoto que

“Se escribe a si mismo”

Éste podría ser el leimotiv general de la composición:

“poeta obsesionado con el signo
creaba con estilo intransferible
Un día escribió un verso sonoro
el mundo lo repitió conmovido”

Y sigue barajando la poeta, y surgen imágenes terribles

“Mi cabeza he visto recién cortada
adornando el centro de la mesa”

Hay que hacer aquí un respiro.
Hay que encontrar aliento, hay que entender que no se puede digerir todo de una vez.

Creo que es un libro de libros.

Más adelante aparecen – como arcanos mayores-  las figuras claves de los ‘antepasados’: Jorge Manrique, Lewis Carroll, Petrarca, Juana la Loca, Van Gogh , Gauguin…

Veo que el tapiz se teje con hilos continuos, que aparecen y desaparecen en el dibujo porque se introducen en el tejido para volver a salir pero que están allí todo el tiempo. La ira,el amor, los sueños, la esperanza recorrida, desmentida, retomada como un astro que cae

 “fruto gigante del árbol de los sueños
multiplicado en luces
se incendió a sus pies”

Seguiré leyendo ‘Extraña Sonoridad’ y no perderé ese placer, pre-sentido desde el título, de la reflexión hecha sonido secreto e íntimo que has decidido, afortunadamente para tus lectores, compartir con total intensidad apasionada.

Gracias Helena.

Pablo Brito

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Carmen Cristina Wolf: Poema a don Miguel de Cervantes

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NO TEMO AL DESPERTAR DEFINITIVO

A don Miguel de Cervantes, dedico

 

            Puesto ya el pie en el estribo

            con las ansias de la muerte,

            gran señor, esta te escribo.

                                      Miguel de Cervantes

 

 La mirada no quiso recorrerme

en el espejo, menos aún las manos

perdida ya su firmeza y tersura.

 

Veo los una vez amados muros

de la casa que antes me habitaba

no tan altos y fuertes como antaño.

 

Mis amigos mejores se alejaron

y quedo en compañía de los libros

             entre la tarde y el silencio.

 

Los padres, los abuelos se marcharon

a esa región inalcanzable

y sin alzar la voz llaman a veces.

 

Almas libres de su cárcel de huesos,

cansadas ya de tantas necedades

y tanto mal que en este mundo ronda.

 

Así me canso yo de la molienda;

no temo al despertar definitivo

al vivo encuentro con la hermana muerte.

*Epígrafe: Fragmento de Cervantes dedicado al Conde de Lemos

Poema publicado en la revista Crear en Salamanca

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POEMAS DE RAÚL HENAO, J. C. LÓPEZ PINTO, C. C. WOLF Y T. ACOSTA PÍRIZ. XIX ENCUENTRO DE POETAS IBEROAMERICANOS

 

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La poética de la casa

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Por Carmen Cristina Wolf

Este texto forma parte del libro Vida y escritura, publicado en Amazon en 2014 por los editores Enrique Vélez Rosas y Sofía Greaves y con una nueva versión revisada para próxima publicación impresa.

Cuando me invade el temor, el desasosiego o la angustia ante la amenaza de los tiempos actuales, vuelvo a leer a Baudelaire, en su libro Los Paraísos Artificiales, quien describe la felicidad de Thomas de Quincey, resguardado en su habitación y leyendo a Kant, mientras afuera la nieve había decidido cubrir el mundo y pregunta: “Una agradable habitación, no hace más poético el invierno, ¿y no aumenta el invierno la poesía en la habitación?”.

En este país del trópico, donde la nieve nos ignora, me refiero a este tema por cuanto una tormenta de nieve puede equipararse a los peligros de la noche en nuestra ciudad de Caracas que, sobre todo cuando no hay luna, son aún mas feroces que las tormentas. A menos que estemos en casa. Es mejor quedarse en la habitación a resguardo de aquellos seres que han perdido la conciencia y no nos ven como sus hermanos.

El poeta Rilke, se siente sobrecogido en medio de la tormenta y escribe: “¿Sabes tú que en la ciudad me asustan esos huracanes nocturnos? Diríase que en su orgullo, los elementos ni siquiera nos ven”. Y en un poema, nos dice:

Por qué arrastrarme a esos torbellinos

de confusión y luces?

No quiero ya mirar vuestra locura.

Yo quiero, como un niño, enfermo y en su estancia,

solitario, secreta la sonrisa,

erigir día tras día ensueños suavemente”.

(De Primeras Poesías)

Bachelard, en su Poética del espacio, le otorga entidad a la casa, refiriéndose al “drama cósmico” que esta debe sobrellevar, personificada en un cuerpo que siente y sufre. Él prepara el momento de la tempestad recreando la inmensidad del silencio: “Nada sugiere, como el silencio, el sentimiento de los espacios ilimitados (…). Los ríos colorean su extensión y le dan una especie de cuerpo sonoro (…) es la sensación de lo vasto, de lo profundo, de lo ilimitado, que se apodera de nosotros en el silencio. Me invadió, y fui, durante unos minutos confundido con la paz nocturna. La paz tenía un cuerpo. Prendido en la noche. Hecho de la noche. Un cuerpo real. Un cuerpo inmóvil. Luego viene la angustia cósmica que preludia la tempestad. Se abren las gargantas del viento”.

Las fuerzas del cielo se desatan y somos como las ramas indefensas de un gran árbol. Ah, pero la casa nos protege, nos guarda, la habitación nos arropa y nos abraza para que nada malo nos suceda. La casa adquiere la realidad de un ser amable y protector.

La casa, sea humilde o lujosa, es una de las cosas preciadas que tenemos. Así sea una habitación, nuestra habitación, ella es la madre que nos arropa en la oscuridad amenazante.

Cuánto debo agradecer a mis abuelos y a mis padres el haberme proporcionado una casa. Recuerdo con veneración la casa de los abuelos Benito y Zoilita, acogedora, con sus cómodas poltronas, los libros, la máquina de coser, el viejo radio Singer, la hamaca… Sobre todo, el patio, con su árbol de mango, que nos parecía tan grande. Una casa con techo a dos aguas, de tejas verdaderas, de ventanas sin rejas. En lugar de muro, un seto de arbustos. Porque no había nada que temer.

&   &   &   &   &

Hoy recuerdo la casa del abuelo, con su serena sabiduría, siempre enseñándonos gramática y literatura. Mamaíta, con sus consejos sobre cómo llevar un hogar y sus meriendas tan deliciosas…

Cada vez que paso por la quinta Alma, en Las Mercedes, en Caracas, que todavía conserva algo de la magia y la elegancia que una vez tuvo, no puedo menos que dar gracias a ellos y a Dios, porque allí viví los mejores días de mi vida. Cuando tiempos lejanos me llevan a Lobaterra, la casa colonial del abuelo Federico en San Esteban, vienen a mi memoria los juegos en el río, el croar de las ranitas, los enormes árboles de caimito, el miedo a los fantasmas que rondan los viejos muros. El susurro del viento entre las ramas…

Amo mi casa, con su ausencia de pretensiones y sobre todo mi habitación, testigo de tanto escribir poemas y notas sin importancia. Y tengo presente a Virginia Woolf, para quien la felicidad y realización de una mujer escritora consistía en disponer de treinta libras al año y una habitación propia. Es bastante.

En Santiago de León de Caracas

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Carmen Cristina Wolf: El mundo de la palabra

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El Mundo de la Palabra

Por Alejo Urdaneta Fuenmayor

La prolífica muestra literaria que nos presenta la poeta Carmen Cristina Wolf, nos exigiría hacer una apreciación en detalle de los ensayos que componen su obra Vida y escritura. En el libro que nos ofrece se perciben las emociones que la lectura de las obras reseñadas ha dejado en ella, lo que hace del conjunto algo más que un análisis crítico de cada obra y nos lleva a aproximarnos a la sensibilidad de la autora.

Se trata en verdad de una recopilación selectiva de autores y sus obras. Poetas, ensayistas, narradores pasan por el tamiz de la percepción de Carmen Cristina Wolf, para dejarnos ver un gran mural de creatividad literaria. Se nos muestra la visión espinozista de Elizabeth Schön, junto al silencio fecundo de Rafael Cadenas y nos incita a la evocación de Sor Juana Inés de La Cruz, cuando nos recuerda que callamos no porque no tengamos nada que decir, sino porque no sabemos decir todo lo que necesitamos expresar. Y esa es una misión de la poesía: mediante el ritmo natural del universo, el poeta funge de mago para darle al sonido de la palabra un orden verbal, en sucesión de golpes y pausas dirigidas a un significado. Y ya con eso el poeta nos ha dicho su creación mítica de encantamiento.

Cada arte cuenta con su crítico: el actor lo es del drama y muestra la obra del poeta en su método propio. Su gesto y su voz son la revelación de la pieza dramática. Si Carmen Cristina se nos hubiera presentado como crítica literaria en esta selección afortunada, sería intérprete y hubiese tratado de revelar el enigma de cada poema, de cada narración y hasta de los claros ensayos. En tal caso, intensificando su apreciación en entrega personal, pudiera haber calado en la personalidad artística de los escritores que nos presenta en esta obra. No ha sido ese el propósito de nuestra autora. La visión que da a sus ensayos es la de una poeta, no la del crítico que analiza una obra mediante la visión de conjunto resultante de los fragmentos en que la ha descompuesto para analizarla.

¿Puede llegarse al fondo de una obra de arte? Escuchamos a Rubinstein tocando la Sonata Hammerklavier de Beethoven y advertimos que nos ofrece en su ejecución parte importante de mismo, al mismo tiempo que devela el sentido de lo que el espíritu del músico quiso expresar. Asimismo, Hamlet no existe en la realidad; hay tantos como pasiones y melancolías.

En esta pléyade de artistas que nos trae Carmen Cristina como cálido homenaje, todos merecen un estudio detallado que haría este prefacio interminable. Venezolanos insignes como Eugenio Montejo, Rafael Cadenas, Luz Machado, Eduardo Casanova o Armando Rojas Guardia, entre muchos escritores, junto a otros de nacionalidades diversas, bastarían para justificar un análisis de la obra de la totalidad de los creadores literarios presentados en el ensayo, que han dejado en la comentarista y poeta huellas espirituales trasladadas a este ensayo de original factura, mezcla de reflexión y sentimiento, rumores de lluvia, el misterio del amor como sentido de la vida misma.

Es esa la razón por la cual he detenido mi comentario en dos de los artistas, escritoras universales que ya han muerto y han dejado una obra reconocida, ambas amadas por nuestra autora. La muerte iguala a los hombres, pero en el arte va poniendo señales al porvenir para destacar las luces que más brillan en el firmamento. El crítico intérprete nos mostrará esta vez la creación artística en alguna nueva relación con nuestra época. La obra de arte es una cosa viva, y, diría más: la única cosa viva. A medida que avance lo que erróneamente llamamos civilización, pues ella representa la abolición de los mitos para organizar la vida humana en función de orden, a veces contra la libertad; a medida que progrese el hombre en prosperidad, los espíritus críticos velarán menos el sueño de la vida real para fijar su observación en el arte, porque solo por su mediación podemos aproximarnos a la perfección que nunca se alcanza. El arte nos preserva de la caducidad de la existencia real, limitada en sus energías porque también es limitado el contenido de sus ofrecimientos.

La Plenitud

María Zambrano es el pedestal donde Carmen Cristina Wolf ha colocado su vocación de poeta y pensadora. Porque para la artista malagueña la utopía y la belleza son la misma cosa y se asemeja a la espada de un ángel que nos conduce hacia lo que sabemos imposible.

Desde Platón se planteó el combate entre la filosofía y la poesía, expresiones únicas del ser humano, y de la lucha resultó la condenación de la poesía. Sin embargo, el tiempo ha mostrado el parentesco de las dos formas de expresar la realidad humana. El filósofo aspira a la totalidad, lo quiere TODO; el poeta no teme a la nada y quiere también el todo, pero uno desde el cual posea cada cosa, para nombrarlas todas y ponerles rostro y darles la realidad verdadera, no conceptual, la realidad radical de que hablaba Ortega y Gasset.

Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que solo brota desde un aislamiento afectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas. El escritor sale de su soledad a comunicar el secreto. Luego ya no es el secreto mismo conocido por él lo que colma, puesto que necesita comunicarle. ¿Será esta comunicación? Si es ella, el acto de escribir es solo medio, y lo escrito, el instrumento forjado. Pero caracteriza el instrumento el que se forja en vista de algo y este algo es lo que le presta su nobleza y esplendor.

