CELEBRACIÓN DÍA DEL ESCRITOR
Por Gisela Cappellin
La Academia Venezolana de la Lengua y el Círculo de Escritores de Venezuela me han honrado con la invitación a pronunciar unas palabras en ocasión del Día del Escritor, celebrado en nuestro país cada 29 de noviembre.
Al recibir la invitación, acudió a mi memoria una frase de Julio Garmendia: “No tengo suficiente filosofía para remontarme a las especulaciones del pensamiento”. Entonces, otras palabras comenzaron a agolparse: obligación, compromiso, rubor, sonrojo… hasta que una se instaló con fuerza conmovedora: tinta. Comprendí que ella, como la sangre, es común a todos los escritores.
Otra palabra, celebración, me condujo a conmemoración, recuerdo, evocación, veneración. Hoy es propicio evocar a los escritores venezolanos cuyos nombres han trascendido fronteras y cuyo legado permanece en sus obras. Mencionaré solo algunos: José Rafael Pocaterra, Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, Adriano González León, Salvador Garmendia, Hanni Ossott, Aquiles Nazoa, Ida Gramcko, Arturo Uslar Pietri, Eugenio Montejo, Julio Garmendia, Elizabeth Schön, Armando Rojas Guardia, José Antonio Ramos Sucre, Vicente Gerbasi, Luz Machado… y, por supuesto, Andrés Bello, cuya fecha de nacimiento fue escogida para conmemorar en Venezuela el Día del Escritor.
Andrés de Jesús, María y José Bello López fue filósofo, jurista, político y poeta, nacido en Caracas. Emigrante expatriado, adquirió la nacionalidad chilena y en esa tierra reposan sus restos. Y cómo no recordar también a tantos escritores venezolanos que hoy viven fuera del país. Confío en que pronto nuestra tierra vuelva a ofrecer las condiciones necesarias para que haya oportunidades, festivales, ferias, encuentros, abrazos, y que todos los escritores venezolanos, como la familia que somos, podamos reunirnos aquí, en nuestra casa. Los jóvenes merecen un tiempo no de cierre de librerías, sino de apertura de espacios para las letras.
El afán de comunicar nos acompaña desde los jeroglíficos en piedra, pasando por el primer alfabeto, el papel, la imprenta, el telégrafo, hasta la máquina de escribir. Ya en el siglo XX, los ordenadores y procesadores de texto aceleraron la difusión de la palabra escrita. Con la llegada de la web, el conocimiento se globalizó y las redes sociales se convirtieron en un medio dominante, aunque muchas veces sustituyen palabras por imágenes y abreviaturas. Surge así un nuevo orden de la palabra escrita, donde espacio y tiempo se reconfiguran: palabras, imágenes y sonidos conviven en un mismo contenido, con mayor velocidad y menor costo. La lectura adquiere una nueva dimensión: la hipertextualidad, dinámica e inestable. Este espacio híbrido ha transformado la percepción de los consumidores culturales y ha dado lugar a los hyperlectores, un nuevo público. En inglés incluso se acuña el término reater (to read + to write), porque en el mundo digital leer y escribir se entrecruzan.
Sin embargo, quienes nos llamamos escritores seguimos siendo un grupo capaz de reflexionar, razonar e interpretar desde el lenguaje. La escritura es la mejor manera de materializar y transmitir ideas, plasmándolas en obras literarias. Lo expresó con sencillez Rómulo Gallegos: “Literatura, el arte de la palabra”.
En toda celebración surgen los buenos deseos. A los escritores venezolanos les auguro descubrir la esencia de lo que cada uno es y que esa verdad habite con sabiduría en su interior. Les deseo tiempo para lecturas de calidad y horas de sosiego para disfrutar de sus mejores ideas. Que sus opiniones sean escuchadas, comentadas y recomendadas. Y aflora entonces la palabra felicitación, manifestación de alegría y complacencia. En uno de mis libros menciono a Shiraz, la lejana ciudad que alguna vez fue capital de Irán, donde la lengua se recuerda en las tumbas de sus poetas más amados. En Venezuela podemos festejar en vida los logros de nuestros escritores. Las distinciones internacionales se celebran como conmemoraciones de la patria: banderas que se alzan en fotografías y elogios que se publican sobre nuestras obras. Así ocurrió con Yolanda Pantin al recibir el Premio García Lorca y, más recientemente, con Rafael Cadenas al ser distinguido con el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón de las letras en español. Con orgullo podemos decir que en 2022 Venezuela alcanzó ese reconocimiento supremo y en 2025, las letras venezolanas han vuelto a brillar en el ámbito internacional. Las poetas Carmen Verde Arocha, distinguida con el Premio Antonio Bouza en Burgos, y Verónica Jaffé, galardonada con el Premio Casa de América de Poesía Latinoamericana, han sido reconoci-das por la fuerza y sensibilidad de su obra, reafirmando el lugar de la poesía venezolana en el panorama literario mundial.
Todo esto convierte al Día del Escritor en Venezuela en una verdadera fiesta. Celebremos con júbilo la certeza de que, pese a cualquier circunstancia, la palabra escrita venezolana persistirá iluminando el trayecto de nuestra tradición literaria. Como enseña el maestro Rafael Cadenas: “Que cada palabra lleve lo que dice. Que sea como el temblor que la sostiene. Que se mantenga como un latido”.
Gisela Cappellin (Caracas, 1959). Educadora, poeta, narradora y editora. Cursó estudios de Educación en la Universidad Metropolitana y de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Se ha dedicado profesionalmente a la Educación Pre-escolar. En 1983 funda el Centro Infantil Vizcaya, institución educativa que desde entonces dirige. Ha publicado: Roraima: cuaderno de viaje (2005); en Poesía: Sicalipsis (2007), Poemitas. Palabras de estimulación sensorial (2016). En narrativa: La cena (2009), Primavera en Berlín (2010), Espacios privados (2013), Lunas compartidas (2021). En su sello editorial Gisela Cappellin Ediciones ha publicado a importantes autores venezolanos como la reconocida poeta y editora Carmen Verde Arocha con su libro de poesía Canción gótica (2018), al productor musical, cronista escénico y libretista Federico Pacanins con sus Haikus caraqueños (2019), y a la poeta María Dolores Ara y la diseñadora gráfica Elena Terife con un libro titulado Recetas infalibles para sufrir con propiedad (2020).

