
Tus noches son actos telúricos,
fenómenos naturales,
terribles sismos de piel,
rugientes maremotos sudorosos,
llameantes lenguas de fuego
que brotan gimiendo de tu cuello.
Son, tus noches, devastaciones
totales, abrumadoras,
que estremecen impúdicas
todo intento de concreción.
Te escribo en mayúsculas
como un grito destemplado,
tímpano de tus ojos,
sacrificio de un sentido
para mi grito.
La noche
en una llanura de tela
ante ti
te acerca a tu fiera
A grandes zancadas
a tientas
en la oscuridad
encuentras el destino de sangre
que te depara tu fiera
oculta en la tela
de tu noche
Quisiera estar ante ti
decirte que te extraño
cuánto te extraño
mirarte tocarte besarte
y no estar en mí
sino en ti
y hacerte creer
que esto es un poema
y no un sollozo
Mi alma se debate
en una guerra sin cuartel
con los malhechores
de la tristeza.
Basta que mi alma pida refuerzos
y mi memoria empieza a pensarte,
y aunque termine
perdiendo la guerra
son reconfortantes
las pequeñas batallas
de las que tu recuerdo sale
siempre
triunfante.
Tus silencios
son el jolgorio prematuro
de la muerte,
el caldo esencial
del hastío,
el triunfo odioso
de la tristeza.
Me brindan
tus silencios
una agonía que avanza
a un ritmo
infinitesimal,
me tuercen el cuello
con manos blindadas,
me evaporan
y me hacen caer
tus silencios
como una lluvia
en el horizonte.
Cuán lejos de nuestro fino estilo
Que yo vaya a ti y te pida
Me aclares si para siempre
Te he perdido
Si algún día vuelves
Frente bajo sobre mí
Conmigo
Vaya qué bien
Me felicito
Pero qué importan
Las vicisitudes
El ir y venir de los días
Cuán lejos de nuestro fino estilo
sería que me conforme
Pero qué bien
Me felicito
Porque hace tanto te tengo
Porque tu recuerdo es ya
Suficiente
Para justificarlo todo
Un cuerpo pequeño
como el tuyo
ha de temblar de frío
por las noches
sólo
para que un cuerpo
desmesurado
como el mío
le sirva de cobijo.
La vida del solitario
suele circunscribirse
a un recuerdo.
¿Qué recuerdo de ti
perturbará mis tardes
cuando la vida,
el futuro,
te reclame?
¿Qué sonrisa,
qué franja de piel,
qué mirada,
qué palabra,
qué de ti
me asediará
una mañana fría,
ante un café
que aún no vislumbro?
Jorge Gómez Jiménez
Escritor venezolano (Cagua, Aragua, 1971). Desde 1996 edita la revista literaria Letralia, Tierra de Letras, la primera publicación cultural venezolana en la red. Autor de los libros de cuentos Dios y otros mitos (1993) y Uno o dos de tus gestos (2018), las novelas breves Los títeres (1999) y Juez en el invierno (2014), la antología de narrativa venezolana Próximos (2006; bilingüe, chino-español), la novela El rastro (2009) y la plaquette de poesía Mar baldío (2013). Recibió en 2023 el Botón Filuc, máxima distinción de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, por su trayectoria como escritor y editor. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, italiano, catalán, esloveno y chino.