En un comentario acerca de un maravilloso texto de Carmen Cristina Wolf, dedicado al poeta Rafael Cadenas, dije que este en su poesía da vida a las cosas, al modo de las pinturas de Rembrandt, en las que un humilde lienzo blanco o gris, un utensilio de pobreza de menaje del hogar más humilde, se ve envuelto en una atmósfera lumínica y radiante, que otros pintores vierten solo en torno a las cabezas coronadas de los santos. Carmen Cristina ha seguido la intuición del poeta Cadenas, que es la misma que preside la obra de María Zambrano, y ha santificado las cosas. Cada una de ellas esconde sus tesoros interiores y es menester exaltarlas para que desnuden su belleza.

Su otra Luz

Nos dice Carmen Cristina, cuando revive en nosotros el interés por Emily Dickinson, que Jorge Luis Borges escribió: No hay, que yo sepa, una vida más apasionada y más solitaria que la de esa mujer. Prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo… publicar no era, para ella, parte esencial del destino de un escritor. Después de su muerte, que acaeció en 1886, encontraron en sus cajones más de mil piezas manuscritas… No es cotidiano el hecho de un poeta traducido por otro poeta… la cadencia, la entonación, la pudorosa complejidad de Emily Dickinson aguardan al lector de estas páginas, en una suerte de venturosa transmigración”.

Algo en un día de verano

una profundidad –un azul–

un perfume

trasciende éxtasis.

(…)

¡Es tanta la alegría!

Si tuviera que desfallecer ¡Qué pobreza!”

La naturaleza era para Emily Dickinson un ente de razón tan abstracto como Dios, o como el amor. El humor que la acerca a nuestro tiempo impregna sus versos y ella lo hace con una fina ironía, desprendida de misma en forma natural y sin agravio. En la poeta se expresa también el filósofo que aspira a la totalidad. La mística de lo doméstico se observa en cada frase: una brizna de hierba, un grillo, el colibrí en movimiento son suficientes para formar el cuerpo sólido de su poesía. Y es que la poeta describía en términos sencillos la casa que desea ser cantadala poesíapara aproximarse a la casa encantada de la naturaleza:

“Tráeme el ocaso en una copa,

cuenta las jarras de mañana

y di cuántos rocíos,

dime qué lejos salta la mañana.

A qué hora duerme el tejedor

¡y quién hila la anchura del azul!”

Y como reafirmación de lo dicho, nos proclama Carmen Cristina Wolf, nuestra bella autora:

El poema es sufrimiento o alegría sin trampas de lenguaje, se dice a mismo como una palabra quelleva una espadaypuede atravesar a un hombre. El poema deja sentir el rapto de la pasión,como los hombres ciegos conocen el sol. E. D. agoniza de sed, y sabe que corren arroyos por las praderas, pero esa no es su agua y la deja correr. Ella quiere la suya, no otra.

Con estas palabras nos invita Carmen Cristina Wolf a entrar en su propio bosque poético, que es como el otro bosque, el que recorren sus comentados durante la noche ceremonial de la poesía.

Autor del ensayo: Alejo Urdaneta Fuenmayor, narrador, ensayista y poeta venezolano.

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El culto al cuerpo en la sociedad actual

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El culto al cuerpo en la sociedad actual

Por Ernesto Marrero Ramírez

Quisiera comenzar este artículo con una de las enseñanzas que Buda le daba a sus discípulos en relación a la contemplación del cuerpo, por eso cito del Satipatthana Sutta la sección correspondiente a la reflexión sobre la repugnancia del cuerpo:

Asimismo, monjes, un monje reflexiona sobre su propio cuerpo, envuelto en la piel y lleno de impurezas, de la planta de los pies hacia arriba y de la coronilla hacia abajo, y piensa así: «Hay en este cuerpo: pelos en la cabeza, vello en el cuerpo, uñas, dientes, piel, carne, tendones, huesos, tuétanos, riñones, corazón, hígado, pleura, bazo, pulmones, intestinos, mesenterio, estómago, heces, bilis, flemas, pus, sangre, sudor, grasa sólida, lágrimas, grasas líquidas, saliva, mocos, fluido sinovial, orina.»

Es como tener un saco de provisiones, de aquellos con dos aberturas, lleno de diversas clases de grano, tales como: arroz de montaña, arroz corriente, alubias, guisantes, sésamo, arroz perlado, y un hombre que tiene buenos ojos lo abre, lo examina y dice: «Esto es arroz de montaña, esto arroz corriente, esto son alubias, esto son guisantes, esto es sésamo, esto es arroz perlado.» De la misma manera, un monje reflexiona sobre su propio cuerpo de las plantas de los pies hacia arriba y de la coronilla hacia abajo, envuelto en la piel y lleno de impurezas. «En este cuerpo hay pelo en la cabeza, vello en el cuerpo, uñas, dientes, piel, carne, tendones, huesos, tuétanos, riñones, corazón, hígado, pleura, bazo, pulmones, intestinos, mesenterio, estómago, heces, bilis, flemas, pus, sangre, sudor, grasa sólida, lágrimas, grasas líquidas, saliva, mocos, fluido sinovial, orina.

Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo…”

He traído esta enseñanza budista con la intención de confrontarlo con la necesidad, que existe en la sociedad contemporánea, de rendirle culto al cuerpo. Un espacio donde el narcisismo, el individualismo, la competitividad y el afán de la perpetuidad de la vida, han tomado la batuta.

En la actualidad se puede percibir ese vehemente deseo de encontrar «el elixir de la eterna juventud», algo que en la antigüedad intentaron fabricar tantos alquimistas; esa sed de embellecer nuestro físico, y combatir así el flagelo de la vejez que a su vez anuncia la cercanía de la muerte. El Dalai Lama comenta una de sus experiencias, en occidente, al respecto de la dificultad de tantas personas en aceptar la vejez:

 […] En ocasiones, cuando me reúno con amigos de toda la vida ?como ciertos cenadores de países como los Estados Unidos?, les saludo con las palabras «viejo amigo», lo cual significa que nos hemos conocido durante mucho tiempo, no necesariamente que seamos ancianos. Pero cuando pronuncio esas palabras, siempre hay algunos de ellos que me corrigen enérgicamente: « ¡No somos viejos! Somos amigos desde hace mucho tiempo». En realidad ellos sí que lo son ?tienen pelos en las orejas, señal de ancianidad?, pero se sienten incómodos por el hecho de serlo. Eso es absurdo. 

Tratamos de alargar la juventud e invertimos grandes cantidades de dinero en medicamentos, dietas, centros de belleza y en cirugías estéticas que nos ayuden a mejorar nuestra imagen corporal. Aunque puede haber muchos casos en que se justifique en este tipo de operaciones, sobre todo para corregir malformaciones congénitas o víctimas de accidentes, otros, por su parte, viven visitando los quirófanos con un problema de tipo psicológico que busca compensar el vacío existencial que manifiesta su espíritu, anhelando un sentido vital que les pueda brindar peso y profundidad a su paso por este mundo temporal.

La belleza física viene acompañada de un componente cultural muy significativo, y puede variar según la moda, la época y la región. Así se puede comprobar como las mujeres de diferentes tribus y países practicaban diversas tradiciones para verse más atractivas. Por ejemplo La tribu Mursi en Etiopía posee la tradición de insertar platos de barro en el lóbulo de sus orejas y en los labios. Los Botocudos (del portugués botoque, que significa tapón, disco, plato), eran una tribu que vivía en las selvas amazónicas y tenían la costumbre tradicional de insertarse tapones o discos de madera en los lóbulos de las orejas y en los labios, que a veces alcanzaban los diez centímetros de diámetro.

Las Kayan, también llamadas cuellos de jirafa, son mujeres que pertenecen a la tribu o grupo étnico Karen, de Birmania, y tienen la tradición de colocarse collares de latón en el cuello con forma de anillos para alargárselo, para ellas esto es sinónimo de belleza y comienzan a utilizarlos desde los cinco años.

En la China, muchas mujeres practicaron la reducción del tamaño del pie, hasta mediados del siglo XX, como un símbolo de feminidad. Su tamaño podía disminuir hasta un tercio de su tamaño normal, mediante el uso de vendas iban atrofiando el desarrollo de la extremidad hasta que quedaran muy pequeñas. Si un hombre llegaba a conseguir una pareja de pies reducidos para contraer matrimonio, gozaba de un enorme incentivo erótico ya que poseía una mujer mucho más atractiva que las demás.

Así como los ejemplos citados anteriormente, se pudieran mencionar muchos más, donde diferentes tipos de pueblos interpretaban un significado distinto al atractivo corporal. Pero como vemos, este tipo de apreciaciones o cualidades van de la mano con la época que se vive y con la interpretación cultural de la belleza de dicho momento.

Es cierto que el cuerpo es necesario mantenerlo en buenas condiciones físicas: alimentación, higiene, ejercicios, relajación y salud en general; pero el culto al cuerpo, el poseerlo como un centro de veneración, puede convertirse en algo patógeno que terminará por manifestarse en depresiones y angustias ante el deterioro irreversible que la vejez producirá en él. Además este tipo de fijaciones producen que orientemos nuestra existencia hacia factores superficiales que jamás podrán sustituir al universo de posibilidades que habita dentro de nosotros. Vivimos tratando de parecer y no de ser, la autenticidad surge sólo excepcionalmente y nos abocamos a copiar esquemas externos en vez de voltear la mirada hacia nuestro potencial interior que está a la espera de ser descubierto. Martín Heidegger decía que el hombre vive en un «estado de interpretado», copiando esquemas sociales o modas y manejado por medios comunicacionales o entes de poder. Vivir como parte de una masa adormecida, perder la posibilidad de conocernos y realizar un aporte trascendente en nuestro tiempo histórico, darle mayor énfasis a la estética que al aspecto ético, son condiciones que parecen multiplicarse cada vez más en nuestra sociedad.

El complejo de Adonis, o mejor conocido como la «vigorexia», es un flagelo que actualmente está profundizándose en nuestras sociedades occidentales causando que las personas estén cada vez más inconformes con su estética personal y sigan exigiendo mayor perfección. La vigorexia puede definirse como un tipo de trastorno psicológico caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el cuerpo físico, es la obsesión por alcanzar un cuerpo perfecto, musculoso y escultural.

Esta loca obsesión parece que se ha convertido en un tipo de epidemia social, de constantes transformaciones y una creciente demanda de técnicas y procesos con fines estéticos enfocados en una ilusoria búsqueda de la perfección física. En este afán de adaptarse a las modas, y a las exigencias del mercado publicitario, en cuanto a la imagen óptima corporal, una gran cantidad de personas han llegado a la anorexia y la bulimia y otros, decepcionados por su aspecto físico, se han refugiado en mundo de las drogas y el alcohol.

El hombre de nuestras sociedades vive aletargado y desconectado de su mundo interior. Se sumerge en la carrera desenfrenada de la cotidianidad donde se enfoca en cumplir con lo urgente pero no con lo importante, y pierde así la oportunidad de encontrarle un sentido profundo a su existencia. Esta situación le produce un vacío existencial y un miedo a enfrentar la finitud de su corporalidad que lo desvía hacia los placeres superficiales, la búsqueda de la belleza física, la acumulación de riquezas y la adquisición casi frenética de novedades tecnológicas.

A veces deberíamos preguntarnos qué es más importante en esta existencia temporal, si la cantidad de vida o la calidad de vida. Resulta interesante mencionar algunos personajes, aunque sea al azar, que murieron jóvenes pero que su paso por este mundo resultó sumamente fértil y marcaron huellas que muchos han podido transitar para aclara su camino:

 San Pancracio, 14 años

Juana de Arco, 19 años
John Keats, 25 años

Masaccio, 27 años

Julián del Casal, 30 años

Santa Rosa de Lima, 31 años

Alejandro Magno, 33 años

Mozart, 35 años

San Antonio de Padua, 35 años

Martin Luther King, 39 años

Blaise Pascal, 39 años

Franz Kafka, 42 años

Kierkegaard, 42 años

San Francisco de Asís, 44 años

Estos son sólo algunos ejemplos de individuos que vinieron a iluminar este mundo y dejar su legado, para que otros puedan abrirse paso dentro de la maleza de la vida y escalar, aunque sea unos peldaños, a la cima del conocimiento o de la fe. Como modelo magistral de una existencia entregada a la humanidad tenemos a Jesús de Nazaret que con tan solo 33 años partió la historia en dos: a.C. y d.C.

¿Por qué tanto afán en la permanencia si sabemos que la vida es finita y transitoria? Tal vez si aceptáramos que nuestro paso por este mundo es temporal y que en algún momento tendremos que partir, ¿no pudiéramos hacer nuestro limitado tiempo más fructífero y menos egoísta?, ¿no trataríamos de buscar un sentido más profundo de nuestra existencia que el mero hecho de satisfacer deseos tras deseos?, ¿no nos evitaríamos muchos pesares si tomáramos a la muerte como un hecho natural, en vez de evadirla?

No sería mejor pensar como el Mahatma Gandhi que dijo en una ocasión: Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.

Con mucha claridad lo indicó el filósofo y escritor Michel de Montaigne cuando expresó:

Los hombres vienen y van, trotan y danzan, y de la muerte ni una palabra. Todo muy bien. Sin embargo, cuando llega la muerte, a ellos, a sus esposas, sus hijos, sus amigos, y los sorprende desprevenidos, ¡qué tormentas de pasión no los abruman entonces, qué llantos, qué furor, qué desesperación! […]

No es en el cuerpo temporal sino en el espíritu eterno donde habita la belleza del individuo, tampoco es en la esbeltez corporal sino en la profundidad moral e intelectual que pueda desarrollarse en la vida. No es en el egoísmo de verse constantemente al espejo, al estilo de la bruja de Blanca Nieves, y preguntarle quién es el más hermoso, es en el desarrollo de nuestra autenticidad, la ampliación de nuestra capacidad intelectual, la filantropía de los objetivos de vida y en el servicio a la humanidad donde radica la trascendencia, la libertad y el verdadero sentido de nuestra existencia.


Ernesto Marrero Ramírez. Narrador, poeta y ensayista. Miembro activo del Círculo de Escritores de Venezuela

Blog: vivirytrascender.blogspot.com/2012/03/el-culto-al-cuerpo-en-la-sociedad.html

Blog: ernestomarreroramirez.blogspot.com

ernestomarreroramirez@yahoo.es

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Georgina Ramírez, selección de poemas

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Selección de poemas de Georgina Ramírez

Del libro  Daño oculto, publicado en el 2015 por ot editores, caracas venezuela:

MANTIS

Se abre la pierna para fracturar el mundo

Y la boca

que en vano intenta desviarse

se enreda

Un caudal en ráfaga

hace estragos

los olores arañan

la lengua devora todo resto

cae rendida ante el follaje

perece

Hay presas que merecen ser mordidas

& & & & &

EL ÚLTIMO ALFABETO

Te aprendí

en todos los idiomas

hasta el peso exacto de tu cuerpo

tu mirada

tus caminos

Estabas

entre mis manos

y no pude percibirte

sostuve mi puño

para no perderte

sólo la nada

me pertenece

& & & & &

INTEMPERIE

Él le regala su último adiós

La despide con la mirada envejecida

como quien ha visto tanto amanecer a su lado

que conoce todas las noches de su cuerpo

Ella le sujeta el alma

la anuda con palabras que ya no dicen

que son sólo errancia

Promete otra noche

una última noche estragada que no sepa de mañanas

que estalle en el temblor de las carnes

Hay recuerdos que no saben despedirse

& & & & &

ORÁCULO

Tengo tanta infancia blindada

me veo caer

y me aferro

¿Dónde los rostros que te reflejan

extraviados en lágrimas

que entran por mi ventana

y se revelan

en las letras

de un poema inconcluso?

En cada esquina de esta casa

está tu sombra

salpicada de noche

amaneciendo

Padre

no apagues la luz

& & & & &

EN EL SEMÁFORO

Ellos te miran

esconden sus miedos

lavados al sol

la armadura de cristal

separa su hambre

de tu duda

Inevitable la luz verde

& & & & &

Del libro Lo que calla la noche, publicado por ediciones del movimiento, maracaibo Venezuela:

Era imposible salir ilesa

de toda la oscuridad

que eres

——

Si al menos un árbol

revelara

todo lo que calla la noche

——

El ángel pidió

un sacrificio de amor

lo llevé a mi infierno

lo hice arder

Un pájaro intenta

el escampado en mi ventana

no sabe del diluvio dentro

del libro artesanal

PIEL DE DURAZNO

¿Cómo apagar el fuego que dentro quema?

si ni siquiera la piel

disuelta

intenta calmar el volcán

que detonó el encuentro

aún en solitario

sigue encendido el refugio

donde antes tú.

——

Hay una filtración

en mi cama

no hay materia que resista

tanta humedad

humedad si te nostalgio

humedad si te deseo

No fue posible

dos idiomas más disímiles

en este adiós.

Nota biográfica de Georgina Ramírez

Georgina Ramírez, Caracas Venezuela, 1972

Licenciada en Trabajo Social especialista en Dinámica de grupo

Creadora y directora de la A.C. LA PARADA POÉTICA

Sus poemas han sido publicados en las antologías poéticas: El Ojo Errante (Venezuela); La Mujer Rota (México); La voz de la ciudad (Venezuela); Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal (Venezuela); Arte Poética (Argentina); 102 Poetas Jamming (Venezuela)

Autora de:

Piel de Durazno (plaquete de poesía) Taller Editorial El pez soluble

Lo que calla la noche, Ediciones del movimiento

Daño oculto, Oscar Todtmann editores

Administradora de los blogs: poesía-en-georgia.blogspot.com y laparadapoetica.blogspot.com

Twiter: @georgiatwitea y @laparadapoetica

Instagram: @georginaramirezavile y @laparadapoetica

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Rafael Cadenas: Honestidad del lenguaje

Cadenas en OripotoPor Carmen Cristina Wolf

Este ensayo pertenece a la primera edición del  libro Vida y escritura, publicado en Amazon en el 2014.

RAFAEL CADENAS: HONESTIDAD DEL LENGUAJE

La poesía pertenece a lo más íntimo, lo más sagrado, lo más tembloroso del hombre; no es asunto de frases bonitas (algunas veces es todo lo contrario)”.

Rafael Cadenas, entrevista publicada en El Nacional en 1966

Hace algunos años tuve la fortuna de asistir a un recital de los poetas Rafael Cadenas y Eugenio Montejo. Fueron momentos inolvidables cobijados por la hondura de los versos de estos dos escritores venezolanos. Cadenas es poeta, ensayista, traductor y profesor de literatura. Es una voz poética lúcida, penetrante, que obedece a una visión del mundo fruto de un pensamiento profundo y de alcance universal. 

Entre sus obras se encuentran: Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los Cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1966), Anotaciones (1973), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Dichos (1992), Gestiones (1992). Se han publicado varias Antologías de su obra y el Fondo de Cultura Económica publicó su Obra entera. Sus ensayos son referencia indispensable del pensamiento contemporáneo. Sus libros En torno al lenguaje y los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística son objeto de estudios e investigaciones. Recibió el Premio Nacional de Literatura, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, la Beca Guggenheim y Doctorados Honoris Causa de las Universidades Central de Venezuela y Los Andes. Recientemente ha recibido el Premio de la Feria Internacional del Libro otorgado en Guadalajara.

Estas líneas que ofrezco a continuación son apenas unas notas, una reflexión muy personal en torno a la visión poética que se revela en la obra del venezolano Rafael Cadenas. Acercarme a desentrañar algunos rasgos en su poesía es un ejercicio que emprendo con timidez, porque es asomarse a su alma. La lectura de sus poemas, escritos y entrevistas es un solaz para el espíritu. Comienzo haciendo mías estas palabras escritas a Rilke por Lou Andreas-Salomé en 1914:() empecé a vivir con el poema mismo, pues en los primeros momentos su sentido objetivo me subyugó demasiado como para poder hacerlo. Y ahora lo leo, o mejor, no paro de recitármelo a misma. Hay en él como un reino recientemente conquistado, todavía no se distinguen bien sus fronteras, se extiende más allá del espacio que se puede recorrer en él; se lo adivina más amplio ()”. (Correspondencia, Hesperus 1989).

Así suele suceder con los poemas de Cadenas: pueden algunos de ellos ser como una pluma de ave que penetra sin ruido en mi ventana, otros rasgan silencios a tambor batiente, mas cada uno conduce a un reino de significaciones y cuando creo haber agotado su sentido surge otro y otro; es una poesía que mueve los cimientos de lo habitual y nos lanza hacia las profundidades del misterio que somos.

Cadenas 2009  II

El Personaje

A pie descalzo y con un candil en la noche suelo leer a los poetas cuyos versos dejaron de pertenecerles para volverse míos. Cadenas, a quien no parece gustarle mucho que le llamen poeta, estará acostumbrado a serelucidado, disecado, menguado, enriquecido, exaltado y maltratado, haciendo valer las palabras que escribe Paul Valéry sobre mismo en el Prólogo al Cementerio Marino. Por esta razón no quiero hablar de ese hombre pausado, de caminar distraído, a quien podemos encontrar en las Librerías El Buscón, Kalathos, Alejandría o Lugar Común. No me atrevería siquiera a asomar algún sesgo de su forma de ser, él que se confiesa aprendiz, siempre joven ante el hallazgo que es la misma vida. Dejo constancia de que a veces saluda con una secreta alegría y en ocasiones parece que mira pero no nos está viendo y hace un esfuerzo para saludar, como si no estuviera allí. Otro día vuelvo a encontrarle sentado en un quicio a la espera de que abran las puertas de algún teatro y nuevamente sonríe enigmático, juvenil, y sus ojos café se vuelven claros como el color de su portafolio de cuero. Me recuerda unas líneas que leí siendo muy joven:

() él había pensado más que otros hombres, poseía en asuntos del espíritu aquella serena objetividad () y sabiduría que solo tienen las personas verdaderamente espirituales a las que falta toda ambición y nunca desean brillar, ni convencer a los demás, ni siquiera tener razón ()”. (El Lobo Estepario, Hermann Hesse). Me atrevo a agregar que Rafael Cadenas es un personaje distinto para cada uno de los seres humanos que le conoce y permanece siempre a contraluz, en los linderos del misterio, transformado día a día en la medida en que crece su obra. Su lenguaje se enriquece y se amplía la comprensión amorosa hacia el ser humano. Es lo que percibo en su poesía y siento que ninguno de sus poemas es prescindible, cosa poco frecuente en la obra de la mayoría de los escritores.

Su estar en el mundo inspira una gran paz, aunque a veces hay que sobreponerse a esos silencios suyos tan férreos y armarse de valor para osar romperlos. Él es apenas un postigo entreabierto, nada más un vértigo hondo de presencia, tan dado a marcharse y regresar intacto más cercano cuanto más distante. Atravieso las páginas de sus libros y me dejo caer al vacío, al fin y al cabo florecemos / en un abismo”.

Y en lugar de elucubrar o suponer, prefiero atenerme a sus propias palabras, tomadas del libro Entrevistas (Ediciones La Oruga Luminosa, 2000) y de recortes de prensa. En Últimas Noticias el 26/06/02, a la pregunta ¿Cuál es su forma expresiva?, él responde: Escribo poemas en prosa. Acerca de sus influencias, dice: Durante un largo período la influencia principal fue de poetas franceses como Michaux, Rimbaud, Char. Después volví a la forma del verso libre”. ()De la India más que su literatura me ha interesado su filosofía clásica, el pensamiento que parte de los Upanishads. También me atrevo a adivinar en su obra la lectura atenta de Lao Tsé, Chuang Tzu, Li Po, Rilke, Whitman, Lawrence…

Ante la interrogante sobre si la poesía debe tener un mensaje ideológico o religioso, Cadenas responde:No. Lo que pasa es que lo que el poeta piensa se trasluce en lo que escribe. Si uno piensa en grande. Figuras como Dante, uno sabe que detrás de su poesía había un pensamiento filosófico, el de Tomás de Aquino. En el caso de Shakespeare se ha señalado sobre todo la influencia de los estoicos, especialmente de Séneca () Hay un vínculo entre filosofía y poesía aunque no se deben confundir ().

En el libro Conversaciones, traducción realizada por Cadenas a una selección de notas de Walt Whitman (Ediciones Monte Ávila Editores Latinoamericana 1994), se lee este fragmento de Whitman: Bueno, está muy bien la cadencia, bastante bien; pero hay algo anterior, más imperativo. Lo primero que se necesita es el pensamiento () Soy muy reflexivo, me tomo mucho trabajo con las palabras () lo que persigo es el contenido, no la música de las palabras”. Encuentro en la poesía de Rafael Cadenas una tendencia carcana. No se pueden leer sus versos de una sola vez, cada cuatro o cinco palabras conviene detenerse y buscar su resonancia dentro de nosotros.

Desde una Isla a un Destinatario Desconocido

En el poemario Una isla, el joven Cadenas escribe en 1960:

Si el poema no nace, pero es real en tu vida,

eres su encarnación.

Habitas en su sombra inconquistable.

Te acompaña

diamante incumplido”.

Una existencia vivida con autenticidad puede ser tan o más poética que el poema mismo. Una isla se forja desde esta reflexión sin ser una escritura de tinte filosófico, porque emerge en la matriz luminosa del mar y ese esplendor acompaña casi todos sus poemas. Plantea la paradoja de la realidad y el lenguaje que la nombra, hasta el punto de considerar la existencia del hombre como unasombra inconquistablede lo real, que es el poema. Lo cual nos pone ante los ojos el antiguo interrogante de si la palabra crea las cosas o estas surgen antes que el lenguaje. ¿O son inseparables la realidad y la palabra? A veces me atrevo a pensar que la esencia es la palabra y el origen de todo es el lenguaje. Me reconozco cautiva de los primeros versículos de Juan evangelista:En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio en Dios”. (Juan, 1,1-2). Lo visible no es sino una sombra de aquello que ES, el poema supremo de mismo.

Cuando se vive en una isla arrojado al desarraigo se está uno sometido a la caricia o a la garra de luces y sombras, doble visión que viene de lo alto y se refleja en las aguas. Por eso la luz entra a raudales en este poemario:

Muelle de enormes llamas / Navíos que viajan al sol / () Ciudad de corazón de árbol / () La luz golpea mendigos ()”.

Y la significación polifónica de los versos abarca el lugar donde se refugia un personaje femenino:

entras en la luz ()

comienzas a recorrer el tiempo como un licor ()

tu cuerpo es un arrogante / palacio / donde vive / el / temblor”.

El amor transforma el exilio en libertad, porque cuando somos libres y estamos bien, poco nos damos cuenta de ello y se nos pasa la vida sin pena ni gloria, aferrados a la rueca de los hábitos que nos convierten en máscaras de mueca inmóvil:

El amor nos transformael pobre carcelero se creía libre porque cerraba la reja, pero a través de ti yo era innumerable.

() El amado pronuncia el encantamiento que cubre una zozobra”.

Mas el poeta advierte que nada ni nadie en este mundo es para siempre y hay que partir de todo en cada instante:

No hay luz que nos enlace

() nuestras fiestas convertidas en fogatas / que avientan su ilusorio mediodía”.

En el exilio del alma los pequeños detalles salvan de la desolación, aun en la más triste de las separaciones: El exiliado deplora las patrias / Rehuye escisiones. Se encamina hacia el instante. Siempre lo acompaña un diamante incumplido: la libertad de poetizar.

En su obra se aprecia una observación rigurosa de su propio espíritu, así como de los pequeños sucesos cotidianos, como por ejemplo, escuchar las voces infantiles de los niños de la casa pidiendo un helado o salir a comprar el periódico. Encuentro una síntesis de la existencia y su valoración, una visión del hombre acerca de mismo, de sus vivencias, una conmovedora comprensión de sus propias marchas y contramarchas y una prontitud esencial en el uso del lenguaje. Visión que siempre será fragmentaria, pues ningún ser humano puede aquilatar la verdadera dimensión de otro ser, que es infinita.

Cuadernos del Destierro

Busca tu alma, ámala, tócala, cultívala, escribe Rimbaud en su Carta del Vidente. Se percibe en la poesía de Cadenas a un ser que se adentra en profundidad en su condición más íntima y la desviste de eufemismos:

Yo, envés del dado, relataré no sin fabulaciones mi transcurso por tierra de ignominias y dulzuras, rupturas y uniones, esplendores y derrumbes”. (Del libro Los Cuadernos del destierro 1960).

El que observa sin velos la caída de sus propias máscaras anhela imperiosamenteversu verdadero rostro. ¿Quién soy, cuál de mis yoes, quien es el que Es?:

() Un día comenzó la mudanza de los rostros () todos escenificaban una danza de posesos sobre mis hombros (). Mi rostro ¿dónde estaba? Debí admitir, tras dolorosa evidencia, que lo había perdido”.

Revela el desconcierto de quien despierta en una irrealidad habitada por cientos de espejos deformantes y no sabe cuál de todas esas imágenes es la verdadera. Estos versos desgarradores de Cadenas me hacen pensar en las palabras de Rimbaud en su Carta del Vidente:

El primer estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, entero; busca su alma, la inspecciona, la tantea, la aprende. En cuanto la conozca, ¡debe cultivarla! () El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desajuste de todos los sentidos. ()”.

Falsas Maniobras

Cuando se vive la experiencia de un fracaso es frecuenta que la persona se sienta más cerca que nunca del propio ser. De los triunfos poco aprendí, ellos me alejaron del encuentro con lo insondable que se esconde más allá de la apariencia. Por eso me conmueve el poemaFracaso” del libro Falsas Maniobras. Es la extraña y honda hermosura que siento en unos versos traspasados de lucidez:

Cuando ponías tu marca sobre mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías, más precioso que todos los tiempos.

Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para salvarme () Gracias por apartarme”.

Cuando el hombre se sumerge en su propia soledad surge el poema, bien sea hecho de palabras o de sangre. ¿Quién sabe de la Noche?, escribe Juan Liscano en el primer poema deNuevo Mundo Orinoco”. ¿Quién sabe de la desolación y del abatimiento a muerte, del fracaso absoluto sino aquel que lo padece?”.

En el vórtice del torbellino más negro puede asomar un celaje de esperanza. Por eso me gusta el poemaBeloved Country”, con su arcoiris de sentidos, porque según sea el estado del ánimo de quien lo lee, significa el canto nupcial con el mismo, o la llama del encuentro con el amado(a), tal vez el regreso al núcleo de la tierra, o también el reencuentro con la palabra que se había negado a volver al poeta en su abandono:

Cuánto tuyo no se desenvuelve como música perdida en mí.

País al que regreso cada vez que me he empobrecido.

()

Nunca me has negado tu leche de virgen.

Mi reflujo, mi fuente secreta, mi anverso real.

Ignoro el alcance de tu olor de especia, pero que has estado en todos mis puntos de partida, envolviéndome. Oriente solícito, como una ceremonia.

País donde van las líneas de mi mano, lugar donde soy otro, mi anillo de bodas. Seguramente estás cerca del centro”.

Este poema trae el lejano aroma de la raíz que tiene sed de beber en la fuente de la vida y se hunde al fondo de la tierra en búsqueda de la madre, amante, esposa y alma en exilio. Que no otra cosa es estar en este mundo más que un exilio del alma que ha sido apartada temporalmente de la palabra que la creó.

Intemperie

Del poemario Intemperie me cautivan estos versos:

Hazte a tu nada

plena.

Déjala florecer.

Acostúmbrate al ayuno que eres.

Que tu cuerpo se la aprenda”.

(Poemas selectos)

Esta referencia trae a mi mente los versos sobre laNadaleídos en el libroLa Nueva Tierradel hombre nuevo (Ediciones Custodia de Tierra Santa, 1977):

LaNadaes lo más cercano al Ser

y es lo que somos:

somosNada.

LaNadaestá más allá del pensamiento,

ella está por encima del entendimiento.

Por tanto, no se llega a ella por el conocimiento,

sino por larenunciación.

Para llegar al Ser hay que dar un salto

en el vacío,

esevacíoes laNada’ ”.

En casi toda la poesía de Cadenas y sus escritos en prosa, como los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística se percibe un desprendimiento para alcanzar la sabiduría en la más absoluta sencillez, sin pretender ser moralizante, lejos del culto a la personalidad. En la flaqueza y sobre todo a través de ella se roza el borde del amor, en la mayor indigencia se siente la intensidad de lo hermoso, esediamante incumplidoque se haya detrás del espejismo de la nada.

Amante

Como si no se pudiera respirar, en un ahogo, en asfixia casi mortal se vive cuando se está lejos del amado. Nada interesa al cuerpo, todo es baratija, remedo de vida cuando él o ella no ama o no sabe que ama:

¿Cómo pudiste vivir

de la idea

que la ocultaba,

con un sabor

que no era el de ella,

huyendo

de su aparecer

que era también el tuyo?”

(Amante)

Cuando se está lejos de la presencia amada el mundo se desdibuja, pierde peso, se regresa al bosquejo, a aquello en el anhelo bosquejado. Únicamente importa él o ella, su latido, su respiración. Quien se enamora está dispuesto a traer, como escribe Emily Dickinson rosas de Zanzíbar / abejas por millas, / desfiladeros azules / ejércitos de mariposas”. Ningún elixir calma la sed ni cura el mal; apenas se respira y el pulso se suelta a latir sin concierto porque uno se quiebra y es capaz de lo imposible. Es el enamoramiento sin correspondencia una semilla de la más loca imaginación, lo imaginado sobrepasa casi siempre a la realidad, es más atrayente porque no se transforma en concreciones que suelen no cumplir el ensueño. Muestra de ello la pasión del Quijote por su adorada Dulcinea del Toboso, ejemplo de la hermosura y el encanto que el propio Quijote inventó en su pensamiento y en su corazón. El dolor del amor ausente no desaparece sino con presencia tangible:

Llegas

no a modo de visitación

ni a modo de promesa

ni a modo de fábula

sino

como firme corporeidad, como ardimiento,

como inmediatez”.

(Amante)

La realidad refleja casi siempre un solo lado de las cosas y si nos damos vuelta, el espejo, con esa terquedad tan lógica de su sino, continuará revelando tan solo el otro lado del ser. Así también, los otros reflejan nuestro rostro empañado por sus ideas predeterminadas sobre cómo se imaginan que somos, o como quisieran que fuéramos.

Nadie logra conocernos absolutamente. Solo existe un ser que en un instante es capaz de ver, sentir, saborear y saber cómo somos. Debiera decir, más bien, qué somos, quiénes somos:

Eludías

el encuentro

con el

magnífico,

el que te toma

y te anula como tempestad

y de ti arranca al que busca”.

(Amante)

El amante posee por entero nuestra imagen y nos la devuelve intacta, íntegra, plena de toda plenitud. Nos entrega también algo más que antes no éramos, porque habíamos sido fragmentados, porque cuando llegábamos a ser, no había espejo que nos contemplara, ni había cáliz que contuviera nuestra sangre toda.

Después de haber vivido la experiencia de la otredad salvada y vencida por lo inexorable, el amor, que se revela por encima de cualquier pensamiento, de cualquier medida, el hombre se encuentra íntegro ante y adquiere la conciencia cósmica que nace de una compenetración del fondo más profundo del individuo con la vida de todos los seres y con el universo, esa conciencia a la cual se refiere Rafael Cadenas en el prefacio a su traducción de algunos fragmentos de Walt Whitman (Conversaciones). Me gusta pensar que cuando Cadenas se refiere a esa conciencia cósmica, se describe también a mismo.

Y el poeta deja de verse separado, fragmentado, solo de toda soledad, porque posa el pie en la experiencia única, irrepetible, imborrable de ser uno con la vida, de ser vida en la Vida.

No es el éxtasis de los amantes la única vía del encuentro con la totalidad. Recordemos a San Juan de la Cruz: Sin arrimo y con arrimo / sin luz y a oscuras viviendo / todo me voy consumiendo. / Mi alma está desasida / de toda cosa criada / y sobre sí, levantada / y en una sabrosa vida / sólo a su Dios arrimada. La agonía y el éxtasis del fraile Juan florece en la unión con el Amado.

Voluptuosa experiencia irreversible, restaurada inocencia, florecimiento en un abismo, el abismo del ser. Cadenas invita aVivir / en el sabor de ser.

Y nos confiesa:

Solo he conocido la libertad por instantes, cuando me volvía de repente cuerpo”. Manera de decir, con prontitud de lenguaje, haber encontrado un rostro ajeno que lo refleja íntegro y le permite ser con absoluta libertad, porque decir cuerpo es decir un todo, es no estar escindido en esas incómodas, a veces penosas categorías del cuerpo y el alma. Versos que ya son míos y de todo aquel que sea tocado por ellos. Palabras que conducen al resplandor, magnífico y terrible, de entregarnos al abrazo del origen:

Y ella lo obligó a la más honda encuesta,

A preguntarse qué era en realidad suyo.

Después lo tomó en sus manos

Y fue formando su rostro

(…)

y lo devolvió a los brazos del origen”.

(Amante)

Importancia del Lenguaje

En 1984 Cadenas escribe: () La situación de deterioro que he descrito de manera muy sucinta tiene graves consecuencias para el venezolano. El desconocimiento de su lengua lo limita como ser humano en todo sentido. Lo traba; le impide pensar, dado que sin lenguaje esta función se torna imposible; lo priva de la herencia cultural de la humanidad () lo convierte en presa de embaucadores, pues la ignorancia lo torna inerme ante ellos y no lo deja detectar la mentira en el lenguaje (). Nunca como hoy tiene validez esta aseveración, cuando la falsedad se extiende cada vez más en casi todos los ámbitos.

Estamos ante una de las reflexiones esenciales contenidas en este libro. Un lenguaje deficiente y empobrecido hace a un pueblo esclavo de la ignorancia. Con frecuencia recuerdo las palabras del profesor de Fonética Higgins, personaje de la obra Pigmalión de Bernard Shaw, que se conduele amargamente de la joven vendedora de flores por suespantosamanera de hablar, con graves errores en la pronunciación del idioma inglés. Él asegura que si tuviera ocasión de enseñarle a expresarse correctamente, la joven se convertiría en una dama capaz de ser la dueña de una floristería. No es asunto de afincarse en el sentido utilitario de dominar una lengua, más bien se trata del dolor que causa el incomprensible desprecio por aquello que nos es más ínsito. No amar el lenguaje es dejar de amarnos a nosotros mismos.

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Dos poemas de Guillermo Arciniegas

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Gracias al poeta Guillermo Arciniegas por enviarnos algunos de poemas de su nuevo libro Entre la nada y la vida:

La vida está hecha de círculos,

de ciclos que abren y cierran una intimidad.

En silencio, mientras labro mi huerto

he atisbado sus orbes de compás invisible.

Lo he visto en la ruta de los astros y de mi sangre;

lo dicen las aguas que caen y ascienden,

y el viaje de la simiente que retorna en el fruto;

lo contemplo en los seres que renacen,

y en el hombre que gira en torno a su vacío,

(al que él ha dado muchos nombres).

Está hecha de círculos esta vida

como los iris de nuestro ojos,

esos blancos oscuros

donde dispara sus presencias la tierra;

dianas a la distancia del otro

donde un día se nos clava una súplica o un rostro;

redondos pasajes donde juega el amor

y en los que a veces entramos

sin volver jamás.

La vida está hecha de comienzos y de fin,

pero ella no comienza ni acaba;

somos un punto cualquiera de su órbita ilimitada;

y nos mueve como una rueda hacia otros destinos,

nuevos comienzos;

vamos con ella cuesta abajo

y ningún paraje, ningún sentimiento,

ninguna doctrina la detiene.

Sólo en el vértigo de ser nos recoge y devuelve

a nuestro centro,

y allí nos aquieta;

en el punto inmóvil del eje que nos sostiene nos da el descanso.

Somos un retorno.

Como vuelve el amor una vez acallada otra desilusión,

y florecen los árboles nuevamente, a su tiempo,

así nosotros regresamos hacia alguna parte.

Nuestras almas son discos inmensurables

que caben de alguna manera en nuestros cuerpos,

y han sido lanzados al desamparo por nosotros mismos;

llevan grabado a un tiempo

nuestro sino real y nuestra fiebre,

el silencio y la música de nuestro sueño.

Pero la vida nos aguarda, nos espera;

y aunque cada desvío nuestro es un nuevo rodeo

en torno a aquello que nos cansa,

y dibujamos los vicios como aros en la mesa

con nuestros vasos amargos,

ella nos arroja hacia un solo confín

y nos atrae hacia el amor;

y así, algunos pocos, como tú,

girando cada vez más cercanos de su rojo vivo,

han dejado de resistir

para precipitarse lentamente

en su inmenso círculo de sol.

Marzo 25, 1989

                   &   &   &   &   &  

La vida es una verdad simple,

una mujer que nos aguarda en la casa

encendiendo la lámpara y el corazón.

Andamos entre el alma visible de las cosas

contemplándola, abrazándola como enamorados,

danzando y discutiendo con ella

sin conocerla aún;

abriendo a veces, sin saberlo,

sus tiernos botones, sus frutos prematuros,

como preguntando por nosotros mismos.

Durante años buscamos por doquier su rostro,

del cual, cada línea exige una travesía.

Alguna vez, como por descuido,

en un rincón de nuestro interior

la vemos mirarse en el espejo de nuestro anhelo,

sonreír y desaparecer.

Cambiamos su vestido con cada credo, cada creencia;

no palpamos sino en raras ocasiones su perfecto contorno.

De su retrato cae un tiempo que madura

y se nos pudre.

En su cuerpo de tierra

una mano suya nos siembra y la otra nos recoge,

y en esa brevedad

vamos moldeándola con nuestras manos y sentimientos,

conquistando sus bosques en flor,

socavando sus ríos escondidos,

martillando sus hierros y sus joyas,

persiguiéndola por los vastos horizontes de la imaginación.

Así, caminamos de su brazo por la arena

a la orilla de nuestros días,

donde las olas de su mar

en un instante borran nuestros pasos,

nuestro pasado,

los pequeños castillos de nuestros sueños.

Una noche, inesperadamente,

nos asalta en el lecho y nos entreteje

en las cálidas trenzas de su destino,

nos roba un fuego y escapa presurosa,

y concibe ante nosotros otra imagen, otro yo,

otro misterio suyo.

Ya viejos, antes quizás, cansados de no alcanzarla,

aprendemos a amarla sin poseerla,

en el olvido propio;

nos entregamos mansos al ocaso en que nos apresa,

nos movemos despacio con cada gesto suyo;

un ademán desvía un camino,

una mirada dicta nuestros actos.

Sólo sus hondos ojos abren nuestra pasión,

sólo sus labios pronuncian nuestro verdadero nombre,

y sus pies apaciguan la voluntad.

Acudimos a ella ansiosos y postrados,

hasta que un día,

el amor la despoja de nuestros mantos y velos,

de nuestras palabras y nuestra historia,

y nos la entrega desnuda.

Entonces sus brazos nos arrebatan los sentidos,

la voz, el pensamiento,

y nos hallamos en ella;

comprendemos que en su seno

descansa nuestra fatalidad y nuestro sentido;

y al fin somos nosotros mismos

porque somos suyos.

Diciembre 3, 1989

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Heberto Gamero en el encuentro de narradores

La FAEC enseña nuevos modos de vida a través de la literaturaHeberto Gamero Contín, el creador y presidente de laFundación Aprende a Escribir un Cuento y ganador del Concurso de cuentos El Nacional (2008) conLos zapatos de mi hermano. Desde 2009, la Fundación Aprende a Escribir un Cuento se dedica a dictar talleres en los que seofrecen técnicas narrativas a jóvenes con inquietudes literarias. La organización busca hacerseespacio en los lugares más pobres de Venezuela para llenarlos de historias y ganas de leer

Palabras pronunciadas en el encuentro de narradores organizado por el Círculo de Escritores de Venezuela en la Sala Cabrujas del Centro Cultural Chacao:

Primero que todo un saludo afectuoso para los escritores que hoy me acompañan en este encuentro literario, al público presente y muy especialmente para Antonieta Madrid por coordinar este evento. Vaya mi reconocimiento también al Círculo de Escritores de Venezuela, a su junta directiva, que a pesar de todas las adversidades todavía se mantiene firme en su empeño de construir un mejor país.

Ayer en la tarde llamé a Antonieta y le pregunté cuál era el tema principal de este encuentro y me dijo: “muy sencillo, qué significa la escritura para ti”.

En ese instante la primera palabra que se me vino a la mente fue “Romance”. Es cierto, desde el 2002 la escritura y yo hemos mantenido un romance que cada vez se hace más intenso hasta el punto de que dudo mucho que alguna vez nos separemos. Nuestro primer contacto formal, es decir, de reconocernos como pareja, de tomar consciencia del amor que comenzaba a crecer entre nosotros, fue cuando sin saber por qué, siguiendo un impulso irresistible, tomé un lápiz, un cuaderno y comencé a escribir una novela, aún inédita, titulada Quién dijo que Dios no sabe de negocios. Cuando digo papel y lápiz lo digo de forma literal porque (me da un poco de pena decirlo) a los cincuenta años todavía no sabía escribir sobre un teclado. Y la culpa de esto la tienen las queridas mujeres, porque cuando estaba en la universidad siempre había una dispuesta a escribirme los trabajos a máquina, lo mismo me pasó en los diferentes trabajos que tuve a lo largo de mi vida. Así que cuando comencé mi romance con la literatura no tenía mucho que ofrecerle: papel, lápiz y, eso sí, muchas ganas de trabajar. Poco apoco nos fuimos conociendo. A medida que iba aprendiendo los secretos del teclado y era absorbido por el género breve (finalmente fue en el Cuento donde me sentí más a gusto), me fui dando cuenta de lo exigente que era mi nueva novia, y ella se fue dando cuenta también de lo obstinado que era su pretendiente, un admirador que parecía no detenerse ante las dificultades, que sería capaz de, si no de conquistarla del todo (algo imposible), sí de arrancarle una parte de su sabiduría.

Así que hemos llegado a conocernos bastante bien. Sabe de los sacrificios que he hecho por ella: renuncié medio día de trabajo en la oficina, dejé de tomar porque hacerlo me restaba creatividad (aunque a muchos se las motiva), dejé de trasnocharme porque al día siguiente no podría estar con ella, comencé a caminar todos los días porque con el ejercicio se vuelve más complaciente, comencé a dedicarle largas horas de lectura a Chéjov, a Cortázar, a Benedetti, a Hemingway, a Uslar, y me ayudó a que esto, lejos de un sacrificio, se convirtiera en un placer. Porque siempre los maestros tienen un secreto que contar; es lo que me susurra al oído cuando paso un tiempo sin leerlos.

La verdad es que nos hemos hecho inseparables: cuando duermo se va conmigo a la cama y hace que me levante para que anote algo que olvidamos escribir, y cuando hablo con alguien paso vergüenza porque no estoy allí, frente a esa persona, sino que estoy con ella en medio de un diálogo o recreando el final de un cuento.

Es un tanto posesiva mi amiga, ya lo creo. Y yo me dejo llevar por ella en un frenesí sin límites.

Así que la literatura significa casi todo para mí. Y digo “casi” porque no es la única, tiene una gran competencia que inteligente y generosamente se ha convertido en su mejor cómplice: mi esposa.

Muchas gracias

Heberto Gamero

Caracas, 11 de junio de 2016.

*Heberto Gamero Contín. Comenzó a escribir narrativa en 2002. Entre otros premios fue ganador del Concurso de Cuentos de El Nacional (2008). Cuenta con once obras publicadas: Los zapatos de mi hermano (Equinoccio, 2010), Cuentos de pareja (Casa Andrés Bello, 2010), Caracas-Ushuaia (Monte Ávila, 2012), Escritores, Pintores y Músicos inmortales (Lector Cómplice, 2014), Taller Aprende a escribir un cuento (Círculo de Escritores de Venezuela, 2015). Además de los anteriores, sus libros: La marca, Inventores, La verdadera historia de los crímenes de la calle Morgue y Dos regalos están disponibles en Amazon. Dicta talleres a beneficio de la Fundación Aprende a Escribir un Cuento (FAEC). Vive entre Caracas, Madrid y la isla de Margarita.

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Entre la brevedad y los silencios

Cadenas 2009  II

 Por Rosario Anzola

Rafael Cadenas me resulta cercano por la poesía, por los amigos compartidos y por nuestro común gentilicio. He seguido su huella, siempre encandilada por la fuerza de su poética. He leído cada uno de sus libros, revisado sus textos con mis alumnos y celebrado cada uno de sus reconocimientos como si fueran propios, porque la palabra de Cadenas nos pertenece, es inherente a quienes vivimos con devoción la literatura. En mis conversaciones con poetas de otras latitudes, una de las referencias más admiradas es la poesía de Cadenas y eso me llena de inmenso orgullo, casi como si fuera mi mérito personal, comprobación de lo que acabo de referir: a Cadenas uno lo concibe como “propio”, por la gracia de la admiración y del afecto.
A Rafael le acaban de entregar el Premio Internacional de Poesía García Lorca 2015. Desde su anuncio hubo jolgorio para la literatura de habla hispana. Mucho se ha escrito en estos días sobre Cadenas. Se desentrañan los escondrijos de su escritura, se reflexiona sobre sus pasos, se buscan sus libros en los anaqueles, se recuerdan sus versos y frases. Hay un entusiasmo renovado en sus seguidores y es un poeta leído por la juventud, hecho inusual en un mundo donde escasean los lectores. Rafael Cadenas rumia los misterios desde la esencia de lo mínimo. Hay quienes lo sitúan en las cercanías de los Haikú japoneses por la brevedad de su discurso poético. Yo apelo a una licencia caprichosa que me permite abordarlo a escala nanométrica, imaginando los átomos y moléculas de sus ideas y palabras.

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Enigmático
Cadenas es enigmático y difícil de adivinar, como genuino representante de la poética de los silencios. Tiene fama de distraído, sin embargo solo se trata de su permanente y acostumbrado ensimismamiento. El silencio arropa su personalidad y se hace estridencia en la semántica de sus pausas. Su mirada es también silenciosa y su conversación, minimalista, aun cuando sus claves son verdaderas revelaciones en prosa y en verso. Como profesor y expositor, conduce a sus receptores por las sendas de lo místico y lo monástico, y como ensayista proporciona a los lectores curiosas oportunidades de meditación.
Desde 1984, su libro En torno al lenguaje es un texto fundamental para todo aquel que se desempeñe como modelador: padres, maestros y dirigentes. Cadenas expone allí su preocupación por la deficiente enseñanza de la lengua y llega a afirmar lapidariamente: En Venezuela nunca se ha enseñado castellano. Habla, lectura y escritura son tratadas por él de una manera religiosa, afirmando que quien mal habla, mal piensa y mal actúa, a sabiendas de que el venezolano por lo general no lee ni redacta bien. Traigo a colación este libro para invitar a su lectura. A más de treinta años de su circulación tiene una vigencia excepcional.
La sensibilidad de Rafael Cadenas no es un asunto meramente estético. Le duele la palabra mal dicha, mal leída, mal escrita, así como le duele la pobreza, las injusticias y las dictaduras. Compartió la utopía de los comunistas soñadores de los años sesenta, de aquellos que creyeron posible un mundo de igualdad y libertades. En esa época de comeflores, de hippies, de canciones de protesta y de aperturas sociales, quien no padeciera esa epidemia socialista no podía ser idealista. Como la gran mayoría,  padeció el desencanto y la decepción de un ideario convertido en represión, mentira y persecuciones. Y es así como en el año 2009, cuando fue el poeta homenajeado en la Feria del Libro de Guadalajara, pronunció unas palabras sorpresivas y estremecedoras: …defiendan su democracia aunque tenga fallas, aunque exija reformas. En el mismo sentido y a propósito del reciente premio otorgado en España, señaló: El premio significa mucho para mí, para los poetas venezolanos y para mi país que está sufriendo más de lo soportable a causa de una crisis total de la que es responsable el actual régimen.
Magistral
Al recibir su reciente premio hizo referencia a su oficio primordial, con un planteamiento magistral: En realidad, no sabemos lo que es la poesía, pero la reconocemos cuando aparece, sea en el vivir, sea como escritura. Por eso se desliza en todos los terrenos y en todos los géneros. A veces, paradójicamente, no está en el poema. Hay épocas en las que la prosa dice más que la poesía, porque ésta que es un milagro no aparece. Oigamos una estrofa de San Juan de la Cruz cuando interroga a las criaturas: “Y todos cuantos vagan/ de ti me van mil cosas refiriendo/ Y todos más me llagan/ y déjame muriendo/ un no sé qué que quedan balbuciendo”.
Hoy quiero brindar por él, en el recuerdo de Caupolicán Ovalles, Adriano González León, Salvador Garmendia, Manuel Alfredo Rodríguez, Vicente Gerbasi, Juan Sánchez Peláez, Eugenio Montejo y Alberto Anzola, que -desde algún lugar- lo estarán celebrando entre discursos, risas y versos.
raconvivarte@gmail.com
@rosarioanzola

Fuente: El Universal, Venezuela

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CÓMO ESCRIBIR

Mujer leyendo 3

Por: Antonieta Madrid

¿Que cómo comencé a escribir?

Muy fácil: tomé palabras de órdenes,

gestos de seres extraños

y la palabra fue como un relámpago

que estalló en un solo rostro.

A. M.

Escribir ¿cómo?

Colocando en la página la palabra

que se ha guardado en la carne

y en el alma,

para ser revivida en la ficción.

A. M.

Escribir es silencio y soledad. Es como viajar sin mapa, desde las zonas más recónditas, hacia lugares desconocidos, dibujando sobre la marcha, las distintas rutas. Es como ir a la cantera de la memoria, registrar entre las piedras, recogiendo algunas para tallarlas y pulirlas después. Es como asomarse al vacío y ante un abismo sin fondo, pararse en el umbral y clavar los pies en la hierba, como si fuesen pezuñas, respirar profundo y comenzar a trabajar. Pero escribir también es un oficio, un vicio, un artificio, una catarsis y hasta un exorcismo y una evasión…

Escribir es desdoblarse, simular, atravesar el espejo, cambiar de cara y de nombre, ponerse una máscara y adentrarse en el dédalo de la imaginación y la memoria hasta borrar la realidad inmediata y una vez metamorfoseada en otra, comenzar a jugar. Se escribe para dar vida a los recuerdos, por el solo placer de reconstruir los olvidados rostros, la magia de los momentos vividos, porque el tiempo de la memoria es intermitente, los recuerdos son como relámpagos y sólo registramos los más significativos porque el objetivo de quien escribe es fijar aquellos recuerdos que puedan figurar como hitos en la narración.

Mientras escribe, el escritor va desarrollando en su mente un teatro de marionetas, una suerte de guiñol, porque la escritura también es parodia, imitación, representación, simulacro de una realidad alterada y modificada ad infinitum, donde quien escribe debe desdoblarse y ser todos y cada uno de sus personajes como una manera alternativa de vivir la cotidianidad a través de seres ficticios, de los diversos yoes (egos) del escritor, desdoblados durante el proceso. Escribir es ampliar el espectro de la memoria personal al enigma del inconsciente colectivo, entonces, como guiado por una mano mágica, el escritor se pregunta, indaga, devela incógnitas en diccionarios y libros especializados, hasta dar con la respuesta tranquilizadora…

Escribir tambien es explorar, reinventar, auscultar la realidad mediante un interminable trabajo de zapa. Se trata de una mezcla de imaginación y de memoria donde los recuerdos, una vez recreados, desplazados, trastocados, descolocados, yuxtapuestos e imbricados, deben ser reordenados, enriquecidos por la imaginación, porque el escritor es por naturaleza un investigador de la vida, un lector incansable, un prestidigitador, un mago y sobre todo, un inventor empedernido…

Escribir es sumergirse en un tiempo transhistórico, circular y colectivo, no limitado al reloj, ni a la linealidad cronológica, ni a la memoria personal, sino al tiempo de la vida, estableciendo un puente entre la cotidianidad y el arte; entre la realidad recordada y la realidad reinventada de la escritura, porque la novela, con un ritmo urbano -los relojes se hicieron para ser usados en la ciudad, mientras en el campo, el tiempo se mide por el sol, la luna y los cambios de la luz en el paisaje- y un espacio en constante evolución, es la obra en movimiento, como un tornasol cambiante como las olas del mar, como la vida…

La escritura de una novela es un proyecto de largo aliento que nos hace sentir como si estuviésemos habitados por un duende que nos dicta sin parar. Se trata de otra historia que se va desarrollando en tu interior, que embarga los sentidos y captura totalmente tu atención hasta que sale de ti cuando consideras que ya la has terminado, que no puedes hacer más nada, que las cosas deben quedarse como están, porque ya lo has dado todo en tu afán de presentarlas lo mejor posible. Sólo entonces puedes decir que has concluido la novela. Entonces, la publicas y ya no te ocuparás más del asunto. El proceso de construcción de una novela puede durar un año, dos, tres años, o muchos años más…

Una propuesta válida para la escritura de una novela podría residir en la entronización del fragmento narrativo: textos sueltos, tiempo y espacio descolocados, ya que en ambos se trata de pequeños fragmentos encadenados que dan al lector la sensación de continuidad (tiempo) y contigüidad (espacio) hasta lograr un movimiento ilusorio como el provocado por los fotogramas encadenados de un film. En una escritura por capas, a la manera de un palimpsesto (en pintura: petimento), escribir será un juego entretenido, como un viaje a través de la memoria y la imaginación que arrojará como resultado una novela aparentemente caótica y desmembrada, como la vida, pero secretamente interconectada y siempre sostenida por el principio inquebrantable de la verosimilitud…

En realidad, no sé exactamente por qué escribo. Nunca me he planteado esta pregunta. Sólo escribo y punto. Ahora que me lo pregunto, pienso que escribo por múltiples razones: Por la simple pulsión de escribir, de decir algo; por mi carácter introvertido tal vez; porque crecí entre una familia numerosa y en una casa grande donde me resultaba difícil expresarme libremente, lograr que fuera escuchada mi propia voz, y siempre terminaba optando por el silencio. Era más cómodo permanecer callada y entonces se me fue desarrollando la imaginación, esa otra mirada paralela (propia de la condición del escritor), con la que se va construyendo la ficción…

Tampoco recuerdo con exactitud cuándo comencé a escribir, sólo recuerdo que aún era una niña, pero sí cuándo descubrí que podía escribir: yo estaba en sexto grado de primaria, en un colegio de monjas, cuando me ordenaron un trabajo sobre el río Motatán que se encuentra cerca de Valera y mientras trataba de desarrollar el trabajo que me habían encargado, me concentré tanto en la escritura, que comencé a escribir sobre la gente que vivía alrededor del río, sobre lo que pasaba en las inmediaciones y todo lo fui complicando de tal manera que cuando la monja leyó el trabajo, me dijo: “¡Ah, no! Esto es como un cuento, es pura ficción. Esto no es lo que te pedí …” Entonces, me percaté de que podía escribir y seguí escribiendo lo que el travieso duende de la escritura me iba dictando y fui desarrollando esa mirada paralela sobre la realidad cotidiana, que a la vez va configurando la realidad recreada con la que se va construyendo la ficción. Pero, aunque ya sabía que podía escribir, no tenía la intención de convertirme en escritora. Eso vino después…

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Sobre los géneros literarios

Blog Cezanne

SOBRE LOS GÉNEROS

Por Antonieta Madrid

Las consideraciones sobre los géneros, disecan las obras, las encierran en compartimentos, fabricando así, modelos rígidos y conminatorios… La noción de género no sirve para nada. En primer lugar porque todas las grandes obras tienden a destruir (trasgredir) la caparazón del modelo de género, y es precisamente la disidencia respecto a lo preexistente, un síntoma de valor.”

Y porque, cuando se pretende que una gran obra funda un género y actúa así como un gendarme de las obras futuras, obligándolas a adecuarse al modelo, se tergiversa completamente su carácter y su propia razón de ser que es justamente la de abrir perspectivas nuevas y no la de restringir el campo de significaciones posibles, al obligar a las obras que vendrán, a transitar determinados caminos, so pena de excomunión” (Tomado de: Raúl Beceyro. Sobre la fotografía. Edit. Equinocio (USB). Caracas. 1979. Pgs. 75-76)

Sobre los géneros literarios, en la Gran Enciclopedia Espasa, encontramos: “Género Literario se refiere a csada una de las categorías o clses en que se pueden ordenar las obras literarias. Tradicionalmente se distinguen tres géneros mayores denominados: Lírica, Épica y Drama, pero a pesar de la continua evolución de la teoría de los géneros, y de los vaivenes, que han llegado incluso a negar su existencia, persiste el concepto de género literario a través de la historia (…) La hibridación quizá entorpezca el estudio crítico de una obra y su adscripción a un género concreto, pero sin duda es fuente de riqueza y ha hecho crecer la historia de la literatura…”

En realidad no podemos confundir un ensayo con una novela, un cuento o un poemario. Hasta ahora el único género que puede contener a los demás géneros es la novela porque en una novela se pueden incluir ensayo (reflexiones, opiniones), relatos interconectados, poesía y hasta drama, permitiendo siempre al escritor total libertad para construir su obra, guardando siempre la ineludible coherencia básica.

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Otras recomendaciones:

Seducción, Placer y Goce:

Busca tu propio placer al escribir, de lo contrario la escritura resultará forzada, ripiosa y sobre todo, aburrida. Si el escritor se encuentra seducido por la escritura, transmitirá su propio placer al lector. En lo que respecta al “goce”, el cual, según Roland Barthes, “irrita y perturba al lector”, tenemos que al reflexionar sobre lo leído, en un proceso natural de “rebote”, de “regurguitación”, ese mismo lector reconocerá el valor de lo que en un primer momento tanto le había incomodado.

Inmanencia y Pertinencia:

La inmanencia y la pertinencia, como dos leyes inviolables del tan injustamente calumniado estructuralismo, resultan imprescindibles para todo tipo de escritura, aunque en algunos casos como en la novela de situaciones, de fusión de géneros o en la novela fragmentaria (construída mediante fragmentos encadenados e interconectados), modalidades practicadas en los tiempos más recientes, estas leyes podrían ser trasgredidas sin afectar la coherencia básica de la escritura.

-¿Cómo escribir?:

Por capas de escritura, como si se tratara de pintar un mueble: una primera versión, espontánea; una segunda versión, revisada y corregida; una tercera versión con los ajustes imprescindibles y después, tantas lecturas, revisiones y correcciones como sean necesarias hasta que consideres que la obra está concluida porque ya no lo puedes hacer mejor. De lo contrario, la escritura también podría convertirse en un proceso interminable de revisiones y correcciones, porque siempre habrá algo por cambiar o corregir y nunca lograremos la obra perfecta…

Finalmente, narrar es como desenredar las hebras de un ovillo y mediante la memoria y la imaginación, sin patrón previo, tejer un tapiz. Como se vayan enredando los hilos, se va desenvolviendo la narración y así mismo las historias, al igual que la estructura, se van construyendo solas.

Las ideas, como los recuerdos, una vez ficcionalizados y convertidos en narración, son como las piedras en bruto de una cantera que una vez talladas y pulidas se convierten en los diversos módulos narrativos que van integrando los cuentos y novelas

NOTA: Tomado de: Antonieta Madrid. “Del Cuaderno de Notas. Apuntes para un Taller”.

*SEMBLANZA DE ANTONIETA MADRID

Antonieta Madrid nació en Valera en 1939 y alguno de sus relatos evoca con nostalgia las vivencias y los recuerdos, tanto de la región como de la saga familiar. Durante los años sesenta estuvo en Caracas y cursó estudios de Educación en la Universidad Central de Venezuela desde 1963 a 1968. Durante las suspensiones de clase, ocasionadas por los disturbios de la época, viajó a París (1964), Berkeley (USA, California. 1965) y Gaineville. Florida (l966). Ha ejercido el Periodismo Cultural desde 1965. En 1969, ya graduada, viajó a Estados Unidos invitada por la Universidad de Iowa, como escritora residente, para participar en las actividades creativas del International Writing Program (University of Iowa, School of Letters) y allí permaneció durante dos años, entre l968 y l97l fue escritora residente en los Estados Unidos. Vivió un tiempo en Nueva York donde editó su texto de poesía Nomenclatura Cotidiana., este libro de traducción bilingüe constituye su primera incursión en la lírica.

En la misma época comenzó a escribir algunos relatos contenidos en Reliquias de Trapo. Uno de sus cuentos «Psicodelia» fue enviado al Concurso Latinoamericano de Cuento y obtuvo el Primer Premio. En Iowa también comenzó la primera versión de su novela No es tiempo para rosas rojas; con este material en su primera versión y los catorce relatos de Reliquias de Trapo regresó a Caracas. En 1972, Monte Ávila le publicó el libro de relatos. En la Universidad Simón Bolívar cursó la maestría en Literatura Latinoamericana desde 1981 hasta 1985, fecha en que obtuvo el título de Magister. El Trabajo de Grado constituyó un estudio crítico acerca del corpus novelístico anglo caribeño incorporado al tronco común de la literatura latinoamericana. Esta investigación, conocida con el nombre de Novela Nostras, obtuvo el Premio de Ensayo de FUNDARTE en 1989 y ha sido su última publicación hasta el año de 199l. Como investigadora, ha sido miembro del grupo Interdisciplinario de Estudios Caribeños (GIEC) desde 1985, en el Decanato de Investigaciones de la Universidad Simón Bolívar.

Su labor literaria ha sido merecedora de muchos reconocimientos: Primer Premio del Concurso Latinoamericano de Cuento del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA), Caracas l97l; Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal, Mención Narrativa, l974; Primera Finalista del Concurso de Cuentos de El Nacional, Caracas, l98l; Premio Único de la Bienal de Literatura «José Rafael Pocaterra»; Mención Narrativa, Valencia l984 y Premio de Ensayo FUNDARTE, l989. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y forman parte de numerosas antologías, estudiadas en universidades nacionales y en el exterior.

En l983, en Caracas, desempeñó el cargo de Jefe de Taller de Narrativa en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). Su vida política también ha sido fructífera porque ha desempeñado cargos diplomáticos en las Embajadas de Venezuela en Buenos Aires (l975-l976), Atenas (l976-l980) y en el Servicio Interno de la Cancillería Venezolana. Actualmente, l99l, desempeña funciones diplomáticas.

Entre sus obras, se cuentan Naming day by day, Nomenclatura Cotidiana (1971) y es una edición bilingüe de poemas, inglés-español. A la par de esta breve incursión en la poesía, Antonieta Madrid ha experimentado con la narrativa y por la proliferación de este género en su obra literaria ha demostrado, desde Reliquias de Trapo, que posee una facilidad mayor en lo que respecta a narrativa e incluso ensayo. A partir de este abigarrado conjunto de relatos, la escritora abrirá las puertas a la síntesis de la vanguardia, que la caracterizará dentro del ámbito literario venezolano. El relato «Psicodelia» del libro Reliquias de Trapo tiene mucho de germen de su primera novela No es tiempo para rosas rojas.

En l975 aparece la primera publicación de No es tiempo para rosas rojas, la segunda aparecerá en l983 por la misma editorial Monte Ávila Editores. Esta obra plantea las experiencias de finales de los sesenta. En l983 nace Feeling, otro excelente volumen de relatos. En este texto, aparece un primer cuento titulado «En defensa propia» (p.15), que corresponde a la novela «bonsai» aparecida en la obra Ojo de Pez, lograda novela de la escritora.

En l983 la Academia de la Historia le publica su libro de ensayos Lo bello/Lo feo. Este texto contiene en gran parte teorías acerca de su obra literaria. En general este libro de ensayos es un razonamiento crítico acerca de la escritura, principalmente la narrativa que tanto llama su atención. En l984 Antonieta Madrid gana el Premio Único de la Bienal «José Rafael Pocaterra», otorgado por el Ateneo de Valencia, con Ojo de Pez., novela inédita hasta l990, fecha en que fue publicada por la Editorial Planeta. Su último libro de relatos se titula La última de las islas y corresponde a una selección de los mejores cuentos ya publicados en las obras anteriores. Desde l989, Antonieta Madrid representa a Venezuela como funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores en China. En el mes de mayo de l99l vio luz su última publicación en Caracas: Novela Nostra, donde se encuentra una visión del trauma psicológico del hombre latinoamericano, su búsqueda y reencuentro de la identidad perdida a través del lenguaje. (Tomado de Liduvina Carrera)

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Sobre el poemario Andar con la sed, de Magaly Salzar Sanabria

MujerBeatrízy libro

Andar con la sed, de Magaly Salazar Sanabria

Por Carmen Cristina Wolf

La poeta venezolana Magaly Salazar Sanabria, con la escritura de este libro que hoy presentamos, Andar con la sed, emprende una senda en búsqueda de la excelencia literaria y la espiritualidad a través de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz. La escritura de Magaly se caracteriza por una fuerza y lucidez extraordinarias. Ella descubre en toda su obra, con una delicadeza excepcional, que existen máscaras en cada uno de nosotros, mas por instantes descubrimos nuestro verdadero ser, Entonces las máscaras se desmoronan, pierden la preeminencia que les hemos conferido . La poeta descubre, en el estudio de la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, la existencia de la búsqueda y empeño que puso sor Juana Inés por hallarle un sentido a la vida, su amplia cultura y conocimientos literarios y su amor por nuestro Señor Dios Padre.

Tantas aguas navegadas y sendas perdidas en la ignorancia de que el viaje del ser humano tiene un propósito esencial: retornar al Origen, la verdadera Realidad.

Hoy celebramos la aparición de este poemario de Magaly Salazar Sanabria, ANDAR CON LA SED, Palabreos con Sor Juana Inés de la Cruz, que inicia con un epígrafe de Rilke:

Un vuelo en Dios / un contrapeso en el que rítmicamente me realizo”.

La persona que adopta la vía mística para su realización, como lo hizo Sor Juana Inés, asume la belleza en su mente y en su corazón. Porque anhelar las cosas invisibles es un llamado insistente. Magaly Salazar nos muestra, de una manera diáfana y plena de belleza, la senda que Juana siguió en la certidumbre de que el Señor Dios Padre era su verdadero y único amor. Y dedica buena parte de sus horas al recogimiento y a la meditación.

Magaly, con sensibilidad a flor de piel, escribe:

Enciende tu fe… y el prodigio de amor llega/ y es deslumbramiento, olvido de sí mismo.”

Sor Juana desea fervientemente, durante toda su vida, un encuentro personal con lo divino, tal como dice Magaly: “en demanda de aquello que el alma pretendía”.

Durante casi toda su vida, Sor Juana permaneció, como escribe Magaly:

Tras las rejas de la celda,/la feminidad de Sor se le revela

como imagen de su vida: /apetencias de saber,

relación amorosa con Dios. /intenta, un pensamiento libre,

y el verso la sostiene, /es su esencia;

el respeto a la mujer, /el respeto al indio,

el respeto al meztizo, ”

Sobre el deseo de Juana por el acercamiento a Dios, Magaly Salazar escribe:

…El ardor guarda un misterio

Dios y belleza, energía

que purifica

así lo requiere

la poesía del Padre.”

Uno de los aspectos más sublimes y profundos de este libro, Andar con la sed, se encuentra en este verso:

…”así lo requiere / la poesía del Padre”… Rozar el misterio, la energía y la hermosura que purifica.

Magaly emprendió un camino de profundo respeto y afecto por sor Juana a través de su vida, por el carácter, el temperamento, los deseos, intereses, cultura, curiosidad de la monja. Y nos muestra que la poesía de Juana es “música / métrica/ pausas/ acentos/ armonías / cadencias”…

El poemario Andar con la sed es también una oración, una plegaria. Tanto Juana, de quien se hace compañera y amiga, como la poeta Magaly Salazar Sanabria, esperan bendiciones y agradecen conmovidas la ssabiduría del corazón y del conocimiento.

Añoran ambas poetas, la generosidad y la valentía de la palabra franca.

Uno de los más hermosos versos de este libro:

De tanto preguntar al infinito

decidió pedir prestada la curiosidad.”

Cada poema de Andar con la sed, es una revelación:

Se llama fuego de amor

pero el viento corre y sofoca. “

Magaly inicia una conversación con sor Juana Inés de la Cruz, un palabreo como ella misma dice y le pregunta:

¿En dónde estuviste que te oprimías?

¿Qué te excedió?

¿Qué hiciste mientras Dios te esperaba?

Después del vacío dijiste: “sin mí voy”

y llegaste a su Casa descalza.”

La autora venezolana penetra en las costumbres de la época y en la opresión en que vivía la mujer de su época:

Mientras las llamas y el aire

clarifican lo vasto,

se eleva el espíritu

de una mujer alerta

habitante de una sociedad

que la vigila. ”

Imágenes del sueño

sujetas al convento,

a la prisión de las “hablillas”,

a sus lecturas.

allí nace, vuela

y vuelve a nacer.”

Y la poeta adivina la aguda curiosidad de Juana por la naturaleza de las cosas

y por el milagro de la vida:

?Sor Juana Inés confronta al universo;

la poesía es la imagen

de todo; ”

…en su interior: la naturaleza

y el lugar de Dios.

Su espíritu es espejo

del alma universal …

Cocluyo esta brevísima nota sobre Andar con la sed, libro de una agudeza y lucidez magníficas, con este poema de Magaly:

Cuando la libertad,

la igualdad

y la justicia, llegaron

ya tú estabas allí

con una flor nomeolvides

en la mano.

Sangra,

porque sabiendo su agudeza,

las espinas de la envidia

se levantaron contra ella.”

* Magaly Salazar Sanabria

· Nació en La Asunción, Estado Nueva Esparta

·Se Licenció en Letras en la Universidad Central de Venezuela

· Cursó la Maestría de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y estudios de Doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de Barcelona, España.

· Se ha desempeñado como profesora de Literatura y Español en la Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar y Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas, donde ejerció la Jefatura de la Cátedra de Literatura Venezolana y dictó las Cátedras de Tutoría y Poesía Venezolana en La Maestría del I.P.C.(1995)

· Fue Jefe de Relaciones Públicas de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador,(UPEL) Sede Rectoral (16-5-1988-10-88) Co-organizadora de los Actos de la Consolidación de los Institutos Pedagógicos en la UPEL.

· Desde 1989 a 1992 estuvo al frente de la Secretaría General de la Asociación  Venezolana de Escritores, Zona Metropolitana de Caracas.

· Desde 1988 hasta 1990, fue Miembro Coordinador de  las Manifestaciones Culturales de todas las Universidades del País y de  las actividades desarrolladas en la UPEl, que se exhibieron en el Poliedro de Caracas durante un mes.

· Dirigió  Opinión Pedagógica, Revista General de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador

· Fue Directora Editora fundadora de la Revista Topoi  del Instituto Pedagógico de Caracas.

·Sus artículos y poemas han aparecido en periódicos como El Nacional, El Universal; Ultimas Noticias, El Impulso, Diario de Caracas, El Semanario de Chacao, El Carabobeño, Antorcha, Panorama, El Norte, El Diario del Caribe, El Sol de Margarita, La Hora, Caribazo, ABC y  Gaceta Asuntina.

· Ha publicado en importantes revistas literarias como: Actualidades, Poesía, Insula, Tiempo Real, En Negro, Actual, Caronicuar, Aremi,  Caracola, Opinión Pedagógica, Topoi, Revista Nacional de Cultura, Poda, Tropel de luces, Margariteñerías, Investigación y Posgrado IPC, Letras.

· Ha realizado muchos cursos y recitales,  y ha asistido a Seminarios  de interés profesional  tanto en Venezuela como en el exterior.

·En Octubre de 1997, representó a Venezuela, como Directora del Capítulo de Caracas, en el III Encuentro de las Academias Iberoamericanas de Poesía del mundo. Evento celebrado en la Georgetown  University, Washington USA.

·Invitada por  University of West Indies de Barbados a dictar el curso Cultura Latinoamericana, a través del convenio establecido entre la Cancillería  Venezolana y la Universidad mencionada. (septiembre a Diciembre 1998)

·Obra Publicada: No apto para los ritos de la sacralización, Ardentía, La casa del vigía, Mención de Honor, Premio Fondene. Bajío de sal,  Levar fuegos y sietes y Cuerpos de resistencia. Caudalía-  En co-autoría:  Quaterni Deni y Lo visible , lo decible y El verbo iluminado. El Pequeño Teatro Andante de la UDO  realizó un montaje teatral-musical a partir del libro Ardentía, que se llamó “Sentidos de la Ardentía (1995)   Levar fuegos y sietes fue puesta en escena en un performance por el Teatro Simón Bolívar de Juangriego , dirigida por Rodolfo Rodríguez el 10 de abril de 1999. En mayo 2006 recibe un Diploma de Honor en el Concurso Lincoln-Martí de Miami.

· Su obra ha sido reseñada en varias Antologías de Poesía, entre ellas: Antología de la Poesía amorosa venezolana, Editorial Espada Rota (1995),Quienes escriben en Venezuela. (Diccionario Abreviado)del Profesor Rafael Rivas Dugarte 2004, Antología de Poetas Venezolanas de José Antonio Escalona (U.L.A.2002 )  Antología poética, del Círculo de Escritores de Venezuela (2005)

· Ex Directora de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de Caracas, desde 1997 hasta 1999

· Fue Coordinadora de la Fundación Cultural Arismendi y dirigió la Casa de la Cultura” Monseñor  Nicolás Eugenio Navarro” de La Asunción. (2000-2003)

ExVice-Presidente del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela (2005-2008) y actualmente es Directora de Relaciones Institucionales de  la misma Institución (2011)

· En la actualidad cursa un Doctorado en Arte y Cultura Latinoamericana y del Caribe en el IPC, Universidad Pedagógica Experimental Libertador (2011)

· Se desempeñó como Secretaria de Actas e Información de la Asociación de Profesores del Instituto Pedagógico de Caracas.

 

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«RAVINS» nuevo poemario de Alexandre Ritter

Academias Caracas

Con gran lucimiento se realizó en la Maison de l’Amérique Latine de Paris, con auspicio de la Embajada del Ecuador en Francia, presidida por la Embajadora María de la Paz Donoso la presentación del sexto poemario de Alexandre Ritter, titulado Ravins, editado por la prestigiosa editorial Les Presses Littéraires, bajo la conducción del Señor Jerome Fricker, que también acompañó el acto.  «Actuó como presentador el doctor Daniel-Henri Pageaux, Catedrático Emérito de la Literatura Comparada de la Sorbonne Nouvelle, autor del postfacio del volumen, quien hizo…» autor del postfacio del volumen, quien hizo un análisis comparativo excelente con su anterior libro Vermeil, los dos, en su criterio, un auténtico humanismo, encontrando a aquel todavía más vivencial. Se refirió a la nueva lectura que ofrece Ravins, tanto en un sentido plástico como también como desarrollo conceptual; a la captación de un mundo fragmentado tanto ontológica como cósmicamente; a la presencia de un universo de violencia, al que trata con gran expresividad; y especialmente a la conquista de la idea, al debate de las mismas, dentro del mejor sentido de la poesía de Paul Valéry.

Ravins por otra parte ha sido elogiado por la autoridad de Giuseppe Bellini, uno de los mayores conocedores de la literatura latinoamericana, catedrático de la Universidad de Milán, fundador de los estudios latinoamericanos en Italia y en cuyo homenaje la Biblioteca de Autor de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes lleva su nombre. Considera, en crítica de gran profundidad, que “Ravins conquista al atento lector por la particular armonía del dictado y por la profundidad del concepto en la interpretación de la complejidad del mundo y en la revelación personal del poeta frente a esa realidad, ante los eventos, las personas, los afectos; y revela una preocupación constante del fondo que circunda el misterio, del cual se convierte en intérprete impaciente, pero ardiente”. Además que “invita a la meditación, a través de una armonía compositiva que convence”.

En efecto, en Ravins, en apreciación de Lupe Rumazo, “hay una poesía con carácter de destino, de profundidad abismal, ya no cribada sino plena; y con una belleza, con encarnadura fúlgida, del paso del hombre por sus años de pastel y luego de su tránsito por las cicatrices de piedra. Se detendrá en La Perla, en “el medio del camino” –como en la Divina Comedia–, que nutrirá la doble estancia, la de la juventud y la de la adultez y que es el amor”.

Al terminar el acto en el que hubo palabras elocuentes de la Embajadora del Ecuador María de la Paz Donoso, Alexandre leyó una selección de sus poemas. Alexandre conquista con este peldaño un nuevo hito en su trayectoria que se inició a los diez años y que ha merecido el elogio de José Saramago, Luis Pastori, Luis Alberto Crespo, Filoteo Samaniego Salazar, Liliana Weinberg, Luis Beltrán Mago, Carmen Cristina Wolf, Víctor Bravo, Pálmenes Yarza, y los anteriormente mencionados Pageaux, Bellini, Rumazo, entre varios más.

Marzo de 2016

*Alexandre Ritter Alzamora Rumazo es Miembro Activo del Círculo de Escritores de Venezuela

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Miranda y los derechos de la mujer

Francisco_de_Miranda

MIRANDA Y LOS DERECHOS DE LA MUJER 

Por Simón Trujillo

El  26 de octubre de 1.792, Francisco de Miranda le envía desde Valenciennes a su amigo y protector en el seno de la revolución francesa Jerone de Villanueve Petión, presidente de la Asamblea Nacional  una misiva, la cual se inicia solicitando Miranda al legislador que: “No me lea hasta que Ud. Tenga veinte minutos libres, ya que es importante que Ud. lo lea todo “ , en este documento el caraqueño pide a la Asamblea Nacional Francesa la concesión de derechos políticos  a las mujeres, al respecto Miranda escribe lo que considera una necesidad social  “ Le recomiendo una cosa de mi parte, sabio legislador  ¡ y con las mujeres ¡ ¿ Por qué, en un gobierno democrático la mitad de los individuos no está directa o indirectamente representada, mientras que ellas están igualmente sujetas a la misma severidad de las leyes que los hombres han hecho a su voluntad?  ¿Por qué al menos, no se les consulta sobre las leyes que les atañen más directamente como son las del matrimonio, divorcio, educación de los hijos etc…? Confieso a usted que todas estas cosas me parecen usurpaciones irritantes y muy dignas de ser tomadas en consideración por nuestros sabios legisladores. Si yo tuviera aquí mis papeles, encontraría algunas observaciones que he hecho sobre este mismo tema, hablando de ello con algunos legisladores de América y Europa, que nunca me dieron ninguna razón satisfactoria, habiendo convenido en su mayoría en la injusticia”. 

Esta propuesta, tiene sus antecedentes históricos  en el libro publicado el 3 de enero 1792 de Mary Wollstonecraft “A Vindication  Of The Rights Of Woman” que constituye “el primer documento que da testimonio de la humanidad intrínseca de las mujeres y reclama su reconocimiento oficial”.  A esta autora le había precedido el Márques de Comdorsett en sus” letress d´ un bourgois de newjaben” y “ sur l´ admisión des femmes au droit cité”, quien en la Asamblea Constituyente  reclamó los derechos de la mujer, argumentando que sus “cualidades como seres sensibles, capaces de razonar y con ideas morales al igual que los hombres, y por tanto las consideraba dignas, no solamente al derecho del voto, sino de ser elegidas, alegando que la exclusión de ellas, era una doble injuria en relación a los electores, pues su libertad a elegir se veía restringida, al negársele elegir a las mujeres”. 

Al respecto las mujeres francesas en la toma de la Vastilla solicitaron” Que se estableciera la igualdad entre el hombre y la mujer, que se les diera libertad de trabajo y ocupación: Y se les reservasen puestos apropiados a sus capacidades”. 

El otro antecedente lo encontramos en la escritora y dramaturgo Olympe De Gouges, la cual publicó su” Declaration  des Olroits de la femme et de la Citoyen” cuyo contenido en 17 artículos fue presentado a la Comuna de Paris bajo el lema: “Si la mujer tiene derecho de subir al patíbulo, también tiene derecho de subir a la tribuna”. Esta declaración constituyó un escrito paralelo a la” Declaración de los Derechos del Hombre”; Olympe de Gouges terminó en la guillotina. 

Estos personajes junto a Miranda constituyen los pioneros de los derechos de la mujer en la sociedad moderna, derechos políticos que con el correr del tiempo han sido logrados por las féminas. 

Miranda líder universal de pensamiento y acción, no se le escapó detalle alguno en el acontecer humano, por ello no olvidó a la mujer en su justa reivindicaciones sociales, políticas y económicas. Con la mujer en la geografía de aquellos tiempos trazó una vida de amistad, de amor, de intercambio intelectual y de familia. 

Francisco de Miranda solicita que así como se están exigiendo derechos para la humanidad, estos deben ir en favor de la población femenina en igualdad de condiciones con la población masculina, porque la mujer constituye el 50% de los individuos de la especie humana. Al respecto opina que si las mujeres están sujetas a la “Severidad  de las leyes que los hombres hacen a su gusto” cómo es posible que se consideren personas para la dignidad, para el castigo, para la pena, la flagelación pública, para el presidio, para morir guillotinada por sus ideales políticos; Pero no son personas para las dignidades, para elegir a los representantes o para ser ellas electas, para ejercer cargos públicos, o asistir a planteles educativos universidades, decidir sobre su vida personal, de sus hijos, etc. 

El caraqueño intercede por los derechos de la mujer y hace un llamado a fin de que se les consulte, se les oiga, se les tome en cuenta. Miranda se pregunta: ¿Por qué se les discrimina? ¿Por qué se les excluye de las bondades de las leyes? ¿Por qué ni siquiera se les oye en temas relativos al matrimonio, divorcio, educación de las niñas, etc? 

Francisco de Miranda reta a los legisladores y les señala que son unas” Usurpaciones inauditas ”, las cuales deben ser consideradas, estudiadas y reparadas por ellos, deben buscar una explicación lógica y racional. Igualmente se pregunta cómo legisladores de América y Europa ante sus planteamientos “jamás le han dado razón satisfactoria”. Clama por que se les dé a las mujeres voz, consentimiento y plena participación en el gobierno y en los poderes de representación popular. 

La  exposición de Miranda ante la Asamblea Nacional Francesa, creo un poco de conciencia en los miembros de este poder legislativo, así fue como en 1793 fue propuesto para revisión el reclamo del voto femenino, pero llegado al poder la izquierda jacobina, con ella llegó el terror, prohibiéndose la representación de la mujer en la Convención Nacional, se prohibió igualmente a la mujer participar en las reuniones políticas, se eliminaron los clubes de mujeres, se implantó la flagelación publica como castigo junto a la guillotina. Hoy la mujer en el mundo Occidental, goza de derechos políticos y su voluntad es decisiva en la constitución de las instituciones democráticas a través del voto. 

Es necesario que en el día mundial de la mujer, Francisco de Miranda sea recordado junto a valientes y heroicas mujeres de los distintos continentes, como un verdadero precursor de los derechos de la mujer. Sus planteamientos ante la Asamblea Nacional Francesa y ante diferentes gobernantes de Europa y América fueron demasiando adelantados para su época,  tiempo en que se dudó que las mujeres fuesen seres pensantes, pues se les consideraba “que solo tienen cabellos largos  y mente corta”.   

*Simón Trujillo, Miembro Activo del Círculo de Escritores de Venezuela

                                                                                                    SimónTrujillo         trujillosimonjose@hotmail.com                                                   

 

 

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